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lunes, 13 de septiembre de 2010

Resident Evil


Valoración: Interesante

En 2002, Paul W.S. Anderson (Alien vs. Predator, Horizonte final) escribió, dirigió y produjo Resident Evil, una película ambientada en la exitosa saga de vídeo-juegos del mismo nombre.

De entrada uno tenía sus miedos ya que por obra y gracia de Uwe Boll (Alone in de Dark, House of the dead) parecía que toda película basada en un juego de ordenador tenía que ser, necesariamente, muy mala. Anderson logró cambiarnos ese concepto, ya que si bien Resident Evil no es una gran película, al menos mantiene los preceptos de la mayoría de su filmografía: mucha acción, veloz ritmo narrativo y altas dosis de entretenimiento. Ofrece espectáculo visual, tensión y divertimento, acercándose a la Serie B, pero con buenos efectos especiales. Adolece de una trama trabajada y, desde luego, sus guiones no son precisamente de alta calidad (personajes poco trabajados, diálogos trillados y poco ingeniosos, sucesión de acontecimientos un tanto predecible...) pero ofrece lo que promete, de tal manera que nadie saldrá engañado.

Para la realización de este film, Anderson tomó "prestados" elementos de otras películas de terror, acción y ciencia ficción: encontraremos similitudes con el cine de George A. Romero, evocaremos la serie Alien, descubriremos un ordenador que toma conciencia de sí mismo recordando a 2001, una odisea en el espacio, observaremos algún que otro momento "bullet time" a lo Matrix, disfrutaremos con el cuerpazo de Milla Jovovich en un despertar similar al que ella misma protagonizó en El quinto elemento e incluso adivinaremos, en el tramo final, las perspectivas apocalípticas del gran clásico El planeta de los simios.

Una vez sabemos lo que nos espera, una de acción y tiros con ciertos elementos de terror, ciencia ficción y cine gore, bastante ruidosa (la estridente música de Marilyn Manson tiene la culpa) y que no estimulará nuestro cerebro, este tipo de referencias se hacen simpáticas, ya que amenizan el desarrollo de la película. Además están las dos protagonistas, unas exuberantes Milla Jovovich (Juana de Arco, Regreso al lago azul) y Michelle Rodriguez (A todo gas, Avatar) que harán las delicias del público tanto por su físico como por su elegante forma de repartir tiros y mamporros entre todos los muertos vivientes que irán apareciendo.

No es cine de calidad. Basta con compararla con las películas de ciencia ficción y acción de James Cameron o John McTiernan para darse cuenta de ello. Sin embargo, es una reproducción bastante fiel del vídeo-juego, sabedora de sus limitaciones, que simplemente aspira a entretener al gran público. Afortunadamente lo consigue.

miércoles, 25 de agosto de 2010

El único (The one)


Valoración: Pasable

James Wong (Destino final) dirigió en 2001 esta película de artes marciales entroncada en el género de la ciencia ficción. De entrada, la premisa de las realidades paralelas sobre la que parte el argumento no es mala. Lo que pasa es que el guión utiliza dicha premisa para aderezar una historia de acción, en lugar de indagar más en los asuntos propiamente científicos del relato, lo que deviene en el disfrute de los seguidores de Jet Li y el descontento del resto.

El elenco elegido es importante, lo que defrauda todavía más, pues uno piensa que va a ver una superproducción y se encuentra con un film que perfectamente podría haber salido directamente a vídeo-club. Dos policías, Delroy Lindo (Las normas de la casa de la sidra) y don Jason Statham (Transporter) intentarán dar caza a Jet Li a lo largo y ancho del Multiverso (palabra con la que se designa la totalidad de universos existentes). La atractiva y sensual Carla Gugino (El beso de Judas, Snake Eyes) es la actriz principal, encarnando a diferentes personajes en función de la realidad que se muestre en pantalla y James Morrison (Buchanan en 24) es un policía de a pie que desconoce por completo la situación del momento.

