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jueves, 2 de septiembre de 2010

Predators


Valoración: Mala

El gamberro Robert Rodríguez produce esta tercera parte de Depredador, si obviamos, claro está, las mediocres Alien vs. Predator y Alien vs. Predator 2.

No habían pasado ni diez minutos de película (tiempo aproximado que se toma el guión para la presentación de los personajes) cuando una idea comenzó a martillear sin cesar mi cabeza: "estoy viendo una parodia". Es inexplicable cómo un peliculón de la magnitud del elaborado por McTiernan en 1987, puede degenerar en un producto tan diametralmente opuesto como éste. Vayamos por partes comparando una y otra, porque no tiene desperdicio.

John McTiernan es un reputadísimo director de acción, capaz de armar a la perfección todas las secuencias de una película, coreografiar magistralmente tiros, peleas y huidas y dotar a sus films de la atmósfera adecuada en cada caso. Sirvan como ejemplo La jungla de cristal, La caza del Octubre Rojo o El secreto de Thomas Crown. Por su parte, Nimród Antal (Blindado, Habitación sin salida) es un don nadie que elabora esta Predators sin ningún tipo de personalidad, tratando de contentar a Rodríguez y ni uno ni otro poseerán jamás el talento de McTiernan en la realización. Reconozco haberme divertido a raudales con películas de Rodríguez como Abierto hasta el amanecer o The faculty, pero ese tipo de cine no es el adecuado para esta saga, de ahí que en muchos momentos parezca que estemos viendo una versión cómica de la original.

Sobre el protagonista, Arnold Schwarzenegger ha sido, posiblemente, el actor más importante dentro de la ciencia ficción. Su carisma, además de su imponente y brutal físico, hacían de él alguien capaz de enfrentarse cara a cara al temible cazador extreterrestre. Sin embargo a Adrien Brody cualquier género que se salga del drama no le pega y mucho menos ser un héroe de acción en un film de tipo "Sci-fi", dada su complexión enclenque y su sempiterno rostro de alelado tristón.

Lo mismo sucede con el resto del elenco. Si en el primer film había personajes tan atractivos como el indio que parecía tener cierta conexión con la naturaleza y el extraterrestre (Sonny Landham), el enigmático miembro de la CIA (Carl Weathers) o el salvaje dueño de la impaciente (Jesse Ventura) y su fiel amigo (Bill Duke), ahora tenemos que soportar a un montón de memos soltando todo tipo de tonterías (el guión es claro candidato a ganar la próxima edición de los Razzies) entre los que mencionaré a Danny Trejo (no sé si habrá una película de Rodríguez en la que no salga) y una imitación patética de Marlon Brando en Apocalipsis Now llevada a cabo por Laurence Fishburne.

Centrándonos por último en la historia, Depredador era un relato que conjugaba hábilmente terror, acción y ciencia ficción, de forma que el espectador se mantenía enganchado a la historia de principio a fin. Por el contrario, Predators es un "pim-pam-pum" más en la línea del vídeo-juego Alien vs Predator que otra cosa, narrado con total carencia de ritmo, lo que la convierte, en muchos momentos, en un producto soberanamente aburrido.

Personalmente encuentro que este despropósito de Robert Rodríguez es todo un insulto a la obra de McTiernan en particular y al aficionado de la ciencia ficción en general. La falta de respeto que se produce hoy en día hacia películas míticas y de culto de hace años es de una desvergüenza tal, que no sé a dónde vamos a llegar.

Y he leído por ahí que está en marcha el remake de Commando... ¡Qué horror!

martes, 24 de agosto de 2010

21 Black Jack


Valoración: Floja

Robert Luketic, director de películas tan tontas como La madre del novio o Una rubia muy legal, continúa en su línea de mediocridad con 21 Black Jack, un film menor que adapta al cine la novela de Ben Mezrich, supuestamente basada en hechos reales.

El guión es bastante malo. Puede que sus responsables (encima son dos) crean que la inteligencia del público cinéfilo está por debajo de la media, porque hacía tiempo que no me topaba con tal cantidad de frases manidas, situaciones cliché y tan poca originalidad en una misma cinta. De lo que no tengo ninguna duda, es de que ninguno de los dos ha visto films de cartas tan insignes como El rey del juego o Rounders, porque jugar a las cartas no puede ser tan aburrido, porque añadir moralina cuando hablamos de un juego de azar resulta absurdo y porque tratar de dar un toque de gracia en los últimos minutos con un final sorpresa, que no sorprende, resume el querer y no poder de este pobre libreto.

