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jueves, 28 de octubre de 2010

Déjame entrar (Let the right one in - 2008)


Valoración: Floja

Hay películas que tienen suerte. Me refiero a que, por uno u otro motivo, prendan a un sector de la crítica que va de intelectual y, a partir de ahí, nadie se atreve a hablar de sus defectos, como si sacarlos a relucir fuese quedar como un ignorante. Por mi parte, creo que en esto del cine cada uno debe dar su opinión libremente y eso es lo que voy a hacer, aún a riesgo de enfadar al club de fans de esta vampirita sueca.

Película europea basada en un aclamado best-seller, con aire de independiente y atrevimiento, mucho atrevimiento. Hasta ahí bien, suficiente como para que nos llame la atención y decidamos verla. A partir de ahí, desglosémosla por partes.

La adaptación al cine, aunque el guión sea del propio escritor de la novela original, se come situaciones y personajes que considero importantes para la trama. En lugar de ello pierde mucho tiempo con la presentación de los niños protagonistas, la cual efectúa con ciertas deficiencias. La parte de terror se ve muy reducida y, desde luego, no da ningún miedo. Uno puede ser un gran novelista, pero redactar un libreto cinematográfico es muy diferente a escribir un libro.

Centrándonos en la película, el argumento nos cuenta la vida de un niño, hijo de padres separados, maltratado en su colegio, que se hace amigo de una niña-vampiro. Parte de las deficiencias del guión tienen que ver con lo poco que se profundiza en las situaciones familiar y colegial. El divorcio de sus padres no parece afectar mucho al chico y la situación en su escuela es tan simplona como tópica. ¿Realismo? En esta parte no, desde luego.

Sobre las interpretaciones, Kare Hedebrant (el niño) no cambia su cara de pasmado en todo el film (no me extraña que en clase le tuvieran ganas). Por su parte, Lina Leandersson (la vampirita) está mejor, aunque no lleva a cabo ningún alarde interpretativo. Bien a la hora de expresar tristeza por lo que es, pero nada más.

Técnicamente estamos ante una producción muy pobre. La atmósfera ochentera y las localizaciones nórdicas están logradas, pero la ejecución de la acción parece sacada de la televisión, sin planos relevantes ni un verdadero aprovechamiento del 16/9.

Voy sumando y cada vez me acuerdo más de la saga Millennium: película escandinava, adaptación muy pobre de un super-ventas, corte independiente, factura visual propia de un telefilm y excesivamente sobrevalorada porque emite, sin miedo ni pudor alguno, secuencias de explícito contenido violento.

Sin embargo hay dos diferencias muy importantes a favor de Déjame entrar: termina por despertar el interés del espectador y el clímax final está muy por encima del resto del film, por lo que la sensación que le queda a uno no es mala del todo. Aún así, mirando el conjunto, no puedo por menos que calificarla como un tanto floja.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Revólver

Valoración: Floja

Revólver fue una de esas películas que se estrenaron el año pasado en España, con mucho retraso con respecto a otros países. Si El gran Stan (estrenada en fechas similares) llegó con un par de años, Revólver lo hizo con casi cuatro y eso que es de nacionalidad británica, vamos, que no ha tenido que cruzar el charco. Pero no es la única similitud entre ambas, ya que el absurdo es una constante en los dos argumentos.

A principios de 2009, era el segundo film en cartel, en España, de su director, Guy Ritchie (Rock'n Rolla) y también el segundo de su protagonista, Jason Staham (Transporter 3), además de significar la tercera colaboración entre ambos (Lock & Stock y Snatch). Ya veremos si vuelven a coincidir, porque Revólver es un film extraño con demasiadas incógnitas sin resolver en su guión, hasta el punto de que puede llegar a convertirse en un auténtico dolor de cabeza para el espectador.

De hecho, ni siquiera los fans de Statham disfrutarán con él, ya que no se explota ninguna de las facetas del intérprete como los chascarrillos o las fantásticas secuencias de lucha que suele protagonizar en otros films.

En fin, una de esas películas que podemos calificar de "mala" sin ningún rubor, que pone en evidencia tanto a su director como a su protagonista, ya que si bien ambos no son proclives a dejar ninguna huella en el séptimo arte, al menos sus películas solían ser amenas y divertidas.

jueves, 19 de agosto de 2010

La proposición


Valoración: Interesante

La proposición
supuso, en 2009, el retorno a lo más alto de la taquilla para Sandra Bullock, ya que recaudó, en su primer fin de semana en Estados Unidos, más de 34 millones de dólares, sitúandose como número uno en su primera semana, aventajando en unos catorce millones a Año uno, comedia que se estrenaba a la vez.

Fue el tercer film en el que la directora Anne Fletcher trataba asuntos de boda (previamente dirigió 27 vestidos y fue adjunta a la producción en Planes de boda de Adam Shankman). En él, tenemos la típica comedia romántica que cumple algunos de los esquemas típicos del género, en la que dos personajes que, de entrada, parece imposible que puedan sentir algo el uno por el otro, tras un desarrollo tipo screwball comedy (o comedia romántica alocada) comienzan a mirarse de distinta manera.

El guión del debutante Pete Chiarelli narra dicho desarrollo con reminiscencias a aquella película de Peter Weir titulada French Kiss (Matrimonio de conveniencia), ya que la protagonista deberá pedir a uno de sus empleados que contraiga matrimonio con ella, pues es canadiense y está a punto de ser deportada. El problema es que se trata de una odiosa jefa y dicho empleado (para más señas su secretario, lo que evoca en cierta manera al film de Mitchell Leisen, Ella y su secretario) de entrada, no está muy por la labor.

La jefa en cuestión es una divertidísima Sandra Bullock, quien coge rápidamente el aire a su papel. El secretario es Ryan Reynolds (el afortunado marido en la vida real de Scarlett Johansson) y hay que decir que, a pesar de la diferencia de edad (doce años) la química entre ellos es suficiente como para salvar el film.

Además del buen hacer de los dos protagonistas, nos reiremos con situaciones bastante cómicas debidas al engaño de ambos, hacia la familia de él, ya que deben hacer creer a todo el mundo que es un matrimonio convencional.

