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jueves, 18 de noviembre de 2010

Esta casa es una ruina (The Money Pit)


Valoración: Pasable

Richard Benjamin (Ciudad muy caliente, Sirenas) dirigió en 1986 Esta casa es una ruina, una producción de  Steven Spielberg englobada en los inicios de la carrera del oscarizado Tom Hanks, cuando se dedicaba única y exclusivamente a roles de comedia.

En la década de los ochenta, Hanks consiguió mucha popularidad por protagonizar comedias tan divertidas como Un, dos, tres... Splash, Despedida de soltero, Dos sabuesos despistados, No matarás al vecino, Socios y sabuesos o la película que hoy nos ocupa. Aunque de entre todas ellas, la que le dejó más huella fue Big, demostrando que era capaz de otros registros interpretativos. Luego, en los noventa, llegarían Philadelphia y Forrest Gump, las cuales catapultarían su fama hasta la cima del estrellato.

Centrándonos en Esta casa es una ruina, diré que es una comedia que podría catalogarse incluso de índole menor, entre toda la filmografía de Tom Hanks. No es la mejor ni la más divertida, sin embargo funcionó bastante bien. Las peripecias de dos enamorados que compraban una casa, la cual se caía a pedazos, resultaron bastante divertidas para el gran público. Incluso todos empatizábamos con el personaje de Hanks en los momentos en los que el film decae, con un triángulo amoroso entre Alexander Godunov (aquel malvado terrorista rubio con el que Bruce Willis tuvo sus más y sus menos en Jungla de cristal), Shelley Long (que por aquel entonces gozaba de bastante fama por protagonizar la célebre serie Cheers) y el propio Hanks.

A pesar de que, como ya he dicho, no es la mejor comedia de Tom Hanks, hay que destacar algunos buenos detalles, como la imponente banda sonora, capaz de entremezclar hábilmente música clásica con música moderna de la época. Otro factor a tener en cuenta son los homenajes a la antigua comedia de cine mudo, los cuales están repartidos por todo el film.
En resumidas cuentas, se trata de una película para pasar el rato. Muy divertida en lo que se refiere a la cantidad de peripecias y locuras que pueden suceder en la casa en cuestión (verdadera protagonista del film), pero de ritmo inconstante, además de previsible en exceso.

lunes, 23 de agosto de 2010

Minority Report


Valoración: Excelente

Tras el fracaso de Inteligencia Artificial, Steven Spielberg resurgió de sus cenizas cual Ave Fénix y nos deleitó en 2002 con la espléndida Minority Report, basada en un relato corto de Philip K. Dick acerca de una sociedad en la que se detiene a los asesinos antes de que cometan su crimen.

La película es una obra de arte, se mire por donde se mire. Todos sabemos cómo cuida Spielberg el apartado técnico, destacando aquí el portentoso aspecto visual, muy fiel a lo que describía el escritor original. Además, Spielberg se luce con todo tipo de detalles futuros como coches que van pegados a las paredes, sofisticadas armas y un sinfín de avances tecnológicos.

Pero si los efectos son espectaculares, ante el guión hemos de quitarnos el sombrero. Scott Frank (Cómo conquistar Hollywood, La intérprete) y Jon Cohen logran salir airosos de una narración con muchos frentes abiertos: la duda moral que implica encerrar a alguien que no ha llegado a cometer un crimen, la pregunta sobre hasta qué punto se puede sacrificar a unos pocos inocentes por un fin mayor, las ansias de poder o el corazón roto de un padre que ha perdido a su hijo.

Es aquí donde hablamos de un magistral Tom Cruise, que sabe otorgar a la perfección la profundidad suficiente a un personaje tan complejo como el suyo. No sólo es el jefe de policía, sino que además debe lidiar con una situación personal insostenible y tratar de salir airoso de una terrible conspiración, urdida hasta el mínimo detalle. El rol le va como anillo al dedo al señor Cruise que, una vez más, se exhibe como uno de los mejores actores de acción del mundo.

El resto del elenco está formado por un impecable Colin Farrell (afortunadamente el torpe Javier Bardem dijo "no" a Spielberg cuando le ofreció este cometido), el veterano Max von Sydow, el divertido Peter Stormare (Armageddon, Fargo), la solvente Samantha Morton (En América, Acordes y desacuerdos) o la famosa Kathryn Morris de Caso Abierto entre otros, representando fielmente una serie de personajes definidos a la perfección.

