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miércoles, 29 de septiembre de 2010

El sexto día

Valoración: Buena

Un buen día, un hombre llega a su casa tras una dura jornada de trabajo y descubre que un clon lo ha sustituido en su vida. Como este hombre es Arnold Schwarzenegger, la cosa no puede quedar así.

Éste es el argumento de El sexto día, un entretenido film de ciencia ficción dirigido por el canadiense Roger Spottiswoode, realizador que tanto nos aburrió en Los niños de Huang Shi o en la flojita El mañana nunca muere, perteneciente a la saga Bond.

Afortunadamente este film es, posiblemente, el mejor de toda su filmografía ya que supone una hábil mezcla de acción, ciencia ficción y humor que le viene como anillo al dedo al bueno de Arnold, en una de sus últimas películas, apareciendo por partida doble (lo cual tiene su gracia).

El guión mantiene el interés del espectador, mostrando una perversa trama de clonación ilegal, con implicaciones políticas, que puede llegar a convertirse en un auténtico peligro para la vida humana, dado el afán por dominar el mundo que muestra el villano de la función, Tony Goldwyn (Ghost), muy al estilo 007.

El reparto lo completan el genial Robert Duvall, el solvente Michael Rooker y la atractiva Sarah Wynter (24, segunda y tercera temporadas) lo que confiere a la obra un pequeño toque de calidad que beneficia mucho a todo el relato.

Y es que un film de acción con el polémico asunto de la clonación (en el año 2000 en boca de todos) bien interpretado, con buenos efectos especiales y el fornido Schwarzenegger haciendo lo que más le gusta, es éxito seguro. Por mi parte, la disfruté muchísimo así que, si bien no es Terminator 2 (ni se le acerca), no me defraudó en modo alguno.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Resident Evil


Valoración: Interesante

En 2002, Paul W.S. Anderson (Alien vs. Predator, Horizonte final) escribió, dirigió y produjo Resident Evil, una película ambientada en la exitosa saga de vídeo-juegos del mismo nombre.

De entrada uno tenía sus miedos ya que por obra y gracia de Uwe Boll (Alone in de Dark, House of the dead) parecía que toda película basada en un juego de ordenador tenía que ser, necesariamente, muy mala. Anderson logró cambiarnos ese concepto, ya que si bien Resident Evil no es una gran película, al menos mantiene los preceptos de la mayoría de su filmografía: mucha acción, veloz ritmo narrativo y altas dosis de entretenimiento. Ofrece espectáculo visual, tensión y divertimento, acercándose a la Serie B, pero con buenos efectos especiales. Adolece de una trama trabajada y, desde luego, sus guiones no son precisamente de alta calidad (personajes poco trabajados, diálogos trillados y poco ingeniosos, sucesión de acontecimientos un tanto predecible...) pero ofrece lo que promete, de tal manera que nadie saldrá engañado.

Para la realización de este film, Anderson tomó "prestados" elementos de otras películas de terror, acción y ciencia ficción: encontraremos similitudes con el cine de George A. Romero, evocaremos la serie Alien, descubriremos un ordenador que toma conciencia de sí mismo recordando a 2001, una odisea en el espacio, observaremos algún que otro momento "bullet time" a lo Matrix, disfrutaremos con el cuerpazo de Milla Jovovich en un despertar similar al que ella misma protagonizó en El quinto elemento e incluso adivinaremos, en el tramo final, las perspectivas apocalípticas del gran clásico El planeta de los simios.

Una vez sabemos lo que nos espera, una de acción y tiros con ciertos elementos de terror, ciencia ficción y cine gore, bastante ruidosa (la estridente música de Marilyn Manson tiene la culpa) y que no estimulará nuestro cerebro, este tipo de referencias se hacen simpáticas, ya que amenizan el desarrollo de la película. Además están las dos protagonistas, unas exuberantes Milla Jovovich (Juana de Arco, Regreso al lago azul) y Michelle Rodriguez (A todo gas, Avatar) que harán las delicias del público tanto por su físico como por su elegante forma de repartir tiros y mamporros entre todos los muertos vivientes que irán apareciendo.

No es cine de calidad. Basta con compararla con las películas de ciencia ficción y acción de James Cameron o John McTiernan para darse cuenta de ello. Sin embargo, es una reproducción bastante fiel del vídeo-juego, sabedora de sus limitaciones, que simplemente aspira a entretener al gran público. Afortunadamente lo consigue.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Predators


Valoración: Mala

El gamberro Robert Rodríguez produce esta tercera parte de Depredador, si obviamos, claro está, las mediocres Alien vs. Predator y Alien vs. Predator 2.

No habían pasado ni diez minutos de película (tiempo aproximado que se toma el guión para la presentación de los personajes) cuando una idea comenzó a martillear sin cesar mi cabeza: "estoy viendo una parodia". Es inexplicable cómo un peliculón de la magnitud del elaborado por McTiernan en 1987, puede degenerar en un producto tan diametralmente opuesto como éste. Vayamos por partes comparando una y otra, porque no tiene desperdicio.

John McTiernan es un reputadísimo director de acción, capaz de armar a la perfección todas las secuencias de una película, coreografiar magistralmente tiros, peleas y huidas y dotar a sus films de la atmósfera adecuada en cada caso. Sirvan como ejemplo La jungla de cristal, La caza del Octubre Rojo o El secreto de Thomas Crown. Por su parte, Nimród Antal (Blindado, Habitación sin salida) es un don nadie que elabora esta Predators sin ningún tipo de personalidad, tratando de contentar a Rodríguez y ni uno ni otro poseerán jamás el talento de McTiernan en la realización. Reconozco haberme divertido a raudales con películas de Rodríguez como Abierto hasta el amanecer o The faculty, pero ese tipo de cine no es el adecuado para esta saga, de ahí que en muchos momentos parezca que estemos viendo una versión cómica de la original.

Sobre el protagonista, Arnold Schwarzenegger ha sido, posiblemente, el actor más importante dentro de la ciencia ficción. Su carisma, además de su imponente y brutal físico, hacían de él alguien capaz de enfrentarse cara a cara al temible cazador extreterrestre. Sin embargo a Adrien Brody cualquier género que se salga del drama no le pega y mucho menos ser un héroe de acción en un film de tipo "Sci-fi", dada su complexión enclenque y su sempiterno rostro de alelado tristón.