Bien secundados por actores como Mary Steenburgen (Regreso al futuro III, Philadelphia), Craig T. Nelson (La joya de la familia, The Skulls: sociedad secreta) o Betty White (la abuela más loca de las chicas de oro), estamos ante una película que si bien no aporta nada nuevo, tampoco engaña a nadie, ya que ofrece lo que se espera: pasar un rato divertido. No está mal.

Roto (The broken)


Valoración: Mala

El británico Sean Ellis (Cashback) escribió y dirigió en 2008 este thriller psicológico en el que una mujer que cree haber visto un doble de sí misma, comienza a volverse obsesiva y paranoica. Diréis que cuento muy poco del argumento, pero es que pasan tan pocas cosas en su hora y media de metraje, que si dijera algo más os revelaría toda la trama.

Titulada originalmente The broken, estamos ante la típica película de terror que ni asusta ni cuenta nada nuevo. Por un lado utiliza varios de los elementos típicos como el mundo de los espejos, las buhardillas poco iluminadas, el desdoblamiento de personalidad, el desnudo de turno o la protagonista incomprendida.

Si el guión tuviera el ritmo adecuado, quizá no importaría que el relato no fuese original, pero hasta que no pasa la primera hora de metraje, no vemos ningún tipo de dinamismo a la hora de contar la historia, lo que es un peligro pues muchos, seguramente, ya habrán desconectado y les dará igual cómo acabe todo.

Aunque ése es otro problema: un final tramposo que no desvela nada, lo que terminará de cabrear a todos aquellos que hayan aguantado estoicamente hasta el último momento, con la ilusa creencia de que se ofrecería algún tipo de explicación convincente.

Dicho esto, las cosas buenas del film (son muy pocas, pero las posee) supongo que ya darán igual. La estética es el punto fuerte de la película, no en vano el fuerte de Ellis es la fotografía. Lo mismo ocurre con la atmósfera de terror claustrofóbico, bastante bien conseguida en ciertos momentos. O la magnífica interpretación de Lena Headey (Las crónicas de Sarah Connor) ya que sus gestos son lo único capaz de generar algo de miedo en el espectador.

Desgraciadamente, una película de terror nada original (está basada en gran parte en La invasión de los ultracuerpos de Philip Kaufman) con mecanismos fallidos y previsibles a la hora de intentar asustar, lenta y aburrida durante dos tercios del metraje y que además no aporta información alguna del porqué de los hechos acaecidos, jamás podrá salvarse sólo por su estética.

Te quiero, tío


Valoración: Interesante

En los últimos años, son típicas las comedias sobre los treintañeros y sus crisis de madurez, de las que Resacón en Las Vegas es, en mi humilde opinión, el gran referente. Te quiero, tío adopta cosas del subgénero mencionado y del buddy movie, con un argumento un tanto peculiar: un hombre, a punto de contraer matrimonio, se da cuenta de que sus mejores amistades son mujeres. Acomplejado por no contar con amigos de verdad, comienza una carrera contrarreloj por conocer a alguien antes de su boda, que pueda ser el padrino.

Como os podéis imaginar, muchos de los gags tienen relación con la homosexualidad, ya que el asunto de un hombre que busca hombres, da juego para unos cuantos enredos del tipo malentendido.

El film tiene importantes influencias de Judd Apatow (Virgen a los cuarenta, Hazme reír). No en vano, el director de Te quiero tío, John Hamburg (Y entonces llegó ella) coincidió con él en la serie de televisión Undeclared. Además el esquema Apatow es taquillero y claro, ¿cómo no explotar el filón?

En el apartado guión, me gustaría destacar un hecho curioso. Si bien el argumento es responsabilidad de Larry Levin (Doctor Dolittle), la parte relacionada con los diálogos es un tanto abierta, ya que en muchos momentos se dejó a improvisación de los dos protagonistas: unos inspirados Paul Rudd (Mucho más que amigos, Las normas de la casa de la sidra) y Jason Segel (Cómo conocí a vuestra madre).

Se podría decir que Te quiero, tío parte de los esquemas básicos de la comedia romántica: dos personajes que de entrada parecen antagonistas, terminan por no saber vivir el uno sin el otro. La diferencia reside en el contexto de amistad en lugar de romance. Además, Rudd y Segel demuestran compenetrarse perfectamente (la química de la que se suele hablar en las películas de pareja) ya que la timidez de uno contrastada con lo extrovertido del otro, en el típico relato de transición de personalidad, funciona bastante bien.

Del resto del elenco unos personajes resultan mucho más divertidos que otros. Los mejores son Jon Favreau (Equipo a la fuerza, Iron Man) como tipo especialmente duro y machote, protagonizando una relación un tanto particular con su atraciva y morbosa esposa, Jaime Pressly (Me llamo Earl), J.K. Simmons (Spider-Man, Up in the air) en el rol de padre del personaje de Rudd y Thomas Lennon (17 otra vez, Hancock) que interpreta a un ofendido homosexual que creía haber ligado con el busca-padrino.

Otros más principales, como Rashida Jones (Vaya par de polis) en el papel de prometida o Andy Samberg (uno de los cómicos de la factoría Saturday Night Live) como hermano del novio, no son explotados de forma demasiado convincente. Incluso el cameo de Lou Ferrigno (Hulk) es superior.

A modo de resumen, diré que Te quiero, tío es una comedia que hace reír (no todas lo consiguen), con un planteamiento divertido de asuntos problemáticos como la homosexualidad, la inseguridad, el machismo y, en menor medida, los problemas de pareja, narrado con un ritmo bastante ágil y, en general, bien interpretado, que termina con un mensaje más diferente y refrescante que el que solemos encontrar en la mayoría de películas de treintañeros en crisis: tener pareja no es incompatible con pasarlo bien.

La vida secreta de las abejas


Valoración: Buena

Adaptación cinematográfica del best-seller homónimo de Sue Monk Kidd, libro que se intentó llevar al cine varias veces y que por fin vio la luz en la gran pantalla, gracias a la producción de las esposas de Will Smith y Richard Donner.

Estamos ante un buen drama de personajes, quienes son verdaderamente el centro de la historia. De acuerdo que el contexto es importante, pues se centra en el año 1964, en plena revolución de los derechos de las personas de raza negra y en un lugar tan conflictivo como Carolina del Sur. Sin embargo, aunque se toca, el racismo no es la parte más importante del film, sino el devenir de una niña (una espectacular, como siempre, Dakota Fanning) que huye de un pasado más que tortuoso, con un padre (el limitado Paul Bettany) que no la quiere y creyéndose culpable de la muerte de su madre. Su único mecanismo de defensa consiste en su gran imaginación para inventar historias, el cual también es contraproducente, pues le hace huir de la realidad.

