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domingo, 31 de octubre de 2010

El exorcismo de Emily Rose (The Exorcism of Emily Rose)


Valoración: Muy buena

En 2005 pudimos disfrutar de este excelente y a la vez sobrecogedor relato, basado en el único caso de exorcismo reconocido oficialmente por la Iglesia Católica hasta la fecha.

Estamos ante un drama aterrador, que funciona a la perfección por su inteligente guión, el cual entremezcla sabiamente el thriller judicial con el género de terror, mediante espeluznantes flash-backs sobre la posesión de Emily Rose, encarnada magistralmente por Jennifer Carpenter, actriz a quien muchos conoceréis como "la hermana de Dexter".

El director, Scott Derrickson (Ultimátum a la tierra) consigue generar un miedo atroz gracias, entre otras cosas, a su inestimable trabajo con los actores, quienes logran aterrorizarnos con sus impecables interpretaciones. Es una vuelta al terror clásico, a aquellas películas como Al final de la escalera, en la que uno no pasaba miedo viendo qué había en el último tramo de escaleras, sino observando la desencajada cara de la protagonista (Trish Van Devere) cuando fijaba la mirada en lo que había al final de los peldaños, siguiendo esa máxima de que asusta más lo que se insinúa que lo que se enseña.

Se agradece que el film, en su mayoría, olvide los fáciles sustos efectistas que suelen abundar en este tipo de producciones (aunque reconozco que alguno hay) y se centre en la esencia misma del mal, alcanzando así grandes cotas de miedo profundo y continuado. Y tampoco viene mal que, después de hacernos pasar tanto miedo, el tramo final contenga un importante mensaje de esperanza.

Además de la mencionada protagonista, me gustaría destacar la labor de varios actores. Empezaré por Tom Wilkinson, muy lejos de su rol en Full Monty, encarnando a la perfección a un sacerdote que se sobrepone al miedo para llevar a cabo su misión, la cual se desvelará al final de la película. Me parece un personaje de especial relevancia, ya que hace de hilo conductor durante el relato. También destacaré la labor de la siempre eficiente Laura Linney como abogada defensora, a quien ya habíamos visto con anterioridad en un estrado, enfrentándose a Richard Gere en la magnífica Las dos caras de la verdad. El reparto se completa con actores de la talla de Colm Feore (El intercambio, 24), Campbell Scott (La trama, Morir todavía) o Henry Czerny (Misión imposible, Peligro inminente).

En un momento en que el cine de terror está en horas bajas, El exorcismo de Emily Rose consigue devolver la fe a todos los amantes del género, con una película de altísima calidad, capaz de poner los pelos de punta a cualquiera, totalmente recomendable para todo aquel que sepa disfrutar no sólo del género de terror, sino también del buen cine.

Lo he dicho muchas veces: las películas de miedo se hacen, en su mayoría, con total descuido. El exorcismo de Emily Rose demuestra que, invirtiendo en buenos intérpretes y trabajando el guión, este género es tan bueno como cualquier otro para producir películas de gran calidad.

Lo que está claro es que, después de verla, las tres de la mañana ya nunca serán una hora cualquiera más.

lunes, 18 de octubre de 2010

Saw II


Valoración: Interesante

Tras el éxito de la magnífica y controvertida Saw, la secuela no se hizo esperar. Un año después llegó a los cines Saw II, siguiendo el precepto más importante de la saga: recaudar altos ingresos con una inversión pequeña. De hecho, si la primera parte obtuvo en la taquilla norteamericana 55 millones de dólares, con ésta segunda se hicieron de oro, al conseguir la nada desdeñable cifra de 87 kilitos (sólo costó cuatro) siendo a fecha de hoy, la parte más rentable de toda la serie.

James Wan, director de la original, se pasó a labores de producción durante el resto de la saga (muy inteligente ya que los beneficios han sido redondos). El nuevo director (un jovencito llamado Darren Lynn Bousman) responsable también del argumento (retocado por Leigh Whannell, coguionista del primer Saw) ofrece una cinta con un mayor número de minutos destinados a la acción, en detrimento del suspense, lo que inevitablemente termina por reducir la calidad del conjunto.

El punto de partida es diferente, entre otras cosas porque ya sabemos la identidad del sanguinario Jigsaw. El argumento se divide en dos tramas principales: por un lado las víctimas de turno, encerradas en una casa llena de trampas y acertijos, con influencias más que evidentes del clásico de Agatha Christie Diez negritos; por otro, la intensa y estresante búsqueda contra reloj que un detective de la policía (Donnie Wahlberg) debe llevar a cabo, enfrentado cara a cara con el mismísimo Puzzle, ya que dentro de la mencionada casa hay alguien de suma importancia para él.

