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miércoles, 20 de octubre de 2010

Saw V


Valoración: Mala

James Wan ofreció una gran contribución al cine de terror con Saw, un relato atrevido, original e imaginativo de psicópatas, con ciertas reminiscencias a Cube. El éxito fue tal que se convirtió en productor, fue dejando poco a poco las labores de dirección y guión a gente bastante mediocre (así el desembolso en dichas tareas era mínimo) y, a partir de ahí, ha ido creando una franquicia al estilo Viernes 13 o Halloween, de tal manera que sigue recaudando mucho dinero con cada nueva entrega, del mismo modo que va perdiendo originalidad, frescura, imaginación y, sobre todo, calidad.

Para que todos podamos hacernos una idea del calamitoso rumbo que lleva esta serie, bastará con poner un ejemplo sobre la diferencia de reparto entre la primera y la quinta: Danny Glover, Cary Elwes y Monica Potter eran los actores más conocidos en la película original, mientras que en esta quinta, los más "famosos" provienen de célebres series como Dexter (Julie Benz) o 24 (Carlo Rota). Por cierto, ya que mencionamos la mejor serie jamás realizada para la televisión, resulta que el malvado Jigsaw (Tobin Bell) también fue villano de 24, en concreto en su segunda temporada. ¿Aprendería de Jack Bauer sus habilidades para torturar?

Volviendo a la película, el desarrollo de la trama es similar al de sus predecesoras, sólo que aquí conocemos la identidad del sucesor de Puzzle a los pocos minutos de metraje, lo que implica que el suspense decae muchísimos enteros, convirtiéndose en una cinta de terror de lo más previsible y aburrida, que a buen seguro no gustará ni siquiera a los incondicionales de la saga (un servidor es un ejemplo válido de ello).

Mientras llene las salas de cine, seguiremos siendo torturados por esta interminable serie que está cayendo en un patetismo atroz. Lamentable.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Asesinato justo


Valoración: Floja

Hace tiempo que el director de Tomates verdes fritos y The war, Jon Avnet, no sabe lo que es filmar una buena película. Si ya nos quedamos algo frustrados con 88 minutos, este reencuentro de Robert De Niro y Al Pacino nos ha terminado de dejar fríos del todo.

Al hablar de estos dos grandes intérpretes es inevitable que a uno le venga a la memoria Heat, una película magnífica en la que tuvieron que utilizar a dobles constantemente ya que De Niro y Pacino no se hablaban. La película tuvo tal éxito que Avnet debió de pensar que, ahora que ya se llevan bien, un film protagonizado por ambos sería la bomba. Pero claro, si el guión no da más de sí, no hay nada que hacer.

Russell Gewirtz fue el encargado de escribir dicho guión. Su anterior trabajo, Plan oculto, generaba ciertas expectativas favorables, pero el decepcionante resultado final da la impresión de que Gewirtz ha visto tantas veces Harry el fuerte que ha decidido hacer una parodia de la misma, con ciertas trampas en el argumento que terminarán por mosquear al respetable.

Es una lástima contar con un reparto como éste y no dar la oportunidad necesaria a los personajes para desarrollar una buena trama policial. Además de los dos protagonistas, Carla Gugino, John Leguizamo y Brian Dennehy completan un elenco muy atractivo, pero increíblemente desaprovechado.

Además, llega un momento en que De Niro y Pacino parecen comprender que se han embarcado en un proyecto sin futuro y se extralimitan, dedicándose únicamente a tratar de quedar por encima en cada secuencia con una serie de sobreactuaciones que, francamente, no habla muy bien de ellos, sobre todo porque hace tiempo que ambos han bajado el listón interpretativo al que nos tenían acostumbrados.

Se mire por donde se mire, una pena.

Batalla en Seattle


Valoración: Floja

Batalla en Seattle
es, hasta la fecha, la única película que ha escrito y dirigido Stuart Townsend, el torpe actor que intentó, sin ningún éxito, meterse en la piel del mítico vampiro Lestat en la lamentable La reina de los condenados (todo un insulto a los fans de Anne Rice).

Cinematográficamente hablando, este film no da para mucho. Muchas de las imágenes están sacadas de archivo, mientras que en las otras, Townsend demuestra no tener ningún dominio de la cámara, demostrando su escaso virtuosismo a la hora de reflejar una batalla callejera, algo que ofrece múltiples posibilidades visuales, siempre y cuando, claro, poseas talento para la realización (que no es el caso).

Sobre el argumento, Townsend se muestra excesivamente partidista y nada objetivo. Es cierto que muchas multinacionales sólo piensan en enriquecerse y también es real el peligro que se cierne sobre nuestro planeta si se siguen explotando todos los recursos sin control. Pero el desconocimiento del director acerca de la Organización Mundial del Comercio, el GATT y el Fondo Monetario Internacional es tal, que asustaría a cualquier estudiante de segundo curso de economía (que es cuando se empiezan a estudiar materias relacionadas con el crecimiento económico).

Lo mejor del film es su reparto, plagado de estrellas. A Charlize Theron la conseguiría porque eran pareja (actualmente ya no están juntos) y al resto quizá los convenció argumentando que iba a llevar a cabo una denuncia social. Si no, no se explica que un film menor como éste disponga de Woody Harrelson, Ray Liotta, Connie Nielsen o Michelle Rodriguez.