La trama que une toda la película se centra en una posible destrucción de todos los mundos si el villano de la función logra llevar a cabo un macabro y obsesivo plan, el cual no desvelaré. Pero está relatado con tal simpleza, que no puedo por menos que pensar que James Wong ha perdido una importante oportunidad de producir una gran película de género, en favor de tratar de enfervorizar al público con una pelea entre dos Jet Li. Y ni siquiera ese momento podría calificarse de memorable, puesto que no es, ni de lejos, la mejor coreografía en la que haya participado nuestro protagonista.

Así pues tenemos a Jet Li repartiendo a diestro y siniestro, Jason Statham soltando sus chascarrillos habituales "made in Bruce Willis", Carla Gugino intentando calentar al personal, estética imitación a Matrix y un pobre guión basado en una buena idea, pero sin talento necesario como para desarrollarla.

Conclusión: ¡Qué pena que esta historia no cayera en manos de Spielberg!

lunes, 23 de agosto de 2010

Minority Report


Valoración: Excelente

Tras el fracaso de Inteligencia Artificial, Steven Spielberg resurgió de sus cenizas cual Ave Fénix y nos deleitó en 2002 con la espléndida Minority Report, basada en un relato corto de Philip K. Dick acerca de una sociedad en la que se detiene a los asesinos antes de que cometan su crimen.

La película es una obra de arte, se mire por donde se mire. Todos sabemos cómo cuida Spielberg el apartado técnico, destacando aquí el portentoso aspecto visual, muy fiel a lo que describía el escritor original. Además, Spielberg se luce con todo tipo de detalles futuros como coches que van pegados a las paredes, sofisticadas armas y un sinfín de avances tecnológicos.

Pero si los efectos son espectaculares, ante el guión hemos de quitarnos el sombrero. Scott Frank (Cómo conquistar Hollywood, La intérprete) y Jon Cohen logran salir airosos de una narración con muchos frentes abiertos: la duda moral que implica encerrar a alguien que no ha llegado a cometer un crimen, la pregunta sobre hasta qué punto se puede sacrificar a unos pocos inocentes por un fin mayor, las ansias de poder o el corazón roto de un padre que ha perdido a su hijo.

Es aquí donde hablamos de un magistral Tom Cruise, que sabe otorgar a la perfección la profundidad suficiente a un personaje tan complejo como el suyo. No sólo es el jefe de policía, sino que además debe lidiar con una situación personal insostenible y tratar de salir airoso de una terrible conspiración, urdida hasta el mínimo detalle. El rol le va como anillo al dedo al señor Cruise que, una vez más, se exhibe como uno de los mejores actores de acción del mundo.

El resto del elenco está formado por un impecable Colin Farrell (afortunadamente el torpe Javier Bardem dijo "no" a Spielberg cuando le ofreció este cometido), el veterano Max von Sydow, el divertido Peter Stormare (Armageddon, Fargo), la solvente Samantha Morton (En América, Acordes y desacuerdos) o la famosa Kathryn Morris de Caso Abierto entre otros, representando fielmente una serie de personajes definidos a la perfección.

Como resumen final diré que Spielberg supo volver a sobrecoger al gran público con esta pesadilla futurista de estética perfecta y puesta en escena soberbia, con ritmo trepidante, trama adictiva e impecables secuencias de acción, cuyo hilo argumental es, principalmente, una apasionante y espeluznante lucha contra el destino. Sencillamente, una obra maestra.

lunes, 17 de agosto de 2009

Harry Potter y la cámara secreta

Valoración: Buena

En 2002, Chris Columbus logró superarse a sí mismo con Harry Potter y la cámara secreta, adaptación de la segunda novela de J.K. Rowling sobre las aventuras del famoso niño mago.

Como toda segunda parte que se precie, el guión puede dedicarse por amplio espacio de tiempo a la aventura y a la profundización de los caracteres más importantes, ya que la presentación de personajes, escenarios e historia fue llevada a cabo en su momento en el filme original.

Potter experimenta cómo la magia va creciendo en él, pero empiezan a surgirle dudas, devenidas de la interacción entre el bien y el mal. Como si del mismísimo Luke Skywalker se tratara, el argumento juega de forma bastante aceptable con el miedo que tiene el protagonista a abandonar la luz para pasarse al bando de las tinieblas. Deberá confiar en sus amigos y aliados, pero ¿cómo saber quién lo es en un mundo lleno de hechizos? Este tipo de preguntas y, sobre todo, el temor a descubrir las verdades ocultas, harán que el relato funcione de maravilla, en una nueva aventura con pequeñas reminiscencias a Indiana Jones y, como he mencionado anteriormente, a Star Wars.