Con respecto a la primera, este film aumenta en gran cantidad los litros de sangre, los muertos y el maléfico ingenio y mimo con los que el protagonista prepara nuevas y horrendas formas de morir. La pena es que pierde en frescura, originalidad y talento. Aún así, es una secuela bastante efectiva, de desarrollo intenso y clímax final en clave de sorpresa, explicado mediante varios flash-backs por si acaso los espectadores, con tanta atrocidad, nos habíamos olvidado de elementos clave del argumento.

También se le puede reprochar que si bien el guión profundiza sobre la historia de Jigsaw, varios personajes que parecen importantes en la trama (a tenor de lo escuchado en ciertos diálogos) están muy mal definidos. Quizá con menos sangre y más tiempo dedicado a preparar los personajes secundarios, como hizo Wan en el fantástico film original, la película habría subido muchos enteros. Aún así, diré que es una secuela aceptable, lo mismo que la siguiente, Saw III. A partir de ahí, la serie iría cuesta abajo y sin frenos.

Saw


Valoración: Notable

En 2004, James Wan consiguió revolucionar el género del terror con Saw, un inquietante y asfixiante thriller psicológico, englobado en el subgénero de los slashers.

En muchas ocasiones he denunciado el maltrato que sufren las películas de miedo. Directores con muy poco talento tratan de obtener beneficio con un producto que todavía vende, por malo que éste sea. Parece que el público adolescente se contenta con ver muertes, litros de sangre y sustos facilones, calcando todos los elementos inherentes a este tipo de películas. Sin embargo Wan creó una maravilla, demostrando que, por muchas películas de psicópatas que se hayan llevado a cabo, todavía se puede ser original.

En Saw no veremos a una cuadrilla de chavales de fiesta en un instituto o un cámping, que son descuartizados uno a uno. Tampoco se trata de una película en la que un psicópata va matando y los policías son los caracteres principales. Wan toma el punto de vista de las víctimas, dos hombres que aparecen en un sótano abandonado encadenados y sin tener ni idea de lo que pasa. Poco a poco van haciendo memoria y descubriendo pistas, hasta caer en la cuenta de que son los elementos principales de un juego macabro y mortal.

Una de las cosas que hizo famosa a Saw fue la imaginación del asesino. Cada muerte es diferente de la anterior, muy complicada, impensable, pero con una pequeña esperanza para la posible víctima, ya que siempre hay una minúscula ocasión para escapar, la cual, todo sea dicho, exige un importante sacrificio. Aquí se define el carácter del malvado villano, un ser monstruoso capaz de otorgar una última oportunidad a personas que, según él, están desperdiciando sus vidas.

Además de ello, considero un acierto que el guión no transcurra por completo en el sótano mencionado, ya que así se agiliza la trama (recordad lo pesada que se hizo Buried, por ejemplo). Así también el reparto es mayor, lo que Wan utiliza sabiamente para jugar con el espectador, que se preguntará durante todo el metraje quién de ellos es el asesino.

Saw es, por méritos propios (y deméritos del resto de "autores" del género) una de las mejores películas de miedo realizada en la primera década de 2000. Aunque contiene elementos gore y secuencias que pueden dañar la sensibilidad, no se centra únicamente en eso (como películas tipo Hostel) sino que genera una buena trama de intriga, contiene sorpresas y consigue, sobre todo, alcanzar una atmósfera opresiva y claustrofóbica imponente, que llega a provocar miedo y angustia en el espectador. Imprescindible.

martes, 12 de octubre de 2010

Frágiles


Valoración: Mala

Hay géneros en el mundo del cine que tienen el riesgo de generar films aburridos. Por poner un ejemplo, si uno va a ver una película en clave documental y descubre ya en la sala que el tema central no despierta la curiosidad prevista, la sesión se le puede hacer muy larga. Lo mismo sucede con películas de ritmo lento, ya que si lo que cuentan no es del interés de uno, pueden convertirse en auténticos suplicios.

Sin embargo, aburrirse viendo una película de terror es algo imperdonable. ¿Por qué el espectador busca este género? Por la tensión, el miedo, el suspense o incluso el divertimento, ya que si se tiene talento, incluir ciertos momentos humorísticos en mitad de este tipo de películas, suele funcionar muy bien.

