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sábado, 23 de octubre de 2010

Stone


Valoración: Mala

En 2001 Frank Oz reunió a Robert de Niro, Edward Norton y Marlon Brando en The Score (Un golpe perfecto). Las expectativas eran muy altas, pero el resultado final fue bastante flojo. Nueve años después, De Niro y Norton vuelven a coincidir en Stone y, desafortunadamente, no podemos decir que la cosa haya mejorado, en esta adaptación cinematográfica de una obra teatral de Angus Maclachlan.

El primer golpe nos lo llevamos al descubrir que, a pesar de lo visto en el tráiler, no estamos ante un thriller carcelario. La mayoría de la acción se desarrolla en la cárcel, sí, pero si fuera realmente un thriller, nadie iría perdiendo paulatinamente el interés por lo que pasa, como sucede a medida que avanza el metraje, hasta el punto de que llega a convertirse en toda una invitación a Morfeo.

Técnicamente es muy pobre, tanto que me atrevería a decir que la simplona puesta en escena es propia de la pequeña pantalla. Esperaba bastante más en este apartado, dado que la realización está llevada a cabo por John Curran, director de El velo pintado.

Pero lo peor de toda la producción es el guión del propio MacLachlan, que exhibe una gran torpeza tanto a la hora de narrar la historia, como en la parte destinada a la evolución de los protagonistas. Intenta, de forma fallida y un tanto manipuladora, profundizar sobre temas como la edad, el matrimonio, las influencias religiosas y el sexo, a través de las vidas de un agente de la condicional (De Niro), un preso encerrado por pirómano (Norton) y la mujer de éste (Milla Jovovich). Pero la parte religiosa está manipulada en exceso (con moralina incluida), la matrimonial se narra a base de retazos inconexos, dejando partes importantes sin explicar y la sexual es demasiado explícita y burda (en clave de thriller erótico habría ganado mucho).

Me centro especialmente en el libreto porque es una continua pérdida de posibilidades en sus dos frentes principales. El primero, sobre la transformación de mentalidad y actitud en el personaje de Norton tras sus entrevistas con el encarnado por De Niro, se explica con un cambio de look y poco más. Y el segundo, la relación entre De Niro y Jovovich, que habría dado mucho juego explotando posibilidades como el chantaje o el sentimiento de culpa, se queda en una mera excusa para que veamos el esbelto cuerpo desnudo de la mata-zombies más famosa de Hollywood.

Supongo que a muchos os habrá pasado lo mismo que a mí, que en cuanto he visto a dos de mis actores favoritos junto a la espectacular Milla Jovovich en el mismo cartel, he corrido ilusionado al cine, pensando que con semejantes mimbres no se podía hacer nada malo. Sin embargo, me he llevado el mismo chasco que en su día sufrí al ver Los vengadores, con Sean Connery, Ralph Fiennes y Uma Thurman. Así de fuerte ha sido el descalabro.

martes, 14 de septiembre de 2010

Resident Evil 4: Ultratumba


Valoración: Floja

Tras delegar las labores de dirección en las partes 2 y 3 de Resident Evil, Paul W.S. Anderson retoma la realización (además de continuar siendo escritor y productor) en Resident Evil 4, la versión en 3D de la saga basada en el célebre vídeo-juego de Capcom.

Si en la primera película de la serie Anderson demostró ser un fanático de James Cameron y su Aliens, ahora se ha decantado por los hermanos Wachowsky y Matrix, porque estamos ante un mal plagio, tan torpe como descarado, de la película en cuestión. Si recordáis el final de Resident Evil 3, Alice jura venganza contra Umbrella, así que este nuevo film comenzará con nuestra heroína y su grupo de clones (situación con muchas posibilidades, pero muy mal explotada) invadiendo el complejo principal de Umbrella, situado en Tokio. Todo el ataque es un calco de la secuencia en que Neo y Trinity atacan un edificio fuertemente custodiado en el que Morfeo está retenido preso. Entre el exceso de efectos bullet time, la mezcla entre jedi y ninja de la protagonista, su vestuario y los movimientos del villano de la función, idénticos a los del Agente Smith, uno tiene la sensación de que le están tomando el pelo.

