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jueves, 18 de noviembre de 2010

Una casa patas arriba (Are We Done Yet?)


Valoración: Floja

El director de comedia Steve Carr (Papá canguro, Dr. Dolittle 2) decidió castigarnos en 2007 con esta versión cutre y sin imaginación de aquella comedia que protagonizó en su día Tom Hanks titulada Esta casa es una ruina. No es un remake oficial, entre otras cosas porque se trata de la segunda parte de otra comedia bastante torpe de título Cuando llegamos (la  cual, incomprensiblemente, Ice Cube ha adaptado  en 2010 a serie televisiva) pero está basada claramente en la mencionada película de Richard Benjamin.

¿Qué podemos esperar de Una casa patas arriba? Más bien poco. Por un lado Ice Cube es un actor desastroso. Cuando hacía de joven rebelde enfadado con el mundo, como en Semillas de rencor de John Singleton, tenía un pase dado su invariable ceño fruncido. Pero como actor de comedia es un auténtico desastre, incapaz de transmitir otro sentimiento que no sea el de "cabreo monumental".

El guión está escrito por Hank Nelken, autor del libreto de Tres idiotas y una bruja de Dennis Dugan. ¿Hace falta decir algo más? Creo que no, pero por si acaso, apostillaré: falta de ingenio, chistes sin gracia, histrionismo desmedido como sustituto de gags inteligentes, humor excesivamente racial...

El único intérprete que tiene cierta gracia y que, además, parece esforzarse con su cometido, es John C. McGinley (seguro que muchos lo reconocéis por la serie Scrubs). Lo que pasa es que llega un momento en que su personaje comienza a hartar, no por la mala praxis del actor, sino por un guión que exagera su puesta en escena hasta el colmo de la exasperación.

¿Habrá algo salvable en toda la producción? Sí, la presencia del mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, el incomparable, genuino y estelar Magic Johnson. Pero, por muy fan que uno sea del exbaloncestista angelino (y a fe que yo lo soy) no es suficiente para salvar esta patética peliculita.

Es mejor rescatar de algún video-club la original de Tom Hanks, ya que sin ser la mejor comedia de la historia (ni mucho menos) sí posee la capacidad de hacer reír al espectador.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Saw IV


Valoración: Mala

Cuando vi Saw III, pensé que era el colofón a una magnífica trilogía del cine de terror, de la cual destacaría, además de la frescura y originalidad de la primera parte, sus tramas complejas y bien hilvanadas a lo largo de las tres películas, su montaje frenético y repleto de flash backs, los excesos de primeros planos unidos a movimientos violentos de cámara, su estética particular, su complicada puesta en escena y su atmósfera claustrofóbica e intensa, a la que ayudaba su estridente banda sonora y, por supuesto, sus extravagantes, maquiavélicas y horrendas muertes.

Pero hace tiempo que Hollywood es un negocio, así que tras forrarse a manos llenas (en Estados Unidos la hasta entonces trilogía había recaudado un montante total de 222 millones de dólares en taquilla) los responsables de la saga decidieron que había que seguir exprimiendo la gallina de los huevos de oro. Y de paso James Wan, verdadero artífice de Saw, se desmarcó por completo del plano artístico, ya que ni dirige ni forma parte del guión de esta cuarta entrega, quedando únicamente como productor ejecutivo (o lo que es lo mismo: a cobrar pasta).

Tras la muerte de Jigsaw en el capítulo anterior, muchos nos preguntábamos: ¿Y ahora qué? Como era de esperar, alguien sigue los pasos de Puzzle y vuelta a las matanzas sádicas y laboriosas. Considero que no tiene el menor sentido, ya que el personaje encarnado por Tobin Bell poseía una inteligencia fuera de lo común, además de conocimientos de mecánica propios de un físico o un ingeniero. Teniendo en cuenta que estaba loco de atar, encontrar a alguien de similares características parece misión imposible. Se podría perdonar como licencia si el guión lo narrase, no diré con calidad, pero sí con el efectismo conseguido en las partes anteriores. Sin embargo es tan aburrido como carente de sentido.

Perdido el interés por lo absurdo de la trama, sólo nos queda la curiosidad por saber qué nuevas y grotescas formas de matar se les han ocurrido a los nuevos guionistas (los responsables del libreto de Feast, Patrick Melton y Marcus Dunstan) aunque, si os digo la verdad, con tanta cadena y elementos propios de un mecano, uno tiene la sensación, en todo momento, de déjà vu.