El desarrollo de este personaje, su interior y el difícil paso que debe dar para exteriorizar lo que lleva dentro, es el meollo de la película. Y éste se llevará a cabo gracias a una estupenda Queen Latifah (Chicago, Se armó la gorda) quien, junto a sus hermanas (Sophie Okonedo y Alicia Keys) adoptarán a la protagonista y a su criada negra (la ganadora del Oscar a mejor actriz de reparto por Dreamgirls, Jennifer Hudson).

Sin el buen hacer de todas ellas, la película podría haber sido un pequeño fiasco, pero sus interpretaciones son de primera magnitud, de tal manera que conseguirán introducir al espectador de lleno en la historia. Es curioso que tres de ellas sean cantantes (Latifah, Keys y Hudson) pues demuestran desenvolverse muy bien dentro de la gran pantalla.

Lo peor de este melodrama es la torpe actuación de Paul Bettany (Legión, Firewall, Wimbledon, El misterio de Wells, Destino de caballero... ¡Vaya currículum!) y la pobre realización de Gina Prince-Bythewood, quien proviene del mundo de la televisión. Su falta para aprovechar el formato de dieciséis novenos, la mediocre puesta en escena y ciertas fases de estancamiento narrativo el un guión, escrito también por ella, que no sabe ahondar en la problemática del racismo, desmerecen la fantástica labor de la mayoría de un elenco que es, con diferencia, el que hace que el relato funcione.

Con otro director posiblemente habría sido una de las grandes películas del año. Sin embargo, sólo por ver las grandes interpretaciones de Fanning, Latifah y Hudson, merece la pena.

martes, 10 de agosto de 2010

El imaginario del doctor Parnassus


Valoración: Pasable

El célebre miembro de los Monty Python, Terry Gilliam (Doce Monos, Brasil) dirigió en 2009 esta historia acerca de un circo ambulante, cuyo máximo responsable ha hecho un pacto con el diablo. Sin embargo, a diferencia del mito de Fausto, no ha vendido su alma, sino la de su hija.

Bajo esta premisa, Gilliam nos ofrece un relato pleno de colorido e imaginación, aunque tal vez excesivamente barroco, en el que las formas importan mucho más que el argumento. No es que éste no exista, pero está narrado de una manera un tanto caótica, como si el devenir de la historia no importase demasiado. Para mí es el gran fallo de una película que, narrada de otra manera, profundizando más en los diferentes personajes, habría ganado muchísimos enteros.

El rodaje fue muy difícil, en especial por el fallecimiento de Heath Ledger, que ya había protagonizado bastantes escenas. Una de ellas, con su personaje colgando de un puente, parecía trágicamente premonitoria. No es mi intención trivializar con la muerte de un ser humano, pero he de observar que Gilliam solventó la triste pérdida del actor de una manera sublime, haciendo interactuar el mundo real y el imaginario a través de un espejo, de forma que Ledger encarna a su personaje en el plano de existencia de un Londres frío e inhóspito, mientras que en el otro lado, pleno de decorados al más puro estilo Tim Burton, veremos sus diferentes personalidades a través de tres actores distintos: Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrel, quienes superan ampliamente en interpretación al difunto Ledger (lo siento mucho, pero es así).

Del resto del elenco destacar al veteranísimo Christopher Plummer (Sonrisas y lágrimas, Lobo) como el anciano Doctor Parnassus, un hombre que debe llevar encima el peso de una vida longeva con la carga que supone haber jugado con el alma de su única hija, una no muy solvente Lily Cole (Supercañeras). En cuanto al villano,el cantante Tom Waits (lo recordaréis por encarnar el papel de Renfield en Drácula de Bram Stoker) efectúa una humorística versión del diablo que lo convierte en, posiblemente, el mejor personaje de toda la obra.

Al final, cuando uno puede ver la película en su conjunto, nos damos cuenta de que este oscuro cuento acerca del duelo mantenido durante siglos entre el diablo y el dueño de una troupe de circo, no es más que una excusa para que Gilliam haga un homenaje a algunos de sus grandes momentos cinematográficos, ya que encontraremos sin dificultad alusiones a Los héroes del tiempo, Las aventuras del barón Munchausen e incluso de Tideland. ¿Autocomplacencia, ego desmedido o simplemente ganas de pasárselo bien? No sé la razón de esta excesiva catarata de imágenes, movimientos violentos de cámara y sonidos, pero tengo clara una cosa: es una película a la medida de los fans de Gilliam. El resto, posiblemente, terminará saturado.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Blood: El último vampiro


Valoración: Floja

Blood: El último vampiro
comenzó como una película anime, en el año 2000, a modo de precuela de un cómic de tipo manga. En 2009, Chris Nahon (El beso del dragón, El imperio de los lobos) realizó la adaptación al cine (aunque en muchos países se estrenó en DVD) con imágenes reales.

Será una versión de una película homónima, pero tiene muchísimos aspectos calcados a Blade, de Stephen Norrington: un cazavampiros mitad humano, mitad vampiro, que salda sus cuentas armado con una katana. Hasta ahí las similitudes, porque lo que le hace estar muy por debajo del film protagonizado por Wesley Snipes son las diferencias: deficiente factura visual, coreografías de risa en las secuencias de lucha, incapacidad de mantener el ritmo narrativo, interpretaciones poco conseguidas y la sempiterna magia china sin la que parecen no saber vivir, en los últimos años, aquellas películas de acción provenientes de oriente.

Incluso hay secuencias que recuerdan a la trama de Blade, como la primera matanza de vampiros en la discoteca. Aquí la protagonista (Gianna Jun, todo un reclamo para los adolescentes asiáticos) se enfrenta a multitud de chupasangres en plena calle, cargándoselos con facilidad inusitada, sin necesitar el despliegue de artes marciales con el que nos hizo disfrutar Snipes. Pero este tramo no es el peor, ya que el guión es entretenido hasta más o menos la mitad del metraje, momento en que nos dan a conocer la historia de esta asesina. En un flash-back observaremos a todo un ejército armado enfrentarse a un anciano... No es que reniegue de las fantasmadas en films de acción, de hecho creo que en muchos casos están justificadas. El problema radica en que uno supone que un soldado, luchador o miembro importante de la guardia del clan vampírico (como prefiráis) sabe, como mínimo, sujetar el arma que porta. Viendo cómo utilizan, mejor dicho, cómo no utilizan sus espadas, uno comienza a pasar vergüenza ajena.