Y eso sólo en el tramo inicial, porque durante el resto del metraje veremos el mismo lanzamiento de gafas de sol que efectúa Tom Cruise en Misión Imposible 2, recorridos de bala similares a los de Wanted, un salto idéntico al que dio Bruce Willis en La jungla de cristal atado a una manguera, zombis con las mismas bocas que los vampiros mutantes de Blade II, aeronaves de estética muy parecida a las de Terminator, un enorme y malvado zombi armado con un gigantesco martillo que parece sacado de El señor de los anillos e incluso al protagonista de Prison Break, Wentworth Miller, planear una fuga para escapar de una cárcel. ¡Imaginación al poder!, ¿verdad?

¿Qué más podemos decir? Muy poco. Anderson se dedica a cuidar los efectos especiales, aumentar los litros de sangre, reproducir peleas una y mil veces (y no todas están bien coreografiadas), repetir compañera para su esposa (Ali Larter no sólo está "muy buena" sino que atraerá al cine a los fans de Héroes), introducir el mayor número de fantasmadas inverosímiles de la saga hasta el momento, hacer mucho ruido con música estridente... Eso sí, olvidaos de que os cuente historia alguna, porque eso quedó reservado únicamente para el primer film de la serie.

A pesar de las advertencias, seguro que muchos iréis a verla (a mí también me avisaron y fijaos el caso que he hecho), así que, en lugar de acabar insultando a Anderson, terminaré diciéndoos que, por mucho que os lo pida el cuerpo, no salgáis a toda velocidad de la sala de cine con los primeros títulos de crédito, ya que antes de que éstos terminen, hay una pequeña sorpresa en forma de recuperación de un antiguo personaje.

Resident Evil 3: Extinción


Valoración: Pasable

Tres años después de la torpe y aburrida Resident Evil 2, Paul W.S. Anderson volvió a la carga con la tercera parte de la saga, que llevaba como título Extinción. Pensamos que con ese nombre sería la última, pero no contábamos con el 3D, carro al que últimamente parece apuntarse todo el mundo, aunque casi nunca con los efectos deseados.

Anderson, entiendo que con buen criterio, buscó un nuevo director para esta tercera parte, la cual volvió a escribir y producir. El elegido en cuestión fue Russell Mulcahy, cuya mejor tarjeta de presentación es Los inmortales, aquel mítico film protagonizado por Christopher Lambert y Sean Connery, que se convirtió en película de culto. El problema es que, investigando un poquito su filmografía, parece ser que lo de Los inmortales fue flor de un día, ya que Mulcahy ha sido responsable de abominaciones como Los inmortales 2, Resurrección o La sombra del faraón.

Teniendo en cuenta esto último, nuestros miedos ante Resident Evil 3 eran más que fundados, sin embargo, si bien no estamos ante una película referencia del género de los zombis, afortunadamente Mulcahy siguió por los derroteros del film original y consiguió una película no demasiado buena, pero altamente entretenida.

El guión de Anderson nos muestra un mundo apocalíptico al más puro estilo Mad Max, en el que los pocos supervivientes que quedan, buscan sin cesar alimento y gasolina para no perecer. Ahora bien, mientras unos se dedican a encomiables tareas de rescate, otros han perdido toda su humanidad sin necesidad de quedar infectados con el virus T.

Entre todo ese caos, volvemos a la eterna lucha entre nuestra heroína y la corporación Umbrella. Alice (Milla Jovovich) ha adquirido poderes, de tal manera que parece un jedi equipado con un montón de armas ninja. Así el espectador podrá disfrutar con espectaculares acciones de lucha y combate llevadas a cabo por la bella protagonista.

Hablando de bellas, al igual que en las dos partes anteriores, aparece un nuevo pivón al lado de mademoiselle Jovovich, aunque en esta ocasión, más que compañera de lucha y fatigas parece un mero ornamento. Nos referimos a la sensual Ali Larter, a quien seguro que muchos reconoceréis por su paso en Héroes.

No es que Mulcahy nos haya ofrecido nada nuevo en el universo Resident Evil pero al menos, cambia el contexto, introduce cierto ritmo aventurero, lleva a cabo algún que otro homenaje (el más claro es el dedicado a Los pájaros de Hitchcock) y, como he dicho al principio, no resulta aburrida.

El pasado viernes se estrenó la cuarta, ¿será la definitiva? Viendo su final, la intención es continuar, así que, según los beneficios obtenidos en taquilla (de momento bastante jugosos) sabremos si hay una quinta o no.