En definitiva, película en clave de documental, que sobrevive únicamente al tratar un asunto muy polémico en nuestros días y que denota una total falta de talento al no saber aprovechar todo lo que ofrecía su magnífico elenco de actores. O lo que es lo mismo: un querer y no poder, aprovechándose de una tragedia real. ¿No era eso lo que usted trataba de denunciar, señor Townsend? ¡Cuánta hipocresía!

viernes, 10 de septiembre de 2010

Zohan: Licencia para peinar


Valoración: Muy mala

Dos de los tontos más tontos de Hollywood, Adam Sandler y Rob Schneider, junto al histriónico John Turturro, protagonizan esta comedia, la cual no me atrevo a calificar ya que se trata de varias parodias en una: a James Bond, al conflicto palestino-israelí, al mundo fashion, a las peluquerías, al racismo, a los ochenta, al sueño americano, a la homosexualidad... Aunque hay una por encima de todas ellas y es la que tiene que ver con el significado de la palabra interpretar, porque hacer el payaso soltando por la boca lo primero que le apetece a uno, no es, precisamente, una lección de método.

Así las cosas, el film podría resumirse como una constante y loca sucesión de gags absurdos y repetitivos, propios de un humor facilón y poco inteligente, que no llega a ninguna parte.

Es innegable que Adam Sandler tiene toda una legión de fans, de ahí que continúe produciendo largometrajes para el cine. Desafortunadamente (cifro el infortunio en que sus películas, para mí, son auténticos padecimientos) no soy uno de ellos. He visto muchos de sus films pero, sintiéndolo mucho, no le veo la gracia. De hecho creo que la única película de Sandler con la que he disfrutado fue Ejecutivo agresivo y la razón es evidente: Jack Nicholson. Comparad a uno y a otro sólo en la parte que concierne a comedia (porque Nicholson es un todoterreno) y entenderéis a qué me refiero.

Aún así he de reconocer su éxito. Prueba de ello es que consigue siempre cameos de famosos (aunque eso también lo hace Santiago Segura) destacando entre ellos al ex-tenista John McEnroe, a quien he visto ya en tres de sus películas (Mr. Deeds, Ejecutivo agresivo y Zohan). Sin embargo son películas malas, muy malas y o bien eres seguidor de este tipo o bien acabarás desesperado.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Alien vs. Predator 2


Valoración: Mala

Alien vs Predator de Paul W.S. Anderson es una película que si bien no me atreví a calificar de buena, tampoco me pareció especialmente mala. Además su conseguido grado de entretenimiento consiguió que la mirase con mejores ojos. Por el contrario, de Alien vs Predator 2 pocas cosas buenas se pueden contar.

Colin y Greg Strause debutaron en la dirección cinematográfica con esta paupérrima secuela, que comienza más o menos donde terminó la anterior: la nave de un depredador se estrella en nuestro planeta porque un alien estaba haciendo de las suyas, cayendo en un pueblo de Colorado, el cual, como es de esperar, terminará bastante maltrecho.

Así como el film de Anderson no se puede considerar insultante, éste que hoy nos ocupa sí, porque descuida por completo todas las facetas de la película, incluidas acción y entretenimiento, limitándose a sobrevivir de la fama de estos dos exterminadores extraterrestres. Aunque lo más flagrante es que han tomado como referencia para el desarrollo de la trama Aliens: el Regreso de James Cameron, destrozando sin ningún pudor aquella gran película casi fotograma a fotograma. Incluso han utilizado una copia barata de la genial Teniente Ripley, con una soldado (Reyko Aylesworth de 24) que acababa de regresar del frente, para convertirse en la protagonista femenina del relato.

Demostrando que provenían del mundo de los efectos especiales, los hermanos Strause confeccionaron una historia en la que el ruido es el principal protagonista, descuidando por completo la atmósfera, la estética y la puesta en escena, repleta de planos excesivamente cortos, que desaprovecha por completo los combates entre el depredador y los aliens. En su descargo diremos que el guión de Shane Salerno (Shaft: The return) tampoco era una bicoca, ya que se trata de una historia tan plana como llena de tópicos, en la que veremos a un ex-convicto reconvertido a héroe, al pringado del pueblo entablando relación con la belleza del lugar, al sempiterno sheriff que tiene más de buena persona que de agente de la ley, al clásico grupito de supervivientes en el que apenas si se advierte tensión alguna (aunque esto ya es defecto de la capacidad interpretativa de cada uno), los típicos rollitos de instituto norteamericano...

Lo que diferencia a esta película de las otras, además de su ínfima calidad, claro, son ciertas escenas excesivamente macabras, sin ningún tipo de elegancia, que podrían calificarse perfectamente como gores. No es que en las demás películas no hubiera personajes que muriesen, claro que sí, pero todo se hacía con bastante mejor gusto. Parafraseando una de las frases del libreto, "esto no es el Titanic, aquí no vale lo de mujeres y niños primero". Suficiente para que os hagáis una idea de lo fuerte de algunas imágenes.

Si un film es malo, pero entretenido, puede pasar. Pero cuando se conjugan mal cine y aburrimiento, no hay nada que hacer.

martes, 24 de agosto de 2010

21 Black Jack


Valoración: Floja

Robert Luketic, director de películas tan tontas como La madre del novio o Una rubia muy legal, continúa en su línea de mediocridad con 21 Black Jack, un film menor que adapta al cine la novela de Ben Mezrich, supuestamente basada en hechos reales.

El guión es bastante malo. Puede que sus responsables (encima son dos) crean que la inteligencia del público cinéfilo está por debajo de la media, porque hacía tiempo que no me topaba con tal cantidad de frases manidas, situaciones cliché y tan poca originalidad en una misma cinta. De lo que no tengo ninguna duda, es de que ninguno de los dos ha visto films de cartas tan insignes como El rey del juego o Rounders, porque jugar a las cartas no puede ser tan aburrido, porque añadir moralina cuando hablamos de un juego de azar resulta absurdo y porque tratar de dar un toque de gracia en los últimos minutos con un final sorpresa, que no sorprende, resume el querer y no poder de este pobre libreto.