Y el supuesto gran final entre la super-heroína y la super-villana, no sabría si calificarlo de cómico o trágico: cómico por su desenlace y trágico por su torpe ejecución.

Ahora pasará lo de siempre: al ser una película menor en nuestro país (donde no se estrenó en cine) lo habitual es que sólo sea comentada por la legión de fans del anime, el cómic, la serie o el vídeo-juego posteriores al film de 2000 y montarán en cólera al sentirse ofendidos por mis palabras. Pues no hay ofensa: sólo me he limitado a los hechos. La he visto por aquello de que me trago todo lo que tiene que ver con vampiros y mi intención, como os figuraréis, era la de pasar un rato entretenido. Sin embargo, a pesar de su corta duración, he terminado pidiendo la hora.

lunes, 2 de agosto de 2010

17 otra vez


Valoración: Interesante

17 otra vez
suele ser la clase de película con la que, o bien te ríes y entonces quizá te parezca mejor de lo que es, o bien no te hace gracia, te aburres y sólo hablas de sus defectos. Sí, esta película del inexperto Burr Steers tiene más taras de lo deseable, pero, afortunadamente, me encuentro más identificado con el primer grupo, ya que me resultó entretenida.

No suele gustarme que en las comedias introduzcan elementos dramáticos, sin embargo parecen necesarios en todas aquellas películas de corte romántico, dentro de este género. En esta ocasión los dramas vienen de la mano de Matthew Perry (el inolvidable Chandler de Friends) que sólo aparece al principio y al final del film, resultando, en mi opinión, bastante desaprovechado, ya que es un buen cómico.

Pero la película está confeccionada para lucimiento de Zac Efron, que goza de gran popularidad gracias a la saga High School Musical, o lo que es lo mismo: taquillazo casi asegurado gracias al público adolescente.

Dejando a un lado lo obvio (que la pretensión del film no es otra que forrarse con su protagonista), toda la parte central de la película es bastante divertida, dadas las situaciones que un muy solvente Efron para la comedia, deberá afrontar, las cuales podéis imaginar con un breve extracto del argumento: un hombre casado y con dos hijos básicamente odia su vida, sintiéndose un fracasado (está a punto de divorciarse y sus hijos prácticamente ni le hablan); de pronto un giro del destino, que otorga a la película su toque de fantasía, lo devuelve a la edad de diecisiete años. Entonces hará balance de su vida y decidirá intentar arreglar las cosas desde su nueva condición de adolescente.

¿A qué os suena todo esto? Rápidamente me vienen a la memoria dos películas: Big (protagonizada por Tom Hanks) y Regreso al futuro. El guión tiene mucho de ambas así que, aunque no veamos ningún De Lorean, siempre estarán en nuestra mente.

Se trata de una película bastante previsible, de tono más familiar que gamberro (aunque Thomas Lennon (Cómo perder a un chico en diez días) y Melora Hardin (27 vestidos) aportan su pequeño punto friki) que establece, aunque sin profundizar demasiado, un punto de vista maduro sobre los adolescentes en su ambiente de instituto. Dada la previsibilidad y poca originalidad de su libreto, además de la enseñanza moral de turno tipo Disney, sólo funciona por el buen hacer de sus actores. El caso es que, a pesar de todo, funciona.

miércoles, 28 de julio de 2010

La montaña embrujada


Valoración: Pasable

Andy Fickman (Papá por sorpresa, Ella es el chico) dirigió en 2009 esta versión libre de la película homónima de John Hough en 1975. ¿Por qué la defino así? Porque apenas si tiene algo que ver con el film original.

Este remake de 2009 es una película infantil de aventuras y ciencia ficción en la que Dwayne Johnson (The Rock) deberá ayudar en su misión a unos niños provenientes de otra galaxia, que buscan la paz tanto en su planeta como en el nuestro.

El guión de Matt Lopez (El aprendiz de brujo, Más allá de los sueños) y Mark Bomback (La jungla 4.0) sigue todos los preceptos Disney, orientado claramente a lo que se conoce como cine familiar, con los convencionalismos que éste conlleva.

El contenido de la acción es elevado para su género. Había que aprovechar al protagonista, The Rock, que se desenvuelve a la perfección entre persecuciones y algún que otro puñetazo, mientras se comporta como un padrazo con los niños alien, interpretados adecuadamente por AnnaSophia Robb (Jumper, La cosecha) y Alexander Ludwig (Los seis signos de la luz). Los tres, junto con la ayuda de una científica, la atractiva Carla Gugino (Sin City, Ojos de serpiente) vivirán una alocada y veloz historia (así está narrada) huyendo a la vez de un malvado y terrible extraterrestre y de la agencia federal de turno terráquea, destinada a su caza.

Así pues una película más o menos entretenida, cuya principal aspiración es que toda la familia pase un buen rato junta, con visos de parodia y una importante carga sentimental en el tramo final, es decir, un film Disney.

Dragonball Evolution


Valoración: Muy mala

La más que evidente falta de imaginación que asola Hollywood hace que, de un tiempo a esta parte, las diferentes productoras no paren de adaptar (por decir algo) todo tipo de comics, video-juegos o series antiguas. En este desmedido afán por continuar haciendo negocio (porque no lo olvidéis: el cine es un negocio puro y duro) en 2009 le tocó el turno a la obra de Akira Toriyama, Dragon Ball, un cómic con muchísimos seguidores en el mundo entero.

A este respecto, los ejecutivos hollywoodienses lo tienen muy claro: "si un libro, un tebeo o un juego tiene una legión de fans, seguro que reventamos la taquilla simplemente con tomar los nombres de algunos protagonistas", Así pues, ¿para qué invertir tiempo y dinero en escribir una buena historia, contratar a un director que sepa de qué va esto y trabajar con un buen elenco de actores, si es negocio seguro?