Resident Evil 2: Apocalipsis


Valoración: Mala

Comentando películas como Resident Evil o Alien vs. Predator, he llegado a defender a Paul W.S. Anderson por aquello de que consiguió entretenerme bastante. Sin embargo, esta secuela de Resident Evil, escrita y producida por él mismo, es lamentable. No hay ningún tipo de esfuerzo en hacer atractiva la historia, a excepción, claro está, de volver a incluir a su esposa, la espectacular Milla Jovovich y a otro bellezón como Sienna Guillory (Love Actually, La máquina del tiempo) ataviada al más puro estilo Lara Croft. La segunda parte se hizo para recaudar dinero fácil aprovechando el tirón de la primera y punto. No busquéis consideraciones de otro tipo, porque no las encontraréis.

En esta ocasión, Anderson eligió para la dirección al inexperto Alexander Witt. Cómo sería el resultado que el señor Witt no ha vuelto a dirigir film alguno, regresando a sus labores habituales de cámara, electricidad y ayudante de dirección, de las que nunca debió haber salido.

No es que esperase una película con una gran exposición dramática y una total cohesión narrativa, pero tampoco pensaba que no me iban a contar nada. En el film original la trama era más bien simple, pero existía: una mujer con amnesia parcial despertaba en medio de un caos de violencia y horror, debiendo investigar, junto a un comando especial, el porqué de esa situación, descubriendo las malas y peligrosas artes de Umbrella, la corporación más grande del mundo. Evidentemente no es un argumento que llegue a las cotas de suspense alcanzadas por Alfred Hitchcock, pero resultaba entretenido. Sin embargo esta secuela se limita a un aburrido y repetitivo pim-pam-pum, en el que los enemigos cada vez son más difíciles de matar, como si de diferentes niveles de un arcade se tratara.

Poco más se puede decir de esta insustancial continuación, de desarrollo ilógico y nulo contenido. Sólo hay disparos, vísceras y mucho ruido. Para eso, prefiero jugar al vídeo-juego. Al menos lo disfrutaré en primera persona.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Resident Evil


Valoración: Interesante

En 2002, Paul W.S. Anderson (Alien vs. Predator, Horizonte final) escribió, dirigió y produjo Resident Evil, una película ambientada en la exitosa saga de vídeo-juegos del mismo nombre.

De entrada uno tenía sus miedos ya que por obra y gracia de Uwe Boll (Alone in de Dark, House of the dead) parecía que toda película basada en un juego de ordenador tenía que ser, necesariamente, muy mala. Anderson logró cambiarnos ese concepto, ya que si bien Resident Evil no es una gran película, al menos mantiene los preceptos de la mayoría de su filmografía: mucha acción, veloz ritmo narrativo y altas dosis de entretenimiento. Ofrece espectáculo visual, tensión y divertimento, acercándose a la Serie B, pero con buenos efectos especiales. Adolece de una trama trabajada y, desde luego, sus guiones no son precisamente de alta calidad (personajes poco trabajados, diálogos trillados y poco ingeniosos, sucesión de acontecimientos un tanto predecible...) pero ofrece lo que promete, de tal manera que nadie saldrá engañado.

Para la realización de este film, Anderson tomó "prestados" elementos de otras películas de terror, acción y ciencia ficción: encontraremos similitudes con el cine de George A. Romero, evocaremos la serie Alien, descubriremos un ordenador que toma conciencia de sí mismo recordando a 2001, una odisea en el espacio, observaremos algún que otro momento "bullet time" a lo Matrix, disfrutaremos con el cuerpazo de Milla Jovovich en un despertar similar al que ella misma protagonizó en El quinto elemento e incluso adivinaremos, en el tramo final, las perspectivas apocalípticas del gran clásico El planeta de los simios.

Una vez sabemos lo que nos espera, una de acción y tiros con ciertos elementos de terror, ciencia ficción y cine gore, bastante ruidosa (la estridente música de Marilyn Manson tiene la culpa) y que no estimulará nuestro cerebro, este tipo de referencias se hacen simpáticas, ya que amenizan el desarrollo de la película. Además están las dos protagonistas, unas exuberantes Milla Jovovich (Juana de Arco, Regreso al lago azul) y Michelle Rodriguez (A todo gas, Avatar) que harán las delicias del público tanto por su físico como por su elegante forma de repartir tiros y mamporros entre todos los muertos vivientes que irán apareciendo.

No es cine de calidad. Basta con compararla con las películas de ciencia ficción y acción de James Cameron o John McTiernan para darse cuenta de ello. Sin embargo, es una reproducción bastante fiel del vídeo-juego, sabedora de sus limitaciones, que simplemente aspira a entretener al gran público. Afortunadamente lo consigue.