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sábado, 18 de diciembre de 2010

viernes, 23 de abril de 2010

Alicia en el país de las maravillas


Valoración: Floja

No es fácil criticar a Tim Burton, ya que enseguida se te echa encima su amplia legión de incondicionales, pero Alicia en el País de las Maravillas confirma un hecho que se lleva cumpliendo en sus últimas películas: una abismal diferencia entre la inventiva visual y el interés por la trama.

Siendo honestos, si Burton ha cosechado esa colección de fieles es por la gran calidad que atesoran muchas de sus películas. Conviene recordar que entre su filmografía se encuentran joyas como Eduardo Manostijeras, Ed Wood o mi favorita, Batman. Pero desde que en 2001 rodó una penosa versión de El planeta de los simios, se diría que Burton ha entrado en barrena.

Siempre se alude a su imaginación y a su puesta en escena. De lo segundo, atendiendo sólo a los efectos visuales, estoy de acuerdo. Pero jamás podría tildarse de imaginativa una película que, a imitación de lo que Spielberg hizo en Hook, versiona un cuento infantil desde el punto de vista de un adulto que ya ha olvidado sus peripecias de la infancia. Y el resultado es similar, pues si el gran Spielberg fracasó con un Peter Pan adulto en el film mencionado, a Burton le sucede lo mismo con una Alicia que huye de sus obligaciones sociales como mujer en edad casadera, para volver al País de las Maravillas en busca de nuevas aventuras.

En cuanto al espíritu del libro y a la fidelidad del libreto, podríamos decir que es una historia tan poco fiel como lo fue en su día Sleepy Hollow. Entiendo que se nos puede acusar, a quienes nos gustó esta leyenda (hablo de la novela escrita), de ser excesivamente críticos con Burton en aquella ocasión, pero lo que es indudablemente cierto es que no respetó en absoluto el relato de Washington Irving.

Ahora hace lo propio con la obra de Lewis Carroll. No es que una versión cinematográfica tenga que ser exactamente igual que un libro, pero al menos ha de mantenerse fiel al espíritu, como tan bien supo recrear Peter Jackson con la primera parte de El señor de los anillos. Curiosamente dicha trilogía sirve para ilustrar el poco respeto de Burton por los originales en que se basa, ya que es similar a lo cometido por Jackson contra la inolvidable obra de J.R.R. Tolkien en las partes segunda y tercera.

Después tenemos la elección del reparto, con una protagonista, Mia Wasikowska (En terapia) incapaz de transmitir absolutamente nada. ¡Cuánto habría ganado la película con Dakota Fanning (El fuego de la venganza, Push) en el papel principal! Y, cómo no, Johnny Depp (que parece hacer siempre el mismo papel con Burton) y Helena Bonham Carter formando parte del elenco, como si no existiesen más actores en el panorama hollywoodiense.

Cuando los seguidores de Burton lean esto, supongo que me crucificarán. Sin embargo, al rato, cuando dejen de tomárselo como algo personal (nunca he entendido por qué la gente se enfada con las opiniones cinéfilas, pero así es) no podrán por menos que reconocer que estamos ante una película muy inferior a las capacidades de este director, con un guión aburrido y nada original (la responsable es la escritora de La bella y la bestia y El rey león, Linda Woolverton) y una concepción claramente comercial, orientada a obtener grandes beneficios a costa del 3D. Por cierto, ya que estamos, sobre esta tecnología el único que por el momento le ha dado un buen uso es James Cameron, por mucho que la envidia haga que algunos se empeñen en pensar lo contrario.

¿Volverá Burton a sus orígenes o seguirá sin esforzarse lo más mínimo en filmar una buena historia? El tiempo y el dinero recaudado nos lo dirán.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Luna nueva


Valoración: Mala

Si Crepúsculo me pareció en su día una pésima copia de Roswell, Luna nueva me recuerda demasiado a la primera mitad de El ataque de los clones. Aquellos patéticos momentos en los que todo un Skywalker perdía los papeles por su amor a la princesa Amidala, desvirtuaron en gran parte toda una saga de culto como Star Wars. Creía que pocas veces vería algo tan tremendamente aburrido, ñoño y cursi, sin embargo, lo del inexpresivo Robert Pattinson y Kristen "sólo se poner cara de triste" Stewart es muchísimo peor.

Pero esto es Hollywood. Crepúsculo recaudó, si no estoy mal informado, setenta millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos. ¿Cómo no iban a hacer segunda parte? Es lo de siempre: una saga de libros tiene toda una legión de fans (véase Harry Potter o Millenium como ejemplos más recientes); se lleva a cabo la adaptación cinematográfica sin esforzarse demasiado en el guión (total, ¿para qué?, si la van a ver todos) y vóilà, dinerito contante y sonante para unos contentísimos productores, a quienes les ha salido bien el negocio.

Para esta segunda parte se ha sustituido a la mediocre Catherine Hardwicke en la dirección por otro que tampoco es gran cosa: Chris Weitz (La brújula dorada, Un niño grande). Los actores se mantienen y se añaden a la trama dos líneas argumentales que en manos de escritores con cierto talento (por ejemplo Anne Rice) habrían dado mucho juego: los hombres lobo y parte de la historia antigua de los vampiros.