Volvió a ser un relativo éxito de taquilla, ya que en norteamérica ingresó más que la primera Saw (66 millones de dólares por los 55 que obtuvo el film original) sin embargo, en mi humilde opinión, fue más por la inercia que hasta el momento llevaba la saga que por otra cosa. Y viendo que se trató de la última vez que encargaron la dirección a Darren Lynn Bousman (realizador de las partes dos y tres) creo que no voy desencaminado.

jueves, 14 de octubre de 2010

300


Valoración: Notable

Tras El amanecer de los muertos, Zack Snyder dejó a un lado el cine de terror para deleitarnos, en 2007, con la espectacular 300, un impactante espectáculo audiovisual el cual, con toda seguridad, no habrá dejado indiferente a nadie que lo haya visto.

La película está basada en la novela gráfica homónima de Frank Miller, sobre la batalla de las Termópilas. Es habitual que en este tipo de adaptaciones cinematográficas haya lío, sobre todo con los puristas. Sin embargo no creo que éste sea el caso, ya que estamos ante un guión bastante completo, que no trata únicamente la contienda en sí, sino que va más allá, mostrando el valor y el coraje de un pueblo, que prefiere morir libre a vivir en sumisión. Asimismo hay varias líneas argumentales, como las dedicadas a las intrigas políticas, lo que le da juego para contraponer sentimientos como la lealtad frente a la traición en distintos frentes.

Pero, evidentemente, lo más destacable del film son sus increíbles efectos visuales, hasta el punto de que marcaron una época. Podemos apreciar su magnitud, por ejemplo, en los combates, muy violentos y salvajes, pero tratados tan hábilmente que también podrían calificarse como bellos. Tal es así que Snyder utiliza el recurso de la cámara lenta en ciertos momentos, para que el espectador no pierda detalle.

En esta línea también hay que hacer referencia a la gama cromática, combinando fuertes tonos ocre con suaves grises, simbolizando distintos momentos de la historia.

El elenco de actores escogido no era, en aquel momento, el más famoso del mundo, ya que los protagonistas venían de intervenir en films tan poco recomendables como La sonrisa de Mona Lisa, Rumores que matan o Time Line, en las que aparecieron Dominic West, Lena Headey y Gerard Butler respectivamente. A pesar de ello, sus interpretaciones resultaron impecables, en especial la de Butler, cuya encarnación de Leónidas lo catapultó al estrellato.

Así pues Zack Snyder logró completar un magnífico y sofisticado entretenimiento, con ciertas dosis de humor en forma de sutiles y ácidos comentarios emitidos por el personaje principal y muchísima acción, cuidada ésta al detalle tanto en coreografías como en efectos técnicos. En pocas palabras, toda una maravilla.

jueves, 26 de agosto de 2010

Escalofríos (Wind Chill)


Valoración: Muy mala

Tras Criminal, Gregory Jacobs decidió pasarse al género de terror con Escalofríos, una mediocre, aburrida y nada original road movie sobre dos chavalitos que vuelven a casa por Navidad compartiendo coche.

¿Qué puedo decir de esta película sin insultar a su director? Lo tengo difícil. La trama transcurre con muy poco sentido, el miedo no aparece por ninguna parte y los actores se limitan a recitar de memoria el texto de sus papeles.

En fin, sin más dilación (no quiero aburrir tanto como Jacobs) lo resumiré en una frase: evitadla tanto como el desvío a la carretera 606.

Hitman


Valoración: Mala

Desgraciadamente, lo habitual en una adaptación de un vídeo-juego al cine es que el proyecto resulte un desastre y Hitman no es una excepción a dicha regla. La película dirigida por el realizador francés Xavier Gens tiene muy poco que contar: un despiadado asesino a sueldo se convierte en objetivo y debe llevar a cabo una serie de pesquisas para tratar de salvar el cuello.

Tras esta premisa tan poco original, se encierra un film con un argumento plano, personajes sin definir, intriga sin interés y ningún rigor hacia las leyes físicas que en su día enunciaron genios tan respetables como Albert Einstein. Puedo entender que en un juego de ordenador un personaje pueda dar saltos imposibles o salir ileso de caídas, pero ¿en una película? Dentro del género fantástico sí, sin embargo Hitman no va en esa línea.