Luego está el descalabro cometido con el elenco. Kevin Spacey (destilando clase cada vez que aparece en pantalla) y Laurence Fishburne ven minimizada su presencia en favor de una serie de actores jóvenes y sin talento, que aportan poco o nada a sus personajes con sus vacías interpretaciones. Así, uno piensa en lo que pudo haber sido y no fue, si el guión hubiera sabido aprovechar a estos dos colosos en lugar de centrarse, únicamente, en intentar que el público juvenil abarrote las salas.

Del apartado técnico mejor ni hablar. Indiscutiblemente Luketic no es un virtuoso de la cámara. Los repetitivos planos van en consonancia con la falta de ritmo en la narración, aspectos estos fundamentales para concluir si una película es buena o mala y 21, suspende categóricamente en ambos.

En definitiva, un film olvidable del que sólo podemos rescatar la sonrisa de Kate Bosworth (tan guapa como mala actriz), la media hora inicial, algún que otro momento brillante del siempre genial Kevin Spacey y poquito más, por lo que la recomendación de un servidor es la siguiente: no la veáis.

lunes, 23 de agosto de 2010

Retratos del más allá (Shutter)


Valoración: Mala

Llegando al límite de lo reiterativo, repetitivo y poco original, Masayuki Ochiai (Infection) lleva a cabo el remake de Shutter, un thriller tailandés que aportó tan poquito que ya nadie se acuerda de él.

He dicho remake... Pues no, Retratos del Más Allá es una copia tan descarada de Shutter que no entiendo cómo, a los responsables, no se les ha caído la cara de vergüenza. Y el plagio de algo malo, indefectiblemente, no puede ser bueno.

El despropósito de guión narra la historia de dos personas que casi no se conocen, pero que se juran amor eterno (comienza la ciencia ficción) a quienes un espíritu empieza a fastidiarles la vida. El leit motiv del film será encontrar el motivo de esta situación. Es decir, nada nuevo en el horizonte del terror oriental (por mucho que nos vendan la película como producción norteamericana).

Cuando no hay talento para hacer cine, se procura maquillar de la mejor manera posible. En esta ocasión se ha intentando utilizando una atractiva pareja protagonista: El carismático actor televisivo Joshua Jackson (Fringe, Dawson Crece) y un impresionante bellezón que no tuviera un gran currículum, para así abaratar presupuesto, como es Rachael Taylor (La lista, Transformers).

¿El resto? Lo de siempre: un fantasma en forma de chica con el flequillo excesivamente largo que avanza hacia el protagonista (la pobre niña debe ser el personaje más pluriempleado de todo oriente y parte de occidente), un vetusto experto que dice saber cómo acabar con la maldición, pequeños hilos argumentales que son clichés totales, un par de giros supuestamente inesperados que llegan en un momento en que a todo el mundo le da igual y muchos muertos.

Conclusión: si sois afortunados y todavía no la habéis visto, ahorraos hora y media de auténtico tedio y hastío y olvidad que esta cinta existe.

jueves, 19 de agosto de 2010

Un rockero de pelotas


Valoración: Regular

Parece que en este siglo XXI está volviendo el gusto por los ochenta: remakes, homenajes, revisiones de series de televisión de la época... Así que, en pleno apogeo de aquella mágica década, Peter Cattaneo se subió al carro con Un rockero de pelotas, una comedia que podríamos calificar del montón.

Cattaneo repite el argumento de su mayor éxito, Full Monty, con una nuevo relato de segundas oportunidades, en el un batería friki y amargado, que lleva veinte años frustrado por el éxito de su antigua banda, de la que fue expulsado de manera traicionera, tiene una nueva oportunidad como batería del grupo de instituto de su sobrino.

El batería en cuestión es Rainn Wilson (Mi super ex-novia, La pareja del año) uno de esos cómicos que basan sus interpretaciones en la sobreactuación, razón por la cual sus personajes siempre terminan cansando.

Acompañan a Wilson en esta aventurita actores conocidos como la atractiva Christina Applegate (Matrimonio con hijos, La cosa más dulce), el guaperas de moda Bradley Cooper (El equipo A, Resacón en Las Vegas), la morbosa Emma Stone (Bienvenidos a Zombieland, Supersalidos) y la dura entrenadora de Glee, Jane Lynch. No es que se empleen precisamente a fondo, pero están mejor que dos de los protagonistas, el desconocido y sosísimo Teddy Geiger y el rellenito Josh Gad (21 Blackjack).

El guión, que no es precisamente original (y eso que han intervenido tres escritores) adopta ideas de otras películas para tratar de salir adelante. El rápido ascenso a la fama, con giras inicialmente cutres, es similar al visto en The Wonders de Tom Hanks; con respecto a Escuela de Rock de Richard Linklater, la actuación de Rainn Wilson parece una parodia de lo que allí hizo Jack Black; o el asunto de la vieja gloria que anhela tiempos pasados, con reminiscencias a Tú la letra y yo la música de Marc Lawrence.

El punto fuerte de la película es despertar la nostalgia por los 80 con una buena banda sonora, además de algunos momentos irreverentes bastante logrados. Lo malo es la previsible trama, la introducción con calzador de un par de subtramas románticas excesivamente ñoñas, varias interpretaciones por debajo de la media y su baja calidad a la hora de narrar la historia.

