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martes, 24 de agosto de 2010

21 Black Jack


Valoración: Floja

Robert Luketic, director de películas tan tontas como La madre del novio o Una rubia muy legal, continúa en su línea de mediocridad con 21 Black Jack, un film menor que adapta al cine la novela de Ben Mezrich, supuestamente basada en hechos reales.

El guión es bastante malo. Puede que sus responsables (encima son dos) crean que la inteligencia del público cinéfilo está por debajo de la media, porque hacía tiempo que no me topaba con tal cantidad de frases manidas, situaciones cliché y tan poca originalidad en una misma cinta. De lo que no tengo ninguna duda, es de que ninguno de los dos ha visto films de cartas tan insignes como El rey del juego o Rounders, porque jugar a las cartas no puede ser tan aburrido, porque añadir moralina cuando hablamos de un juego de azar resulta absurdo y porque tratar de dar un toque de gracia en los últimos minutos con un final sorpresa, que no sorprende, resume el querer y no poder de este pobre libreto.

Luego está el descalabro cometido con el elenco. Kevin Spacey (destilando clase cada vez que aparece en pantalla) y Laurence Fishburne ven minimizada su presencia en favor de una serie de actores jóvenes y sin talento, que aportan poco o nada a sus personajes con sus vacías interpretaciones. Así, uno piensa en lo que pudo haber sido y no fue, si el guión hubiera sabido aprovechar a estos dos colosos en lugar de centrarse, únicamente, en intentar que el público juvenil abarrote las salas.

Del apartado técnico mejor ni hablar. Indiscutiblemente Luketic no es un virtuoso de la cámara. Los repetitivos planos van en consonancia con la falta de ritmo en la narración, aspectos estos fundamentales para concluir si una película es buena o mala y 21, suspende categóricamente en ambos.

En definitiva, un film olvidable del que sólo podemos rescatar la sonrisa de Kate Bosworth (tan guapa como mala actriz), la media hora inicial, algún que otro momento brillante del siempre genial Kevin Spacey y poquito más, por lo que la recomendación de un servidor es la siguiente: no la veáis.

domingo, 15 de agosto de 2010

Killers


Valoración: Floja

Parece que se han puesto de moda las comedias románticas de acción, ya que en muy poco tiempo hemos visto dos: Noche y día y Killers. Las dos tienen como única finalidad ser vehículo de entretenimiento, lo que pasa es que si bien el film protagonizado por Tom Cruise lo consigue, Killers se queda a medio camino.

El principio es bastante divertido, posiblemente porque evocaremos Charada de Stanley Donen. No por que Katherine Heigl sea Audrey Hepburn y Ashton Kutcher se parezca a Cary Grant (ni remotamente, vamos) sino por el ambiente europeo, el pequeño engaño y lo simpático de la situación inicial, cuando ambos protagonistas se conocen por primera vez.

Después el film decae durante demasiados minutos, mostrando lo que hace una típica pareja norteamericana en su tercer año de casados (es decir, nada). Aparte de algún que otro gag más o menos conseguido y de las más que evidentes reminiscencias a Los padres de ella de Jay Roach, la película no tiene nada reseñable entre la presentación de los personajes principales y el tramo final, pleno de persecuciones, tiros y explosiones, tratando de emular a Sr. y Sra. Smith, aunque muy por debajo de ésta.

Pero hay otra influencia todavía mucho más patente y es la de la magnífica película de James Cameron, Mentiras arriesgadas. Eso conlleva un problema: no paramos de compararlas y, evidentemente, Killers sale perdiendo por goleada.

La trama es excesivamente simple, pues Robert Luketic (director) parece querer vivir únicamente del encanto de Katherine Heigl, con quien repite tras la divertidísima La cruda realidad. El problema es que el guión confeccionado por Bob DeRosa (Cuatro vidas) y Ted Griffin (Ocean's Eleven) saca tan poco partido a las posibilidades que ofrecía el film, que la intérprete de Anatomía de Grey sólo logra el máximo rendimiento en los minutos iniciales, cuando se muestra insegura y torpe al tratar de flirtear con su partenaire. Conforme va pasando el metraje, la evolución que sufre su personaje hace que termine por resultarnos un tanto cargante, con acciones cada vez menos espontáneas.

Después está Ashton Kutcher (Algo pasa en Las Vegas, The Guardian) cuya versión de un agente secreto es igual de sosa que la que ofreció Freddy Prinze Jr. en Cómo perder la cabeza. Dicho de otra manera, ni la gracia y el carisma de Cary Grant (como hemos comentado al principio) ni la solvencia y presencia de Arnold Schwarzenegger en el cine de acción. Por si fuera poco, Kutcher y Heigl pierden su química en cuanto se casan, lo que unido al maltrato que el libreto hace de los personajes secundarios, interpretados por Tom Selleck (Magnum P.I.) y Catherine O'Hara (Solo en casa, Wyatt Earp), tan desaprovechados como mal definidos, deviene en una historia bastante pobre.

Creo que la película habría mejorado bastante si se hubiera decantado más hacia el thriller de acción, combinándolo con pequeñas dosis de comedia y romance en momentos determinados. Pero para eso hace falta una trama sin fisuras, personajes que aporten cierto grado de complicidad entre ellos y una factura visual en condiciones. Desafortunadamente, Killers no posee ninguna de esas virtudes, así que la decepción tras su visionado es mayúscula.

sábado, 17 de octubre de 2009

La cruda realidad


Valoración: Interesante

El realizador de las mediocres Una rubia muy legal, La madre del novio y 21 Black Jack, Robert Luketic, dirige esta desternillante comedia romántica que aborda, una vez más, el asunto de la guerra de los sexos, sólo que lo hace desde una perspectiva un tanto ambigua, ya que estamos ante una de las pocas películas de este género que puede presumir de terminar gustando tanto a hombres como a mujeres.

Bajo un pequeño contexto de crítica hacia la "telebasura" y con un pequeño guiño a Cuando Harry encontró a Sally, el divertido guión narra el encuentro entre dos personalidades absolutamente distintas: un presentador de televisión que representa todo lo políticamente incorrecto pero totalmente experimentado en relaciones de pareja, frente a una inteligente y exigente productora televisiva, una maníaca del control que a pesar de su extraordinaria belleza, no consigue encontrar al hombre de sus sueños.

Tal y como está montado el argumento de Nicole Eastman, la historia es bastante previsible. Este es el gran defecto del filme, ya que, conforme avanza el metraje, van apareciendo los tópicos. Llegados a este punto hay que agradecer a Luketic el haber sabido conferir al relato el ritmo adecuado, constante y lleno de humor, de forma que, a pesar de la previsibilidad, la película resulta altamente divertida.

Sería incorrecto no reconocer que los dos grandes responsables de que el filme funcione son sus dos protagonistas. La atractiva Katherine Heigl (Roswell, Anatomía de Grey) parece moverse como pez en el agua en un rol propio de la mismísima Julia Roberts (posiblemente la reina de la comedia romántica durante los 90). Por su parte, el duro protagonista de 300, Gerard Butler, parece haber sido cómico toda su vida, ya que se desenvuelve por estos lares con una naturalidad tan refrescante como gratificante. Y es que saber ser políticamente incorrecto con gracia, en una época como la actual, no tiene precio.

Para terminar, hay que agradecer a Luketic que por fin haya ofrecido, en una película, lo que se esperaba de ella. Si uno va al cine a ver una comedia, debe exigir que la risa esté garantizada y a fe que lo consigue.