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lunes, 21 de diciembre de 2009

Avatar


Valoración: Muy buena

Doce años después de Titanic, el rey de la ciencia ficción, James Cameron, ha vuelto y lo ha hecho en su línea: innovando y maravillando.

Avatar es, por encima de todo, una película de aventuras. Un planeta nuevo, con toda su fauna y flora, además de una raza inteligente dominante, da lugar a un original universo, repleto de colorido y belleza, que permite a Cameron demostrar todo su ingenio con un sinfín de elementos y sorpresas repartidos a lo largo de las dos horas y media largas que dura el metraje.

Llegados aquí es importante dedicar un breve inciso a la importante legión de envidiosos que posee Cameron. Lo tachan de poco original porque la trama es similar a aquellas películas que narran la extinción de los indios en norteamérica o las colonizaciones del siglo XVI. Y digo yo, ¿es que nadie puede retomar temas que ya hayan sido llevados a la gran pantalla? Si así fuera, ya no se podrían hacer más películas, porque en la historia del cine se ha rodado prácticamente de todo. Además, muchos de estos críticos alaban a Peter Jackson por El señor de los anillos... ¿Habrán caído en la cuenta de que dicho universo fue obra de la imaginación de Tolkien?

Además, la originalidad tiene mucho que ver con la forma de contar una película y aquí es donde Cameron da toda una lección, al utilizar como nadie el medio audiovisual para introducir al espectador en este emocionante relato. El guión contiene varias subtramas importantes, todas ellas de interés humano. Vemos un pequeño estudio de los deseos, los buenos, los egoístas y los perversos, con personajes capaces de cambiar una idea preestablecida, algo complicado en la sociedad actual. También hay un fuerte mensaje ecológico, en forma de aviso a aquellas industrias que sólo ven la naturaleza como un medio para obtener beneficios, obviando el hecho de que es nuestra casa y que hay que cuidarla como es debido.

En cuanto a la ficción propiamente dicha, Cameron sigue deleitando a su público con fantásticas secuencias de acción, rodadas con todo tipo de planos, perfectas coreografías y unos efectos especiales que, al igual que en Terminator 2, marcarán un hito en el cine.

En lo que a personajes se refiere, Cameron es uno de los pocos directores de este género que ofrece siempre roles importantes a la mujer. ¿Quién no recuerda a la teniente Ripley de Aliens? ¿Y a Sarah Connor en Terminator 2? ¿Y qué me decís de la sufrida Helen Tasker de Mentiras arriesgadas? En Avatar dicho protagonismo se lo lleva la atractiva Zoe Saldana (Star Trek), una intrépida guerrera que hará todo lo posible por salvar a su pueblo y que, además, cambiará para siempre la vida de un marine inválido, interpretado por Sam Worthington (Terminator Salvation). Aunque el mejor de todo el elenco es el villano, un formidable Stephen Lang (Conspiración en la sombra) que no tiene ningún reparo en colonizar el nuevo mundo, independientemente del coste, encarnando al típico soldado a quien sólo le interesa completar sus misiones.

Completan el reparto rostros tan conocidos como Sigourney Weaver (Aliens), Michelle Rodriguez (Perdidos) o Giovanni Ribisi (60 segundos). Sin embargo lo verdaderamente destacable en este apartado, es que el concentrado y denso guión escrito por el propio Cameron permite que todos tengan su momento de protagonismo, siendo caracteres importantes para el film y no los personajes vacíos a los que nos tienen tan acostumbrados muchas películas de acción y aventuras en la actualidad.

A modo de resumen, Avatar es una impresionante aventura que avivará todos nuestros sentidos, una película de una gran belleza formal, de ritmo muy ágil y emocionante desarrollo, que llegará al fondo de todo aquel que sepa disfrutar del buen cine. Una auténtica gozada directa y conmovedora, con la que Cameron trata de resucitar un género tan venido a menos como el de la ciencia ficción. Impresionante.

miércoles, 3 de junio de 2009

Terminator 2: El juicio final

Valoración: Excelente

En 1991 el genial James Cameron realizó la más que esperada secuela de “Terminator”. Dado el calado de ésta, había que tener un gran cuidado para mantener la calidad. Cameron no sólo la mantuvo, sino que se superó en la que es, sin lugar a dudas su mejor película y toda una referencia para el género de la ciencia ficción.

A pesar de la gran calidad de la película original, Cameron la mejoró en todos los aspectos. Por un lado, los efectos especiales marcaron una época, logrando una gesta repetida únicamente en “Matrix”: obtener los cuatro Oscar técnicos de la Academia. Después tenemos a los personajes, sobre quienes el guión todavía profundiza más que en la parte anterior, con todo lujo de detalles acerca de sus diferentes personalidades. Por último nos queda la impresionante fuerza narrativa con la que está relatada, introduciendo de lleno al espectador en el futuro apocalíptico que espera a la humanidad, la cual está avocada al fracaso no por las temibles máquinas, sino por su propia naturaleza destructiva.

Con una impresionante puesta en escena, James Cameron logra hipnotizar a todo el mundo en esta arrolladora historia, plena de talento, demostrando que el cine de autor no tiene por qué estar reñido con el entretenimiento.

En cuanto a los actores, si Schwarzenegger ya estuvo bien en la primera parte, en esta segunda lo borda. No sólo ya no es el villano, sino que conforme avanza el metraje comprende y envidia a los humanos por un hecho: sus sentimientos. El personaje de Linda Hamilton también sufre una gran evolución, convirtiéndose en una mujer de armas tomar, una líder capaz de tomar decisiones por difícil que sea el momento. Ambos se enfrentarán a uno de los mejores villanos de la historia del cine, Robert Patrick, que encarna a un exterminador de metal líquido que hará las delicias de todo el mundo.

Al final Cameron abre una pequeña puerta a la esperanza, en un breve pero intenso estudio acerca del destino y el futuro, con el que pone el broche de oro a la que muchos consideramos la mejor película de ciencia ficción de todos los tiempos, un impresionante espectáculo audiovisual con un gran calado humano, imitado hasta la saciedad pero difícilmente igualado. Impagable.

martes, 2 de junio de 2009

Terminator

Valoración: Excelente

En 1984 James Cameron filmó la que sería primera de una larga serie de éxitos: Terminator. Se trata de una película excepcional que toma como referencia de fondo la preocupación que había en los ochenta por una posible guerra nuclear, además del incipiente crecimiento de la tecnología, que se encontraba en los prolegómenos de la inteligencia artificial.

Una de las principales bazas donde radica su éxito es su magnífico guión, capaz de contar una impecable historia de interés humano, protagonizada por personas de a pie que, en cuestión de minutos, dejan de pensar en cómo llegar a fin de mes para centrarse únicamente en sobrevivir.

Es aquí donde destacamos el estupendo trabajo de Cameron con sus intérpretes, sobre todo Linda Hamilton y Michael Biehn, que protagonizan una de las más bellas y reales historias de amor jamás filmada. Luego tenemos al gran Arnold, que comenzaría su exitosa carrera interpretando de forma absolutamente convincente a un robot asesino, casi invulnerable, que no parará hasta llevar a cabo su misión, que no es otra que privar de futuro a la humanidad.

Así pues nos encontramos ante una película que combina hábilmente la acción y el dramatismo, despertando en el espectador sentimientos de inquietud y angustia provocados por lo catastrófico del relato, una ambientación tétrica y lóbrega de Los Angeles a la que no estamos habituados y un derroche de imaginación propio de ese genio llamado James Cameron, que completó un filme impagable, que se convertiría en referencia absoluta para la ciencia ficción.