Porque no os lo perdáis: el realizador es James Wong (Destino final, El único) que reconoció no saber nada acerca de Dragon Ball, a excepción de lo que le contaban sus hijos, que seguían la serie de televisión (y a quienes seguro hizo llorar al ver la película); el guionista, Ben Ramsey, contaba en su haber únicamente con dos libretos que eran auténticas "joyitas" como Equipo Mortal y De profesión asesino (no es de extrañar que llevase siete años sin escribir nada); por último, en lo que a actores se refiere, el protagonista, Justin Chatwin (La guerra de los mundos, Historia de un secuestro) es incapaz de expresar nada, el villano, James Marsters (Angel, Smallville) se limita a pasear su cuerpo verde por el escenario, la guapa de la película, Jamie Chung (Hermandad de sangre, Samurái Girl) luce palmito en plan modelo (que no intérprete) y el resto de la cuadrilla de Goku, entre los que destaca un nombre, Chow Yun-Fat (Tigre y Dragón, Asesinos de reemplazo) son simplemente ridículos.

El caso es que, en esta ocasión, el negocio no ha salido. La peliculita no fue precisamente un taquillazo y resulta que costó cien millones de dólares, lo que no entiendo dado el poco caché de director, guionista y actores. ¿Pensáis que se lo han podido gastar en efectos especiales? No lo creo, habida cuenta de la mediocre factura visual de la película, las pésimas caracterizaciones y las baratas y torpes secuencias de acción.

Así pues tenemos una historieta inventada (ya que poco o nada tiene que ver con el cómic ni con la serie de televisión) que no profundiza ni en la trama, ni en los personajes ni mucho menos en el universo creado por Toriyama (el cual es muy difícil, por su concepción, de ser adaptado a la gran pantalla) que sólo podrá gustar a niños de muy tierna edad por aquello de que es muy ruidosa y colorida, dada su estética videoclipera. Al resto, seguidores de Bola de Dragón Z o no, simplemente nos queda una ilusión: tener fe (expresión repetida hasta la saciedad en los temibles diálogos sin sentido del guión) en que el mal resultado económico haga que, al menos durante unos años, dejen en paz otras series anime de gran calado entre el público como, por ejemplo, Los caballeros del Zodiaco.

miércoles, 21 de julio de 2010

Presencias extrañas


Valoración: Pasable

En 2003, Ji-woon Kim estrenó Dos hermanas, película coreana con récord de taquilla hasta la fecha, la cual me pareció, personalmente, un calco del resto del cine de terror oriental que nos lleva invadiendo los últimos veinte años. Seis años más tarde, los hermanos Guard debutaron en la dirección cinematográfica con Presencias extrañas, versión norteamericana del film coreano mencionado y que, sorpresivamente, consigue entretener e incluso sorprender, aunque no causar miedo (tampoco nos vamos a pasar de exigentes, ¿verdad?) a aquellos que hemos visto antes el remake que la original.

El argumento trata de una niña que regresa a su casa tras haber permanecido ingresada varios meses en un psiquiátrico, tras la accidental muerte de su madre. Una vez de vuelta, encontrará a su padre liado con la que fue enfermera de su difunta madre y a una hermana cada vez más rebelde, con la que investigará el pasado de la nueva novia de papá, con el sano fin de separarlos. La trama se complicará cuando la protagonista comience a ver espíritus que traen un terrible mensaje.

No os engañaré, no se trata de una maravilla del cine de terror ni nada por el estilo, pero tras ver la cantidad de desastres ocasionados a este género últimamente, creo que está ligeramente por encima de la media. Aunque he de reconocer que utiliza muchos tópicos, además de un argumento que no es, precisamente, original, con la típica historieta de fantasmas que claman venganza... ¿O no?

Ahí radica lo mejor de la película: en el giro que los acontecimientos sufren al final, de forma que nada de lo visto era lo que parecía. Y, ¿qué queréis que os diga? Con lo previsibles que se están volviendo los relatos en el cine, se agradece cualquier capacidad de sorpresa.

El reparto está formado por rostros conocidos, aunque ninguno de ellos es una gran estrella: Emily Browning (Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket) como la niña que sale del hospital, Arielle Kebbel (Be Cool, Reeker) en el papel de su hermana, la atractiva Elizabeth Banks (Spider-Man 1 y 2, Seabiscuit) muy propia en su rol de mujer fatal y David Strathairn (L.A. Confidential, Buenas noches y buena suerte) haciendo de un padre que, desgraciadamente, no se entera de nada.

A modo de resumen, decir que Presencias Extrañas es un thriller a caballo entre lo sobrenatural y lo psicológico, interpretado aceptablemente, que utiliza elementos de cuento clásico como la malvada madrastra, abusa demasiado de la música estridente y los efectismos para tratar de generar terror (como he dicho al principio, no lo consigue), abusa de elementos altamente reconocibles en el género (por ejemplo la casa aislada en la costa, localización donde se desarrolla casi toda la película) y basa casi por completo su aprobado en su final a lo Shyamalan, el cual puede tacharse de tramposo, pero que a un servidor ha dejado más satisfecho que contrariado.

sábado, 20 de marzo de 2010

Spanish Movie


Valoración: Muy mala

He de reconocer que cuando vi las dos primeras partes de la saga Scary Movie me reí bastante. Evidentemente no me parecen buenas películas ni de lejos, pero lograron divertirme. Desgraciadamente, las partes tercera y cuarta y los posteriores films de temática similar (Epic movie o Casi 300 por poner dos ejemplos) ya dejaron de hacerme gracia y no por lo repetitivo de las tramas (parodiar una serie de películas de éxito de un determinado género) sino porque los chistes dejaron de ser imaginativos, para caer en lo fácil, redundante y obvio.

Spanish movie es el punto culminante de este declive. Uno no espera reírse tanto como en Torrente, pero sí tiene la expectativa de que en algún momento dado algo le provocará, al menos, una sonrisa. Pues no, Spanish movie es, con bastante diferencia, la película más aburrida que he visto en 2009, lo que resulta paradójico ya que su única intención es utilizar gags para que el público se ría, algo así como los especiales de humor de Nochevieja.

