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lunes, 23 de agosto de 2010

Minority Report


Valoración: Excelente

Tras el fracaso de Inteligencia Artificial, Steven Spielberg resurgió de sus cenizas cual Ave Fénix y nos deleitó en 2002 con la espléndida Minority Report, basada en un relato corto de Philip K. Dick acerca de una sociedad en la que se detiene a los asesinos antes de que cometan su crimen.

La película es una obra de arte, se mire por donde se mire. Todos sabemos cómo cuida Spielberg el apartado técnico, destacando aquí el portentoso aspecto visual, muy fiel a lo que describía el escritor original. Además, Spielberg se luce con todo tipo de detalles futuros como coches que van pegados a las paredes, sofisticadas armas y un sinfín de avances tecnológicos.

Pero si los efectos son espectaculares, ante el guión hemos de quitarnos el sombrero. Scott Frank (Cómo conquistar Hollywood, La intérprete) y Jon Cohen logran salir airosos de una narración con muchos frentes abiertos: la duda moral que implica encerrar a alguien que no ha llegado a cometer un crimen, la pregunta sobre hasta qué punto se puede sacrificar a unos pocos inocentes por un fin mayor, las ansias de poder o el corazón roto de un padre que ha perdido a su hijo.

Es aquí donde hablamos de un magistral Tom Cruise, que sabe otorgar a la perfección la profundidad suficiente a un personaje tan complejo como el suyo. No sólo es el jefe de policía, sino que además debe lidiar con una situación personal insostenible y tratar de salir airoso de una terrible conspiración, urdida hasta el mínimo detalle. El rol le va como anillo al dedo al señor Cruise que, una vez más, se exhibe como uno de los mejores actores de acción del mundo.

El resto del elenco está formado por un impecable Colin Farrell (afortunadamente el torpe Javier Bardem dijo "no" a Spielberg cuando le ofreció este cometido), el veterano Max von Sydow, el divertido Peter Stormare (Armageddon, Fargo), la solvente Samantha Morton (En América, Acordes y desacuerdos) o la famosa Kathryn Morris de Caso Abierto entre otros, representando fielmente una serie de personajes definidos a la perfección.

Como resumen final diré que Spielberg supo volver a sobrecoger al gran público con esta pesadilla futurista de estética perfecta y puesta en escena soberbia, con ritmo trepidante, trama adictiva e impecables secuencias de acción, cuyo hilo argumental es, principalmente, una apasionante y espeluznante lucha contra el destino. Sencillamente, una obra maestra.

viernes, 21 de mayo de 2010

Robin Hood


Valoración: Buena

En 1922, Allan Dwan realizó para el cine la primera película sobre la leyenda de Robin Hood, protagonizada por uno de los mayores exponentes del género de acción en la época del cine mudo: Douglas Fairbanks. Desde entonces hasta 2010, hemos visto diferentes versiones de este personaje, como la clásica de Errol Flynn (1938), la moderna de Kevin Costner (1991), la crepuscular de Sean Connery (1976) o la paródica de Cary Elwess (1993) por citar algunas.

Ahora, el celebérrimo director de Alien y Blade Runner, Ridley Scott, nos ofrece una precuela, la historia anterior al mito, protagonizada por un Russell Crowe que trata de dotar al personaje de una gran humanidad, excesivamente similar, quizás, a su Máximo en Gladiator, algo que posiblemente muchos le echarán en cara. Independientemente de ello, su interpretación de un héroe que empatiza con el público vuelve a ser de altura. Puede que no llegue al carisma del que para mí es su mejor personaje, Jim Braddock en Cinderella Man, pero os puedo asegurar que Crowe no defrauda.

Siguiendo con el resto del elenco, dos son los más destacables: Mark Strong (Sherlock Holmes, RocknRolla) y William Hurt (Fuego en el cuerpo, Hijos de un dios menor) el primero siempre muy solvente como villano y el segundo aportando templanza, confianza y elegancia como consejero real.

Completan el magnífico reparto Cate Blanchett (Benjamin Button), Max von Sydow (Minority Report), Danny Huston (30 días de oscuridad) o Matthew Macfadyen (Braveheart). Lo curioso es que entre tanto talento, se haya elegido como príncipe Juan al torpe Oscar Isaac, a quien recordaréis por su papel de Orestes en Ágora de Alejandro Amenábar.