Lo mismo sucede con el resto del elenco. Si en el primer film había personajes tan atractivos como el indio que parecía tener cierta conexión con la naturaleza y el extraterrestre (Sonny Landham), el enigmático miembro de la CIA (Carl Weathers) o el salvaje dueño de la impaciente (Jesse Ventura) y su fiel amigo (Bill Duke), ahora tenemos que soportar a un montón de memos soltando todo tipo de tonterías (el guión es claro candidato a ganar la próxima edición de los Razzies) entre los que mencionaré a Danny Trejo (no sé si habrá una película de Rodríguez en la que no salga) y una imitación patética de Marlon Brando en Apocalipsis Now llevada a cabo por Laurence Fishburne.

Centrándonos por último en la historia, Depredador era un relato que conjugaba hábilmente terror, acción y ciencia ficción, de forma que el espectador se mantenía enganchado a la historia de principio a fin. Por el contrario, Predators es un "pim-pam-pum" más en la línea del vídeo-juego Alien vs Predator que otra cosa, narrado con total carencia de ritmo, lo que la convierte, en muchos momentos, en un producto soberanamente aburrido.

Personalmente encuentro que este despropósito de Robert Rodríguez es todo un insulto a la obra de McTiernan en particular y al aficionado de la ciencia ficción en general. La falta de respeto que se produce hoy en día hacia películas míticas y de culto de hace años es de una desvergüenza tal, que no sé a dónde vamos a llegar.

Y he leído por ahí que está en marcha el remake de Commando... ¡Qué horror!

Alien vs. Predator 2


Valoración: Mala

Alien vs Predator de Paul W.S. Anderson es una película que si bien no me atreví a calificar de buena, tampoco me pareció especialmente mala. Además su conseguido grado de entretenimiento consiguió que la mirase con mejores ojos. Por el contrario, de Alien vs Predator 2 pocas cosas buenas se pueden contar.

Colin y Greg Strause debutaron en la dirección cinematográfica con esta paupérrima secuela, que comienza más o menos donde terminó la anterior: la nave de un depredador se estrella en nuestro planeta porque un alien estaba haciendo de las suyas, cayendo en un pueblo de Colorado, el cual, como es de esperar, terminará bastante maltrecho.

Así como el film de Anderson no se puede considerar insultante, éste que hoy nos ocupa sí, porque descuida por completo todas las facetas de la película, incluidas acción y entretenimiento, limitándose a sobrevivir de la fama de estos dos exterminadores extraterrestres. Aunque lo más flagrante es que han tomado como referencia para el desarrollo de la trama Aliens: el Regreso de James Cameron, destrozando sin ningún pudor aquella gran película casi fotograma a fotograma. Incluso han utilizado una copia barata de la genial Teniente Ripley, con una soldado (Reyko Aylesworth de 24) que acababa de regresar del frente, para convertirse en la protagonista femenina del relato.

Demostrando que provenían del mundo de los efectos especiales, los hermanos Strause confeccionaron una historia en la que el ruido es el principal protagonista, descuidando por completo la atmósfera, la estética y la puesta en escena, repleta de planos excesivamente cortos, que desaprovecha por completo los combates entre el depredador y los aliens. En su descargo diremos que el guión de Shane Salerno (Shaft: The return) tampoco era una bicoca, ya que se trata de una historia tan plana como llena de tópicos, en la que veremos a un ex-convicto reconvertido a héroe, al pringado del pueblo entablando relación con la belleza del lugar, al sempiterno sheriff que tiene más de buena persona que de agente de la ley, al clásico grupito de supervivientes en el que apenas si se advierte tensión alguna (aunque esto ya es defecto de la capacidad interpretativa de cada uno), los típicos rollitos de instituto norteamericano...

Lo que diferencia a esta película de las otras, además de su ínfima calidad, claro, son ciertas escenas excesivamente macabras, sin ningún tipo de elegancia, que podrían calificarse perfectamente como gores. No es que en las demás películas no hubiera personajes que muriesen, claro que sí, pero todo se hacía con bastante mejor gusto. Parafraseando una de las frases del libreto, "esto no es el Titanic, aquí no vale lo de mujeres y niños primero". Suficiente para que os hagáis una idea de lo fuerte de algunas imágenes.

Si un film es malo, pero entretenido, puede pasar. Pero cuando se conjugan mal cine y aburrimiento, no hay nada que hacer.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Alien vs. Predator


Valoración: Pasable

Paul W.S. Anderson es un "especialista" (llamémoslo así) en cine de entretenimiento puro y duro. Sus películas ofrecen espectáculo visual, mucha acción y poca profundidad, pero son entretenidas y están más o menos bien hechas. Películas como Resident Evil, Soldier o Death Race dan una idea de lo que Anderson puede ofrecer, lo cual no es malo, ya que uno sabe a qué atenerse. Y ¿qué queréis que os diga? Hay muchas cosas peores que ver en una sala de cine, que una amena película de acción.

No trato de ser un defensor a ultranza de Anderson por un sencillo motivo: autores como McTiernan, Cameron o Spielberg han demostrado que acción y ciencia ficción con carácter lúdico no tienen por qué estar reñidas con la calidad. De hecho McTiernan dirigió el primer Depredador y Cameron el segundo Alien, en sendos films claramente orientados a que el público lo pasase bien. ¿Por qué entonces he comenzado con cierta defensa hacia Anderson? Porque todavía tengo en mente la aburrida, torpe y prescindible Predators, la cual, posiblemente, nos haya enseñado a muchos a valorar más positivamente los espectáculos de mero entretenimiento.

Una vez ha quedado claro el carácter de esta producción, sólo me queda comentar mínimamente argumento, personajes y referencias. El relato nos sitúa en el Ártico, donde una expedición comandada por un excéntrico millonario investiga una fuente de calor detectada. Allí se encontrarán en medio de una lucha encarnizada entre aliens y depredadores, de la que intentarán salir con vida.