No penséis que la pequeña guerra que mantienen hombres lobo y vampiros se parece en algo a Underworld. Bueno sí, resulta curioso ver al temible Lucien (Michael Sheen) ahora convertido en vampiro, pero nada más. Y en cuanto al pasado vampírico, sin duda lo mejor de la película, como sólo dura unos diez minutos de metraje, no puedo por más que sentirme apesadumbrado al comprobar cómo se ha desaprovechado esta posibilidad. Muy de pasada nos hablan de los poderes de algunos vampiros, mientras que disfrutamos de los brevísimos instantes de la mejor actriz de todo el elenco, Dakota Fanning (El fuego de la venganza), pero nada más.

Mi problema es que me gusta tanto la ficción de vampiros, que me trago cualquier cosa relacionada con ello (y eso que tras finalizar Crepúsculo prometí que no vería su secuela). Así las cosas, me he pasado toda la película esperando a que apareciese el gran Blade, se cargase a estos vampirillos de pacotilla y, de paso, hiciera lo propio con los cutres chavalitos-lobo generados por ordenador.

Habrá tercera parte y, por supuesto, una cuarta (gracias a Dios no hay más libros que adaptar). Si por lo menos contrataran a Joss Whedon veríamos un guión de verdad. Pero me temo que volveremos a padecer diálogos insufribles, repetitivos y rematadamente previsibles. Creo que Jack Bauer debería poner esta peliculita a todos los terroristas que no quieren revelar sus planes. Seguro que cantaban de plano a los diez minutos.

viernes, 20 de marzo de 2009

Underworld: La rebelión de los licántropos

Valoración: Pasable

Realizar una precuela tiene su dificultad por aquello de que no existe factor sorpresa, ya que el espectador conoce de antemano cómo va a terminar la trama. Por ello, realizar una película de esta índole requiere un mayor esfuerzo y, francamente, no ha sido así.

Para empezar, Len Wiseman, director de las anteriores, ha decidido dejar la filmación en manos del debutante Patrick Tatopulos (a pesar del apellido es parisino) que trabajó en diseño de producción en "La jungla 4.0", dirigida por el propio Wiseman (supongo que haber coincidido allí le ha valido al bueno de Tatopoulos para debutar en la dirección). Por su parte, Danny McBride continúa en las labores de guionista, lo que no es decir demasiado ya que, a excepción de un capítulo de "Más allá del límite", no ha escrito otra cosa.

Pero lo peor viene cuando nos fijamos en el elenco de actores: no está la espectacular Kate Beckinsale (bueno, realmente aparece unos diez segundos al final de la película, pero eso es dejarnos con las ganas). Sin la estelar protagonista de las dos primeras partes, la película pierde muchísimo, lo que unido a lo ya comentado en el primer párrafo, provoca un daño irreparable en la película.

A pesar de todo, estamos ante una película que podríamos calificar de mínimamente aceptable, ya que ha conseguido mantener una constante: el alto ritmo narrativo de toda la saga. No hay mucho que contar, pues todos conocemos la historia, pero veremos entretenidas secuencias de acción entre vampiros y hombres lobo, con unos efectos especiales bastante logrados y, sobre todo, el entendimiento de Tatopoulos acerca del hecho de que esta película, dado su guión, no debía tener grandes aspiraciones. Por ese motivo ha intentado hacerla lo más amena posible, cosa que es de agradecer ya que, al menos, no nos hemos aburrido.

No hay mucho más que contar. La película, en mi opinión, sobraba, ya que cuenta en forma de largometraje lo que ya fue perfectamente explicado en unos minutos en el film original. Muy bien Michael Sheen (Frost contra Nixon) como protagonista (único actor destacable) y, una vez más, muy mal Bill Nighy (¿sabrá poner otra cara que la de desconcierto contínuo) y Rhona Mitra, aunque tiene su punto, no es Kate Beckinsale.

¿Harán una cuarta? Vista la diferencia entre la primera y las otras dos, espero que no.

jueves, 19 de marzo de 2009

Underworld: Evolution

Valoración: Pasable

Las películas de vampiros y hombres lobo ya no son lo que eran; antiguamente uno pasaba miedo en estas producciones, pero ahora, a lo más que se puede aspirar es a la diversión, pues desde que Stephen Norrington rompiera moldes con la impresionante Blade, el terror ha dejado paso a la acción en este tipo de productos.

Eso es lo que ofrece esta secuela de Underworld: acción continuada, numerosas secuencias de lucha bien coreografiadas, primeros planos de la espectacularmente bella y morbosa Kate Beckinsale y algo de argumento para que toda esta maraña de efectos no carezca de sentido. Pero es ahí donde radica la principal diferencia entre esta película y su predecesora: el guión de la primera es muy superior a éste, lo que hace que Wiseman no salga demasiado airoso con esta continuación, a pesar del ritmo con el que Danni McBride vuelve a dotar a la narración. Esto tiene sus cosas buenas y malas: por un lado la calidad del film se ve reducida de forma importante, pero por otro no engaña al público con dramas fuera de sentido que hubiesen alterado el espíritu original del relato. De lo que no hay ninguna duda es de que el argumento daba para más, de forma que no puedo por menos que sentirme decepcionado ante un film ciertamente desaprovechado.

