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jueves, 26 de agosto de 2010

Hitman


Valoración: Mala

Desgraciadamente, lo habitual en una adaptación de un vídeo-juego al cine es que el proyecto resulte un desastre y Hitman no es una excepción a dicha regla. La película dirigida por el realizador francés Xavier Gens tiene muy poco que contar: un despiadado asesino a sueldo se convierte en objetivo y debe llevar a cabo una serie de pesquisas para tratar de salvar el cuello.

Tras esta premisa tan poco original, se encierra un film con un argumento plano, personajes sin definir, intriga sin interés y ningún rigor hacia las leyes físicas que en su día enunciaron genios tan respetables como Albert Einstein. Puedo entender que en un juego de ordenador un personaje pueda dar saltos imposibles o salir ileso de caídas, pero ¿en una película? Dentro del género fantástico sí, sin embargo Hitman no va en esa línea.

Por si fuera poco, las coreografías entre peleas, que deberían ser el punto fuerte de esta producción, son muy poco satisfactorias (por utilizar un eufemismo).

Nos quedan los actores. De entrada son bastante conocidos: Timothy Olyphant (La jungla 4.0, Deadwood), Dougray Scott (Misión Imposible 2, Mujeres desesperadas), Olga Kurylenko (Quantum of Solace, Centurión) o Robert Knepper (Prison Break, Transporter 3) pero ni están interesados en esforzarse en su trabajo ni tienen nada a lo que agarrarse (el guión es un desastre).

Así pues, jugad al vídeo-juego, que es bastante entretenido y olvidad que se ha hecho una película basada en él.

sábado, 21 de agosto de 2010

Centurión


Valoración: Regular

Luces y sombras en lo nuevo del británico Neil Marshall, Centurión, film que presenta bastantes paralelismos con el resto de su filmografía (Doomsday, El descenso, Dog Soldiers...) a saber: aroma de Serie B, aventuras, acción y gore sin complejos. También se adivina, en estas películas, cierto carácter crepuscular, lo que unido a las altas dosis de violencia y algunas semejanzas al género del western, parece una clara influencia de uno de los grandes en este apartado: Sam Peckinpah.

Pero también se adivina el influjo de dos películas más recientes que el cine de Peckinpah: Gladiator de Ridley Scott y 300 de Zack Snyder. De la primera coge la ambientación inicial, con parajes nevados e inhóspitos, además del intento de conquista de un territorio que no importa demasiado a Roma. De la segunda el enfrentamiento valeroso de unos pocos contra un ejército y el realismo de ciertas secuencias de acción, en las que una espada no cercena miembros como si de un sable de luz se tratara (hay films en los que las heridas incluso parecen cauterizadas) sino que las armas cortan y los cuerpos quedan, por decirlo de forma suave, bastante maltrechos.

Incluso hay otro largometraje, de calidad bastante inferior, del que toma la caracterización del pueblo picto: El rey Arturo de Antoine Fuqua (los aquí villanos, porque de eso habría mucho que hablar, parecen auténticos punkys).

El principal problema de esta película es lo irregular de su narración. En contra del realismo mencionado en las batallas (desmerecido unas cuantas veces por el dichoso empleo de exagerados primeros planos, que dificultan el seguimiento de la acción) ciertas partes del argumento chirrían por su grado de inverosimilitud. En una película ambientada en el siglo II d.C. y protagonizada por la mítica Novena Legión romana, introducir aspectos como la incapacidad para coger una pulmonía o morir de hipotermia de Sylvester Stallone en Máximo riesgo, no queda demasiado bien. Por no hablar de la ridícula historieta de amor, no porque el romance no pueda surgir como tal, sino por las circunstancias del personaje interpretado por Imogen Poots (una hermosa mujer que vive sola y sin protección en medio del bosque, con una legión de soldados romanos muy cerca de allí, pero que no es molestada por nadie... No me lo creo). Asimismo, el ritmo con el que se cuenta todo el relato es bastante irregular, combinando momentos de gran intensidad con muchos bajones, tantos que, a pesar de la corta duración del metraje (poco más de hora y media) se llega a hacer pesado.

Dentro del elenco destacar a su protagonista, Michael Fassbender (uno de los Malditos bastardos de Quentin Tarantino), Olga Kurylenko (la, de momento, última chica Bond) y Dominic West (Hannibal, el origen del mal, La sonrisa de Mona Lisa). El resto del elenco está por debajo de ellos.