Los personajes del grupo están completamente estereotipados, dejando la impresión de que el guión no los ha trabajado debidamente porque aquí lo que importa son los combates entre monstruos y lo que éstos son capaces de hacer. En ese sentido no me ha resultado insultante el uso de estos dos míticos personajes, ni el esquematismo propio de un vídeo-juego, ya que tras visionar las vibrantes secuencias de acción, ninguno queda en mal lugar (algo que, por ejemplo, no se puede decir de Alien IV, Depredador 2 o Predators).

Como os podéis imaginar, los guiños a las películas anteriores de Alien y Depredador son constantes. Entre ellos me gustaría destacar la aparición de Lance Henriksen, aquí en el rol del millonario antes citado y que en Aliens: el regreso encarnó al robot Bishop, evocando tímidamente el juego de pasarse un cuchillo por los dedos, sin herirse, lo que, si la memoria no me falla, despertó las sonrisas de muchos en su día.

Así pues, diversión asegurada para los fans de las sagas Alien y Depredador, en un film que cuida bastante bien su atmósfera a lo Expediente X, sus más que dignos efectos especiales, su ritmo más propio de la aventura que del terror, las distintas coreografías y la adecuada duración del metraje. No es una gran película, pero divierte.

Depredador 2


Valoración: Regular

Tras el exitazo que supuso Depredador de John McTiernan, la secuela no se hizo esperar. Tres años después, Stephen Hopkins (Los demonios de la noche, Perdidos en el espacio) ofreció una nueva historia con carácter futurista, en un contexto apocalíptico y excesivamente pesimista.

La acción se sitúa en Los Angeles, ciudad que se ha convertido en un campo de batalla entre los clanes de la droga y la policía. En medio de todo este embrollo, nuestro cazador extraterrestre favorito se va de safari, intentando aumentar su sala de trofeos.

El primer reto era cómo superar la falta de suspense. El espectador ya conoce al monstruo y de qué es capaz. Si evocamos la saga Alien, James Cameron solventó un problema similar con Aliens: el regreso, generando tensión con brillantes secuencias de acción. Hopkins, sin embargo, plantea la película desde un prisma erróneo, ya que vuelve a lo visto en la primera parte: unos personajes que buscan a un misterioso asesino y que no comprenden la situación hasta bien avanzado el metraje, lo cual resulta indefectiblemente aburrido para el espectador, que sí está informado de todo.

Y en cuanto a la mencionada acción, el despropósito de tiros y persecuciones sin orden ni concierto con el que Hopkins nos castiga, queda todavía más en evidencia al tener como referencia la excelente factura visual de McTiernan en Depredador y Cameron en Aliens.

Es curioso que el libreto fuera escrito por los responsables del film original (Jim y John Thomas) ya que el desarrollo de la historia no tiene nada que ver: Ni intriga, ni suspense, ni miedo, ni clímax final (de hecho el último tramo es tan excesivamente largo como ridículo). Así pues, la historia narrada es un simple pretexto para volver a poner en liza al exterminador alienígena y volver a llenar las salas de cine (negocio fácil y rápido).

Se trata de dar otro sello al relato con la incursión de elementos de vudú y la rivalidad entre la policía de la ciudad y los federales, pero el resultado es bastante mediocre. Y eso que el elenco de actores con el que contaban es importante: Danny Glover (Arma letal, Silverado), Gary Busey (Le llaman Bodhi, Alerta máxima), Rubén Blades (El color de la noche, La caja china), María Conchita Alonso (Perseguido, La casa de los espíritus), Bill Paxton (Aliens, Twister), Adam Baldwin (La chaqueta metálica, Independence Day), Robert Davi (La jungla de cristal, Los goonies)…

El film sobrevive gracias al recuerdo que poseemos del original, algo a lo que ayuda el uso de la misma banda sonora de Silvestri, pero realmente es un producto muy inferior, tanto que el mismísimo Schwarzenegger declinó su participación cuando tuvo acceso al guión. No me extraña.

Depredador


Valoración: Excelente

En 1987, el maestro en el cine de acción, John McTiernan (La jungla de cristal, La caza del Octubre Rojo) deslumbró al gran público con Depredador, una de las mejores películas de ciencia ficción con monstruo como protagonista que jamás se ha hecho, superada únicamente por la gran Alien de Ridley Scott.

Es de obligado cumplimiento hablar de Alien, ya que ambas parecen ir de la mano. Y no es sólo por su argumento similar (un exterminador extraterrestre que va acabando, uno a uno, con un grupo de profesionales) sino por la posterior serie Alien vs Predator, tanto en el mundo de los vídeo-juegos como en el celuloide.

Pero Depredador no es una copia de Alien, ni mucho menos. Hablamos de una película con entidad propia, en la que el suspense y el miedo están muy bien entrelazados con la acción. Un comando militar perfectamente entrenado y preparado, se topará con la horma de su zapato tras haber concluido una misión de inteligencia en plena jungla.

El guión de los hermanos Thomas (Misión a Marte, Decisión crítica) es magistral, dado que juega con muchos frentes, culminando una historia redonda. Por un lado tenemos el aspecto terrorífico y salvaje del relato, que nos muestra un horror primigenio, dado que estamos ante soldados altamente cualificados, unos tipos duros de esos que sueltan chascarrillos humorísticos mientras matan sin cargo de conciencia, que sentirán, por primera vez en su vida, un pánico estremecedor. Por otro el suspense: quién está acabando con ellos, qué es y, lo más importante, cómo matarlo. El hecho de que no nos muestren a este cazador como tal, hasta bien avanzada la película, hace que la intriga funcione muy bien, aunque todavía habría estado mejor si se hubiera suprimido la imagen inicial de una nave aproximándose a la Tierra.

También hay un buen trato del honor, reflejado tanto en el sentimiento por los compañeros caídos de un impecable Bill Duke (Commando, American Gigolo) como por el cambio de actitud del personaje encarnado por Carl Weathers (Rocky, Acción Jackson).

Llegados a este punto hay que mencionar al verdadero protagonista, un Arnold Schwarzenegger que demostró ser mucho más que un musculitos de moda, al dotar a su personaje de carisma y capacidad de liderazgo creíbles. Con ciertas reminiscencias de Conan el Bárbaro (tanto en las frases lapidarias como en la determinación) observaremos a un auténtico héroe, alguien que sabe que huir no es la solución y que, por difícil que parezca la empresa, no cabe otra opción que llevarla a cabo. Arnie deberá hacer acopio de todo su ingenio para tratar de acabar con un ser que parece inmune a todo, en un clímax final de más de diez minutos que, a día de hoy, sigue siendo recordado como uno de los mejores del género.