Así pues, una secuela notablemente inferior a la primera parte. ¿Será este el motivo por el cual Len Wiseman ha preferido dejar las labores de dirección en manos de otro para culminar la trilogía?

Underworld

Valoración: Buena

El director de la espectacular Jungla de cristal 4.0, Len Wiseman, debutó en 2003 con Underworld, un buen film de acción basado en una guerra milenaria que enfrenta a dos seres muy conocidos en el género del terror: vampiros y hombres lobo.

Es imposible obviar la gran influencia que Blade ha tenido sobre este film, tanto en las secuencias de acción (balas de plata, espadas y armas futuristas) como en la estética y en ciertos aspectos del guión (el poder de la sangre y un elegido detrás del cual anda todo el mundo). Aunque también hemos de reconocer ciertas reminiscencias de Matrix en el apartado visual.

El libreto del también debutante Danny McBride nos cuenta una trama más que aceptable con un magnífico proceso narrativo, en el sentido de que se mantiene fiel a lo que ofrece, con un ritmo frenético y contínuo que no decae en ningún momento. La encarnizada lucha entre ambos clanes se verá dominada por las ansias de poder y las traiciones de algunos de sus miembros, en un relato que se va deshilvanando poco a poco para terminar contando una terrible verdad, oculta tras varios siglos de mentiras.

Los efectos especiales son dignos de una producción de estas características, con coreografías cuidadas al detalle, magnífico maquillaje y sensación en todo momento de superproducción. Además tenemos la guinda del pastel en la persona de Kate Beckinsale, posiblemente y con permiso de Catherine Deneuve, la vampiresa más atractiva que jamás haya aparecido en la gran pantalla. Su belleza en conjunción con una buena interpretación de un miembro de un ejército de vampiros vengadores, confieren a la historia gran empaque. De hecho, es lo mejor de toda la película.

Resulta curioso observar a algunos de sus compañeros de reparto, famosos en la actualidad por protagonizar series como Moonlight o Prison Break. Me refiero a Sophia Myles (¿os la imaginabais de vampiro tras verla tras Mick Saint John?) o Wentworth Miller (¿y al rapado Michael Soffield con un pelo tan rizado y horrible como el de Ronaldo?). Otro actor de series, Scott Speedman (Felicity) es, desgraciadamente, el protagonista masculino. Speedman se muestra incapaz de otorgar la suficiente profundidad a su personaje, desaprovechando por completo todo lo que éste le ofrece y convirtiéndose en el auténtico punto negro de toda la producción. Lástima de lesión (su hombro impidió que se dedicase a la natación profesional, lo que nos habría ahorrado padecer su mediocridad interpretativa).

Underworld es, ante todo, una película hecha por y para entretener y a fe que lo consigue. El espectador quedará satisfecho al verse cumplidas sus expectativas, aunque no menos que Wiseman, que emuló a Steven Spielber en Indiana Jones en el templo maldito al casarse con la belleza protagonista. Los hay con suerte.

martes, 10 de marzo de 2009

El desafío: Frost contra Nixon

Valoración: Interesante

Ron Howard es uno de esos directores de los que podemos esperar lo mejor (Cinderella Man) y lo peor (El código da Vinci). En esta ocasión, se queda a medio camino ya que "El desafío" podría haber sido una gran película, aunque evidentemente nadie puede tacharla de mala.


De entrada Howard nos ofrece una pequeña muestra del mundo de los informativos de la época. Para ello es crucial el papel de Michael Sheen (el malvado Lucien de "Underworld"), en el papel de David Frost, alguien que desearía disponer de reconocimiento social por ser un entrevistador de altura, pero que es famoso por representar algo muy distinto: un showman.


La película se centra por completo en él y su partenaire, Frank Langella (Superman Returns) soberbio en su rol de Nixon, probablemente lo mejor del film. Sin embargo, lo que podría haber sido uno de esos duelos interpretativos de altura, queda mermado por la poca intensidad resultante de los tres primeros asaltos en forma de entrevistas entre ambos personajes. Sólo en el último se vislumbran ciertos visos de intensidad, aunque personalmente creo que el guión de Peter Morgan (Las hermanas Bolena) no termina de explotar una situación que daba juego para mucho.


Kevin Bacon, Oliver Platt y Sam Rockwell son nombres importantes para completar un elenco cumpliendo la función de actores secundarios, sin embargo el guión también falla aquí, al no explorar suficientemente sus diferentes personalidades, algo que creo fundamental en un drama de personajes como éste.


En resumidas cuentas, una película que tiene cierto valor como documento histórico pero que, desgraciadamente, se basa en exceso en ello, con un resultado cinematográfico final menor de lo inicialmente esperado.