Por si fuera poco, las coreografías entre peleas, que deberían ser el punto fuerte de esta producción, son muy poco satisfactorias (por utilizar un eufemismo).

Nos quedan los actores. De entrada son bastante conocidos: Timothy Olyphant (La jungla 4.0, Deadwood), Dougray Scott (Misión Imposible 2, Mujeres desesperadas), Olga Kurylenko (Quantum of Solace, Centurión) o Robert Knepper (Prison Break, Transporter 3) pero ni están interesados en esforzarse en su trabajo ni tienen nada a lo que agarrarse (el guión es un desastre).

Así pues, jugad al vídeo-juego, que es bastante entretenido y olvidad que se ha hecho una película basada en él.

domingo, 22 de agosto de 2010

The host


Valoración: Floja

El realizador de Memories of murder, Bong Joon-ho, filma esta tramposa película de monstruos. ¿Por qué tramposa? Porque en los trailers se vendió como un producto similar a Tiburón o Alien, cuando no tiene nada que ver, pues su calidad es netamente inferior, el terror inexistente y el argumento está basado en algo muy distinto: una dura crítica al poder establecido en general y a los Estados Unidos en particular.

La película, en su mayoría, es bastante tonta. No me puedo creer la mezcla de géneros en según qué momentos. Me refiero a que emplear un humor bastante vulgar mientras una gran cantidad de seres humanos perecen por culpa de un monstruo gigante, en modo alguno puede resultar gracioso. Más bien es de mal gusto.

Lo mejor de la película, con mucha diferencia, es el principio. La aparición por sorpresa de un monstruo gigante, en el puente sobre el río Han, que comienza a crear el caos entre los aterrorizados transeuntes. Son secuencias de un importante poderío visual, rodadas con un ritmo frenético, que le hacen pensar a uno que va a ver una versión muy mejorada de Godzylla.

Pero no. La película va de una familia un tanto patética que tratará de encontrar a la hija de uno de sus miembros, raptada por el bicho en cuestión. ¿Por qué no seguir con el espectáculo de los primeros diez minutos? Muy sencillo: porque el sobrevalorado Joon-ho, si bien ha hecho algo diferente, no tiene talento para desarrollar una película como lo harían Scott, Cameron, Spielberg o McTiernan. Y es que no por ser una película distinta, hemos de caer en el error de considerarla buena. De hecho todo en el film es bastante tonto, tanto los personajes como el desarrollo y el final.

Aglutinar géneros tan dispares como terror, acción, humor, crítica social y drama es muy complicado, tanto que en ocasiones Joon-ho roza el ridículo. Pero claro, como es algo diferente que proviene de Asia (está de moda decir que todo aquello es bueno) y encima se mete con los Estados Unidos (un recurso muy fácil) nadie se atreve a decir la verdad: que más que una película se trata de una tontería de enormes proporciones, incapaz de aguantar un análisis serio.

miércoles, 14 de julio de 2010

Shrek Tercero


Valoración: Pasable

El verano de 2007 se caracterizó por las terceras partes. Franquicias como Spiderman, Piratas del Caribe u Ocean's Eleven decidieron castigarnos con terceros episodios muy inferiores a sus respectivas predecesoras. Con Shrek sucedió algo parecido, en cuanto a que su calidad era considerablemente más baja que las otras dos (posiblemente también sea peor que la cuarta), sin embargo salió ganando al ser comparada con los estrenos de la época.

Los nuevos directores, Chris Miller y Raman Hui (ambos debutantes) evidencian una total falta de ideas en el desarrollo de la película, pues emplean chistes ya muy gastados, demasiados personajes secundarios que limitan a los nuevos protagonistas (no en vano el metraje es inferior a los noventa minutos), una trama que ya no es sorpresiva sino rutinaria, diálogos que caen en demasiados tópicos (quién lo hubiera dicho tras ver la original) y, sobre todo, el escaso o nulo aprovechamiento de las dos situaciones que más juego podrían haber dado: el malvado Príncipe Encantador al frente de una legión de villanos de cuentos clásicos, hartos de no tener jamás el ansiado "felices para siempre" y la unión entre unas envidiosas Blancanieves, Cenicienta, Rapunzel y Bella Durmiente, comandadas por Fiona y su madre, en plan comando de acción.