Por si lo ya comentado no fuera suficiente, tenemos el poderío visual de McTiernan, tanto en el realismo con el que dota a sus espectaculares y míticas secuencias de acción, como por su excelente y brutal puesta en escena, gracias a la cual sentiremos la opresión y densidad de la jungla y sus misterios, destacando también la impresionante fotografía de Donald McAlpine (Moulin Rouge, Lobezno) y la imponente coreografía musical de Alan Silvestri (Regreso al futuro, Abyss).

Se convirtió en film de culto por méritos propios y el “business” entró en escena con las descuidadas y muy inferiores Depredador 2, Alien vs Predator y Alien vs Predator 2. Y por si estas tres no fueran suficiente castigo, estos días se estrena en nuestro país una ridícula tercera parte de título Predators (sólo comparar a Schwarzenegger con el débil y tristón Adrien Brody ya provoca auténticas carcajadas).

Sea como fuere, Depredador marcó época de forma que, a día de hoy, es una película por la que parece no pasar el tiempo. En pocas palabras: una obra maestra.

jueves, 26 de agosto de 2010

Paycheck


Valoración: Interesante

En 2003, John Woo se encargó de adaptar para la gran pantalla la enésima novela de Philip K. Dick, un trepidante thriller de acción, con base en la ciencia ficción, que tuvo como resultado final la calificación de bastante entretenido.

No soy precisamente un admirador de John Woo. La mayoría de sus producciones me parecen aburridas, a pesar de que es un realizador integrado en el género de la acción. Pero es que tanto abuso de cámara lenta termina por ponerme nervioso. Pues aquí no: Woo decide dar vivacidad al relato y se olvida de ese recurso tan característico suyo (aunque no de su sempiterna paloma, que tiene sus pequeños cinco segundos de protagonismo).

La trama tiene un desarrollo frenético en su primera parte, para pasar a un exceso de secuencias de acción en su parte final. Visualmente lograda, tiene ese puntito de adrenalina suficiente como para enganchar al espectador hasta el final, lo que unido a la adecuada duración del metraje, la convierte en un buen entretenimiento.

Ben Affleck (El indomable Will Hunting, Armageddon) es el protagonista. Aunque tampoco es santo de mi devoción, se puede decir que aquí sale airoso del trance. Del resto del elenco destacaremos la frescura en la interpretación de Uma Thurman (Pulp Fiction, Kill Bill), el punto cómico proporcionado por el gran Paul Giamatti (Entre copas, Cinderella Man), Aaron Eckhart (El caballero oscuro, La Dalia Negra) cómo no, de villano de la función, Joe Morton (Terminator 2) y Colm Feore (El intercambio) aportando el toque de veteranía y, por último, la presencia de un jovencísimo Dexter (Michael C. Hall) por aquel entonces no tan conocido como ahora.

Y nada más, una típica película de acción con dosis de humor y aventuras, dentro del universo Philip K. Dick, con un par de homenajes a Cara a cara (del propio John Woo) con la que cualquiera puede pasar un buen rato, que no es poco.

miércoles, 25 de agosto de 2010

El único (The one)


Valoración: Pasable

James Wong (Destino final) dirigió en 2001 esta película de artes marciales entroncada en el género de la ciencia ficción. De entrada, la premisa de las realidades paralelas sobre la que parte el argumento no es mala. Lo que pasa es que el guión utiliza dicha premisa para aderezar una historia de acción, en lugar de indagar más en los asuntos propiamente científicos del relato, lo que deviene en el disfrute de los seguidores de Jet Li y el descontento del resto.

El elenco elegido es importante, lo que defrauda todavía más, pues uno piensa que va a ver una superproducción y se encuentra con un film que perfectamente podría haber salido directamente a vídeo-club. Dos policías, Delroy Lindo (Las normas de la casa de la sidra) y don Jason Statham (Transporter) intentarán dar caza a Jet Li a lo largo y ancho del Multiverso (palabra con la que se designa la totalidad de universos existentes). La atractiva y sensual Carla Gugino (El beso de Judas, Snake Eyes) es la actriz principal, encarnando a diferentes personajes en función de la realidad que se muestre en pantalla y James Morrison (Buchanan en 24) es un policía de a pie que desconoce por completo la situación del momento.

La trama que une toda la película se centra en una posible destrucción de todos los mundos si el villano de la función logra llevar a cabo un macabro y obsesivo plan, el cual no desvelaré. Pero está relatado con tal simpleza, que no puedo por menos que pensar que James Wong ha perdido una importante oportunidad de producir una gran película de género, en favor de tratar de enfervorizar al público con una pelea entre dos Jet Li. Y ni siquiera ese momento podría calificarse de memorable, puesto que no es, ni de lejos, la mejor coreografía en la que haya participado nuestro protagonista.

Así pues tenemos a Jet Li repartiendo a diestro y siniestro, Jason Statham soltando sus chascarrillos habituales "made in Bruce Willis", Carla Gugino intentando calentar al personal, estética imitación a Matrix y un pobre guión basado en una buena idea, pero sin talento necesario como para desarrollarla.

Conclusión: ¡Qué pena que esta historia no cayera en manos de Spielberg!

Thunderbirds


Valoración: Mala

Jonathan Frakes
, conocido por dirigir y protagonizar algunas de las películas de Star Trek, dirigió en 2004 esta adaptación al cine de una serie televisiva de mediados de los sesenta, con claras influencias de Spy Kids.

Estamos ante una película que no debería ser calificada para todos los públicos, sino simplemente para menores de diez años. La razón es clara: sólo alguien de una tierna infancia podrá encontrar entretenida esta mediocridad de película.

El caso es que el reparto tiene nombres importantes como Bil Paxton, Ben Kingsley o Anthony Edwards, algo para mí incomprensible, porque contar con buenos intérpretes para realizar una película tan insignificante como ésta, escapa a mi entendimiento.