La trama es idéntica a la que propusieron los hermanos Wayans en Scary Movie: una mezcolanza de personajes y argumentos de ciertas películas narrada de forma surrealista. Se parodian films como Alatriste, Los otros, Volver, El orfanato, Mar adentro... Lamentablemente sin gracia, sin chispa, sin brillantez y con total carencia de esfuerzo e inteligencia a la hora de elaborar las diferentes situaciones cómicas.

Realmente puedo resumir mi opinión sobre esta película en dos palabras: desastre total. Si sólo buscas que el público se ría (realmente lo que Caldera, Telecino y compañía buscaban era el taquillazo fácil) y la gente se aburre, incluso con Leslie Nielsen, posiblemente no tengas talento para el mundo del espectáculo.

Antichrist


Valoración: Muy mala

Cada vez que leo que Lars von Trier y Michael Haneke son los dos mejores realizadores que hay en Europa, me da la risa. Estos dos elementos se dedican lisa y llanamente a provocar al espectador y últimamente lo hacen de forma tan insultante, que uno no se explica cómo hay productores tan tarados que financian cosas que definiría como blasfemias para un cineasta.

La última profanación del Séptimo Arte de Lars von Trier es Anticristo y, sintiéndolo mucho, voy a ser durísimo con ella, entre otras cosas porque no soporto las injusticias. ¿Cómo es que la última parte de la saga Saw se emite en España en cines de categoría X y una película en la que no hay otra cosa que sexo duro y sangre no merece tal consideración?

No soy ningún mojigato, no van por ahí los tiros. El asunto es que me cabrea bastante que haya esa diferencia de consideración entre una película y otra. Es una injusticia y así lo denuncio. En Saw VI no hay nada que no aparezca en el resto de películas de la serie, pero en Anticristo aparecen secuencias propias de una película pornográfica y nadie se ha llevado las manos a la cabeza por ser emitida en cines convencionales.

Injusticias aparte, Anticristo se resume de una manera muy fácil: una pareja en crisis por la muerte de su hijo no para de practicar sexo para solucionar todos sus problemas; después uno de los dos pierde la cabeza e intenta torturar y asesinar al otro. Todo ello rodado con todo el mal gusto posible, violencia gratuita, uso mareante de la cámara, abuso de la cámara lenta y los primeros planos y sin ningún sentido. En resumidas cuentas, algo propio de una mente enfermiza y demente.

Resulta que el propio director reconoce que la película es de lo peor que ha hecho ya que estaba saliendo de una depresión (vamos, que no iba desencaminado del todo), lo que deja más que claro que Lars von Trier, por razones que ignoro, es un realizador sobrevaloradísimo por la crítica y a quien se le permite hacer cualquier cosa.

Mi problema es que me gustan profesionales como Clint Eastwood, es decir, cineastas que saben qué ofrecer, cómo mantener firme el pulso narrativo, cómo introducir al público en una historia, cómo manejar la cámara de forma elegante y sutil, cómo cuidar la puesta en escena, los diálogos, los detalles... Pero claro, ni Eastwood ni un servidor debemos de entender de cine.

Lluvia de albóndigas

Valoración: Floja

Phil Lord y Chris Miller debutan en la dirección cinematográfica con Lluvia de albóndigas, adaptación para el cine de Cloudy With a Chance of Meatballs, un libro infantil creado por el matrimonio Judi y Ron Barret (escritora e ilustrador respectivamente).

Por alguna razón, me había creado ciertas expectativas ante esta película (quizá fue por lo bien que lo pasé en Planet 51). El caso es que Lluvia de albóndigas terminó por aburrirme. En un principio pensé que la culpa la tenían los Estudios Pixar, ya que resulta difícil ver una película de animación hoy en día sin compararla con sus producciones. Pero no, qué va. El gran culpable de que la película tuviera fases que me parecieron extremadamente tediosas fue el guión, mejor dicho, sus guionistas, los propios Lord y Miller.

Las fases a las que me refiero son aquellas que tratan sobre asuntos tan trillados como los siguientes: tipo incomprendido que termina por ser un gran héroe, el mito de Betty la fea, la moralina de turno sobre la perseverancia y el trabajo duro, una historia romántica muy del montón y un excesivo sentimentalismo en diversos momentos. Todo ello hace que Lluvia de albóndigas sea una película de difícil digestión.

La parte buena del film es el colorido. Estoy seguro de que los más peques de la casa disfrutarán con el sinfín de variada comida que cae desde el cielo. Seguramente también lo pasarán en grande con el ritmo frenético impreso a las secuencias de acción. Pero, probablemente, si vuelven a ver esta película cuando alcancen la mayoría de edad, pensarán: "hay que ver con qué tonterías me divertía de niño".

Bienvenidos a Zombieland


Valoración: Buena

El debutante Ruben Fleischer filma Bienvenidos a Zombieland, una original y exitosa comedia sobre zombies (nada que ver con Zombies Party del inglés Edgar Wright) que logra arrancar de forma bastante hábil las risas del respetable.

Su inicio es brutal, pleno de estética videoclipera (no en vano Fleischer proviene de ese mundillo y de la publicidad). El protagonista, Jesse Eisenberg (La maldición, El bosque) tras una secuencia espectacular de zombies, va narrando con voz en off una serie de reglas básicas para sobrevivir en un mundo lleno de muertos vivientes.

Este tipo de cintas, si no tienen un buen guión terminan por aburrir. Sin embargo Rhett Reese (Crueles intenciones 3) y Paul Wernick (lo primero que escribe en cine) han sabido desarrollar una historia de argumento muy sencillo, pero con un estilo ágil que funciona perfectamente como una entretenidísima combinación de terror y comedia. Diría que parte de la buena acogida que ha tenido se basa en la caótica narración, sorprendiendo constantemente con flash-backs o sustos bien insertados, no exentos de momentos cómicos geniales, a destacar un espectacular cameo a mitad del film, el cual prefiero no desvelar para no estropear la sorpresa (Más abajo, en la zona spoiler, haré referencia al mismo).

