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martes, 19 de octubre de 2010

Saw III


Valoración: Interesante

En 2004 James Wan realizó Saw, una magnífica película de terror, llena de originalidad, capaz de mantener el suspense y la sorpresa hasta el último minuto. El film obtuvo un gran éxito por lo que rápidamente se encargó la segunda parte, filmada por Darren Lynn Bousman, que resultó ser de una calidad notablemente inferior. Así pues había cierto temor antes de ver esta tercera parte, pues repite Bousman en la dirección. Pero teniendo en cuenta que la historia es de Wan, la película ha sabido estar a la altura, llegando a conformar lo que en su día pensamos que era una de las mejores trilogías de terror de la historia del cine.

Todo habría quedado muy bien hilvanado si se hubiera quedado en una historia dividida en tres partes, ya que esta tercera parece concebida como el capítulo final. Sin embargo la recaudación volvió a ser sustancial (80 millones de dólares en Estados Unidos) y claro, ¿cómo desperdiciar semejante negocio? Lamentablemente las partes cuarta, quinta y sexta quedaron muy por debajo y aún nos queda una séptima, aprovechando el tirón del 3D. Veremos cómo acaba.

Centrándonos en Saw III, el argumento trata de conjugar lo visto en las dos primeras partes, con un último estudio (así llama Puzzle a sus macabras y sádicas torturas) . Los diferentes caracteres del film experimentarán sentimientos como ira, venganza, culpa e incluso perdón, mientras se debaten entre complicadísimas decisiones de carácter mortal. Pero hay otros dos sentimientos muy por encima de ellos: el miedo atroz que padecerán las víctimas y la mala uva del enfermizo y moralista asesino.

La trama inserta numerosos flash-backs que ayudan a relacionar esta película con las anteriores, en medio de toda una odisea que involucra a dos protagonistas: por un lado un hombre, Angus MacFadyen (Braveheart) tiene la posibilidad de ver cumplida su venganza por su hijo muerto y por otro, una neurocirujana, Bahar Soomekh (24) debe mantener vivo al malvado Jigsaw para así conservar su propia vida. Al final todo encajará perfectamente, como en un rompecabezas y el espectador tendrá por fin conciencia sobre la magnitud de la obra de este psicópata tan particular.

No tiene la frescura del film original, pero sabe mantener la tensión, tanto por los espeluznantes y cada vez más elaborados juegos que se suceden, como por las magníficas interpretaciones de todo el elenco de actores, que confieren a la obra un gran dramatismo.

Si la cosa hubiese quedado ahí, Saw III habría supuesto un gran apoteosis final, no apto para personas sensibles, lleno de momentos de tensión, el giro de tuerca del último tramo muy propio de esta serie y, cómo no, grandes dosis de sangre y vísceras, las cuales aumentan en cada película. Pero la ambición, tan bien retratada durante toda la saga, hizo mella en los responsables del producto, convirtiendo lo original en repetitivo con interminables secuelas. Una pena.

martes, 29 de junio de 2010

Casino Royale


Valoración: Buena

Tras el gran éxito de películas como las de la saga de Bourne, los responsables de 007 se plantearon, en 2006, un cambio en la concepción del mítico personaje, acercándolo más a lo que Ian Fleming escribió en sus novelas.

Para ello se contrató a Daniel Craig (quien por cierto pidió mucho menos dinero de lo que exigió Brosnan para continuar con la serie) y se llevó a cabo un nuevo perfil de Bond, ni tan elegante y cínico como Connery, ni tan simpático como Moore, ni demasiado sobrio como Dalton, ni tan estiloso como Brosnan, ni tan pardillo como Lazenby. Éste nuevo James Bond es un salvaje, una auténtica fuerza de la naturaleza, un asesino sin piedad a quien parece que nada importa pero que, paradójicamente, es el primer Bond que demuestra sus sentimientos en la gran pantalla, enamorándose perdidamente de la radiante Eva Green (El reino de los cielos) causa por la cual, el resto de su vida utilizará a las mujeres en lugar de amarlas.

Craig está soberbio en su papel protagonista, de forma que en ocasiones da miedo mientras que otras veces consigue las carcajadas del respetable ante su dureza a la hora de afrontar situaciones límite. El argumento se centra en los orígines de 007, en cómo adquirió su estatus de doble cero y en cómo, mediante su primera misión, fue modelando su carácter, sus aficiones por el juego y los martinis y la entrada en contacto con uno de los personajes míticos de la serie, el agente de la CIA Felix Leiter, interpretado aquí por Jeffrey Wright (Syriana).

Teniendo en cuenta que la misión es lo de menos, pues el centro del film es el origen de Bond, encontramos algunos fallos, como la alta duración del metraje, tan excesivo, que hay momentos en los que aburre. Tampoco parece coherente que el primer Bond esté ambientado en la actualidad (con toda la tecnología a su alcance) y que su superior siga siendo Judi Dench, al no poder ofrecer todo el juego que en su día ofreció en Goldeneye, que una mujer estuviera por encima de 007 sin tratarse de ningún asunto sexual (si su primer jefe ya es un personaje femenino, se pierde toda la gracia mencionada). Por último el villano, Mads Mikkelsen (Wilbur se quiere suicidar) resulta un personaje un tanto desperdiciado.

