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sábado, 5 de junio de 2010

Kick-Ass. Listo para machacar


Valoración: Buena

Las adaptaciones al cine del mundo del comic no son nada fáciles. Como ejemplo tenemos desastres como Elektra, The Punisher o Daredevil. Incluso se ha fracasado con los grandes, como Batman y Robin, Superman IV, Spiderman III o Hulk del sobrevalorado Ang Lee.

Si además de la adaptación se persigue parodiar el género, la cosa se complica. De ahí que valore ampliamente lo conseguido por Matthew Vaughn (Stardust, Layer cake) en Kick-Ass, una hábil y violenta combinación de películas de instituto y superhéroes, que se ríe de todo y no pide perdón a nadie, un film refrescante en una época en la que la moralina y lo políticamente correcto han estropeado muchas películas.

Para que todo esto funcione, hace falta un buen guión y éste, si me lo permitís, es magnífico. Diría que sus escritores, el propio Vaughn y Jane Goldman (Stardust) son admiradores del gran Quentin Tarantino. ¿Por qué? Por utilizar violencia sin restricciones como un fin y no como un medio, por el uso de diálogos a la vez auténticos y surrealistas y por su carácter referencial. De esto último destacar algún comentario sobre el final de Perdidos (dan ganas de avisar de la colosal tomadura de pelo de J.J. Abrams al protagonista), la potente banda sonora de Ennio Morricone en La muerte tenía un precio (sabiamente insertada en un momento clave) o las constantes reminiscencias a Spiderman, Batman, Kill Bill y Frank Miller, así como guiños esporádicos sobre John Woo, American Beauty, Taxi Driver, Betty la fea, Padre de familia... Todo ello dentro de un libreto completamente ágil, cuya máxima prioridad es entretener y divertir a público de diferentes franjas de edad.

Otro aspecto fundamental en el género del comic es la acción. No diré que la factura visual alcance las cotas logradas por Iron Man 2 (hay que tener en cuenta la diferencia de presupuesto) pero he quedado altamente satisfecho por la velocidad y realismo con que se ruedan este tipo de secuencias, muy por encima de ese fastidioso estilo de montones de planos por segundo, tan de moda en estos tiempos.

Y si alguien se desenvuelve a las mil maravillas en este film, saltando, golpeando, disparando y matando sin cargo de conciencia alguno, es una fascinante Chloe Moretz (La morada del miedo) que encarna a una niña de once años convertida en una superheroína de verdad. El contraste entre ella y el protagonista, Aaron Johnson (Nowhere boy) es brutal, dado que éste representa al típico friki de instituto que un buen día, de buenas a primeras, decide ponerse un pijama y tratar de actuar como un superhéroe. La diferencia entre la preparación de ambos para combatir el crimen, da mucho juego en el relato.

Del resto del elenco, destacar la buenas prestaciones de Nicolas Cage, de quien se puede esperar lo mejor (Leaving las Vegas, El señor de la guerra) y lo peor (Bangkok Dangerous, Next), el siempre magnífico en roles de villano Mark Strong (RocknRolla, Red de mentiras, Robin Hood) que marca un punto de inflexión en la película al interpretar a un malvado personaje que nada tiene que ver con comedias, chistes ni parodias y otros secundarios como dos de los actores de Jacuzzi al pasado (la actractiva Lyndsy Fonseca y el regordete Clark Duke), Evan Peters (Invasión), Christopher Mintz-Plasse (Supersalidos, Año uno), Michael Rispoli (Asalto al tren Pelham 1 2 3) y Xander Berkeley (el inquietante George Mason de 24).

A modo de resumen, Kick-Ass es una película que cuenta con una destacable pericia en la realización, un guión trepidante y gamberro que huye de ñoñerías, falsas enseñanzas y convencionalismos, personajes de todo tipo con los que el público conectará rápidamente, frenéticas secuencias de acción, una banda sonora tan imponente como ecléctica y, sobre todo, diversión a raudales.

Algunos la acusarán de no ser fiel al cómic de Mark Millar y John Romita Jr. quienes, por cierto, colaboraron con Vaughn y Goldman en la confección de la historia. Viendo el resultado final, ¿a quién le importa?

miércoles, 3 de junio de 2009

Terminator 2: El juicio final

Valoración: Excelente

En 1991 el genial James Cameron realizó la más que esperada secuela de “Terminator”. Dado el calado de ésta, había que tener un gran cuidado para mantener la calidad. Cameron no sólo la mantuvo, sino que se superó en la que es, sin lugar a dudas su mejor película y toda una referencia para el género de la ciencia ficción.

