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lunes, 26 de julio de 2010

Pesadilla en Elm Street 5: The dream child


Valoración: Floja

Stephen Hopkins (Depredador 2, Los demonios de la noche, Perdidos en el espacio) fue el encargado de dirigir el quinto capítulo de la serie. Desde el principio observamos un claro cambio en las tendencias, asemejándose más al cine de terror juvenil de la época: mayor carga de desnudos, más sangre y más tacos.

El principal problema de los muchos que atesora esta producción, es la fractura con respecto al espíritu original de la saga, no tan grave como lo cometido en La venganza de Freddy (parte 2) pero por ahí andan los tiros: los protagonistas ya no se encuentran a salvo quedándose despiertos, por lo que toda la tensión que en ediciones anteriores se acumulaba, en los vanos intentos de las víctimas por no ser vencidas por el sueño, se ha perdido.

El trío de guionistas encabezados por Leslie Boehm (atención a sus joyitas: House III (y no precisamente el doctor que sale en la FOX), Daylight, El álamo versión 2004...) trató de dar un giro de tuerca a los comienzos de Freddy Krueger, mostrando lo que ya sabíamos: cómo su madre fue violada por un centenar de locos. A partir de ahí y tras un renacimiento un tanto irrisorio del malvado personaje, la protagonista (repite Lisa Wilcox tras sobrevivir en la cuarta entrega) queda embarazada, supuestamente por Freddy (no queda claro del todo) y el señor Krueger aprovecha los sueños del feto para acabar con las vidas de los amigos de la madre.

Si el argumento ya resulta demencial, observar cómo los antes ingeniosos y macarras comentarios de Freddy Krueger han dado paso a la vulgaridad, mientras que las otrora originales muertes ahora resultan repulsivas, dan una idea de lo que pasa con las productoras cuando ven dinero fácil: un mínimo gasto para un máximo beneficio, explotando el producto Krueger hasta que dejara de tener éxito y teniendo en cuenta que acaba de estrenarse la versión 2010, seguro que las arcas de New Line Cinema están a rebosar (incluso se habla ya de otra entrega para 2012). Cierto es que la producción mejora en efectos especiales, destacando una secuencia dentro de un cómic muy similar al video-clip de A-Ha, Take on me. Pero no es suficiente, ni mucho menos, para salvar la película.

Lo comenté en una ocasión: En New Line dijeron a Wes Craven que Freddy Krueger era la hamburguesa perfecta y a fe que acertaron, pues por malas que sean las continuaciones, seguimos viéndolas. Es el encanto de un villano que nos tiene atrapados. La prueba es que una vez más (1989) tuvo que combatir con otro estreno de la saga Halloween (también la quinta parte) y, de nuevo, no salió mal parada.

Dos años después se estrenó una nueva parte, titulada La muerte de Freddy... ¡Hay que ver cómo nos engañaron!

Pesadilla en Elm Street 4: The dream master


Valoración: Interesante

Con Pesadilla en Elm Street 4 se podría decir que la serie comenzó a cambiar el rumbo, dejando a un lado el terror para pasar, poco a poco, al humor y al entretenimiento. En ello tuvo mucho que ver la elección del nuevo director, Renny Harlin, con experiencia mayoritaria en el cine de acción y si no echad un ojo a su currículum: La jungla 2, Las aventuras de Ford Fairlane (donde también contó con Robert Englund), Máximo riesgo, Deep Blue Sea... De hecho, en toda su filmografía sólo encontramos tres films de terror: dos cuartas partes (la que hoy nos ocupa y El exorcista: el comienzo) y la prescindible La alianza del mal.

En esta entrega veremos a un Freddy excesivamente sarcástico y socarrón. Cada vez que comete un crimen tiene que soltar antes algo chulo, lo que provoca la risa en el espectador en lugar de miedo. No es del todo malo ya que tiene su gracia, sin embargo, en las posteriores películas, esta actitud en busca del humor cada vez más macabro en lugar de tratar de generar pavor entre el respetable, terminaría por degenerar hasta un punto en que llegaría a aburrir.

En el tramo inicial, veremos nuevamente a tres de los supervivientes de la tercera parte: Kristen (a quien no reinterpretó Patricia Arquette por haberse quedado embarazada, lo que supuso una reescritura del argumento y el uso de una nueva actriz, Tuesday Knight), Kincaid (Ken Sagoes) y Joey (Rodney Eastman). Los tres empiezan a sentir que Freddy ha vuelto y pronto lo padecerán en sus carnes, una vez más. A ellos se sumarán nuevos personajes, entre los que destacaremos a Alice (Lisa Wilcox) por ser una persona capaz de dominar el mundo de los sueños.

El libreto (que supuso el debut como guionista de Brian Helgeland, el contrastado escritor de L.A. Confidential, Mystic River o El fuego de la venganza) continúa evolucionando en torno al temible Freddy Krueger (magistralmente interpretado, una vez más, por Robert Englund) y a sus potenciales víctimas. Freddy lleva tantos muertos a cuestas en cuatro películas que ya ha terminado con los hijos de aquellos que lo quemaron en vida, así que debe servirse del último de ellos para poder entrar en las pesadillas de nuevos inocentes y así hacerse con sus almas. Mientras tanto, en el bando de los "buenos", aparece una interesante línea argumental en torno al traspaso de poderes, ya que la protagonista (la ya mencionada Lisa Wilcox) irá heredando las habilidades de aquellos que van falleciendo a manos del temible Krueger.

En cuanto a efectos especiales, esta cuarta parte mejora en la faceta visual, con secuencias ya míticas para el género como las almas tratando de salir del cuerpo de Freddy, la cama de agua, la trampa para cucarachas o la espeluznante escena de las cabezas de las víctimas a modo de ingredientes de pizza.

El problema es que, a pesar de la mejora en efectos y la ya mencionada evolución de villano y héroes, conforme nos acercamos al final del metraje, el film se vuelve repetitivo y previsible, defecto que, lamentablemente, iríamos viendo en los siguientes capítulos.

Pesadilla en Elm Street 4 está considerada por muchos como la más rocambolesca de todas. Hay más acción que en otras, el sentido del humor aumenta, el ritmo de narración es bastante ágil, su duración corta y, además, presenta ciertos guiños cinematográficos bastante divertidos hacia películas como Karate Kid o Tiburón, de forma que si bien la calidad comenzaba a bajar, todavía estábamos ante un producto de lo más disfrutable.

Siempre he creído que la saga Freddy Krueger debería haber sido una trilogía conformada por las películas 1, 3 y 4, pero ¿quién se atreve a acabar con la gallina de los huevos de oro? Esta cuarta parte volvió a ser un filón recaudatorio, a pesar de tener que competir directamente con la cuarta parte de Halloween, estrenada en Estados Unidos el mismo año (a España llegaría en 1989). Así que, una vez más, sólo habría que esperar un año para ver las nuevas aventuras de Freddy Krueger.