Digamos que Cattaneo no engaña a nadie. Una parodia musical con revisitación a los ochenta que busca la risa fácil del espectador. No es que sea una película referencia para el género, ni mucho menos, pero hay que reconocer que, a ratos, consigue su objetivo de entretener.

domingo, 30 de mayo de 2010

Funny Games


Valoración: Muy mala

En una ocasión, Matt Zoller Seitz del New York Times dijo que un homenaje sin innovación no es homenaje, sino karaoke. Pues bien, Michael Haneke se pasa al mundo del karaoke con el remake de Funny Games, que no es más que una vulgar y descarada copia del insoportable film, del mismo título, que realizó en 1997.

El argumento es idéntico: dos psicópatas siembran el terror en un tranquilo valle residencial, donde la gente suele pasar las vacaciones jugando al golf, montando barbacoas o practicando la vela. Pero es que la casa parece la misma, los planos son iguales, la tomadura de pelo exacta... Vamos, una vergüenza.

Analizando la película como tal, para los que no conzcan la primera versión, diré que la palabra que mejor la califica es insufrible. ¿Cómo un thriller puede llegar a ser tan soporífero? Porque cuenta con irritantes secuencias que superan los diez minutos de metraje en las que no pasa absolutamente nada. Y en las que ocurre algo, Haneke directamente se limita a jugar con el espectador, tratando tramposamente de hacerle partícipe de la trama, aunque realmente su único intento es el de provocarnos, lisa y llanamente.

Para colmo de males, ni siquiera es original. Una de sus supuestas innovaciones (una secuencia con un mando a distancia, explicada en la zona spoiler) ya fue vista en La loca historia de las Galaxias. Sí, aquella película de Mel Brooks, ¡de 1987!, casi nada, diez años antes que la primera Funny Games. Y hablamos de una película en la línea de cosas como Top Secret o Agárralo como puedas. ¿Este thriller va de eso? Creo que no. También tenemos la cantidad de referencias sacadas de la La naranja mecánica. Vamos, que ni nuevo, ni novedoso, ni transgresor, ni nada de nada. Un auténtico fraude.

Sólo hay dos cosas que se salvan de la película: las interpretaciones de Naomi Watts y Tim Roth. Ella está soberbia, perfectamente integrada en el relato (no en vano es productora) demostrando grandes dotes para encarnar a víctimas de un sufrimiento brutal. Él también cumple satisfactoriamente, cosa que no pueden decir los patéticos Michael Pitt (a pesar del parecido físico y la coincidencia de apellido no es hermano de Brad Pitt) y Brady Corbet, con simplonas y cargantes actuaciones, carentes de todo rasgo de calidad.

Sinceramente, comprobar que a un director de cine le pagan dinero por insultar al público y que encima lo haga dos veces, lo veo motivo más que suficiente como para que nadie le sufrague los gastos de una película nunca jamás. Pero como la moda es afirmar que lo nuevo es bueno (una tontería como una catedral), seguramente volveremos a padecerlo.

ZONA SPOILER (no leer si no se ha visto la película):

Resumiré brevemente la secuencia del mando a distancia: uno de los villanos (Corbet) recibe un tiro en el pecho; a Michael Pitt no le gusta quedarse sin su compañero de juegos así que saca un mando a distancia, rebobina la cinta y la acción vuelve a comenzar, sólo que en esta ocasión Corbet no muere. ¿No es patético? Ya lo creo.

Pero todavía es peor analizar la situación antes de que Pitt y Corbett comiencen a torturar a Naomi Watts y Tim Roth. Vamos a ver: Tim Roth aparece como un hombre hecho y derecho, mientras que los villanos son dos críos. La pregunta es, ¿por qué Tim Roth no les parte la cara y los echa a patadas de su casa, en lugar de quedarse quieto mientras destrozan a toda su familia?

¡Qué pena das, Haneke!

La boda de mi novia


Valoración: Mala

El semidesconocido realizador inglés Paul Weiland (Por amor a Rosana, El tesoro de Curly) dirige esta flojita comedia romántica, que se podría resumir como un compendio sin gracia de La boda de mi mejor amigo, El padre de la novia, Planes de boda, Cuando Harry encontró a Sally, Cuatro bodas y un funeral... Incluso copian sin ningún pudor parte del contexto del clásico Historias de Filadelfia. Vamos, que Weiland no es, precisamente, un genio de la imaginación, por decirlo de forma suave.

El argumento es absolutamente irrisorio: un tipo que es un auténtico ligón (con un guión que exagera tanto sus dotes para este menester que resulta ridículamente falso) se da cuenta de que el verdadero amor de su vida es su amiga de siempre, cuando ésta decide casarse con un escocés al que acaba de conocer. Pero es que a la chica en cuestión, no se le ocurre otra cosa que pedirle a su amigo que sea su dama de honor. Vamos, que más que una comedia parece algo sacado de la ciencia ficción.

El film trata de sobrevivir gracias a la popularidad de sus actores principales. ¿Quién no conoce al doctor Shepherd de la sobrevalorada y vulgar Anatomía de Grey? Por si acaso no nos hacíamos con su cara, el tercero en discordia en el triángulo amoroso de la película es otro actor de la mencionada serie, Kevin McKidd (que vivió tiempos mejores protagonizando Roma). Y la chica por la que ambos están locos, también es un rostro muy popular en la actualidad: Michelle Monaghan (La conspiración del pánico, Matrimonio compulsivo, Misión imposible 3...)

