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viernes, 25 de junio de 2010

U.S. Marshals


Valoración: Buena

Espectacular continuación de la exitosa El fugitivo, que si bien no llega a la calidad de ésta, resulta de lo más entretenida por el aumento de las secuencias de acción, todas ellas muy espectaculares.

El director elegido para esta secuela fue Stuar Baird, conocido editor de películas como Superman, Arma letal, La jungla 2, El último boy scout o más recientemente Casino Royale, cuya experiencia en la realización consta únicamente de tres películas (la que nos ocupa, Decisión Crítica y Star Trek: Némesis).

El guionista, John Pogue, tampoco era un escritor reconocido ya que éste era su primer libreto para cine. Posteriormente sería el responsable de guiones menores (The Skulls, el remake de Rollerball o Ghost Ship) siempre protagonizados por el suspense y la acción.

Sin embargo, a pesar de la poca experiencia de realizador y escritor, he de decir que el resultado final de U.S. Marshals fue, aunque inferior a la primera parte, altamente satisfactorio.

Tommy Lee Jones y su equipo de agentes repiten papel. Fue tal el reconocimiento alcanzado por el actor en cuestión en El fugitivo (no olvidemos que obtuvo el Oscar a mejor actor de reparto) que en esta segunda parte se convierte en el auténtico protagonista, haciendo así borrón y cuenta nueva con respecto a la historia del pobre doctor Kimble.

En esta ocasión el perseguido es Wesley Snipes (Blade), en un rol con ciertas similitudes en el fondo al de Harrison Ford (héroe injustamente apresado, que debe demostrar su inocencia mientras escapa de la ley) pero con grandes diferencias en la forma, ya que si el primero era un cirujano de éxito, Snipes es un magnífico agente secreto con múltiples recursos, lo que da pie a un film en clave de thriller de contraespionaje y acción, muy distinto al dirigido inicialmente por Andrew Davis.

Ya que estamos con el elenco, merece la pena destacar la incursión del carismático Robert Downey Jr. (Iron man) en esta película, interpretando convincentemente a un enigmático agente especial del gobierno, no demasiado bien recibido por el equipo protagonista.

Con momentos de gran intensidad, un ritmo visual continuado y un guión que mantiene la tensión durante gran parte del metraje, U.S. Marshals se convierte en una original continuación que consigue un gran logro: no ser tildada por el tan manido dicho de "segundas partes nunca fueron buenas".

El fugitivo


Valoración: Notable

Entre los años noventa y la primera década de 2000, se desató una moda en cine, propia de la preocupante falta de ideas de la que hacen gala muchos guionistas hollywoodienses: adaptar exitosas series de televisión del pasado al mundo del celuloide. En este sentido, dos son las películas que destacan sobre el resto: la primera Misión Imposible (la de Brian de Palma) y la película que hoy nos ocupa: El fugitivo de Andrew Davis.

Este realizador nacido en Chicago, es uno de esos especialistas en el buen cine de acción, de los que cada vez quedan menos. Quizá no llegue a la altura del mejor McTiernan o Cameron, pero entra dentro de ese selecto grupo (hermanos Scott, Donner, Tarantino, de Palma, Greengrass, Nolan...) que tanto han hecho por un género muy denostado por aquellos que se las dan de grandes entendidos (por ejemplo, muchos de los miembros de la Academia).

Posiblemente El fugitivo sea su mejor película, pero seguro que muchos recordáis films como Alerta Máxima, A la caza del lobo rojo (donde ya trabajó con Tommy Lee Jones) o el remake de Hitchcock, Un crimen perfecto.

Con respecto al guión, condensar tres años de emisiones televisivas en poco más de dos horas era harto complicado. Para ello se contó, muy acertadamente, con el responsable del libreto de La jungla de cristal, Jeb Stuart, quien en colaboración con David Twohy (Waterworld, La teniente O'Neil) fue capaz de escribir una historia actualizada, que aunaba calidad y grandes dosis de entretenimiento sin ser infiel, en ningún momento, al espíritu original de la serie.

Después está la magnífica elección de actores. Por un lado Harrison Ford es el atormentado Richard Kimble, en una de las mejores interpretaciones de toda su carrera. De hecho estoy convencido de que no ganó el Oscar porque un fenómeno llamado Tom Hanks se cruzó en su camino. Ford se desenvuelve muy bien en el cine de acción (ahí están Han Solo e Indiana Jones para demostrarlo) pero este rol requería algo más: un paulatino cambio de sentimientos, desde el dolor provocado por la muerte de su amada esposa, hasta la resolución de hacer justicia, pasando por la consternación producida por ser el principal sospechoso del crimen. En resumidas cuentas, una actuación prodigiosa.