Lo que está claro es que nadie va a ver una de miedo con la expectativa de aburrirse. Pero entre el cine de terror proveniente de Asia, sus influencias y mediocres autores como el sobrevaloradísimo Jaume Balagueró, las películas de este género cada vez son más soporíferas.

Como Balagueró es español, muchos se tienen a menos de hablar mal de él. Allá ellos, porque el cine no entiende de fronteras políticas. Y este director sólo ha conseguido buenas cotas de miedo, suspense y entretenimiento con REC. Del resto de su filmografía no se salva nada, incluyendo esta soporífera y nada original Frágiles, de la que hablaremos brevemente, ya que no hay mucho que comentar.

Estamos ante una película visualmente correcta (buenos encuadres, cuidada fotografía, movimientos de cámara nada toscos) pero es lo único salvable técnicamente hablando, ya que la puesta en escena es tan pobre, que no genera ni atmósfera claustrofóbica ni clima de tensión.

En referencia al relato, lo de contar una buena historia parece quedar muy grande a Balagueró, pues se ha limitado a copiar descaradamente trozos de la película El internado de Pascal Laugier (y algunas más de temática similar) adoptando la enfermedad que padecía Samuel L. Jackson en El protegido de M. Night Shyamalan.

El guión es muy deficiente. En lo que se refiere a la trama, está tan mal planteada y narrada que al público le importa un bledo cual es el misterio del hospital, entre otras cosas porque a la media hora de metraje todos, excepto la mayoría de los ridículos caracteres que pululan por el film, tenemos claro lo que pasa. Ya que los mencionamos, el libreto descuida por completo a todos y cada uno de los personajes, incluidos los protagonistas, pésimamente definidos, de forma que es imposible simpatizar con ninguno de ellos.

El trabajo con los actores tampoco debió de ser muy bueno, ya que las interpretaciones dejan mucho que desear, como si ninguno creyera lo que está representando. Calista Flockhart no cambia de rostro en todo el metraje, cosa que tampoco hace Elena Anaya. En el caso de la española es más previsible, ya que todos sabemos dónde reside su talento (atractivo físico) pero Ally McBeal es bastante mejor actriz de lo que aquí demuestra. Sobre los roles masculinos, son tan poco relevantes que no les dedicaré ni una línea y los niños, simplemente gritan (muy propio).

En resumen, Balagueró dirige y escribe un desastre total, un gran aburrimiento y un ejemplo más de su torpeza como cineasta y escritor. ¿Será REC flor de un día? Por lo que parece, así es.

lunes, 16 de agosto de 2010

Inmersión letal


Valoración: Mala

Patética e irrisoria peliculita de acción, protagonizada por uno de los actores más lamentables del Hollywood actual, Paul Walker, cuya inexpresividad rivaliza hasta límites insospechados con los mediocres Hayden Christensen y Orlando Bloom, conformando posiblemente el peor trío de actores del momento.

Convendrá tener en cuenta, desde hoy, dos nombres: Matt Johnson y John Stockwell, guionista y director respectivamente de este bodrio, para poner una enorme señal de alarma en sus futuros proyectos, pues el curriculum de cada uno es muy significativo: Johnson fue quien escribió el guión de Torque, ahí es nada y lo más representativo que ha hecho Stockwell fue interpretar un pequeño papel en Top Gun.

La total carencia de originalidad de la película es innegable, con dos rubias explosivas (Jessica Alba y Ashley Scott) encarnando a personajes desaprovechados, al más puro estilo mujeres-florero y montones de tipos cachas más propios de un gimnasio que de un lugar de teatro. Pero es que la irrealidad del relato llega a ser insultante, con tiburones "inteligentes" que saben a quién hay que atacar y a quién no, con profesionales del hampa que se dejan apalear por niñas que pesan cincuenta kilos y sobre todo, con un protagonista que pasa más tiempo bajo el agua sin necesidad de respirar que el mismísimo Kevin Costner en Waterworld.

Supongo que un actor de la talla de Josh Brolin intentará, por todos los medios, borrar de su currículum esta tortura de casi dos horas de aterradora vulgaridad.

jueves, 20 de agosto de 2009

Harry Potter y el cáliz de fuego

Valoración: Floja

Mike Newell (Cuatro bodas y un funeral) realizó en 2005 una de las peores entregas de la serie Harry Potter. Y es que cinematográficamente hablando, la saga ha ganado en calidad conforme ha aumentado la oscuridad de la historia en favor de un público más adulto, cosa que lamentablemente no ocurre aquí.