En resumidas cuentas, lo que La boda de mi novia nos depara es lo siguiente: personajes estereotipados hasta decir basta, una búsqueda excesivamente tópica del amor ideal (amor de los que sólo aparecen en los cuentos de hadas), un argumento previsible y predecible en todo momento, gags muy poco inteligentes, mediocre puesta en escena (en especial la parte que se desarrolla en Escocia)... Eso sí, he de reconocer que es muy fácil de ver, tanto que a los cinco minutos, uno ya se ha olvidado de ella.

Superfumados (Pineapple express)

Valoración: Muy mala

De un tiempo a esta parte me dicen que soy excesivamente crítico con las películas. Sin embargo, creo que no es para tanto. Sé que hago esta reflexión en una película a la que he valorado con un uno (y porque no uso negativos) así que trataré de utilizar lo que pienso sobre el mundo del humor para explicarlo.

Condición sine qua non para que una película sea calificada de comedia: hacer reír. Y eso no es tan fácil. Está la manera clásica, como aquella ocasión en la que Spencer Tracy espiaba a Katherine Hepburn, ahogando la risa que le producía verla dentro de una cocina, intentando hacer un desayuno que terminó en siniestro total en La mujer del año, de George Stevens. Lograr que una situación cotidiana se convierta en divertidísima gracias a la calidad de los actores, es un tipo de humor que funciona siempre.

Entiendo que aludir de continuo a los grandes clásicos puede resultar monótono, así que hablemos de algo más cercano. ¿Qué tal Quentin Tarantino y su Reservoir dogs? Aquí podríamos hablar de un humor inteligente, ya que es la calidad y la originalidad de su guión, con diálogos hilarantes pero bien llevados, lo que consigue que el espectador se desternille con una serie de acontecimientos que, vistos de otra manera, serían considerados como trágicos.

Hay otro tipo de humor, que es el relacionado con la parodia. Posiblemente el rey en este apartado sea el gran Peter Sellers, aunque también habría que tener en cuenta a Jerry Lewis y alguno más.

Y todavía nos queda un cuarto, que es el de la comedia desenfadada y gamberra. Una de mis favoritas, en este sentido, es Ford Fairlane, que no será cine de calidad, pero no conozco a nadie que no se haya partido de risa con ella.

¿Hay algo de lo mencionado hasta ahora en Superfumados? Vamos a ver. Está claro que no es un clásico. En cuanto al guión, narra la odisea de un tipo que, tras presenciar un asesinato, decide confiar únicamente en su proveedor de marihuana, al que sólo conoce desde hace un mes. Poco más cuenta la película, así que el libreto, de hacer reír, nada. Sobre los protagonistas, Seth Rogen (Hermanos por pelotas, Hazme reír) y James Franco (Spiderman) ¿qué puedo decir? Que ni tienen gracia ni la conocen (y eso que no perderé tiempo en hablar sobre sus limitaciones artísticas). Y sobre la comedia gamberra, ver cómo dos tipos se lían a fumar porros sin parar como único recurso cada vez que tienen problemas, no me parece algo gamberro sino patético. Había olvidado la parodia. Parece ser que esta película es un intento de versionar (digámoslo así) las aventuras y desventuras de aquella pareja de colgados de los setenta, llamados Cheech y Chong... Sin comentarios.

Resumiendo: Superfumados es un intento de comedia que trata de hacer reír tocando, de forma irreal y nada creíble, asuntos que se supone propios de treintañeros, como restos de inmadurez, miedo al compromiso, aversión a la responsabilidad y ganas de volver a ser adolescentes. ¿Qué película trataba todo eso de forma genial? Resacón en Las Vegas, un film imprescindible para cualquier cinéfilo. ¿Cual es la diferencia? Que el espectador sentía empatía por los personajes de dicha película, mientras que resulta imposible tener un sentimiento remotamente parecido por cualquiera de los idiotas que participan en Superfumados.

Así pues, fracaso estrepitoso de Judd Apatow (Supersalidos), productor y máximo responsable de este bodrio en clave buddy movie, que lejos de ser una comedia, es una oda a la estupidez y al sopor. En definitiva, un gran desastre.

domingo, 2 de mayo de 2010

Iron man

Como ya sabéis, cuando veo una secuela, escribo también sobre las películas anteriores, si es que no lo he hecho ya. Así que aquí os dejo lo que en su día escribí, en otra página web, sobre la primera Iron Man.


Valoración: Buena

Entretenidísima adaptación del enésimo cómic de la Marvel, en esta ocasión el hombre de hierro, llevada a cabo por Jon Favreau, más conocido como actor de comedia que como realizador, quien también tiene un pequeño papel en el film.

Estamos ante una película bastante completa ya que, además de desarrollar unos efectos especiales de impecable factura visual, contar con un ritmo adecuado, desarrollar buenas secuencias de acción y poseer acertados e incluso brillantes toques de humor (es decir, todo aquello que se debe exigir en una película de estas características) posee un buen guión y está interpretada por un excelente elenco de actores, que confieren a la película ciertos momentos dramáticos bien conseguidos, sin llegar al exceso, algo de lo que suelen adolecer las historias de acción.

Hablar de Iron Man es hacerlo de su protagonista, Robert Downey Jr., en una actuación magnífica sobre un tipo que primero es un playboy que vive en su mundo, sin importarle otra cosa que generar dinero para irse de fiesta (¡¡¡Y qué fiestas!!!) para ir convirtiéndose poco a poco en alguien comprometido que se da cuenta de que debe hacer algo útil con su vida. Esta singular metamorfosis está narrada de forma adecuada, sin caer en excesos, ya que el protagonista no pierde en ningún momento su rasgo más característico: una chulería innata con la que caerá inmediatamente simpático al espectador.