Suelo quejarme mucho acerca de lo poco que se cuida el guión en la mayoría de las superproducciones. Ésta empezó mal, pero el resultado final podría calificarse de satisfactorio. Incialmente iba a ser una historia completamente diferente, titulada Nottingham, con el sheriff de dicha localidad como personaje central. Esto sucedió en 2007, así que hubo cambio de director, de guionista y de protagonista, pues si bien se mantuvo al actor principal, el nuevo relato versaría sobre los orígenes de Robin Hood.

El escritor de la historia final, Brian Helgeland, cuenta con ser el autor de magníficos libretos como L.A. Confidential, Mystic River o El fuego de la venganza, aunque también tiene importantes despropósitos como Destino de Caballero o Mensajero del futuro. Afortunadamente el guión de Robin Hood está muy por encima de estas dos, pero no llega a la altura de las mencionadas en primer lugar. Podríamos decir que se mueve más en la línea de otra de sus historias, Green Zone, habida cuenta de su entretenida trama de intrigas y traiciones en un contexto de poder. Aunque también he de reconocer que algunas de las situaciones producidas son un tanto forzadas.

El inicio es un calco de Gladiator, tanto en la forma como en el fondo. Sin embargo, conforme avanzan los minutos cada vez se parece más a Braveheart, aunque nunca llega a ser tan colosal como ninguna de las dos.

Ridley Scott es un director con talento más que demostrado en películas de acción. Siento decir que en Robin Hood no vemos al mejor Scott en ciertos aspectos como, por ejemplo, la falta de grandiosidad en las batallas. Aunque sí esmera la puesta en escena de todos los escenarios naturales mostrados, así como la recreación y ambientación de la época. Además tiene la pega de toda precuela: todos sabemos en mayor o menor medida cómo va a terminar.

También se echa en falta la imaginación y el sentido del humor propios del Robin Hood que todos conocemos. ¿Lo dejarán para una segunda parte? La taquilla y la disponibilidad de sus estrellas tienen la respuesta.

sábado, 20 de marzo de 2010

Solomon Kane


Valoración: Floja

Michael J. Basset (Deathwatch) escribe y dirige esta libre adaptación al cine de la novela de Robert E. Howart, famoso entre otras cosas por ser el creador de Conan el bárbaro.

Al igual que otras muchas, Solomon Kane tiene cosas buenas y malas. El problema estriba siempre en llegar al equilibrio entre ambas. Hablaremos de unas y de otras y después, vosotros mismos.

Comenzaremos con lo bueno. La interpretación de James Purefoy es, posiblemente, lo mejor de todo el film. Bien caracterizado, utiliza un rol similar a Hugh Jackman cuando va de duro, consiguiendo que funcione. Después tenemos la ambientación, que cubre hábilmente sus carencias de presupuesto (suele pasar con las producciones europeas) a base de litros y litros de agua de lluvia, pero con un resultado más que aceptable. Por último, el espectacular inicio, pleno de acción y cierto toque de terror.

Pero ahora llegan los problemas. Es posible que la magnífica introducción del film eleve las expectativas del público. Lamentablemente conforme avanza la historia el ritmo baja de pleno. Uno de los principales causantes es su repetitivo guión: si ya ha quedado claro en el principio por qué el protagonista quiere redimirse, ¿por qué repetirlo hasta la saciedad? El caso es que no es el único fallo del libreto, ya que tiene otro todavía peor: el argumento apenas nos cuenta nada. Entiendo que en el principio de una trilogía (al menos es la idea que los productores tienen) se pierda mucho tiempo en presentar a los personajes, motivo por el cual la trama deba ser más simple de lo deseado. Pero cuando únicamente se profundiza en uno solo de los caracteres, es necesario contar algo más que la psicología atormentada del personaje principal. Para finalizar con los aspectos negativos, hay tantas y tan descaradas similitudes con El señor de los anillos que, en algunos momentos, llegué a pasar vergüenza ajena.

Sumando los aspectos positivos y negativos, en mi humilde opinión la balanza cae del lado de estos últimos, de ahí que, en conciencia, no pueda recomendar una película aburrida, que sólo vive de una buena presentación inicial y una más que aceptable ambientación.