La elección del reparto también resulta acertada. El ya mencionado Eisenberg protagoniza a un chico que rápidamente cae simpático al espectador, un perdedor inadaptado socialmente en la vida pre-zombies (llamémosla así) y todo un crack en este nuevo mundo. Su unión con el genial Woody Harrelson (un duro vaquero, bastante alocado, que se define a sí mismo como el mejor mata-zombies de todo el mundo) es una de las partes fuertes de la trama. Después aparecen las dos protagonistas femeninas y la cosa empieza a decaer. El problema no estriba en sus interpretaciones, que no son malas, sobre todo la llevada a cabo por la morbosa Emma Stone (Los fantasmas de mis ex novias, Una conejita en el campus). Es más bien un fallo en el desarrollo de la historia, ya que cuando ambas se salen de su rol inicial y el argumento se mueve por derroteros predecibles tipo romance adolescente, el film deja de ser fiel a su espíritu gamberro, llegando a rozar el patetismo y la ñoñería en alguna secuencia.

Tampoco resulta del todo airoso el supuesto clímax final (que posiblemente dé título a la película), escapando de las diferentes e imprevisibles formas de matar zombies durante todo el film, para convertirse en una especie de absurdo video-juego de aniquilación total.

Diréis que empiezo hablando muy bien de Bienvenidos a Zombieland y termino echando pestes. Más o menos ése podría ser el resumen de la película: un planteamiento original que funciona de maravilla hasta la mitad de metraje, momento en el que poco a poco va perdiendo calidad hasta el final del mismo. Sin embargo, poder disfrutar de una propuesta diferente en el comercial cine actual, además de todo lo que me he reído, merece una buena consideración en la nota final y mi recomendación particular para quien no la haya visto.

ZONA SPOILER (no leer si no se ha visto la película):

El cameo al que he hecho referencia anteriormente está protagonizado por Bill Murray. En un momento de la trama, los cuatro protagonistas llegan a Hollywood y deciden entrar en la casa de Bill Murray (quien, evidentemente, hace de sí mismo). El personaje de Harrelson empieza a hablar de las películas de Murray y, en un momento dado, aparece el propio Bill Murray dando un susto de muerte a todos, pues resulta que es un zombi... ¿O no? Pues no. Resulta que Murray decide caracterizarse como un muerto viviente a base de maquillaje, para sobrevivir en ese mundo. El problema es que al vaquero interpretado por Harrelson no se le ocurre otra cosa que dar un susto a su compañero (Eisenberg) mientras éste estaba viendo Los cazafantasmas. Como os podéis imaginar, la cosa no acaba bien.

El caso es que la breve aparición de Bill Murray haciendo de sí mismo es genial.

El luchador


Valoración: Interesante

El término "culto" en el cine se utiliza muy a la ligera. Se habla de películas, actores y guionistas de culto con una facilidad pasmosa. Es el caso de Darren Aronofsky, considerado director de culto tras realizar un film ininteligible como Pi, fe en el caos. Me da que tiene más que ver con el mito del traje del emperador que otra cosa, pero bueno, eso ya sería meternos a valorar otro largometraje.

El caso es que El luchador es una buena película, magníficamente interpretada por Mickey Rourke, un actor que parecía acabado desde hace años. Pero Hollywood, de vez en cuando, concede segundas oportunidades; simplemente hay que saber aprovecharlas.

Si saco a relucir al protagonista antes que hablar de guión, puesta en escena y demás, es porque toda la película se basa en él. De hecho se podría afirmar con rotundidad que sin Rourke no habría película, lo cual me reafirma en no considerar a Aronofsky como un grande del cine.

El film tiene su punto fuerte en los sentimientos. Se trata de una mirada melancólica al pasado de alguien que fue un número uno mundial, convertido ahora en una persona con una existencia vulgar, preocupada por los problemas cotidianos como el pago del alquiler o el amor no correspondido.

Hay otros temas secundarios que el guión de Robert D. Siegel (The onion movie) toca sin llegar a profundizar, como el atractivo de la violencia en nuestro mundo, el tempus fugit o el vano intento de hacernos creer que el pressing catch es un deporte. Ciertamente las secuencias de lucha están rodadas con gran realismo y puesta en escena impecable, pero nadie va a convencerme de que la lucha libre norteamericana es similar a la grecorromana.

A pesar de que hay momentos emocionantes, la sencillez y previsibilidad de la trama, así como su lento desarrollo implican que, de no ser por Rourke y la atractiva Marisa Tomei, la película debería haber ido directamente al video-club, sin pasar por la gran pantalla, dejando un tanto en evidencia a un sobrevalorado Aronofsky, quien, por mucho que se empeñen, todavía dista mucho de ser un gran cineasta.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Avatar


Valoración: Muy buena

Doce años después de Titanic, el rey de la ciencia ficción, James Cameron, ha vuelto y lo ha hecho en su línea: innovando y maravillando.

Avatar es, por encima de todo, una película de aventuras. Un planeta nuevo, con toda su fauna y flora, además de una raza inteligente dominante, da lugar a un original universo, repleto de colorido y belleza, que permite a Cameron demostrar todo su ingenio con un sinfín de elementos y sorpresas repartidos a lo largo de las dos horas y media largas que dura el metraje.

Llegados aquí es importante dedicar un breve inciso a la importante legión de envidiosos que posee Cameron. Lo tachan de poco original porque la trama es similar a aquellas películas que narran la extinción de los indios en norteamérica o las colonizaciones del siglo XVI. Y digo yo, ¿es que nadie puede retomar temas que ya hayan sido llevados a la gran pantalla? Si así fuera, ya no se podrían hacer más películas, porque en la historia del cine se ha rodado prácticamente de todo. Además, muchos de estos críticos alaban a Peter Jackson por El señor de los anillos... ¿Habrán caído en la cuenta de que dicho universo fue obra de la imaginación de Tolkien?

Además, la originalidad tiene mucho que ver con la forma de contar una película y aquí es donde Cameron da toda una lección, al utilizar como nadie el medio audiovisual para introducir al espectador en este emocionante relato. El guión contiene varias subtramas importantes, todas ellas de interés humano. Vemos un pequeño estudio de los deseos, los buenos, los egoístas y los perversos, con personajes capaces de cambiar una idea preestablecida, algo complicado en la sociedad actual. También hay un fuerte mensaje ecológico, en forma de aviso a aquellas industrias que sólo ven la naturaleza como un medio para obtener beneficios, obviando el hecho de que es nuestra casa y que hay que cuidarla como es debido.

En cuanto a la ficción propiamente dicha, Cameron sigue deleitando a su público con fantásticas secuencias de acción, rodadas con todo tipo de planos, perfectas coreografías y unos efectos especiales que, al igual que en Terminator 2, marcarán un hito en el cine.