En El cáliz de fuego (en original Harry Potter and the Gobblet of Fire) el principal problema es el exceso de duración en favor de una serie de historietas demasiado americanas, que poco o nada tienen que ver con la trama principal.

No es comprensible que partes como una especie de baile instituto, que apenas ocupa una mínima parte del libro de Rowling o los flirteos entre alumnos, al más puro estilo Salvados por la campana, sean las más extensas y destacadas del relato.

Por el contrario, lo que debería haber sido un espectacular duelo en el concurso de los tres magos y el habitual partido de Quidditch, quedan casi en un segundo plano, debido al poco virtuosismo de Newell para rodar secuencias de acción con el mismo poderío visual que en las entregas anteriores.

De entre los nuevos personajes, dos destacan sobremanera: Brendan Gleeson , con una interpretación carismática del personaje Alastor y el siempre genial Ralph Fiennes, irreconocible físicamente en su papel del malvado Lord Voldemort.

De hecho es el tramo final, con Fiennes al a cabeza, lo que salva in extremis esta cuarta parte de Harry Potter. La escalofriante corporización de Voldemort, el trágico suceso en el que se verá inmerso uno de los magos (interpretado por un Robert Pattinson pre-Crepúsculo) y cierta información que se desarrollará en capítulos posteriores, hacen que la película termine por remontar el vuelo.

Decía el gran Alfred Hitchcock que una película se mide en función de lo que vale su villano. Y sí, Ralph Fiennes lo vale y con creces. Sin embargo, Daniel Radcliffe es un héroe con muy poco peso, sin una gran personalidad y excesivamente insulso, tanto, que la máxima de Hitchcock podría haber encontrado aquí una excepción.

Harry Potter ya nunca será el mismo. Esta cuarta película marcaría un punto de inflexión en una serie en la que la Warner impediría cualquier ejercicio de estilo y de autor, para ejercer un control absoluto sobre su beneficioso producto.

Por ese motivo, el encargado de realizar el resto de entregas sería el televisivo David Yates, alguien con muy poca experiencia en el Séptimo Arte, pero muy hábil a la hora de plegarse a los deseos de quien pone el dinero: los productores.

lunes, 1 de septiembre de 2008

La venganza de los Sith

Valoración: Notable

Buen colofón a la segunda trilogía de Star Wars con la mejor película de las tres. En esta ocasión, Lucas ha sido fiel al espíritu de la primera trilogía, confiriendo más importancia a los personajes y al asunto central (el bien contra el mal) que a las ridículas y poco creíbles historietas que vimos en Episodio I y II. A pesar de que uno nunca termina de creer que McGregor sea el gran Obi Wan que fue en su día Alec Guinness y que Christensen sigue sin tener el carisma que procedería en un personaje de tal envergadura como el suyo, la película introduce al espectador en el mundo de la primera trilogía mediante un guión que enlaza ambas sagas, con espectaculares duelos a espada láser y dejando claro de una vez el papel que representará cada personaje en el desenlace final de la historia.

Los momentos de tensión e incluso terror llegan a su clímax con la exterminación de los Jedi, quizá el único instante en que Christensen se salva de su quema particular. Y qué decir de los efectos especiales... Sin duda, marcarán época.

Por fin vemos a un Yoda protagonista, un ser que da una falsa idea de endeblez física pues resulta ser el Jedi más poderoso de todos, más fuerte incluso que Palpatine. También llegaremos al ansiado momento en que Anakin se convierte en Vader, un tanto desaprovechado en su desarrollo, pero tan esperado que cuando volvemos a ver al mítico villano de la trilogía original, con la voz de Constantino Romero y sus costosas y aterradoras respiraciones, uno no puede por menos que aplaudir.

Otro de los fallos de la película (en mi opinión bastante importante) es que las edades de algunos caracteres no cuadran con las historias contadas en los episodios 4, 5 y 6. De la misma manera, no hacer ningún tipo de referencia a todo un exponente de la saga como Han Solo (y eso que aparece incluso su fiel compañero Chewbacca) me parece de lo más inapropiado.

En líneas generales, estos tres episodios han decepcionado un tanto. Afortunadamente lo mejor ha llegado al final, con lo que nos quedamos con un relativo buen sabor de boca, que seguro mejorará cuando volvamos a ver los films originales.