Aparece un personaje nuevo, nada más y nada menos que Arturo Pendragón quien, para variar, es todo lo contrario al clásico Rey Arturo, ya que se trata de un friki de instituto que recibe palizas varias de Lanzarote y sus amigos, mientras una super-pija Ginebra pasa por completo de él. Francamente, termina siendo otra oportunidad perdida, ya que la parte del metraje centrada en el colegio de Arturo resulta un tanto forzada.

¿Qué es lo mejor de Shrek Tercero? La teconología y los detalles. Como el apartado técnico mejora cada año a pasos agigantados, los efectos sonoros y visuales de esta tercera parte son de gran espectacularidad y precisión. Texturas, colores, diseños gráficos... En este apartado la Dreamworks de Spielberg jamás defrauda. En cuanto a los detalles, cierto carácter referencial a películas como Harry Potter, El mago de Oz, Sonrisas y Lágrimas o Cantando bajo la lluvia, entre otras, además de un par de referencias musicales de mérito, como un coro de ranas interpretando el célebre Live and let die de Paul McCartney y el formidable chillo de Blancanieves para iniciar el Inmigrant Song de Led Zeppelin.

¿Y qué es lo peor? Además de lo ya comentado, la falta de ritmo a la hora de contar su excesivamente plano argumento y un peligroso acercamiento a lo que propone Disney, tanto en ciertos toques de musical clásico como en la moralina final, tanta que rompe por completo el espíritu gamberro e irreverente de las partes anteriores.

Se puede ver, no se hace pesada e incluso hay momentos en los que provoca la risa. Sin embargo, tras las expectativas generadas por la saga, resulta bastante decepcionante.

domingo, 30 de mayo de 2010

Grindhouse: Death Proof


Valoración: Buena

Es una pena que en los países de habla no inglesa se haya cometido la torpeza de emitir Grindhouse en dos veces. Para quien no lo sepa, los grindhouses eran unos cines que, a partir de los años sesenta, exhibían en Estados Unidos películas de terror de bajo presupuesto pensadas para el público adolescente, es decir: sexo, sangre y monstruos por doquier. Y una de sus particularidades era la de las sesiones dobles, de ahí que en nuestro país se haya perdido este espíritu al partir Grindhouse en dos películas.

Por ello, aquí nos ocuparemos solamente de Death Proof. Esta segunda parte está dirigida por el maestro Quentin Tarantino, que si bien queda muy lejos de las altas cotas alcanzadas por la magistral Pulp Fiction, sí deja entrever su talento como cineasta en pequeños detalles: inteligentes y divertidos diálogos, virtuosismo con la cámara emitiendo planos de todo tipo (en especial su obsesión por retratar los pies de la gente), detallitos made in Tarantino como una marca de tabaco propia, secuencias de acción bastante bien conseguidas y varias sorpresas insertadas sabiamene para regocijo del espectador.

Tarantino nos ofrece un homenaje doble: por un lado hacia las road movies antiguas de terror y, por otro, a los antiguos especialistas de cine, aquellos que se jugaban la vida al estrellar coches de verdad en lugar de los trucos actuales generados por ordenador.

Las referencias musicales y cinematográficas son constantes. La banda sonora posee temas como The last race de Jack Nietzsche, Jeepster de T. Rex o Hold Tight de los británicos Dave Dee, Dozy, Beaky, Mick & Tich. Las referencias cinéfilas nos llegan tanto por las reminiscencias del cine de Roger Corman, como por las diversas citas de diferentes films que incluye el guión, así como la aparición de carátulas de cierta película de Ralph Nelson de 1970 (Soldado azul).

Siguiendo con las referencias, los fans de Tarantino disfrutarán al recordar el diálogo inicial de Reservoir dogs, la conversación de los masajes en los pies de Pulp Fiction o la melodía de Kill Bill. Quentin Tarantino es un genio detallista y se agradece.

Otra de las características de su cine suele ser recuperar a alguna antigua estrella cuya carrera se encuentre en declive. En esta ocasión lo ha hecho con Kurt Russell, magnífico en su rol de psicópata. Russell encabeza un reparto coral con nombres conocidos como Rosario Dawson (Siete almas), Vanessa Ferlito (24), Sydney Tamiia Poitier (hija del celbérrimo bahameño Sidney Poitier) o Mary Elizabeth Winstead (la hija de Bruce Willis en La jungla 4.0).

