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miércoles, 20 de octubre de 2010

Saw IV


Valoración: Mala

Cuando vi Saw III, pensé que era el colofón a una magnífica trilogía del cine de terror, de la cual destacaría, además de la frescura y originalidad de la primera parte, sus tramas complejas y bien hilvanadas a lo largo de las tres películas, su montaje frenético y repleto de flash backs, los excesos de primeros planos unidos a movimientos violentos de cámara, su estética particular, su complicada puesta en escena y su atmósfera claustrofóbica e intensa, a la que ayudaba su estridente banda sonora y, por supuesto, sus extravagantes, maquiavélicas y horrendas muertes.

Pero hace tiempo que Hollywood es un negocio, así que tras forrarse a manos llenas (en Estados Unidos la hasta entonces trilogía había recaudado un montante total de 222 millones de dólares en taquilla) los responsables de la saga decidieron que había que seguir exprimiendo la gallina de los huevos de oro. Y de paso James Wan, verdadero artífice de Saw, se desmarcó por completo del plano artístico, ya que ni dirige ni forma parte del guión de esta cuarta entrega, quedando únicamente como productor ejecutivo (o lo que es lo mismo: a cobrar pasta).

Tras la muerte de Jigsaw en el capítulo anterior, muchos nos preguntábamos: ¿Y ahora qué? Como era de esperar, alguien sigue los pasos de Puzzle y vuelta a las matanzas sádicas y laboriosas. Considero que no tiene el menor sentido, ya que el personaje encarnado por Tobin Bell poseía una inteligencia fuera de lo común, además de conocimientos de mecánica propios de un físico o un ingeniero. Teniendo en cuenta que estaba loco de atar, encontrar a alguien de similares características parece misión imposible. Se podría perdonar como licencia si el guión lo narrase, no diré con calidad, pero sí con el efectismo conseguido en las partes anteriores. Sin embargo es tan aburrido como carente de sentido.

Perdido el interés por lo absurdo de la trama, sólo nos queda la curiosidad por saber qué nuevas y grotescas formas de matar se les han ocurrido a los nuevos guionistas (los responsables del libreto de Feast, Patrick Melton y Marcus Dunstan) aunque, si os digo la verdad, con tanta cadena y elementos propios de un mecano, uno tiene la sensación, en todo momento, de déjà vu.

Volvió a ser un relativo éxito de taquilla, ya que en norteamérica ingresó más que la primera Saw (66 millones de dólares por los 55 que obtuvo el film original) sin embargo, en mi humilde opinión, fue más por la inercia que hasta el momento llevaba la saga que por otra cosa. Y viendo que se trató de la última vez que encargaron la dirección a Darren Lynn Bousman (realizador de las partes dos y tres) creo que no voy desencaminado.

martes, 19 de octubre de 2010

Saw III


Valoración: Interesante

En 2004 James Wan realizó Saw, una magnífica película de terror, llena de originalidad, capaz de mantener el suspense y la sorpresa hasta el último minuto. El film obtuvo un gran éxito por lo que rápidamente se encargó la segunda parte, filmada por Darren Lynn Bousman, que resultó ser de una calidad notablemente inferior. Así pues había cierto temor antes de ver esta tercera parte, pues repite Bousman en la dirección. Pero teniendo en cuenta que la historia es de Wan, la película ha sabido estar a la altura, llegando a conformar lo que en su día pensamos que era una de las mejores trilogías de terror de la historia del cine.

Todo habría quedado muy bien hilvanado si se hubiera quedado en una historia dividida en tres partes, ya que esta tercera parece concebida como el capítulo final. Sin embargo la recaudación volvió a ser sustancial (80 millones de dólares en Estados Unidos) y claro, ¿cómo desperdiciar semejante negocio? Lamentablemente las partes cuarta, quinta y sexta quedaron muy por debajo y aún nos queda una séptima, aprovechando el tirón del 3D. Veremos cómo acaba.