Los compañeros de reparto son actores de altura como la bella y oscarizada Gwyneth Paltrow, un vetarano Jeff Bridges, Terrence Howard (Crash, La guerra de Hart) y los televisivos Leslie Bibb (Popular) y Faran Tahir (uno de esos malvados árabes de 24).

Uniendo efectos, guión, acción e interpretación, nos queda una película de superhéroes de lo más entretenida e incluso podríamos decir que de calidad, mantenidos de forma brillante en la segunda parte que se estrena estos días. Recomendable.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Zhao


Valoración: Floja

Susi Gozalvo debuta en la gran pantalla con Zhao, un film menor influenciado en exceso por el carácter documental que le ha imprimido su directora (lo mismo que en sus dos cortos Lacorbatadelorenzo.com y César y yo). Así las cosas, Gozalvo presume de crear cine de autor, con este film supuestamente independiente, aunque no es ni una cosa ni otra.

Se pronuncia con mucha ligereza el término cine de autor con directores noveles, cuando éste sólo puede ser llevado a cabo por realizadores que han marcado una pauta cinematográfica, gracias a una forma de trabajar original. Luego está lo del cine independiente, por definición, contrario al cine comercial. ¿Acaso no es comercial la presencia de Miguel Ángel Silvestre? Un intérprete de lo más vulgar convertido en sex symbol tras su papel de "El Duque" en la serie de televisión Sin tetas no hay paraíso, paseándose de contínuo en ropa interior por la película es, claramente, un reclamo comercial. Teniendo en cuenta que todo el relato ofrece una visión feminista de las cosas, utilizar el recurso de Silvestre para aumentar la audiencia es tan ridículo como tramposo.

En lo que al argumento se refiere, la película se hunde. Un relato de estas características exige profundidad de diálogos y de personajes. Para empezar, Menh-Wai Trinh, es una presentadora de televisión (Redes) por lo que difícilmente puede conferir a su personaje el calado necesario que exige una historia de denuncia social como ésta. Por otro, un asunto como la adopción de niñas chinas en España, merecería un libreto que realmente supiera ahondar en sus sentimientos y miedos, en lugar de complicarse con una pequeña trama en clave de mini-thriller, sobre una serie de asesinatos en China, con el fin de seguir criticando al mundo.

El desarrollo es muy lento. Hay flash-backs insertados, pero en lugar de agilizar la acción todavía la ralentizan más, ya que lejos de ser explicaciones interesantes, se pierden en la melancolía de la protagonista.

Lo único destacable de toda la producción es el manejo de la cámara. Gozalvo combina en algunos momentos una rápida sucesión de tomas con juegos de imágenes, que resulta bastante interesante. Pero ni siquiera alguien del talento de Brian de Palma salvaría, únicamente con su virtuosismo en este menester, una película con un guión tan poco satisfactorio.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Crepúsculo


Valoración: Floja

Adaptación cinematográfica de la exitosa novela literaria de Sthephenie Meyer, que más bien parece una absurda y tonta adaptación al cine de la serie Roswell, sólo que con dos diferencias: vampiros en lugar de extraterrestres y una calidad muy inferior, sobre todo en lo que concierne a su guión. Los protagonistas parecen sacados de la serie: él, inexpresivo total y ella, enamoradiza en exceso, obviando los peligros de una relación abocada al fracaso. Los paralelismos de la trama principal entre esta película y la mencionada serie televisiva son tales que asustan mucho más que estos vampirillos de pega.

No he leído la novela, pero sólo por la posibilidad de que sus párrafos sean tan absurdamente tópicos como los diálogos de los protagonistas, declinaré el placer de su lectura a menos, claro está, que alguien me informe de lo contrario. Todos los clichés de la adolescencia norteamericana están servidos, desde el baile del instituto hasta la popularidad.

Luego está el mundo vampírico que nos ofrece Catherine Hardwicke (productora de otros bodrios como, por ejemplo, Vanilla Sky) que resulta más bucólico que aterrador, nada que ver con aquella impresionante e imponente visión sobre el mundo de los no-muertos que ofreció en su día Anne Rice. Queda claro, con un rápido vistazo, que estos seres no son humanos (vamos, que no hace falta ser Buffy la cazavampiros para darse cuenta) sin embargo a todo el mundo, excepto a un grupo de indios (y volvemos con las referencias a Roswell) les parecen unos tipos de lo más normales. De hecho, son los más admirados del instituto.

La película no ofrece nada digno. Como film de vampiros fracasa estrepitosamente y como película de adolescentes, es de una ñoñería tal, que no entiendo como ha podido alcanzar un grandísimo éxito en taquilla en los Estados Unidos. El caso es que el argumento se limita a abrir puertas para las posibles continuaciones, nada más.

Si queréis ver una trama original sobre vampiros en la actualidad, intentad haceros con una nueva serie titulada True Blood; a buen seguro quedaréis mucho más satisfechos que con este mediocre y soporífero Crepúsculo.

martes, 30 de diciembre de 2008

Australia

Valoración: Floja

Siete años llevaba Baz Luhrmann sin dirigir una película, desde "Moulin Rouge" y, francamente, después de esta decepcionante "Australia", no habría pasado nada si hubiera estado otros siete años más de vacaciones.