Death Proof no es una obra maestra, ni mucho menos, pero es Tarantino en estado puro: originales y particulares diálogos, humor negro en clave de violencia, estilo postmoderno y referencial, chicas de infarto, puesta en escena sublime, ambientación perfecta y detallada... A buen seguro, sus seguidores gozarán de lo lindo.

Grindhouse: Planet Terror


Valoración: Buena

Supongo que todo el mundo conoce a Robert Rodriguez (Abierto hasta el amanecer, Desperado, Sin City...) y su amistad con el gran Quentin Tarantino. Ambos se reunieron para realizar Grindhouse, un film que se estrenó en su conjunto en los países anglófonos, mientras que en el resto, se dividió en dos películas. Hasta se crearon unos falsos trailers (de uno de ellos, Machete, habrá largometraje) que debían ir insertados entre las dos partes que la componen. Como España entra en el grupo de la emisión por separado, aquí comentaremos sólo lo referente a Planet Terror. Creo que es un error no respetar los deseos de los autores, ya que perdemos parte de su espíritu, pero es lo que hay.

Planet Terror es un homenaje a aquellas películas de Serie B de zombis que hicieron furor allá por los 60 y 70. Como no podía ser de otra manera tratándose de Rodríguez, está confeccionada de forma gamberra y grotesca. De hecho, si uno no comprende esta forma de ver el cine o directamente no le va mucho (lo cual es muy lícito) la película le disgustará bastante.

Unos la calificarán de atrevida y osada. Otros de auténtica desvergüenza. Supongo que es cuestión de gustos. Lo que es innegable es su carácter desenfadado y paródico, de ahí que todo esté exagerado hasta el extremo.

En el apartado técnico, no puedo por menos que aplaudir. Rodríguez se cachondea (aunque de forma cariñosa) de los clásicos argumentos de este tipo de Serie B, pero nunca se toma a broma la realización de sus películas: ritmo trepidante, búsqueda constante del sentido del humor, montaje de lujo, una estética perfecta que te traslada irremediablemente a aquella época...

Además están los actores. Bruce Willis tiene un papel pequeño, pero es un intérprete que siempre destaca, de ahí que lo mencionemos en primer lugar. Después tenemos a Rose McGowan en un rol absolutamente hilarante (no desvelo más), Naveen Andrews (Perdidos) como científico loco y sádico, el veterano Michael Biehn (Terminator) de sheriff local, Josh Brolin (No es país para viejos) y Marley Shelton (La hora once) conformando un matrimonio bastante peculiar, Jeff Fahey (Cazador blanco corazón negro) haciendo de cocinero bastante colgado y el protagonista, Freddy Rodríguez (La joven del agua) un pistolero más audaz que el mismísimo Mariachi.

Así pues, entre su reparto coral, su alocada narración, sus continuas referencias cinéfilas y sus ganas de hacer reír, Planet Terror es un divertimento asegurado, un entretenimiento sublime de magnífica factura técnica que, indefectiblemente, evocará nostalgia de épocas pasadas del cine de terror.

viernes, 19 de marzo de 2010

Seduciendo a un extraño


Lo dicho: Retomamos el ciclo a Bruce Willis el día de su cumpleaños. Le toca el turno a la película Seduciendo a un extraño.

Valoración: Floja

Contar con dos actores de la talla de Bruce Willis y Halle Berry debería ser el sueño de cualquier director de cine. En su día, el gran Tony Scott contó con ellos para realizar la sobresaliente El último boy scout, pero en esta ocasión no hemos tenido tanta suerte pues, para nuestra desgracia, el director encargado de volver a reunirlos en un mismo proyecto ha sido James Foley, autor, entre otros, de bodrios como Who's that girl con Madonna o The protector con Mark Wahlberg.

Y claro, como no podía ser de otra manera, Foley ha desaprovechado a uno de los grandes intérpretes del séptimo arte, un Bruce Willis que destila clase por allá donde va, pero que ve muy mermada su participación al encarnar a un personaje pésimamente definido por el patético guión del desconocido Todd Komarnicki, que toma como tema central del argumento la explosiva belleza de una Halle Berry que, desde que consiguió el Oscar que tan injustamente han negado a Bruce Willis, va de mal en peor.