Luego está el descalabro cometido con el elenco. Kevin Spacey (destilando clase cada vez que aparece en pantalla) y Laurence Fishburne ven minimizada su presencia en favor de una serie de actores jóvenes y sin talento, que aportan poco o nada a sus personajes con sus vacías interpretaciones. Así, uno piensa en lo que pudo haber sido y no fue, si el guión hubiera sabido aprovechar a estos dos colosos en lugar de centrarse, únicamente, en intentar que el público juvenil abarrote las salas.

Del apartado técnico mejor ni hablar. Indiscutiblemente Luketic no es un virtuoso de la cámara. Los repetitivos planos van en consonancia con la falta de ritmo en la narración, aspectos estos fundamentales para concluir si una película es buena o mala y 21, suspende categóricamente en ambos.

En definitiva, un film olvidable del que sólo podemos rescatar la sonrisa de Kate Bosworth (tan guapa como mala actriz), la media hora inicial, algún que otro momento brillante del siempre genial Kevin Spacey y poquito más, por lo que la recomendación de un servidor es la siguiente: no la veáis.

lunes, 26 de julio de 2010

Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño


Valoración: Buena

Los guerreros del sueño debería haber sido la primera secuela de Pesadilla en Elm Street ya que, a diferencia de la pésima La venganza de Freddy, evoluciona a partir de donde quedó el film original.

Con Wes Craven y nada más y nada menos que Frank Darabont (La milla verde, Cadena perpetua) en el guión, el relato trata de profundizar tanto en Freddy Krueger (Robert Englund) como en los personajes que sobrevivieron a la primera parte: la protagonista, Nancy (Heather Langenkamp), que con el paso de los años se ha convertido en una psiquiatra especializada en trastornos del sueño (algo coherente teniendo en cuenta su pasado) y su padre, el teniente Thompson (John Saxon), como policía venido a menos que ahoga sus penas en el alcohol (también comprensible habida cuenta de lo sucedido en la primera película).

Además de definir bastante bien la citada evolución de estos personajes, el libreto aporta nuevos roles bastante interesantes, como el llevado a cabo por Patricia Arquette (Medium) interpretando a una chica que tiene un don: la capacidad de introducir a otras personas dentro de sus sueños. Esto dará juego para situaciones en las que un grupo de jóvenes (el llamado los guerreros del sueño) puedan aunar fuerzas para atacar al malvado Krueger, que hasta ahora sólo se había enfrentado a sus víctimas en concepto de uno contra uno.

Pero Freddy deberá sortear otro frente: el de su pasado. En esta tercera parte se ahondará en los orígenes de este villano con cuchillas en lugar de dedos, lo que dará pistas acerca de cómo acabar con él desde una perspectiva real, sin necesidad de entrar en su territorio, el mundo de los sueños.

Hay otro avance de lo más interesante en esta secuela: si los sueños, como decía Calderón de la Barca, sueños son, ¿por qué Freddy tiene que ser el único capaz de llevar a cabo hazañas extraordinarias? Los jóvenes asediados por Krueger darán rienda suelta a su imaginación buscando su "sueño feliz", de tal manera que, mientras duermen, desarrollaran poderes y habilidades que no poseen en la vida real, con el fin de acabar de una vez con su pesadilla.

En resumidas cuentas, estamos ante una magnífica segunda parte (sé que es la tercera, pero a mi modo de ver se comporta bajo los arquetipos de una primera continuación) que recupera la atmósfera de tensión del original (mérito del buen trabajo en la realización de Chuck Russell, director entre otras de Eraser y La máscara), además de la banda sonora de Charles Bernstein y experimenta significativos progresos en varios frentes: el sentido del humor macabro y socarrón de Freddy y su crueldad, las posibilidades de unas víctimas que toman la iniciativa, nuevas e ingeniosas maneras de asesinar, el concepto de Krueger como mal supremo al que hay que vencer con elementos del bien, un elenco de actores más completo (a los ya mencionados destacar la figura de un jovencito Laurence Fishburn, acreditado aquí como Larry Fishburn) y una última cuestión: el destape. Las dos primeras películas fueron un tanto recatadas, pero ésta, aunque sin excederse, tiene un momento picante lo suficientemente hábil como para no perder la elegancia.

Sólo un año después llegaría la cuarta entrega, motivada por el afán recaudatorio de New Line Cinema. Cuentan que el jefe del estudio dijo a Wes Craven, durante la primera película, que había ideado la hamburguesa perfecta y todos sabemos cómo devoran, al otro lado del Atlántico, este tipo de comida. Aún así, ya os adelanto que no defraudó. Sería a partir de la quinta cuando la saga comenzaría a perder fuerza (junto con la segunda, claro) pero de eso hablaremos en otro momento.