Quien sí se llevó la codiciada estatuilla fue Tommy Lee Jones en su papel de duro Marshal. De hecho su personaje tuvo tanta aceptación que cinco años después se estrenaría una secuela, con él de protagonista en la búsqueda de otro fugitivo: U.S. Marshals. La verdad es que Jones, a pesar de tener un pequeño punto de villano (en definitiva era quien quería meter entre rejas al bueno) supo dotar a su personaje de ese tipo de carisma con el que se logra empatizar con el gran público.

Completan el reparto rostros conocidos como Sela Ward (la ex-mujer de House), Julianne Moore (Hijos de los hombres, Las horas), Joe Pantoliano (Matrix) o Jeroen Krabbé (007 Alta tensión, Transporter 3).

Así pues, entre la fama que la serie ya tenía de por sí, la magnífica elección de actores, la habilidad de Davis en el cine de acción, la profundidad e intensidad del guión, las altas cotas de tensión y adrenalina, la cuidada estética, la logradísima atmósfera obtenida por una puesta en escena encomiable y la siempre imponente banda sonora de James Newton Howard, este thriller fue un éxito sonado, convirtiéndose en una de esas historias que permanecen, de forma longeva, en la retina del espectador.

sábado, 20 de marzo de 2010

Percy Jackson y el ladrón del rayo


Valoración: Floja

El director de las dos primeras partes de la saga Harry Potter, Chris Columbus, dirige esta decepcionante adaptación del best-seller de Rick Riordan. ¿Por qué decepcionante? Muy sencillo: creía que un realizador más o menos hábil para las películas de aventuras, de corte fantástico y para todos los públicos, sería capaz de aprovechar un reparto tan suculento y amplio como el formado por Uma Thurman, Pierce Brosnan, Rosario Dawson, Katherine Keener, Kevin McKidd, Sean Bean...

Pero claro, de nada sirve contar con semejante elenco si el guión es de Craig Titley. Por si no os suena, os diré que es el responsable del argumento de Scooby Doo, lo que no resulta una carta de presentación demasiado halagüeña.

Me centro en el libreto porque es fundamental que, en este tipo de historias, consiga agradar a todos los públicos en el más puro sentido estricto de dicha expresión. Es decir, que no sólo entretenga a los más peques. Y aunque debo reconocer que hay varios instantes de la trama que se salvan, el exceso de infantilismo en gran parte del metraje, así como la supeditación de los magníficos actores antes nombrados al excesivo protagonismo del insufrible Brandon T. Jackson (Tropic Thunder) deviene en un pequeño suspenso, por lo que pudo haber sido y al final no fue.

Las comparaciones entre Percy Jackson y Harry Potter son ineludibles. Ambos son personajes sacados de dos exitosas sagas literarias y en las dos ocasiones, el director de la primera parte (según cómo funcione en taquilla posiblemente veamos continuaciones del film que nos ocupa) es el mismo. La diferencia es que Columbus supo crear cierta magia cinematográfica con Potter (rematada con gran audacia por Alfonso Cuarón para ser destrozada después por Mike Newell y David Yates) mientras que Jackson parece más cercano a la parodia que a la aventura.

El argumento y su desarrollo son de lo más tópico: protagonista inadaptado y perdedor social descubre que, en realidad, es un héroe que debe salvar al mundo; como es un adolescente, se enamorará de la típica chica de entrada inalcanzable y, con el tiempo, dejará de ser un "friki" para convertirse en el chico más popular, además de vivir el repetitivo y cansino conflicto paterno-filial típico en este tipo de historias. Por supuesto, todo ello aderezado con música pop un tanto estridente y un montón de chistes baratos para el ¿lucimiento? del mencionado Brandon T. Jackson, posiblemente gran causante del hundimiento de este film.

Es una lástima, porque entiendo que la película daba para mucho más. Pero el guión ha preferido tirar por el lado cómico-tonto en lugar de ahondar un poquito más en la mitología clásica griega. Tampoco se le ha dado el toque de suspense adecuado y eso que lo tenían fácil, pues se trataba de evitar una guerra que habría destruido nuestro mundo.

En definitiva, como ya he dicho antes, lo que pudo haber sido y no fue.