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viernes, 13 de agosto de 2010

Repo Men


Valoración: Floja

¿Recordáis una película de Monty Python, de 1983, titulada El sentido de la vida? Una de las múltiples cosas que se parodiaban era el mundo de los donantes de órganos. Imagináos la situación: un donante era asaltado en su casa, todavía vivo, para exigirle que cumpliese su contrato de donación.

En clave de humor negro tiene su gracia, pero ¿a quién se le ocurriría hacer una película en serio con semejante argumento? La respuesta la tenéis aquí, en Repo Men, ópera prima del vídeoclipero Miguel Sapochnik, basada en la novela Repossesion Mambo de Eric García.

Podríamos definir el guión elaborado por el propio Eric García y Garret Lerner (guionista de series como House, John Doe o Roswell) como un relato distópico, ya que retrata una sociedad ficticio-futurista en la que ciertas tendencias sociales, como quedar atrasado en los plazos de un pago, llegan a extremos apocalípticos. Sin embargo no ahonda demasiado en su denuncia social en contra de la sanidad de pago norteamericana, la crisis actual y las grandes corporaciones, ya que sólo es un contexto en el que recrear un filme de acción.

La primera parte del metraje promete. Tras el impacto inicial de ver a un frío psicópata ejecutar su trabajo, disfrutaremos de varias secuencias de acción rodadas a gran ritmo, con un buen cuidado del apartado visual. Sus protagonistas, Jude Law (Sherlock Holmes, Closer) y Forest Whitaker (El último rey de Escocia, Dueños de la calle) representan bastante bien el papel de fríos asesinos que culminan sus trabajos para el cínico Liev Schreiber (Lobezno, El mensajero del miedo) tanto que uno comienza a no tomarse en serio la historia, pues resulta un tanto inverosímil que la humanidad llegue a tal grado de deshumanización e insensibilidad. Sapochnik trata de evidenciar todavía más este clima de decadencia moral, con una estética bochornosamente similar a la de Blade Runner (incluso hay planos calcados).

Hacia la mitad de la película, el libreto rompe por completo con el espíritu inicial, ya que el cazador se convierte en presa y, entonces, comienza a cuestionarse la atrocidad de sus anteriores actos, narrado todo de una forma muy poco creíble y descuidando por completo a los personajes secundarios interpretados por Carice van Houten (Valkiria, El libro negro) y Alice Braga (Soy leyenda, Ciudad de Dios) los cuales podrían haber dado mucho juego en todo lo relacionado con la huida del protagonista.

Como en su ecuador el filme pasa de ser entretenido a casi soporífero, con subtramas alejadas del argumento principal, que no interesan a nadie, la disparatada solución final que propone Sapochnik para volver al dinamismo del comienzo es tan absurda como gore, con un más que evidente homenaje a Old Boy de Park Chan-wook, secuencias sanguinolentas de muy mal gusto y una última trampa de esas que a uno le dejan con la sensación de que le han tomado el pelo.

En resumidas cuentas, una mezcolanza de géneros (drama, acción, ciencia ficción, gore) excesivamente ruidosa (como hacen casi todos los que provienen del mundo del vídeo-clip), cuya única pretensión es entretener (lo consigue a medias) que posee un guión trillado y poco original (además de lo ya comentado también adopta cosas de Minority Report, La fuga de Logan, Brasil y Matrix, además de atreverse a parodiar a Star Wars) y cuya mayor virtud son los efectos visuales. En mi humilde opinión, tan desaprovechada como decepcionante.

sábado, 31 de enero de 2009

Valkiria (Valkyrie)

Valoración: Interesante

¿Qué tienen en común Tom Cruise, Michelle Pfeiffer, Eddie Murphy, Halle Berry y Will Smith? Muy sencillo: deben de haber hecho un pacto con el diablo ya que el paso de los años no parece afectarles lo más mínimo. Pero no es el grupo más selecto al que pertenece Cruise, ya que también forma parte del de grandes intérpretes injustamente ninguneados por la torpe Academia de Hollywood, como Kirk Douglas, Ralph Fiennes, Edward Norton o Bruce Willis, quienes nunca han visto recompensadas sus impecables interpretaciones con la cada vez más devaluada estatuilla dorada.

¿Por qué hablar tanto de Tom Cruise antes de abordar la película que nos ocupa? Porque si todo el elenco de actores que participa en este proyecto se hubiera implicado tanto como él, la película habría ganado muchísimos enteros en intensidad, la cual no aparece hasta el último tercio del metraje.

No es posible que tramar un atentado contra nada más y nada menos que Hitler, en plena Segunda Guerra Mundial, se lleve a cabo con tan poca tensión. Así tenemos a Bill Nighy (el señor de los vampiros de Underworld) en una actuación que carece por completo de alma, a pesar de encarnar a uno de los personajes que más tenía que perder si se descubría el complot para acabar con el Führer. Tom Wilkinson (Full Monty) tampoco resulta creíble en su rol de oficial despreciado por el alto mando y Terence Stamp (el villano de Superman 2) se muestra frío y carente de sentimientos. Por si esto fuera poco, Kenneth Branagh, el único que podría haber seguido el buen hacer de Cruise, queda relegado del argumento a un plano excesivamente secundario.

Quien sí se mueve como pez en el agua es el actor de origen alemán Thomas Kretschmann, a quien se le va a quedar cara de oficial nazi tras repetir dicho papel en Stalingrado, U-571, El pianista, El hundimiento y Eichmann. Al menos él sí parecía propio en su menester, al igual que David Bamber (El caso Bourne) como Adolf Hitler.

El caso es que entre lo mal entendido de algunos caracteres y lo fácil que resultaba al protagonista reclutar a adeptos para algo tan "sencillo" como intentar acabar con uno de los mayores genocidas de la historia, Bryan Singer (X-Men) ha fracasado a medias en su intento de crear un thriller, ya que sólo logra alcanzar la incertidumbre y angustia que exige dicho género en el tramo final, el cual, eso sí, consigue dejar un buen sabor de boca.

Esto nos invita a una reflexión: ¿qué habría sucedido si la media hora de calidad se hubiese visto al principio del film en lugar de en el desenlace? El cine se mueve mucho por sensaciones y, desde luego, un buen final puede arreglar un importante desaguisado. Desafortunadamente no ha sido tan bueno como para que, al terminar de ver Valkiria, el espectador no se sienta defraudado al no cumplirse las expectativas generadas.