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domingo, 29 de noviembre de 2009

Pandorum


Valoración: Floja

Pandorum
es un thriller psicológico de ciencia ficción producido por Paul W.S. Anderson (Resident Evil) y dirigido por Christian Alvart (Expediente 39). Con esta pareja al frente del proyecto, no es de extrañar que la película sea un refrito de Alien el octavo pasajero, Pitch Black y Horizonte final, con movimientos de cámara más propios de los video-juegos que del cine.

El argumento se mueve entre lo post-apocalípitico y lo angustioso. Dos miembros de una tripulación espacial despiertan de sus respectivas cápsulas de hibernación con amnesia. A la vez que van recuperando sus recuerdos, deben investigar por qué están allí. En el proceso descubrirán que no están solos. O lo que es lo mismo: el guión no se va a llevar ningún premio por su originalidad.

El fuerte de la película está en las formas. Consigue una atmósfera oscura, opresiva y claustrofóbica quizá excesiva. Me refiero a que está bien que haya momentos de tensión e intriga, pero cuando todo el film apunta constantemente hacia la misma dirección, lo que durante un rato resulta atractivo y adictivo, termina por convertirse en algo tedioso y aburrido.

De vez en cuando hay insertados ciertos sustos (unos conseguidos y otros no) además de varias secuencias de acción que calificaré como mínimamente aceptables, que vienen bien para salir del hastío generado por la forma en que se ha concebido el relato. Sin embargo, no son suficiente como para salvar un mal guión, que sólo profundiza en uno de sus personajes (ciertamente muy bien interpretado por Ben Foster) y que carece por completo de diálogos de calidad.

A modo de resumen final, diría que Pandorum es más de lo mismo. No sabe aprovechar su lento ritmo narrativo para ahondar en los diferentes caracteres, por lo que la historia termina por aburrir. Sí, hay movimiento en las secuencias de acción, pero ¡sólo faltaría!. Al final resulta que únicamente vive de su estética, pero es que ya la vimos en Alien y, desgraciadamente para Alvart y Anderson, ninguno de los dos son Ridley Scott.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Expediente 39

Valoración: Pasable

Así como Exorcismo en Connecticut lo tenía muy difícil por estar muy fresca, en la mente de todos, Arrástrame al infierno, Expediente 39 lo tenía muy bien al estar tan próxima a la citada ópera prima del torpe Peter Cornwell. Sin embargo se ha quedado a medio camino entre una y otra.

La primera parte de este filme del alemán Christian Alvart (Pandorum) recuerda demasiado a un drama social, muy propio de las sobremesas televisivas dominicales, así que muchos nos echamos a temblar ante semejante panorama. Sin embargo, en el momento en que la trama se centra únicamente en el terror (aproximadamente a mitad de metraje) se podría decir que la película consigue el aprobado, lo cual no es nada desdeñable, ya que si bien últimamente me he quejado mucho del bajón de calidad del cine de acción, el acaecido en el género del terror es de tal magnitud que asusta.

El guión de Ray Wright (Pulse) tiene un importante problema: es predecible en grado sumo, incluso en sus pequeños giros (muy pequeños). Y claro, si a un filme de terror le quitas el suspense, pierde bastantes enteros. ¿Por qué entonces el aprobado? Porque consigue generar miedo y cierta tensión en alguna de sus secuencias, lo cual considero meritorio dentro de un género en el que ya se ha probado prácticamente todo.

En el apartado actores tenemos otra pega: Renée Zellweger. ¿Alguien me explica que pinta Bridget Jones en un relato de terror? Zellweger nunca podrá desencasillarse de este personaje por una sencilla razón: es una actriz vulgar. Hay que tener la categoría de Sean Connery para que no te asocien siempre con tu personaje más famoso (en este caso nada más y nada menos que el James Bond original), pero claro, la diferencia entre ambos en talento interpretativo es tal, que podríamos considerarlos como antagonistas. Otra cosa es hablar de Ian McShane (Deadwood) o Callum Keith Rennie (Galáctica, Californication, 24), actores que saben dar el toque de dramatismo adecuado a una historia como ésta. Por cierto, ¿sabéis por qué las referencias que he puesto de ambos son de series de televisión y no de largometrajes de cine? Porque toda la decadencia que estamos padeciendo en esta década en la gran pantalla, la estamos disfrutando en lo que podríamos llamar los años dorados de la televisión (sólo con echar un vistazo a las cuatro series mencionadas basta para darse cuenta).

Después de esta parrafada, casi me estoy arrepintiendo de haber calificado esta película con un 5, pero por aquello de que la primera impresión es la que cuenta, así se quedará.