La película no tiene ritmo narrativo, algo que va en contra de los cánones del género del thriller. Su desarrollo es torpe, con un par de giros tramposos para intentar, en vano, despistar al sufrido espectador que bastante hace con aguantar despierto. Pero cuando parece que la cosa no puede ir a peor, nos encontramos con un esperpéntico y nada original final, tras el cual dan ganas de retirar a perpetuidad la licencia de cineasta a su mediocre director.

Desperdiciar así el talento del magnífico elenco de actores con el que Foley ha contado debería estar castigado con penas de hasta cincuenta años. Así nos aseguraríamos no volver a toparnos con mediocridades de esta magnitud.

sábado, 3 de octubre de 2009

Rec


Valoración: Interesante

Últimamente resulta complicado pasar miedo con una película de terror. De hecho, desde que vi El exorcismo de Emily Rose (film que me impactó fuertemente) no había sentido esa sensación hasta hoy, tras ver la película que en 2007 rodó Jaume Balagueró, la cual he procurado conseguir antes de ver Quarantine y Rec 2. (No me olvido de la magnífica Arrástrame al infierno, aunque la considero menos terrorífica).

El filme sigue los preceptos técnicos que en 1980 utilizara Ruggero Deodato en Holocausto caníbal y que después se copiaron de mala manera en la pésima El proyecto de la bruja de Blair, al utilizar la cámara en mano para dar mayor sensación de realidad a la historia.

El guión narra las peripecias de una joven reportera (Manuela Velasco) que acude a un parque de bomberos a realizar un programa de televisión. Ella y su cámara salen de patrulla en lo que parece una llamada de rutina, sin imaginar el horror que les espera. El cámara lo filmará todo y eso será, íntegramente, lo que veamos los espectadores durante todo el metraje.

Esta técnica tiene sus inconvenientes ya que, además de llegar a marear, limita mucho la visión de la película al quedar restringida constantemente al mismo plano. Pero tiene algo bueno relacionado con la mencionada sensación de realismo y es que así logra dar más miedo.

Encerrados en un edificio y sin saber qué ocurre, un variopinto grupo de personajes integrado por periodistas, bomberos policías y vecinos tratarán de encontrar una solución a un problema que les viene grande. De una forma directamente proporcional, la tensión aumentará en el espectador conforme el terror se vaya propagando entre los diferentes caracteres, de forma que el resultado final será ampliamente satisfactorio.

Tal fue su éxito que actualmente se puede ver la versión norteamericana de esta película, protagonizada curiosamente por la hermana de Dexter, que fue la aterrorizada actriz principal de El exorcismo de Emily Rose, película que hemos citado en el primer párrafo, así como la segunda parte, estrenada este viernes, cuya trama se inicia unos quince minutos después del final de la original, resultando, desgraciadamente, demasiado repetitiva.

jueves, 20 de agosto de 2009

Harry Potter y la orden del Fénix

Valoración: Regular

Tras el desastre que llevó a cabo Mike Newell en Harry Potter y el cáliz de fuego, los responsables de la saga decidieron colocar como nuevo director a un desconocido: David Yates. Supongo que pensaron que difícilmente lo haría peor que Newell y, al menos en eso, acertaron.

El principal problema de esta quinta parte es lo absurdo de la trama. Podría decirse que director y guionista han necesitado dos horas de metraje para lo que denominaremos como un anexo del filme anterior, resumido de la siguiente manera: el ministerio de magia cree que Harry Potter ha mentido al relatar lo sucedido en los últimos minutos de la cuarta película y esto no puede quedar así.

Entonces, ¿en qué emplea David Yates estas dos horas? Dejadme pensar: importantes fallos de guión (aspectos de la trama inacabados que no comentaré para no incurrir en spoiler), desaprovechamiento insultante de intérpretes de primer orden como Ralph Fiennes, Jason Isaacs, Emma Thompson, Helena Bonham Carter, Alan Rickman o Gary Oldman, un excesivo protagonismo del que podría ser el personaje más repelente de toda la saga, encarnado por una actriz de segunda como Imelda Staunton, que cae en el típico error de la sobreactuación, amoríos adolescentes mal contados y con muy poco sentido y, para terminar, la poca relevancia que en la historia tienen Emma Watson y Rupert Grint, apareciendo más como meras comparsas que como íntimos amigos del protagonista.