Centrándonos en Saw III, el argumento trata de conjugar lo visto en las dos primeras partes, con un último estudio (así llama Puzzle a sus macabras y sádicas torturas) . Los diferentes caracteres del film experimentarán sentimientos como ira, venganza, culpa e incluso perdón, mientras se debaten entre complicadísimas decisiones de carácter mortal. Pero hay otros dos sentimientos muy por encima de ellos: el miedo atroz que padecerán las víctimas y la mala uva del enfermizo y moralista asesino.

La trama inserta numerosos flash-backs que ayudan a relacionar esta película con las anteriores, en medio de toda una odisea que involucra a dos protagonistas: por un lado un hombre, Angus MacFadyen (Braveheart) tiene la posibilidad de ver cumplida su venganza por su hijo muerto y por otro, una neurocirujana, Bahar Soomekh (24) debe mantener vivo al malvado Jigsaw para así conservar su propia vida. Al final todo encajará perfectamente, como en un rompecabezas y el espectador tendrá por fin conciencia sobre la magnitud de la obra de este psicópata tan particular.

No tiene la frescura del film original, pero sabe mantener la tensión, tanto por los espeluznantes y cada vez más elaborados juegos que se suceden, como por las magníficas interpretaciones de todo el elenco de actores, que confieren a la obra un gran dramatismo.

Si la cosa hubiese quedado ahí, Saw III habría supuesto un gran apoteosis final, no apto para personas sensibles, lleno de momentos de tensión, el giro de tuerca del último tramo muy propio de esta serie y, cómo no, grandes dosis de sangre y vísceras, las cuales aumentan en cada película. Pero la ambición, tan bien retratada durante toda la saga, hizo mella en los responsables del producto, convirtiendo lo original en repetitivo con interminables secuelas. Una pena.

lunes, 18 de octubre de 2010

Saw II


Valoración: Interesante

Tras el éxito de la magnífica y controvertida Saw, la secuela no se hizo esperar. Un año después llegó a los cines Saw II, siguiendo el precepto más importante de la saga: recaudar altos ingresos con una inversión pequeña. De hecho, si la primera parte obtuvo en la taquilla norteamericana 55 millones de dólares, con ésta segunda se hicieron de oro, al conseguir la nada desdeñable cifra de 87 kilitos (sólo costó cuatro) siendo a fecha de hoy, la parte más rentable de toda la serie.

James Wan, director de la original, se pasó a labores de producción durante el resto de la saga (muy inteligente ya que los beneficios han sido redondos). El nuevo director (un jovencito llamado Darren Lynn Bousman) responsable también del argumento (retocado por Leigh Whannell, coguionista del primer Saw) ofrece una cinta con un mayor número de minutos destinados a la acción, en detrimento del suspense, lo que inevitablemente termina por reducir la calidad del conjunto.

El punto de partida es diferente, entre otras cosas porque ya sabemos la identidad del sanguinario Jigsaw. El argumento se divide en dos tramas principales: por un lado las víctimas de turno, encerradas en una casa llena de trampas y acertijos, con influencias más que evidentes del clásico de Agatha Christie Diez negritos; por otro, la intensa y estresante búsqueda contra reloj que un detective de la policía (Donnie Wahlberg) debe llevar a cabo, enfrentado cara a cara con el mismísimo Puzzle, ya que dentro de la mencionada casa hay alguien de suma importancia para él.

Con respecto a la primera, este film aumenta en gran cantidad los litros de sangre, los muertos y el maléfico ingenio y mimo con los que el protagonista prepara nuevas y horrendas formas de morir. La pena es que pierde en frescura, originalidad y talento. Aún así, es una secuela bastante efectiva, de desarrollo intenso y clímax final en clave de sorpresa, explicado mediante varios flash-backs por si acaso los espectadores, con tanta atrocidad, nos habíamos olvidado de elementos clave del argumento.

También se le puede reprochar que si bien el guión profundiza sobre la historia de Jigsaw, varios personajes que parecen importantes en la trama (a tenor de lo escuchado en ciertos diálogos) están muy mal definidos. Quizá con menos sangre y más tiempo dedicado a preparar los personajes secundarios, como hizo Wan en el fantástico film original, la película habría subido muchos enteros. Aún así, diré que es una secuela aceptable, lo mismo que la siguiente, Saw III. A partir de ahí, la serie iría cuesta abajo y sin frenos.