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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Alien vs. Predator


Valoración: Pasable

Paul W.S. Anderson es un "especialista" (llamémoslo así) en cine de entretenimiento puro y duro. Sus películas ofrecen espectáculo visual, mucha acción y poca profundidad, pero son entretenidas y están más o menos bien hechas. Películas como Resident Evil, Soldier o Death Race dan una idea de lo que Anderson puede ofrecer, lo cual no es malo, ya que uno sabe a qué atenerse. Y ¿qué queréis que os diga? Hay muchas cosas peores que ver en una sala de cine, que una amena película de acción.

No trato de ser un defensor a ultranza de Anderson por un sencillo motivo: autores como McTiernan, Cameron o Spielberg han demostrado que acción y ciencia ficción con carácter lúdico no tienen por qué estar reñidas con la calidad. De hecho McTiernan dirigió el primer Depredador y Cameron el segundo Alien, en sendos films claramente orientados a que el público lo pasase bien. ¿Por qué entonces he comenzado con cierta defensa hacia Anderson? Porque todavía tengo en mente la aburrida, torpe y prescindible Predators, la cual, posiblemente, nos haya enseñado a muchos a valorar más positivamente los espectáculos de mero entretenimiento.

Una vez ha quedado claro el carácter de esta producción, sólo me queda comentar mínimamente argumento, personajes y referencias. El relato nos sitúa en el Ártico, donde una expedición comandada por un excéntrico millonario investiga una fuente de calor detectada. Allí se encontrarán en medio de una lucha encarnizada entre aliens y depredadores, de la que intentarán salir con vida.

Los personajes del grupo están completamente estereotipados, dejando la impresión de que el guión no los ha trabajado debidamente porque aquí lo que importa son los combates entre monstruos y lo que éstos son capaces de hacer. En ese sentido no me ha resultado insultante el uso de estos dos míticos personajes, ni el esquematismo propio de un vídeo-juego, ya que tras visionar las vibrantes secuencias de acción, ninguno queda en mal lugar (algo que, por ejemplo, no se puede decir de Alien IV, Depredador 2 o Predators).

Como os podéis imaginar, los guiños a las películas anteriores de Alien y Depredador son constantes. Entre ellos me gustaría destacar la aparición de Lance Henriksen, aquí en el rol del millonario antes citado y que en Aliens: el regreso encarnó al robot Bishop, evocando tímidamente el juego de pasarse un cuchillo por los dedos, sin herirse, lo que, si la memoria no me falla, despertó las sonrisas de muchos en su día.

Así pues, diversión asegurada para los fans de las sagas Alien y Depredador, en un film que cuida bastante bien su atmósfera a lo Expediente X, sus más que dignos efectos especiales, su ritmo más propio de la aventura que del terror, las distintas coreografías y la adecuada duración del metraje. No es una gran película, pero divierte.

martes, 2 de junio de 2009

Terminator

Valoración: Excelente

En 1984 James Cameron filmó la que sería primera de una larga serie de éxitos: Terminator. Se trata de una película excepcional que toma como referencia de fondo la preocupación que había en los ochenta por una posible guerra nuclear, además del incipiente crecimiento de la tecnología, que se encontraba en los prolegómenos de la inteligencia artificial.

Una de las principales bazas donde radica su éxito es su magnífico guión, capaz de contar una impecable historia de interés humano, protagonizada por personas de a pie que, en cuestión de minutos, dejan de pensar en cómo llegar a fin de mes para centrarse únicamente en sobrevivir.

Es aquí donde destacamos el estupendo trabajo de Cameron con sus intérpretes, sobre todo Linda Hamilton y Michael Biehn, que protagonizan una de las más bellas y reales historias de amor jamás filmada. Luego tenemos al gran Arnold, que comenzaría su exitosa carrera interpretando de forma absolutamente convincente a un robot asesino, casi invulnerable, que no parará hasta llevar a cabo su misión, que no es otra que privar de futuro a la humanidad.

Así pues nos encontramos ante una película que combina hábilmente la acción y el dramatismo, despertando en el espectador sentimientos de inquietud y angustia provocados por lo catastrófico del relato, una ambientación tétrica y lóbrega de Los Angeles a la que no estamos habituados y un derroche de imaginación propio de ese genio llamado James Cameron, que completó un filme impagable, que se convertiría en referencia absoluta para la ciencia ficción.