Para ser justos, no todo es culpa de Yates, ya que ha tenido que adaptar uno de los peores libros de J.K. Rowling a partir de un mediocre guión de Michael Goldenberg (responsable del libreto de la patética Contact, casi nada). Vamos, que habría necesitado toda la magia de Howarts y algo más para conseguir filmar una buena película. Al menos habrá que reconocerle su calidad visual, con muy buenos efectos especiales y el tramo final del filme, en el que por fin se aborda la trama principal. Aunque, sinceramente, me parece una soberana tomadura de pelo la poca relevancia que tiene, en el cómputo total de la película, la que iba a ser gran batalla entre los magos seguidores de Dumbledor y los acólitos de Voldemort.

La serie de Harry Potter va cuesta abajo y sin frenos y, a tenor de las informaciones que manejo (David Yates dirigirá un total de cuatro filmes) va a ser difícil que alguien frene la caída.

sábado, 4 de julio de 2009

Transformers

Valoración: Pasable

Michael Bay (La roca, Armageddon, Pearl Harbor) dirigió en 2007 la adaptación cinematográfica de la famosa serie de dibujos animados de los 80 Transformers, que todos conocemos por la cantidad de juguetes que logró sacar a la venta.

Si Bay está al frente de un proyecto, ya sabemos qué esperar: Millones de dólares invertidos en los efectos especiales, ritmo frenético para que el espectador no pueda ni llegar a pestañear, abuso del travelling con cámara lenta sobre los protagonistas para enfatizar la importancia de algún momento de la historia, poses chulescas de dichos protagonistas, montontes de explosiones, coches volando por los aires y, sobre todo, muy poca exigencia en el guión.

Transformers sigue los arquetipos citados en el párrafo anterior. Una trama de ciencia ficción (no sé si por los robots o por el hecho de que alguien del físico de Megan Fox se fije en un perdedor como el personaje interpretado por Shia LaBeouf), en la que un adolescente se ve en medio de una conspiración alienígena por dominar la Tierra. Dicho así no suena del todo mal, sobre todo tras ver una primera hora de metraje plena de ritmo, tras la cual tuve la impresión de que me iba a encontrar al mejor Bay (al de La Roca). Pero mi gozo terminó en un pozo ya que, a partir de ahí, la película va cuesta abajo y sin frenos.

Muchos son los rostros conocidos en este filme. Para los amantes de las series, tenemos a Josh Duhamel (Las Vegas), Amaury Nolasco (Prison Break), Michael O'Neill (The Unit) o Glenn Morshower (el inolvidable agente Aaron Pierce de 24). Pero quienes confieren un poquito de calidad interpretativamente hablando, son dos secundarios de lujo: Jon Voight y John Turturro, sin duda lo mejor del filme en este apartado.

Así pues tenemos una película producida por Steven Spielberg (son tantas las referencias a E.T. y Los Gremlins que creo que no se le escapa a nadie) que vive por y para sus impresionantes efectos visuales y de sonido, llegando incluso a estar nominada al Oscar hasta en tres apartados técnicos, que puede resultar entretenida en algunos momentos, pero que nunca aguantaría un segundo visionado. No voy a descubrir a Spielberg como director, pero ¿cómo es posible que quien haya producido Cartas desde Iwo Jima, llegue a poner dinero para un filme que parece tener como objetivo competir con su gran amigo, George Lucas, en ver quién desarrolla los efectos más estridentes y aparatosos del mercado?

lunes, 15 de junio de 2009

Noche en el museo

Valoración: Pasable

Tras la divertidísima La pantera rosa, Shawn Levy vuelve a hacernos reír con esta divertida comedia en la que un hombre divorciado, sin trabajo y con un hijo que ya no cree en él, elige como última oportunidad para evitar el deshaucio un trabajito como vigilante nocturno de un museo.

Poco iba a imaginar nuestro protagonista, el sobrevalorado cómico Ben Sitller, que por la noche todo el museo cobra vida, algo que sirve a los guionistas para conformar una entretenida trama que provocará en todo momento la sonrisa del espectador, con lo que podríamos decir que el film cumple sus expectativas.