A pesar de la gran calidad de la película original, Cameron la mejoró en todos los aspectos. Por un lado, los efectos especiales marcaron una época, logrando una gesta repetida únicamente en “Matrix”: obtener los cuatro Oscar técnicos de la Academia. Después tenemos a los personajes, sobre quienes el guión todavía profundiza más que en la parte anterior, con todo lujo de detalles acerca de sus diferentes personalidades. Por último nos queda la impresionante fuerza narrativa con la que está relatada, introduciendo de lleno al espectador en el futuro apocalíptico que espera a la humanidad, la cual está avocada al fracaso no por las temibles máquinas, sino por su propia naturaleza destructiva.

Con una impresionante puesta en escena, James Cameron logra hipnotizar a todo el mundo en esta arrolladora historia, plena de talento, demostrando que el cine de autor no tiene por qué estar reñido con el entretenimiento.

En cuanto a los actores, si Schwarzenegger ya estuvo bien en la primera parte, en esta segunda lo borda. No sólo ya no es el villano, sino que conforme avanza el metraje comprende y envidia a los humanos por un hecho: sus sentimientos. El personaje de Linda Hamilton también sufre una gran evolución, convirtiéndose en una mujer de armas tomar, una líder capaz de tomar decisiones por difícil que sea el momento. Ambos se enfrentarán a uno de los mejores villanos de la historia del cine, Robert Patrick, que encarna a un exterminador de metal líquido que hará las delicias de todo el mundo.

Al final Cameron abre una pequeña puerta a la esperanza, en un breve pero intenso estudio acerca del destino y el futuro, con el que pone el broche de oro a la que muchos consideramos la mejor película de ciencia ficción de todos los tiempos, un impresionante espectáculo audiovisual con un gran calado humano, imitado hasta la saciedad pero difícilmente igualado. Impagable.

domingo, 10 de agosto de 2008

Venganza (Taken)

Valoración: Interesante

El primer y más significativo boy scout solitario en la gran pantalla fue Gary Cooper en Solo ante el peligro, aunque si nos ceñimos a lo que los críticos denominan época moderna, dos son los máximos exponentes en este tipo de rol: Bruce Willis en el cine y Kiefer Sutherland en la televisión.

Willis protagonizó la mejor película existente de este estilo con El último boy scout (de donde evidentemente he sacado el nombre). Aunque perfectamente se podría decir que su personaje de John McClane en la saga Jungla de cristal es una extensión del protagonista de la película citada. Del gran Kiefer Sutherland y su Jack Bauer poco hay que decir, pues a estas alturas todo el mundo sabe que es el mejor personaje en la historia de la pequeña pantalla. Sólo hay una diferencia entre Willis y Sutherland: el primero es un chulo de primera, cualidad que aprovecha muy bien para sacar ventaja ante situaciones imposibles exasperando a los villanos de turno mientras que el otro, frío como el hielo, tiene su máxima habilidad en meter el miedo en el cuerpo a cualquier mortal. Eso sí: ambos se saltan todas las reglas existentes para lograr su fin, que no es otro que acabar con todos los malos.

Entre medio de estos dos podríamos situar a Denzel Washington en El fuego de la venganza, con un personaje que sabe conjugar la ironía y cinismo de Willis con la habilidad para torturar de mister Bauer, en una impresionante película de Tony Scott que maravilló a propios y extraños.

¿Por qué una introducción tan larga? Muy sencillo: hay muy poco que contar acerca de Venganza. De hecho, podríamos resumir dicho film en una frase: si te gusta Jack Bauer, no te la pierdas; en caso contrario, elige otra película. Y es que este largometraje de Pierre Morel se basa única y exclusivamente en la magnífica interpretación de Liam Neeson acerca de un padre que debe recuperar a su única hija de un secuestro en Europa. Neeson tortura, sacude y mata a todo aquel que se le pone por medio... Y ya está. Es decir, igual que en 24 sólo que sin guión. Para recordar más a esta gran serie (para muchos la mejor de todos los tiempos) alguna tortura es casi calcada, lo mismo que una espectacular persecución en coche (para establecer la comparación es necesario ver el previo de la quinta temporada) por no hablar de la presencia de Xander Berkeley (el ecléctico y agobiante jefe de Bauer, George Mason).

Por lo demás, si bien la historia no funciona como thriller por aquello de su previsibilidad, se nota que Pierre Morel fue director de fotografía de Danny de dog y Transporter, pues sus secuencias de lucha, a pesar de que recuerdan mucho a la trilogía de Bourne por la capacidad del protagonista a la hora de ejecutar todo tipo de limpias llaves y precisos golpes mortales en sus rivales, la cámara está lo suficientemente alejada para que no perdamos detalle con mareantes primeros planos.

¿Cine de calidad? Más bien no. ¿Acción muy bien hecha de la mano de un extraordinario Neeson que convierte la película en bastante entretenida? Sí. Así que, ya sabéis lo que hay.