Imagino que Frakes, sabedor del éxito comercial que había cosechado Spy Kids, intentó algo parecido. Lamentablemente, el resultado fue nefasto.

lunes, 23 de agosto de 2010

Minority Report


Valoración: Excelente

Tras el fracaso de Inteligencia Artificial, Steven Spielberg resurgió de sus cenizas cual Ave Fénix y nos deleitó en 2002 con la espléndida Minority Report, basada en un relato corto de Philip K. Dick acerca de una sociedad en la que se detiene a los asesinos antes de que cometan su crimen.

La película es una obra de arte, se mire por donde se mire. Todos sabemos cómo cuida Spielberg el apartado técnico, destacando aquí el portentoso aspecto visual, muy fiel a lo que describía el escritor original. Además, Spielberg se luce con todo tipo de detalles futuros como coches que van pegados a las paredes, sofisticadas armas y un sinfín de avances tecnológicos.

Pero si los efectos son espectaculares, ante el guión hemos de quitarnos el sombrero. Scott Frank (Cómo conquistar Hollywood, La intérprete) y Jon Cohen logran salir airosos de una narración con muchos frentes abiertos: la duda moral que implica encerrar a alguien que no ha llegado a cometer un crimen, la pregunta sobre hasta qué punto se puede sacrificar a unos pocos inocentes por un fin mayor, las ansias de poder o el corazón roto de un padre que ha perdido a su hijo.

Es aquí donde hablamos de un magistral Tom Cruise, que sabe otorgar a la perfección la profundidad suficiente a un personaje tan complejo como el suyo. No sólo es el jefe de policía, sino que además debe lidiar con una situación personal insostenible y tratar de salir airoso de una terrible conspiración, urdida hasta el mínimo detalle. El rol le va como anillo al dedo al señor Cruise que, una vez más, se exhibe como uno de los mejores actores de acción del mundo.

El resto del elenco está formado por un impecable Colin Farrell (afortunadamente el torpe Javier Bardem dijo "no" a Spielberg cuando le ofreció este cometido), el veterano Max von Sydow, el divertido Peter Stormare (Armageddon, Fargo), la solvente Samantha Morton (En América, Acordes y desacuerdos) o la famosa Kathryn Morris de Caso Abierto entre otros, representando fielmente una serie de personajes definidos a la perfección.

Como resumen final diré que Spielberg supo volver a sobrecoger al gran público con esta pesadilla futurista de estética perfecta y puesta en escena soberbia, con ritmo trepidante, trama adictiva e impecables secuencias de acción, cuyo hilo argumental es, principalmente, una apasionante y espeluznante lucha contra el destino. Sencillamente, una obra maestra.

viernes, 13 de agosto de 2010

Repo Men


Valoración: Floja

¿Recordáis una película de Monty Python, de 1983, titulada El sentido de la vida? Una de las múltiples cosas que se parodiaban era el mundo de los donantes de órganos. Imagináos la situación: un donante era asaltado en su casa, todavía vivo, para exigirle que cumpliese su contrato de donación.

En clave de humor negro tiene su gracia, pero ¿a quién se le ocurriría hacer una película en serio con semejante argumento? La respuesta la tenéis aquí, en Repo Men, ópera prima del vídeoclipero Miguel Sapochnik, basada en la novela Repossesion Mambo de Eric García.

Podríamos definir el guión elaborado por el propio Eric García y Garret Lerner (guionista de series como House, John Doe o Roswell) como un relato distópico, ya que retrata una sociedad ficticio-futurista en la que ciertas tendencias sociales, como quedar atrasado en los plazos de un pago, llegan a extremos apocalípticos. Sin embargo no ahonda demasiado en su denuncia social en contra de la sanidad de pago norteamericana, la crisis actual y las grandes corporaciones, ya que sólo es un contexto en el que recrear un filme de acción.

La primera parte del metraje promete. Tras el impacto inicial de ver a un frío psicópata ejecutar su trabajo, disfrutaremos de varias secuencias de acción rodadas a gran ritmo, con un buen cuidado del apartado visual. Sus protagonistas, Jude Law (Sherlock Holmes, Closer) y Forest Whitaker (El último rey de Escocia, Dueños de la calle) representan bastante bien el papel de fríos asesinos que culminan sus trabajos para el cínico Liev Schreiber (Lobezno, El mensajero del miedo) tanto que uno comienza a no tomarse en serio la historia, pues resulta un tanto inverosímil que la humanidad llegue a tal grado de deshumanización e insensibilidad. Sapochnik trata de evidenciar todavía más este clima de decadencia moral, con una estética bochornosamente similar a la de Blade Runner (incluso hay planos calcados).

Hacia la mitad de la película, el libreto rompe por completo con el espíritu inicial, ya que el cazador se convierte en presa y, entonces, comienza a cuestionarse la atrocidad de sus anteriores actos, narrado todo de una forma muy poco creíble y descuidando por completo a los personajes secundarios interpretados por Carice van Houten (Valkiria, El libro negro) y Alice Braga (Soy leyenda, Ciudad de Dios) los cuales podrían haber dado mucho juego en todo lo relacionado con la huida del protagonista.

Como en su ecuador el filme pasa de ser entretenido a casi soporífero, con subtramas alejadas del argumento principal, que no interesan a nadie, la disparatada solución final que propone Sapochnik para volver al dinamismo del comienzo es tan absurda como gore, con un más que evidente homenaje a Old Boy de Park Chan-wook, secuencias sanguinolentas de muy mal gusto y una última trampa de esas que a uno le dejan con la sensación de que le han tomado el pelo.