Junto a Stiller tenemos a su sempiterno compañero de fatigas, Owen Wilson y a un par de auténticos veteranos como el inolvidable Mickey Rooney o Dick Van Dyke. Los personajes femeninos están un tanto desaprovechados, con la estupenda Carla Gugino en un rol menor o Kim Raver de 24, actriz que ofrece más posibilidades de lo que parece en este film.

El caso es que entre los impecables efectos especiales y las hilarantes situaciones, la película es muy fácil de ver y a buen seguro que hará pasar un buen rato a cualquiera que decida su visionado.

miércoles, 27 de mayo de 2009

La jungla 4.0

Valoración: Excelente

Doce años después de la fantástica Jungla de Cristal 3, tras mil y un rumores, por fin se concretó la cuarta entrega de las aventuras del detective John McClane. El encargado de dirigir el proyecto fue Len Wisman (era su tercera película tras las dos primeras de Underworld) y lo cierto es que no decepcionó. Si bien este californiano no tiene la mano firme de McTiernan, hay que reconocer que supo dotar al filme con un importante brío narrativo, así como con una serie de efectos visuales sin parangón, ofreciendo vertiginosos y originales planos, así como imaginativas coreografías tanto en tiroteos como en persecuciones. La pega es que, quizás, abuse un poquito de la cámara lenta, aunque de ninguna manera llega al gran abuso que sobre este recurso suele cometer John Woo (Misión Imposible 2).

De entrada parece que el guión de Mark Bomback (con las nada recomendables La lista y El enviado en su haber) pierde mucho en cuanto a la profundidad de los personajes. Sin embargo, haciendo una valoración global del espíritu con el que está confeccionada la película, es entendible ya que redunda en favor de la acción y de sus impresionantes efectos especiales, de forma que La jungla 4.0 es, sin ningún género de duda, la película más espectacular de los últimos años.

Si os habéis fijado he dicho "parece". Y es que, aunque los secundarios no están del todo definidos, sobre el protagonista hay un cuidado estudio, de tal manera que la película tiene un marcado carácter crepuscular al que ayuda el tono de "buddy movie" que aporta el joven Justin Long. Bruce Willis confiere maravillosamente a su personaje matices que ayudan a ello, como el de alguien que ya es de otra época enfrentado a un mundo casi futurista en el que no tiene cabida, odiado por todos sus seres queridos, solo, pero el único capaz de dejarse la vida por resolver una crisis mundial. Podríamos decir que el John McClane de Bruce Willis es una combinación letal entre Jack Bauer y Harry el Sucio, para poder entender lo que este personaje significa para el cine de acción.

El talento interpretativo de Bruce Willis está fuera de toda duda, pero después de ver a otros especialistas del género arrastrándose por ahí (casos de Stallone, Seagal o Van Damme) la pregunta estaba ahí: ¿todavía le daría el físico para interpretar convincentemente al duro McClane? Afortunadamente el actor pudo seguir siendo fiel a sus principios y pudimos disfrutar viendo cómo nuestro intrépido protagonista continuaba sin arrugarse ante el peligro, con esa chulería que tan famoso le ha hecho, haciendo temblar a los "malos" ante su presencia, pero mostrando su lado humano, pues a diferencia de otros "supuestos" héroes de acción, a él sí le duelen los golpes.

El argumento se centra en el miedo a la tecnología, en especial a lo controlada que ahora mismo está la humanidad por los ordenadores, haciendo especial hincapié en que nuestra información está centralizada por completo y al alcance de unos pocos. ¿Qué ocurriría si uno de ellos se pasase al lado oscuro? Es aquí donde toca hablar del villano de la función, único pero de toda esta superproducción. Hablamos de Timothy Olyphant, que encarna a un malo tipo Bond, en el sentido de que tiene un plan maestro para acabar con el mundo, pero sin el carisma necesario como para enfrentarse de tú a tú a un héroe de la categoría de John McClane.

A modo de conclusión diré que La jungla 4.0 es un entretenimiento de primera. Por un lado la acción es frenética y constante. Por otro mantiene el sentido del humor que siempre ha acompañado a Bruce Willis, al igual que la naturalidad con la que sigue "pateando traseros" y volando por los aires gracias a sus temibles ocurrencias (las secuencias del helicóptero y del avión pasarán a los anales de la historia). Por último, posee una factura visual extraordinaria y cumple con todos los cánones del género. ¿Qué más se puede pedir?