En lo que a personajes se refiere, Cameron es uno de los pocos directores de este género que ofrece siempre roles importantes a la mujer. ¿Quién no recuerda a la teniente Ripley de Aliens? ¿Y a Sarah Connor en Terminator 2? ¿Y qué me decís de la sufrida Helen Tasker de Mentiras arriesgadas? En Avatar dicho protagonismo se lo lleva la atractiva Zoe Saldana (Star Trek), una intrépida guerrera que hará todo lo posible por salvar a su pueblo y que, además, cambiará para siempre la vida de un marine inválido, interpretado por Sam Worthington (Terminator Salvation). Aunque el mejor de todo el elenco es el villano, un formidable Stephen Lang (Conspiración en la sombra) que no tiene ningún reparo en colonizar el nuevo mundo, independientemente del coste, encarnando al típico soldado a quien sólo le interesa completar sus misiones.

Completan el reparto rostros tan conocidos como Sigourney Weaver (Aliens), Michelle Rodriguez (Perdidos) o Giovanni Ribisi (60 segundos). Sin embargo lo verdaderamente destacable en este apartado, es que el concentrado y denso guión escrito por el propio Cameron permite que todos tengan su momento de protagonismo, siendo caracteres importantes para el film y no los personajes vacíos a los que nos tienen tan acostumbrados muchas películas de acción y aventuras en la actualidad.

A modo de resumen, Avatar es una impresionante aventura que avivará todos nuestros sentidos, una película de una gran belleza formal, de ritmo muy ágil y emocionante desarrollo, que llegará al fondo de todo aquel que sepa disfrutar del buen cine. Una auténtica gozada directa y conmovedora, con la que Cameron trata de resucitar un género tan venido a menos como el de la ciencia ficción. Impresionante.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Algo pasa en Hollywood


Valoración: Interesante

El realizador de películas tan insignes como El mejor, Sleepers o Rain Man, Barry Levinson, dirige esta comedia con intenciones satíricas sobre los entresijos del mundo de Hollywood, basada en las vivencias de Art Linson, productor de films como Heat o El club de la lucha.

Hablaba de las intenciones. Sí, ciertamente hay más comedia que sátira, lo que quizá decepcione a aquellos que esperaban un relato ácido y mordaz. Pero es que el guión es algo pobre, ya que sólo llega a profundizar en el papel del protagonista, un buen Robert de Niro, que parece recuperarse tras participaciones muy por debajo de sus posibilidades como El escondite o El enviado.

El argumento es un clásico: cine sobre cine, aunque queda bastante por debajo de la espléndida El crepúsculo de los dioses, posiblemente el mejor largometraje basado en dicha premisa. De ahí que su salvación provenga del magnífico reparto coral contratado, exceptuando la inexpresiva Kristen Stewart de Crepúsculo, por supuesto. Al ya mencionado de Niro se unen nombres de la talla de Sean Penn, Robin Wright Penn, Catherine Keener, John Turturro... Y dejo al mejor para el final: un divertidísimo Bruce Willis que se ríe de sí mismo en un rol autoparódico, interpretando con muchísima gracia a una estrella de cine con un ego más grande que el edificio Nakatomi Plaza, que está a punto de cargarse toda una producción simplemente porque no quiere afeitarse. Por lo visto la anécdota está basada en algún problema con Alec Baldwin surgido en el rodaje real de El desafío, película producida, curiosamente, por Art Linson.

A pesar de que el relato, indefectiblemente, deja una sensación final de lo que pudo ser y no fue, hay que reconocer que entre el dinámico montaje, el estresante ritmo narrativo y ese fenómeno llamado Bruce Willis, Algo pasa en Hollywood es una película bastante amena y entretenida, considerada film menor teniendo en cuenta el curriculum de Levinson, pero más que aceptable para pasar un buen rato.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Hermandad de sangre


Valoración: Floja

Stewart Hendler (Whisper) dirige este remake de una película que en 1983 dirigió Mark Rosman, titulada Siete mujeres atrapadas. Aunque realmente, su mayor parecido reside en el título original, porque el argumento es una copia absurda y barata de Sé lo que hicisteis el último verano de Jim Gillespie.

Hermandad de sangre podría definirse como otra estúpida película de terror para adolescentes, ya que tiene todos sus elementos: cuerpos de escándalo semidesnudos, fiestas locas llenas de alcohol, drogas y música estridente, personajes tan planos como esquemáticos, diálogos ofensivos, golpes de efecto tan trillados que ya son más que previsibles, escenarios tan tópicos como solitarias duchas o lúgubres sótanos, ciertos toques de humor y, cómo no, el asesino de turno de rostro tapado y arma particular.

En el elenco elegido tenemos a Leah Pipes (Her best move) como fría y manipuladora líder del grupo, Margo Harshman (Rise: cazadora de sangre) una chica cuyos únicos intereses en la vida son alcohol y sexo desmedidos, Jamie Chung (Samurai girl) simplemente como belleza exótica y tonta, Briana Evigan (Huida a ninguna parte) encargada de soltar los clásicos sermones repletos de moralina y Rumer Willis, quien no ha heredado absolutamente ningún gen de sus padres (Bruce Willis y Demi Moore). Eso en cuanto al grupito protagonista. Del resto sólo haré mención a Carrie Fisher, ya que uno no entiende muy bien qué pinta la otrora carismática Princesa Leia en este desaguisado.

A pesar del uso y abuso de tópicos, la justita calidad de sus intérpretes y las incoherencias del mediocre guión, he de reconocer que, incomprensiblemente, el film no aburre. Por un lado la duración del metraje no es excesiva (poquito más de hora y media). Por otro, posee algún que otro momento de tensión, ciertas escapadas humorísticas y una simplicidad en la realización que se agradece, ya que otro director con el mismo poco talento que Hendler, podría haber intentado complicar la trama, de manera que se hubiera vuelto lenta e insufrible.

El cine "slasher" (término con el que se designa al subgénero de terror adolescente de psicópatas) funciona, así lo dicen sus números en taquilla. Por lo tanto, mientras haya un sector importante de público que demande sangre, sexo y pop (ya ni se exige rock and roll, no sé dónde vamos a llegar) seguiremos padeciendo películas de este tipo.