En resumidas cuentas, una mezcolanza de géneros (drama, acción, ciencia ficción, gore) excesivamente ruidosa (como hacen casi todos los que provienen del mundo del vídeo-clip), cuya única pretensión es entretener (lo consigue a medias) que posee un guión trillado y poco original (además de lo ya comentado también adopta cosas de Minority Report, La fuga de Logan, Brasil y Matrix, además de atreverse a parodiar a Star Wars) y cuya mayor virtud son los efectos visuales. En mi humilde opinión, tan desaprovechada como decepcionante.

sábado, 7 de agosto de 2010

Origen


Valoración: Notable

Dark City
, de Alex Proyas, fue una magnífica película de 1998, cuya temática giraba en torno al mundo de los sueños, entremezclando hábilmente lo real y lo onírico. Al año siguiente, los hermanos Wachowski marcaron un hito en la ciencia ficción con Matrix, una película con claras influencias del film de Proyas. Ahora, 2010, se estrena Origen, un relato que adopta muchas cosas de las dos películas mencionadas, añadiendo una particularidad ya explotada en Pesadilla en Elm Street 3: la capacidad para compartir sueños. También podemos hablar del tramo final, en el que a buen seguro nos vendrá a la memoria Desafío Total de Paul Verhoeven, algunos aspectos relacionados con los sueños en la línea de Abre los ojos de Amenábar, el espionaje corporativo de Paycheck de John Woo o ciertas secuencias de acción en la nieve al más puro estilo James Bond.

¿Por qué empiezo con las referencias? Porque aunque estoy de acuerdo con muchos en que Origen es una película magnífica, no me parece correcto tildarla de innovadora y original. Christopher Nolan (Batman Begins, Memento) efectúa una labor encomiable como director y escritor, culminando una historia redonda de principio a fin, pero siendo honestos, no inventa nada, pues todos los aspectos de esta gran producción ya han sido tratados en muy diversas películas.

Independientemente de ello, Origen es un film fascinante. La capacidad de Nolan para sumergirnos en varios submundos del subconsciente humano, combinando diferentes niveles del estado del sueño en clave de thriller y sincronizando a la perfección distintas realidades en las que el tiempo no transcurre a la misma velocidad, es una maravilla.

Como sucediera en otro film de Nolan, Memento, la habilidad en el montaje final es una parte esencial para que Origen funcione. No en vano, su responsable, Lee Smith, ya demostró sus dotes como editor en películas del calado de Batman Begins o Master and Commander. Considero que la forma de contar esta historia es lo que la hace grande, muy por encima de sus prodigiosos efectos visuales, ya que debe entroncar diversas tramas intentando que el espectador no se pierda con todo el volumen de información.

A pesar de ello hay que reconocer ciertos altibajos en el ritmo narrativo, los cuales suceden cuando el personaje central, un muy inspirado Leonardo Di Caprio, va desvelando su vida privada. Tampoco otorga, precisamente, un brío excesivo, el hecho de que cada dos por tres nos estén aclarando cómo los protagonistas llevan a cabo sus misiones. Pienso que el libreto se habría agilizado sin tanta explicación (al menos el metraje no sería tan largo).

Hablando de actores, Di Caprio está acompañado por veteranos que no necesitan presentación, como Michael Caine y Tom Berenger, así como de intérpretes de la talla de Marion Cotillard (ganadora del Oscar en 2008 por La vida en rosa), Ken Watanabe (El último samurái, Cartas desde Iwo Jima) o Pete Postlethwaite (En el nombre del padre) y jóvenes valores como Joseph Gordon-Levitt ((500) días juntos), Ellen Page (Juno), Lukas Haas (Alpha Dog, 24), Tom Hardy (el nuevo Mad Max) o Cillian Murphy (Batman Begins, Vuelo nocturno).

Tras sopesar los pros y los contras de Origen, la sensación final es la de que estamos ante un peliculón, muy disfrutable tanto por el suspense que va generando la trama, como por las secuencias de acción y la impecable factura visual. Por lo tanto, creo que todo aquel aficionado a la ciencia ficción no debería perdérsela.

martes, 3 de agosto de 2010

Las vidas posibles de Mr. Nobody


Valoración: Notable

El belga Jaco Van Dormael (Toto el héroe, El octavo día) escribe y dirige, tras pasar trece años desde su último trabajo, Las vidas posibles de Mr. Nobody, una película que podríamos adjetivar de muy diferentes modos: bella, que digo bella, bellísima en las formas, los colores y la estética en general; pretenciosa y ambiciosa en su búsqueda del sentido de la vida; por último complicada, dada su compleja estructura circular que nos narrará las posibles vidas de un personaje, Mr. Nobody, en función de las decisiones tomadas en cada bifurcación que le ofrece la vida.

Una película como ésta tiene una labor más que encomiable en el apartado de montaje. La historia no es lineal, entre otras cosas porque no es posible narrarla de esa manera. En la vida hay múltiples elecciones, por lo que seremos testigos de varias vidas paralelas y de cómo éstas se van desarrollando. Aquí el guión aprovecha mitos como el célebre "efecto mariposa", para explicar que pequeños acontecimientos pueden derivar en cambios radicales, o la eterna búsqueda del sentido de la vida, entremezclando explicaciones científicas como la teoría de cuerdas o el Big Bang, con visiones espirituales sobre la vida, la muerte y el más allá.

Van Dormael utiliza una figura que me encanta: un periodista (Daniel Mays, visto en películas como Expiación, más allá de la pasión o La vida secreta de las palabras) que entrevista a Mr. Nobody cuando éste acaba de cumplir 118 años, en un mundo futuro en el que la ciencia ficción aparece en escena. Dicho periodista es el hombre cabal, una persona racional que intenta comprender cómo es posible que Mr. Nobody haya podido coexistir en diferentes realidades, de forma que en muchos casos, el espectador conectará con él, al encontrarse igual de perdido ante tal cantidad de vivencias.

Además de la elección, el libreto explota sentimientos como la angustia, la incertidumbre, el amor, la pasión, la pena e incluso la locura y la cordura, pues se mueve por unos derroteros en los que es fácil confundir la realidad, la imaginación y el mundo de los sueños. Aunque bien podríamos decir que el relato es una pregunta constante acerca de todo, de tal manera que conseguirá hacer reflexionar al público sobre muchos aspectos de la vida. Y hoy en día encontrar en el cine una película que te haga pensar, es todo un hallazgo.

Sobre el elenco, decir que todos están fantásticos. Jared Leto (Alejandro Magno, Réquiem por un sueño) es Nemo Nobody, el protagonista. El curioso nombre me parece acertadísimo: por un lado la referencia al Capitán Nemo, un gran viajero y por otro, Nobody ("nadie" en inglés) reflexiona acerca de uno de los pensamientos que fluyen por el elaborado guión: ¿realmente existimos? Leto está acompañado por la bellísima Diane Kruger (Malditos bastardos, Troya) que sustituyó a Eva Green (Casino Royale, El reino de los cielos) a mitad de rodaje, de ahí que luzca morena en lugar de su rubio habitual. Otros destacados son Sarah Polley (Splice, Amanecer de los muertos) o Rhys Ifans (Equipo a la fuerza, Notting Hill) un actor al que estoy acostumbrado a ver en comedia y que aquí se muestra realmente solvente en un rol netamente dramático.