Como resumen final diré que Spielberg supo volver a sobrecoger al gran público con esta pesadilla futurista de estética perfecta y puesta en escena soberbia, con ritmo trepidante, trama adictiva e impecables secuencias de acción, cuyo hilo argumental es, principalmente, una apasionante y espeluznante lucha contra el destino. Sencillamente, una obra maestra.

sábado, 11 de octubre de 2008

La conspiración del pánico (Eagle Eye)

Valoración: Regular

Las tres figuras más importantes de una película son, por este orden, productor, director y guionista. Para entender ciertas cosas de “La conspiración del pánico”, debemos detenernos a estudiar este asunto. Por un lado, hay hasta cinco guionistas (Eli Attie, John Glenn, Dan McDermott, Hillary Seitz y Travis Wright) para intentar escribir un relato concebido por el propio Spielberg (mal asunto); por otro tenemos a un director con un nombre de pila (D.J.) que no aporta ninguna tranquilidad y cuyos antecedentes no son nada halagüeños (“Vidas ajenas”, “Apostando al límite”, “Disturbia”). Pero como quien pone el dinero y la historia es el gran Spielberg, uno tiene ciertas expectativas favorables hacia la película... Así que, cuando termina su visionado, sólo un pensamiento llega a la cabeza del sufrido espectador: ¡Qué increíble decepción!.

Resulta complicado poner de acuerdo a tanto guionista así que lo normal es que, al final, este film viva más de sus efectos especiales y de las interpretaciones que del guión, el cual empieza muy bien con una trama en clave de thriller de espías, con algunos toques hitchcockianos y un importante paralelismo con “Matrix”, narrada con un ritmo más que aceptable, llegando a resultar interesante e inquietante. El problema es que aproximadamente a mitad de película, el género cambia de repente para dejar de ser un film muy similar en muchos aspectos a "Enemigo público" y convertirse en una historieta de ciencia ficción de los ochenta, calcada a los innumerables largometrajes que surgieron en aquella época relacionados con la inteligencia artificial, lo cual da una idea del lío mental que tenía el equipo de escritores con los que Spielberg contaba. Llegados al tramo final, el film recupera en parte la tensión inicial pero, a la hora del remate, un último minuto de patetismo, perdón, de patriotismo chovinista, termina de destrozar la función.

Como ya he comentado antes, ante esta situación eran de esperar unos efectos especiales impecables, sobre todo tratándose de la factoría Spielberg. Ciertamente todas las explosiones son visualmente más que correctas y las persecuciones de las que está plagado el film resultan vertiginosas, pero ¿cómo es posible que en una película donde la acción termina resultando lo más importante no se den ni tiroteos en condiciones ni una sola buena pelea? Además, tampoco hay originalidad ya que todas las secuencias de este tipo suenan a “déjà vu” (sobre todo una calcada a “La jungla 4.0”, aunque de inferior calidad).

Así que nos queda un reparto que poco puede hacer ante el maltrato del guión hacia los diferentes caracteres. Para sobrevivir a esta producción habría hecho falta contar con auténticos buques insignia del séptimo arte. Shia LaBeouf (el hijo de Indiana Jones) cumple, pero no es Tom Cruise (es un personaje que habría venido como anillo al dedo al Cruise de hace unos cuantos años, claro). Michelle Monaghan (“Misión imposible 3”) también resulta creíble en su rol, pero no es Lyv Tyler (alguien que habría resultado perfecta). Y, desde luego, el agente del FBI que tiene que intentar juntar las piezas del puzzle para su resolución, Billy Bob Thornton, no es mal actor pero ni se acerca a Kiefer Sutherland, que habría dotado a su personaje de muchísimo más carisma y, a buen seguro, más solvencia. Por si esto fuera poco, la mejor intérprete de todo el elenco, Rosario Dawson (“Alejandro Magno”), es con diferencia lo más desaprovechado del film, limitándose a cumplir una insultante función de mujer florero para una actriz de su talla.

En resumidas cuentas: un guión que nos deja fríos a mitad de película, unos actores que cumplen pero sin extralimitarse, unos efectos técnicos brillantes de ejecución pero incompletos en su desarrollo, una dirección mediocre y carente de imaginación... Teniendo en cuenta todo esto, lo mejor de la película, con diferencia, fue su tráiler, lo cual es un arma de doble filo porque si bien un buen avance puede llegar a ser un imán para atraer a público al cine, al final la decepción ante tanta mediocridad resulta muchísimo mayor y, desde luego, el boca a boca se correrá, haciendo que tras el primer fin de semana la recaudación baje en picado. ¡Qué pena!.