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miércoles, 27 de mayo de 2009

La jungla 4.0

Valoración: Excelente

Doce años después de la fantástica Jungla de Cristal 3, tras mil y un rumores, por fin se concretó la cuarta entrega de las aventuras del detective John McClane. El encargado de dirigir el proyecto fue Len Wisman (era su tercera película tras las dos primeras de Underworld) y lo cierto es que no decepcionó. Si bien este californiano no tiene la mano firme de McTiernan, hay que reconocer que supo dotar al filme con un importante brío narrativo, así como con una serie de efectos visuales sin parangón, ofreciendo vertiginosos y originales planos, así como imaginativas coreografías tanto en tiroteos como en persecuciones. La pega es que, quizás, abuse un poquito de la cámara lenta, aunque de ninguna manera llega al gran abuso que sobre este recurso suele cometer John Woo (Misión Imposible 2).

De entrada parece que el guión de Mark Bomback (con las nada recomendables La lista y El enviado en su haber) pierde mucho en cuanto a la profundidad de los personajes. Sin embargo, haciendo una valoración global del espíritu con el que está confeccionada la película, es entendible ya que redunda en favor de la acción y de sus impresionantes efectos especiales, de forma que La jungla 4.0 es, sin ningún género de duda, la película más espectacular de los últimos años.

Si os habéis fijado he dicho "parece". Y es que, aunque los secundarios no están del todo definidos, sobre el protagonista hay un cuidado estudio, de tal manera que la película tiene un marcado carácter crepuscular al que ayuda el tono de "buddy movie" que aporta el joven Justin Long. Bruce Willis confiere maravillosamente a su personaje matices que ayudan a ello, como el de alguien que ya es de otra época enfrentado a un mundo casi futurista en el que no tiene cabida, odiado por todos sus seres queridos, solo, pero el único capaz de dejarse la vida por resolver una crisis mundial. Podríamos decir que el John McClane de Bruce Willis es una combinación letal entre Jack Bauer y Harry el Sucio, para poder entender lo que este personaje significa para el cine de acción.

El talento interpretativo de Bruce Willis está fuera de toda duda, pero después de ver a otros especialistas del género arrastrándose por ahí (casos de Stallone, Seagal o Van Damme) la pregunta estaba ahí: ¿todavía le daría el físico para interpretar convincentemente al duro McClane? Afortunadamente el actor pudo seguir siendo fiel a sus principios y pudimos disfrutar viendo cómo nuestro intrépido protagonista continuaba sin arrugarse ante el peligro, con esa chulería que tan famoso le ha hecho, haciendo temblar a los "malos" ante su presencia, pero mostrando su lado humano, pues a diferencia de otros "supuestos" héroes de acción, a él sí le duelen los golpes.

El argumento se centra en el miedo a la tecnología, en especial a lo controlada que ahora mismo está la humanidad por los ordenadores, haciendo especial hincapié en que nuestra información está centralizada por completo y al alcance de unos pocos. ¿Qué ocurriría si uno de ellos se pasase al lado oscuro? Es aquí donde toca hablar del villano de la función, único pero de toda esta superproducción. Hablamos de Timothy Olyphant, que encarna a un malo tipo Bond, en el sentido de que tiene un plan maestro para acabar con el mundo, pero sin el carisma necesario como para enfrentarse de tú a tú a un héroe de la categoría de John McClane.

A modo de conclusión diré que La jungla 4.0 es un entretenimiento de primera. Por un lado la acción es frenética y constante. Por otro mantiene el sentido del humor que siempre ha acompañado a Bruce Willis, al igual que la naturalidad con la que sigue "pateando traseros" y volando por los aires gracias a sus temibles ocurrencias (las secuencias del helicóptero y del avión pasarán a los anales de la historia). Por último, posee una factura visual extraordinaria y cumple con todos los cánones del género. ¿Qué más se puede pedir?

sábado, 4 de abril de 2009

La lista

Valoración: Floja

Marcel Langenegger debuta en la dirección cinematográfica con La lista, un film que podríamos dividir en dos partes muy diferenciadas: una primera mitad que tiene que ver con el título traducido (La lista) y una segunda que tiene mucho más que ver con el original (Deception).

De vez en cuando habría que coger al encargado de traducir los títulos al español (supongo que será el director de doblaje) y hacerle ver que con esa manía de interpretar los originales en lugar de transcribirlos a nuestro idioma, pueden cambiar el significado de una película o resultar del todo engañosos, como es el caso. Aunque me temo que es una batalla que tenemos perdida, dado el historial de errores cometidos a este respecto en España.

Retomando la película, hay que reconocer que la primera parte resulta bastante entretenida. Un hombre completamente abnegado a un trabajo poco satisfactorio y solitario de contable (ya que estamos con el castellano, lo que coloquialmente se conoce como un "pringao" en toda regla) ve cómo su monótona e insípida existencia se convierte en toda una aventura al conocer a un sofisticado y carismático ejecutivo, que lo introduce en un exótico y elitista mundo con ciertas reminiscencias a Eyes wide shut. El contable es Ewan McGregor, que vuelve a demostrar que es mucho mejor como mosquita muerta que como Obi Wan Kenobi (el desastroso casting de los episodios uno, dos y tres de Star Wars daría para una novela de más de mil páginas) mientras que Hugh Jackman se muestra bastante convincente en su rol de ganador.

Es aquí donde el guión de Mark Bomback comienza a hacer aguas. El personaje de Ewan McGregor está definido como alguien muy inteligente, por lo que uno no se explica cómo no ve venir de lejos que no es normal que alguien del calado social del interpretado por Jackman se fije en él. Tampoco es plausible la historia de amor tal y como se produce: no se explica que alguien que por fin dejaba de resultar patético olvide en un instante el éxito que está viviendo por un insignificante detalle; pero es que tampoco es creíble la evolución que sufre el personaje encarnado por la actriz principal, Michelle Williams (Dawson Crece). Aunque lo peor llega en el tramo final, con unos infames últimos veinte minutos que dan vergüenza ajena. Es increíble que Bomback fuera el responsable del libreto de la trepidante y colosal Jungla 4.0. Teniendo en cuenta que también escribió la historia de El enviado (una de esas mediocres películas de pseudoterror que Robert de Niro está teniendo el mal gusto de protagonizar en los últimos años) o crea algo bueno rápidamente o será tachado como alguien que fue flor de un día.

Una vez más estamos ante una decepcionante película (no se debió cambiar el título en inglés) cuyo tráiler la supera con creces, lo que se convierte en un problema ya que, al ser incapaz de cumplir sus expectativas, el público todavía es más duro en su reacción al abandonar la sala de cine. ¿Aprenderán algún día que no es bueno engañar a quien paga las entradas?