El caso es que Bond volvió con más fuerza que nunca y si bien Martin Campbell no logró superar su realización de Goldeneye, sí que nos ofreció un magnífico divertimento, que hizo las delicias de todos los fans del espía más famoso en la historia del séptimo arte.

sábado, 16 de mayo de 2009

El código Da Vinci

Valoración: Mala

Adaptación cinematográfica del Best-Seller de Dan Brown El código Da Vinci. El a veces brillante director Ron Howard da un evidente paso atrás en su carrera como cineasta con una película excesivamente larga, aburrida y que necesita de una lectura de la novela en la que está basada para una comprensión total de lo que se explica.

El guión es un auténtico desastre, pues deja muy poco metraje para la parte más interesante de la novela, la investigación policial, la cual narra de forma bastante atropellada, destinando un gran número de minutos al embrollo mental de Brown, mostrando su desatino al entremezclar sucesos históricos ciertos con las paranoias del propio escritor, de las que está muy orgulloso, pero por las que puede ir a juicio por plagio ya que no son ideas propiamente suyas.

El film está realizado en torno a su estrella, Tom Hanks, de tal manera que se ningunea totalmente al personaje encarnado por Audrey Tautou, quien hace una de las interpretaciones menos creíbles de su carrera para favorecer las peripecias del propio Hanks; todo un despropósito. De hecho, pocos actores siguen el espíritu de la novela, con la excepción de Jean Reno, que es de lo poco creíble en este film.

El mayor insulto llega de parte del villano de la historia, Paul Bettany, que ya demostró en Firewall carecer de calidad interpretativa para encarnar a un "malo" de lo más común. En esta ocasión su cometido es hacer de Silas, uno de los mejores personajes del libro, un malvado de los que dejan huella, pero que en manos de Bettany ha resultado un personaje de lo más patético y desaprovechado.

Los efectos especiales son más bien toscos cuando se trata de visualizar imágenes del pasado y nada novedosos cuando se muestra la capacidad del protagonista para resolver jeroglíficos, pues parecen sacados literalmente de una de las grandes películas de Howard, Una mente maravillosa.

Para aquellos a quienes les haya gustado el libro, el film sigue más o menos las pautas escritas por Brown, pero para los que quieran ver un buen relato sobre el Santo Grial, les remito a la tercera parte de la saga Indiana Jones, donde se encontrarán con una magnífica película, muy por encima de este deplorable film.

lunes, 4 de mayo de 2009

X-MEN 3

Valoración: Pasable

Capítulo final, con permiso de las precuelas, de la saga cinematográfica dedicada al cómic de la Marvel La patrulla X. Brett Ratner, cuyo mejor trabajo hasta la fecha es El dragón rojo, sucede a Bryan Singer en la dirección con una película bastante entretenida, pero simple hasta la saciedad. Es una pena que Singer se decantara por Superman Returns, ya que la calidad de la saga descendió muchos enteros con el cambio de realizador y guionista.

Y es que el guión queda supeditado en demasía a los efectos especiales, lo que no es de extrañar, ya que los escritores son, por un lado, el guionista de xXx2, Simon Kinberg y por otro Zak Penn, responsable entre otras de Elektra, así que id haciendoos una idea. Hablamos de un libreto que no aprovecha las posibilidades de muchos de los personajes, otorgando un claro protagonismo a Hugh Jackman, de forma que él y Kelsey Grammer son, posiblemente, lo mejor del film. Pero contar con un villano de la talla de Vinnie Jones y reducirlo a una simple pelea con Lobezno, espectacular por cierto, es una osadía; por no hablar de la escasa participación de Rebecca Romijn, todo un insulto para los espectadores.

Salvando el claro suspenso en guión, nos quedan la espectacularidad de ciertas acciones como lo que sucede sobre el puente de San Francisco, las diversas batallas y los temibles poderes de ciertos mutantes, además de unos cuantos comentarios irónicos, lo que confiere a la historia el grado de entretenimiento suficiente como para que merezca la pena ir a verla al cine. Sin lugar a dudas, la segunda parte ha sido la mejor con diferencia de la, por el momento, tetralogía, ya que tenía una buena historia que contar. Desgraciadamente este tercer episodio parece haber agotado la saga, de ahí que ahora se hayan decantado por la precuela... ¿O serán precuelas? Seguiremos informando.

jueves, 19 de marzo de 2009

Underworld: Evolution

Valoración: Pasable

Las películas de vampiros y hombres lobo ya no son lo que eran; antiguamente uno pasaba miedo en estas producciones, pero ahora, a lo más que se puede aspirar es a la diversión, pues desde que Stephen Norrington rompiera moldes con la impresionante Blade, el terror ha dejado paso a la acción en este tipo de productos.

Eso es lo que ofrece esta secuela de Underworld: acción continuada, numerosas secuencias de lucha bien coreografiadas, primeros planos de la espectacularmente bella y morbosa Kate Beckinsale y algo de argumento para que toda esta maraña de efectos no carezca de sentido. Pero es ahí donde radica la principal diferencia entre esta película y su predecesora: el guión de la primera es muy superior a éste, lo que hace que Wiseman no salga demasiado airoso con esta continuación, a pesar del ritmo con el que Danni McBride vuelve a dotar a la narración. Esto tiene sus cosas buenas y malas: por un lado la calidad del film se ve reducida de forma importante, pero por otro no engaña al público con dramas fuera de sentido que hubiesen alterado el espíritu original del relato. De lo que no hay ninguna duda es de que el argumento daba para más, de forma que no puedo por menos que sentirme decepcionado ante un film ciertamente desaprovechado.

Así pues, una secuela notablemente inferior a la primera parte. ¿Será este el motivo por el cual Len Wiseman ha preferido dejar las labores de dirección en manos de otro para culminar la trilogía?