El elenco vuelve a ser de lujo. Al reparto de la producción original se unen intérpretes del carisma de Jason Isaacs (actor que siempre borda los papeles de malo) o Kenneth Branagh, en uno de los roles más alocados y estridentes de su ya de por sí peculiar carrera.

Sería la última contribución de Columbus a la saga y, además, la última aparición de Richard Harris en la gran pantalla, pues fallecería el veinticinco de octubre de ese mismo año.

domingo, 31 de agosto de 2008

El ataque de los clones

Valoración: Interesante

Tras la decepcionante "La amenaza fantasma", Lucas vuelve a la carga otra vez como director y guionista en "El ataque de los clones", con una pequeña venganza para el público, pues si bien reduce ampliamente la aparición del infame Jar Jar Binks, lo convierte en un personaje clave para el futuro emperador Palpatine. Pero vamos con la película.

La primera hora de metraje es, con diferencia, lo peor de los seis films. Nunca Obi Wan había caído más bajo, gracias a la paupérrima labor de Lucas en el guión, pues en todo momento Anakin parece el maestro mientras que Kenobi se convierte en una mera comparsa. Pero lo peor es el maltrato a quien debería haber sido el mejor personaje de toda la saga, Anakin Skywalker/Darth Vader, un atentado en toda regla al buen gusto: por un lado el actor elegido es el pésimo intérprete Hayden Christensen, incapaz de transmitir cualquier tipo de sentimiento sin que el espectador se eche a reír (o a llorar, depende de cuánto valore uno Star Wars). Christensen carece por completo de carisma (y eso que hablamos de quien traerá el equilibrio a la fuerza) y de registros interpretativos, por lo que más parece una parodia del gran Vader que otra cosa. Por su parte, Ewan McGregor sigue sin dar la talla como Obi Wan (tanto en centímetros como en presencia en pantalla), lo mismo que la historia en sí, que pasa primero por ser una nefasta copia de "El quinto elemento", para llegar a una historia de amor de esas que producen vergüenza ajena, sin chispa, sin química y con todos los elementos cursis y penosos que uno pueda imaginar.

El caso es que ni Anakin es el gran hombre a quien se refería Alec Guinness en "El imperio contraataca" en una de sus conversaciones con el joven Luke ni Obi Wan parece ese gran Jedi que tan fantásticamente encarnó el mencionado Guinness. Aunque no son los únicos personajes emblemáticos a quienes se cargan, porque ver volar por los aires al mítico R2 como si fuera un muñeco de feria, es posiblemente la peor idea que ha tenido Lucas en su vida.

Afortunadamente todo cambia en la segunda hora de película. Por fin vemos una historia coherente con lo que uno espera de "La guerra de las galaxias": la aparición de un extraño ejército, una terrible e inteligente conspiración de los Sith, una batalla colosal y, por fin, la representación del bien contra el mal narrada a partir de ciertos personajes de gran calidad como los maestros Yoda y Windu (Samuel L. Jackson sí da el porte de gran Jedi) por parte del bien como el conde Dooku y Palpatine por el lado del mal.

Por fin Lucas se olvida del público infantil y nos empieza a mostrar la terrible y peligrosa maldad que envuelve el reverso tenebroso de la Fuerza, capaz de atraer incluso a Jedis ya consagrados. Es el caso de Christopher Lee, como siempre, magnífico en su rol de villano, igual que Ian McDiarmid, que sabe dotar perfectamente a su caracter de ese cinismo encerrado que poseen aquellos traidores que están a punto de asestar su golpe definitivo.

Además, el hecho de ver por fin a un nutrido grupo de Jedis en acción, con su sable de luz en una lucha agotadora contra un enemigo muy superior en número, consigue que lleguemos a olvidar el sobrecogedor patetismo vivido en la primera hora, lo cual ya es bastante, además de introducirnos por fin en lo que todos esperábamos, a priori, de esta nueva trilogía.