Al leer las sinopsis, uno comprueba que la película es drama, romance, aventuras, bélica... Demasiado, ¿no? Y así le ha ido: el drama es un rotundo fracaso, pues no es entendible el poco efecto que produce en los protagonistas las muertes de un marido y una madre, por no hablar de la desaprovechada trama que podría haber supuesto un mejor enfoque del racismo padecido por los aborígenes; el romance, que es el supuesto plato fuerte del film, depende en exclusiva del grado de fama del que gozan los principales caracteres, ya que el guión aborda este asunto de una forma excesivamente facilona; ¿aventuras? Desde luego, quien pretenda que esto sean aventuras es que no conoce a Indiana Jones ni nada que se le parezca; por útimo, en el apartado bélico simplemente se da un tosco y mal filmado bombardeo en la parte final de la película.

Así pues, ¿cómo calificamos este film? Muy sencillo: un querer y no poder. Muchas eran las pretensiones de Luhrman, pero no ha logrado profundizar en ninguna de ellas. Ni siquiera se salva la fotografía, la cual no ha sido explotada todo lo que un film de estas características exigiría.

Con un guión monótono y extra largo (casi tres horas de metraje), interpretaciones que si bien no son malas tampoco logran calar hondo en el espectador, un absurdo toque sobrenatural en forma de magia (impropio de un film que trata de ser histórico y realista) y una previsibilidad que arruina cualquier posibilidad de suspense, "Australia" pone el broche adecuado a un 2008 que, en líneas generales, ha experimentado un gran bajón en la calidad de sus películas.

Esperemos que en 2009 el panorama cambie.

sábado, 27 de diciembre de 2008

The Spirit

Valoración: Mala

Parece ser que el impecable peliculón con el que el señor Clint Eastwood nos deleitó hace unos días, sólo es una gota de calidad en el océano de mediocridad en que se ha convertido el 2008. Para refutar esta opinión llega Frank Miller con "The Spirit", adaptación al cine del famoso cómic de Will Eisner. El difunto historietista norteamericano, primero en concebir el formato "novela gráfica", debe de estar removiéndose en su tumba al comprobar cómo Miller destroza el espíritu de un personaje que originalmente era un defensor enmascarado sin ningún tipo de superpoderes, convertido aquí en parodia de un superhéroe corriente, que debe enfrentarse al supervillano más memo de todos los tiempos, en la piel de Samuel L. Jackson, de forma que el estilo de novela negra queda devaluado hasta límites insospechados (por no hablar de la incongruencia que supone ver a un hombre de raza negra enfundado en un uniforme de oficial nazi).

Toda la filmación se basa en el estilo visual de "Sin City" o "300", obviando elementos tan importantes como guión o interpretación. Así, tenemos a un montón de conocidos actores que no saben muy bien qué hacer con sus vacuos personajes. Curiosamente el menos conocido de todos es el protagonista, Gabriel Macht, que palidece al enfrentarse a Eva Mendes, Scarlett Johansson, el mencionado Samuel L. Jackson o dos de los intérpretes de la serie más impactante de la historia de la televisión, "24": Eric Balfour y un pesadísimo Louis Lombardi.

"Sin City" funcionó porque el director era Robert Rodríguez, pero Frank Miller ha demostrado, con "The Spirit", que esto del cine le viene muy grande. A pesar de ello amenaza con dirigir dos secuelas de la película a la que antes he hecho referencia (Sin City)... ¿Podrá el sufrido espectador resistirse a los brazos de Morfeo?

martes, 23 de diciembre de 2008

El intercambio (Changeling)

Valoración: Muy buena

El año 2008, en especial el último mes y medio, se estaba caracterizando por una gran mediocridad, pero ¿quién mejor que Clint Eastwood para acabar con esta mala racha? Dicho y hecho: en la primera de las dos películas que tanto esperábamos filmadas por este genio, Eastwood ha logrado llegar al corazón de todos los espectadores con este impecable relato basado en hechos reales, sobre una madre que busca desesperadamente a su hijo desaparecido.

Confieso que el drama no está entre mis géneros favoritos y, de la misma manera, cuando oigo hablar de acontecimientos tristes ocurridos en el pasado llevados a la ficción, suele planear sobre mi mente la sospecha de "telefilm televisivo de sobremesa". Sin embargo, como el cine es cuestión de talento y al inimitable Clint Eastwood le sobra, un relato que jamás me hubiera llamado la atención, en manos del inolvidable Harry el Sucio se convierte en una obra de arte imprescindible.

Una de las mejores virtudes de Eastwood es su trabajo con los actores. Aquí logra que todos creamos que Angelina Jolie es una intérprete excepcional, en un rol tan desgarrador como creíble y emocionante. La señora de Brad Pitt está acompañada por una sabia mezcla de veteranos y noveles cuyos personajes están perfectamente definidos: un implacable e injusto capitán de policía (Jeffrey Donovan de "Último aviso") que unido al siempre perverso Colm Feore (Las crónicas de Riddick) tratarán de hundir a la protagonista en favor de su corrupta comisaría de policía; un pastor show-man, encarnado por alguien de la talla de John Malkovich, convertido en azote implacable de la brutalidad policial; un abogado de gran altura moral que llena la pantalla en los pocos minutos en los que aparece (Geoffrey Pierson de "24") y, por último, los dos protagonistas de una trágica trama paralela, Michael Kelly y Jason Butler Harner que son, respectivamente, inspector de policía y asesino en serie.

Hay más actores con roles menores que terminan de completar una trama redonda con corrupción policial, asesinatos brutales, moralidad cuestionable y el amor de una madre, maravillosamente realizada con todo tipo de detalles, planos de estilo clásico, una estética perfecta y un dominio del pulso narrativo del que sólo es capaz el último gran clásico reconocido por el mundo del cine: Clint Eastwood.