No es la primera vez que en una película se juega con vidas paralelas a partir de una elección. Ahora mismo me viene a la cabeza Dos vidas en un instante de Peter Howitt, protagonizada por Gwyneth Paltrow, aunque el desarrollo de ésta es mucho más simple y, también, mucho menos pretencioso. Aún así, creo que el film de Van Dormael rebosa originalidad y talento.

El desenlace final puede que no convenza a todo el mundo. Uno no sabe a qué atenerse, ya que la película se mueve a caballo entre la ciencia ficción, el drama y el romance, de ahí que a algunos les resultará algo tramposo y a otros excesivamente facilón. Puede que tenga algo de ambas cosas, pero es coherente con toda la trama, así que me atreveré a tildarlo como satisfactorio.

A modo de resumen final, diré que Las vidas posibles de Mr. Nobody me parece un film fascinante, en el que la bella factura visual no se emplea únicamente como adorno (los colores, por ejemplo, tienen su símbolo y su significado) y su enrevesado guión busca entre los entresijos de la humanidad, generando todo tipo de preguntas que serán respondidas, únicamente, por el respetable. En mi opinión, la gran sorpresa cinematográfica de 2010.

Splice: Experimento mortal


Valoración: Mala

Splice
es una película, supuestamente de terror y ciencia ficción, nada original, pues está montada con trocitos e ideas de otros films de temática similar: De El doctor Frankenstein coge el hecho de que unos científicos juegan a ser Dios; de Deep Blue Sea la idea de combinar ADN animal con el humano para mejorar la raza humana (en aquella ocasión se trataba de tiburones y el fin era curar el alzheimer); de El sexto día adopta el problema moral y legal que supone jugar con el genoma humano y, por último, de la que más cosas copia es de Species: Especie mortal (hasta el título es similar), film en el que no sólo se combina ADN humano con el de otra especie (en Splice es animal, en Species extraterrestre) sino que también trata el asunto del despertar sexual de la nueva criatura.

Las cuatro películas mencionadas, además de versar sobre avances en la tecnología y la evolución, también eran altamente entretenidas. Ya puestos a plagiar, ¿por qué Vincenzo Natali ha escrito y dirigido algo tan soberanamente aburrido? Todavía no me puedo creer que viendo un film con premisa tan interesante (manipulación genética junto a la creación una nueva y peligrosa especie en clave de thriller) sea tan soporífero y cargante.

Uno de los principales culpables de que el relato sea tan adormecedor es su guión, que narra el desarrollo de la película con la lentitud propia y exasperante de un experimento científico, lo cual la hace fracasar como thriller al no suscitar ningún tipo de suspense. Además los caracteres principales están definidos de forma bastante deficiente, de manera que ni los actores pueden sacar demasiado jugo a sus roles, en especial Adrien Brody (El pianista) incapaz de variar su cara de pasmado, ni el libreto aderezar la historia con las particularidades de cada uno. Y en cuanto al terror... ¿Cómo es posible que en su distribuidora pretendan englobarla dentro de dicho género? Eso sí es ciencia-ficción.

Entre la falta de energía a la hora de contar la historia, el poco atractivo de los diferentes personajes, los vulgares efectos especiales y la total ausencia de imaginación, estamos ante un film mediocre, que desaprovecha su elenco, es predecible hasta decir basta y resulta tan desesperantemente tedioso, que se hace interminable a pesar de que su duración es inferior a las dos horas.

De la filmografía de Natali sólo he visto otra película: Cube. Y he de confesar que vuelve a incurrir en el mismo error, al no saber desarrollar de forma convincente una buena premisa, lo que habla de su torpeza como escritor y realizador. Me he aburrido tanto que estoy empezando a mirar con mejores ojos las dos últimas películas de la saga Species y eso que salieron directamente a vídeo-club.

miércoles, 28 de julio de 2010

La montaña embrujada


Valoración: Pasable

Andy Fickman (Papá por sorpresa, Ella es el chico) dirigió en 2009 esta versión libre de la película homónima de John Hough en 1975. ¿Por qué la defino así? Porque apenas si tiene algo que ver con el film original.

Este remake de 2009 es una película infantil de aventuras y ciencia ficción en la que Dwayne Johnson (The Rock) deberá ayudar en su misión a unos niños provenientes de otra galaxia, que buscan la paz tanto en su planeta como en el nuestro.

El guión de Matt Lopez (El aprendiz de brujo, Más allá de los sueños) y Mark Bomback (La jungla 4.0) sigue todos los preceptos Disney, orientado claramente a lo que se conoce como cine familiar, con los convencionalismos que éste conlleva.

El contenido de la acción es elevado para su género. Había que aprovechar al protagonista, The Rock, que se desenvuelve a la perfección entre persecuciones y algún que otro puñetazo, mientras se comporta como un padrazo con los niños alien, interpretados adecuadamente por AnnaSophia Robb (Jumper, La cosecha) y Alexander Ludwig (Los seis signos de la luz). Los tres, junto con la ayuda de una científica, la atractiva Carla Gugino (Sin City, Ojos de serpiente) vivirán una alocada y veloz historia (así está narrada) huyendo a la vez de un malvado y terrible extraterrestre y de la agencia federal de turno terráquea, destinada a su caza.

Así pues una película más o menos entretenida, cuya principal aspiración es que toda la familia pase un buen rato junta, con visos de parodia y una importante carga sentimental en el tramo final, es decir, un film Disney.

lunes, 21 de junio de 2010

Species IV, el despertar


Valoración: Mala

La serie Species todavía dio para una cuarta entrega (segunda que fue directa a los vídeo-clubs). Y más de lo mismo: una rubia de infarto saliendo desnuda una y otra vez, que en cuanto comprende que es una extraterrestre, intenta "irse de fiesta" todo lo que puede y más.