A modo de resumen, diré que es una película que me gustó a ratos. Marshall se desenvuelve bastante bien con la acción, aunque se excede con la sangre y, en ocasiones, el mal gusto (como ejemplo una escena un tanto asquerosa en la que varios personajes se alimentan de un ciervo recién cazado). Sin embargo, la falta de ritmo hace que en muchos momentos desconectemos del film y eso, en una película realizada con carácter de aventura y acción, me resulta imperdonable.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Quantum of Solace

Valoración: Floja

Doug Liman y Paul Greengrass han sentado cátedra con su Jason Bourne, de tal manera que hasta el mismísimo James Bond le sigue los pasos (nótese que las iniciales de ambos personajes son idénticas: J.B.). Tal ha sido la aceptación de la trilogía de Bourne que "Quantum of Solace" presenta innumerables paralelismos con ella: el similar estilo visual moderno, los impactantes y vertiginosos planos, la misma estética en persecuciones, localizaciones en Europa, ritmo frenético, coreografías muy parecidas en las peleas... Lástima que no hayan copiado también el guión, pues a pesar de contar con Paul Haggis (Crash, Million Dollar Baby, Cartas desde Iwo Jima) la historia de la última película del mítico 007 es una de las peores de toda la colección.

La impresión que uno tiene al terminar de ver este film es la de que se ha comenzado con una nueva era de Bond, siendo "Muere otro día" el último episodio de lo que podríamos considerar la saga inicial. La primera película de Daniel Craig sirvió para mostrar los inicios de Bond y esta segunda es claramente una continuación, pues termina, en parte, el argumento iniciado en la anterior.

Este James Bond no es el mismo con el que todos hemos crecido. No sólo ya no fuma, sino que ha perdido ese divertido punto de lograr sacar de quicio a los villanos con todo tipo de cinismos, repelencias y amoríos varios con los ligues de sus malvados rivales. Ahora, simplemente, Bond es un tipo frío y calculador que hace que los malos se mueran de miedo, llegando a convertirse en una especie de cruce entre la crueldad de Jack Bauer, el cinismo de Bruce Willis y la escasa sutileza de Schwarzenegger y eso no es lo que esperamos de un personaje que desarmaba a sus enemigos utilizando el carisma en lugar de la fuerza bruta.

Así pues, el segundo film de Daniel Craig como Bond ha resultado francamente decepcionante, no sólo por lo que podría calificarse de un plagio de Jason Bourne, sino porque tanta acción sin sentido llega a aburrir al espectador, algo hasta ahora impensable en un relato de 007.

sábado, 18 de octubre de 2008

Max Payne

Valoración: Floja

El mediocre realizador John Moore ("Tras la línea enemiga", "El vuelo del Fénix") ha sido el encargado de llevar a la ficción cinematográfica a "Max Payne", un excelente videojuego que ha marcado época. No era muy complicado crear una buena película aprovechando todo lo que ofrecía el juego en cuestión (de hecho con seguir el guión del mismo hubiera bastado) pero la poca calidad tras las cámaras unida al guionista novato Beau Thorne, íntimo amigo de una calamidad como el tejano Bryan Bertino ("Los extraños") han supuesto una pérdida de oportunidad importante ante las grandes posibilidades que ofrecía el relato de "Max Payne".

Para continuar con la sucesión de descalabros, el director de casting debe de ser otro "genio", pues no se le ha ocurrido otra cosa que colocar como protagonista a Mark "rigidez facial" Wahlberg, lo que ha terminado de minar el carisma del personaje. Max Payne es un antihéroe, alguien que lo ha perdido todo y que sólo vive por venganza, por lo que las normas no funcionan para él. Si Bruce Willis tuviera quince años menos, es un rol que le habría venido como anillo al dedo, pero se han decantado por el ex-Back Street Boy y así les ha ido. Por lo visto en la academia de interpretación a Wahlberg le enseñaron que fruncir el ceño y ponerse chulo es lo mismo, de tal manera que cada día recuerda más a otro de los máximos exponentes de la sección del museo de cera de Hollywood: Steven Seagal. De hecho, el único actor de todo el elenco que realmente aporta algo a la película es Amaury Nolasco (el famoso Sucre de "Prison Break") lo cual no es demasiado halagüeño.

No todo es malo en "Max Payne". Hay que reconocer que su fabulosa ambientación logra que quienes hemos jugado a dicho videojuego comencemos a ver la película con muchas ganas. La estética es sublime, pero no sólo de decorados vive el cine.

Y en cuanto a la acción, ésta prácticamente no existe, lo cual es un insulto pues debería haber tenido una carga importante dadas las características de la historia original. Hay dos tiroteos en todo el metraje y uno de ellos es patético, pues tratan de introducir con calzador una escena en la que poder utilizar el famoso recurso que "Matrix" puso de moda, el "Bullet time", simplemente porque es una de las opciones del juego.

En resumidas cuentas, esta bochornosa película nos lleva a una contradicción: Es visualmente impecable; lástima que no se deje ver.