Bolt

Valoración: Interesante

El género de la animación se mueve en sentido contrario al del terror: cada una de sus películas tiene siempre algo de atractivo para el espectador. En este caso, no es que "Bolt" haya roto moldes, pero cumple su función primordial: entretener tanto a niños como a adultos, algo muy importante ya que son los padres los que llevan a la sala de cine a los más pequeños de la familia.

La primera referencia que me viene a la cabeza tras ver esta simpática película es "El show de Truman". Tenemos a un animado perrito que cree que su vida de "Supercán" es real, con saltos imposibles, superfuerza y superladrido. Sin embargo es todo una pantomima, ya que unos eficientes realizadores de televisión lo tienen engañado para que su serie de éxito sea lo más creíble posible.

A partir de aquí llega la verdadera trama ya que, como todos podéis imaginar, el protagonista descubrirá el truco y tendrá que empezar a aprender a vivir como un perro real, ayudado por una serie de amigos (alguno un tanto excéntrico) con los que vivirá una gran aventura en forma de viaje por los Estados Unidos.

Se podría decir que la primera parte del metraje recuerda al estilo Pixar mientras que la parte final es, para mi gusto, excesivamente Disney, de ahí que el film no me haya entusiasmado tanto como ciertas películas referencia como "Los increíbles" o "Buscando a Nemo". Sin embargo, he de reconocer que el resultado final no es malo.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Ultimátum a la Tierra

Valoración: Pasable

El realizador de la brillante "El exorcismo de Emily Rose", Scott Derrickson, nos ofrece este remake de la película homónima que en 1951 dirigió Robert Wise (West Side Story). Podríamos decir que se trata de un film de ciencia ficción de carácter menor, basado más en la idea de la película original que en un argumento propio, lo que redunda en un producto que, inequívocamente, pierde muchas oportunidades en lo que a las posibilidades de su guión se refiere.

La película se basa en un fuerte contenido ecológico, culminado por una llamada a la esperanza: ¿podrá el amor salvar a la raza humana? Pero poco más podemos decir en su favor ya que si bien visualmente es correcta, ni sus interpretaciones ni sus efectos ni su suspense alcanzan las cotas deseadas.

El protagonista, Keanu Reeves, desempeña un papel que le viene como anillo al dedo, pues se trata de un personaje que debe mantener una pose impertérrita en lugar de interpretar. Y hay que reconocer que esto lo hace incluso mejor que uno de los peores actores de la actualidad: Javier Bardem.

Sobre el resto del elenco poco hay que decir, ya que el guión no cuida suficientemente los distintos caracteres como para crear situaciones ineresantes entre ellos, de forma que ni la magnífica Jennifer Connelly puede hacer gran cosa a tal efecto. Así que me limitaré a algo a lo que os tengo habituados: las referencias televisivas. Y es que el reparto cuenta con Roger R. Cross (24) Kyle Chandler (Edición anterior), James Hong (uno de esos malvados chinos de "El equipo A") y Robert Knepper (el temible T-Bag de "Prison Break").

Poco más hay que contar sobre "Ultimátum a la Tierra", excepto que sirve como entretenimiento para que los hombres de bien (aquellos que no toleramos las injusticias) olvidemos por un par de horas la infamia en la que está sumida la Federación de Fútbol Española, que el sábado volvió a cometer el enésimo atropello contra el Real Madrid en forma de robo escandaloso.

En definitiva: un film con buenas intenciones en un período de crisis moral y económica, que no se convertirá en película referencia del género.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Outlander

Valoración: Floja

El desconocido Howard McCain nos ofrece esta cinta de acción de Serie B, en la que un soldado interestelar aterriza en la Tierra en plena era vikinga, en pos de un monstruo similar a un dragón, que recuerda sospechosamente a una mezcla entre un "Alien" y un "Predator". De hecho, no sólo el bicho de marras tiene reminiscencias a dichas películas, sino que algunas de las secuencias están bochornosamente calcadas. Pero vayamos al meollo del asunto.

El inicio del largometraje es interesante, ofreciendo muchas posibilidades al relato. Desgraciadamente, conforme avanza la película el argumento va perdiendo punch, así como la trama y la acción, de tal manera que la sensación final es la de que sobran bastantes minutos del metraje.

James Caviezel nunca dará el tipo de un héroe de acción. Su rostro no refleja determinación ni coraje, sino melancolía, demasiada para ser un profesional que debe finalizar una peligrosa misión. Una vez nos adentramos en la historia, la acción (que es de lo que se supone que va esto) va dejando paso a un excesivo sentimentalismo, combinado con vanos intentos de generar comedia al más puro estilo "Humor Amarillo", lo que da una idea de lo que puede ofrecer el film.

No sólo Caviezel resulta poco creíble en su rol. John Hurt no tiene en absoluto el físico de un rey vikingo y Sophia Myles, una futura heredera de un reino nórdico de primer milenio, no cambia un ápice su registro interpretativo de la serie de televisión "Moonlight", donde es una intrépida reportera enamorada de un vampiro... ¿Podría haber dos papeles más diferentes?

No negaré que hay momentos entretenidos, además de algunos interrogantes bien solucionados, como la barrera idiomática. Pero las licencias que se toma la película como lo inteligentemente letales que son los monstruos (más o menos mortíferos en función de a quién ataquen), metales que flotan cuando conviene o la gran capacidad de fabricación que tiene la que debió de ser, sin duda, la mejor fragua de toda Noruega, implican que "Outlander" se gane, por méritos propios, el apelativo de absurda.

Vaya añito llevamos con el 2008, el cual se recordará por la poca calidad de su cine. Esperemos que la pronta llegada del 2009 cure todos los males del Séptimo Arte actual.