El pivón en cuestión es la sueca Helena Mattson, vista recientemente en el cine en Iron Man II y en televisión en Mujeres desesperadas, como la novia buscona de uno de los hijos de Lynette (Felicity Huffman).

Es lo mismo que las versiones anteriores: cine erótico disfrazado de ciencia ficción. No tiene nada más que ofrecer que el cuerpo escultural de la protagonista, que sin duda es de escándalo, aunque convendría recordar al escritor (repite Ben Ripley de la tercera parte) y al director Nick Lyon (I love you baby, Grendel) que en esto del cine, los cuerpos bonitos deben estar acompañados de algún tipo de historia que contar. Lo de las fotografías, que lo dejen para los profesionales de Playboy.

Para terminar, decir que el actor más conocido de todo el reparto es Ben Cross, a quien recordaréis sobre todo en roles de villano y cuyas películas más famosas son de Un puente lejano de Richard Attenborough y Carros de fuego de Harold Abrahams (¡qué tiempos, Ben!) Se podría establecer un paralelismo entre su carrera y las diferentes secuelas de Species, porque no sé si se puede caer más bajo.

Species III


Valoración: Mala

En una sala de vídeo-club, uno puede encontrar dos tipos de películas: las que se han estrenado en cine y las que han salido directamente a vídeo (mejor dicho DVD). Estas últimas suelen tener varias cosas en común: pobres guiones, interpretaciones por debajo de la media y efectos especiales muy baratos. Species III pertenece, por desgracia, a este segundo grupo.

Una película de ciencia ficción repetitiva (es una tercera parte) y con poco presupuesto, en la que uno sólo puede aspirar a ver bonitos cuerpos desnudos, parece más bien un film de otro género, pero es el leit-motiv de toda la saga y a estas alturas no iban a cambiarlo.

El argumento va ligado a la segunda entrega de la serie: la ambulancia que transportaba a Natasha Henstridge (que tiene un brevísimo papel en esta entrega) es asaltada por un profesor de universidad (por lo visto colarse en un vehículo del ejército en una misión super secreta es lo más fácil del mundo) y roba un bebé alienígena. El ladrón en cuestión es Robert Knepper (Héroes, Prison Break) y su misión no es otra que lograr el especimen extraterrestre perfecto.

Como la manipulación genética, según esta película, es una de las cosas más sencillas del mundo, contará con la ayuda de un universitario, Robin Dunne (Sanctuary) que quedará prendado (cómo no) de la nueva belleza rubia, la atractiva Sunny Mabrey (Serpientes en el avión, Triple X 2).

Dado que este telefilm (porque no es otra cosa) es bastante malo, con una rubia no basta, así que aparecerá otro alien cachondo, en la figura de la espectacular Amelia Cooke (Agente Alien). Tanto una como otra nos mostrarán generosamente sus cuerpazos, que es de lo que trata esto.

Para terminar, pues no hay mucho más que contar (guión previsible, trama irrisoria, etc, etc), decir que el director es Brad Turner (increíblemente ha dirigido 46 episodios de 24, que es la antítesis en cuanto a entretenimiento de este desastre llamado Species III) y que con el apellido del guionista, Ben Ripley, se podrían hacer numerosos chistes a costa de las enormes diferencias entre Alien y esta saga de marcianos cachondos.

Species II


Valoración: Floja

Species fue una película concebida para obtener éxito comercial entre el público juvenil, poniéndolos cachondos con la explosiva Natasha Henstridge, quien sólo se vestía de vez en cuando por exigencias del guión. La película debió de recaudar, como mínimo, lo esperado, ya que tres años después se estrenó la segunda parte, con argumento similar: un extraterrestre quiere dominar a la raza humana a base de sexo duro. La diferencia es que ahora el alien es un hombre, lo que ayuda a que en la película, en lugar de ver un bellezón desnudo, veamos varios.

Así podremos disfrutar con los esculturales cuerpos de Sarah Wynter (24, El sexto día), Raquel Gardner (típica modelo que aparece en capítulos sueltos de series televisivas como Renegado o Acapulco Bay), Tracy Metro (Head Games), Melanie Pearson (Íntimo y personal)... Y, cómo no, el impactante desnudo de turno de Natasha Henstridge, que si bien reduce muchísimo este tipo de escenas, no defrauda en absoluto.

Pero como esto no es una película porno (o eso dicen) había que insertar algún que otro elemento para darle forma. Así que a los ya "veteranos" Michael Madsen y Marg Helgenberger de la primera parte, se unen actores de cierta importancia como James Cromwell (Space Cowboys, La milla verde) y George Dzundza (Instinto básico, Marea roja), a quienes el guión les depara, simplemente, un par de frases propias de tipos duros y poco más.

Entre los cuerpazos de ellas y los secundarios de renombre, casi me olvido del protagonista, lo que no es de extrañar ya que se trata del patético Justin Lazard (Soldado Universal: el retorno), uno de esos mal llamados actores que tienen mucho más de atletas que de intérpretes. Y no debo de ser el único que lo piensa, ya que desde el año 2000 con Verdad brutal, no se le ha vuelto a ver ni en cine ni en televisión (afortunadamente).

En un principio se había intentado que el guión fuese más completo, con un viaje inicial a Marte y una pequeña subtrama en clave de carrera política, pero todo resultó baldío ya que, al final, el libreto sólo ofrecía sexo, con el hándicap de la reducción de secuencias eróticas protagonizadas por la exhuberante Natasha Henstridge.

Sobre la puesta en escena mejor no hablar (lo de Marte es, como poco, patético) y en cuanto a efectos especiales, la mezcla de maquetas y ordenador no termina de funcionar.

No contentos con este despropósito dirigido por Peter Medak (director de la fascinante Al final de la escalera) la serie Species todavía dio para dos secuelas más. Por fortuna salieron directamente a video club.

Curiosidad televisiva final: Cuatro de los actores de esta cinta aparecen en la mejor serie de televisión de todos los tiempos, 24. Sarah Wynter (novia de Jack Bauer entre la segunda y tercera temporadas), James Cromwell (padre del gran Jack), Mykelti Williamson (director de la UAT de Nueva York en la octava y última temporada) y Michael Madsen (como colaborador de Jack también en la temporada ocho).