lunes, 17 de agosto de 2009

Harry Potter y el prisionero de Azkaban

Valoración: Notable

El realizador de la imponente Hijos de los hombres, Alfonso Cuarón, fue el designado para llevar a cabo la tercera parte de las aventuras de Harry Potter. Fue un gran acierto, ya que Harry Potter y el prisionero de Azkaban es, hasta la fecha, la mejor película con diferencia de toda la serie.

¿En qué me baso para emitir tal afirmación? Para empezar, el filme ya no tiene un marcado acento infantil, lo que posibilita una mayor introducción de elementos oscuros, los cuales han protagonizado los mejores momentos de calidad cinematográfica de toda la saga. Cuanto más se centra la historia en la lucha entre las fuerzas del bien y las del mal, en el temible Voldemort y, sobre todo, en la influencia de éste en el protagonista, mejor y más elaborado es el guión, lo que deviene indefectiblemente en un mayor calado de la historia, un aumento del suspense y, en definitiva, un mayor interés por parte del espectador.

Además tenemos el poderío visual del que Cuarón suele hacer gala en sus películas. Los efectos especiales son más impactantes, los escenarios destilan grandeza en la generosa cantidad de planos con la que el director nos deleita y los hechizos de magia cada vez están más conseguidos.

Al igual que en las partes anteriores, se vuelven a producir nuevos fichajes de altura para el elenco. Tras el triste fallecimiento de Richard Harris, el veterano Michael Gambon (Gosford Park, El dilema) fue su sustituto para el papel del carismático Albus Dumbledore y hay que reconocer que supo mantener la altura lograda por Harris. A él se suman actores de la talla de Gary Oldman, Emma Thompson o el siempre solvente como secundario David Thewlis (La profecía) cuyos personajes consiguen conferir una mayor profundidad a la trama, al ser claves para resolver parte del misterioso pasado de Harry Potter.

Es una pena que Alfonso Cuarón no fuese designado director oficial para continuar el resto de la saga, ya que las partes restantes irán disminuyendo su calidad de forma inexorable, en favor de una idea de éxito comercial cimentada en lo que los productores creen que gustará al público adolescente. Entiendo que el dinero es el que manda, pero ¿acaso este filme no fue un rotundo éxito de ventas? Si alguien entiende el cambio de rumbo que la saga adquiriría a partir de la cuarta parte, le invito a que me lo explique, porque a mí se me escapa.

Harry Potter y la cámara secreta

Valoración: Buena

En 2002, Chris Columbus logró superarse a sí mismo con Harry Potter y la cámara secreta, adaptación de la segunda novela de J.K. Rowling sobre las aventuras del famoso niño mago.

Como toda segunda parte que se precie, el guión puede dedicarse por amplio espacio de tiempo a la aventura y a la profundización de los caracteres más importantes, ya que la presentación de personajes, escenarios e historia fue llevada a cabo en su momento en el filme original.

Potter experimenta cómo la magia va creciendo en él, pero empiezan a surgirle dudas, devenidas de la interacción entre el bien y el mal. Como si del mismísimo Luke Skywalker se tratara, el argumento juega de forma bastante aceptable con el miedo que tiene el protagonista a abandonar la luz para pasarse al bando de las tinieblas. Deberá confiar en sus amigos y aliados, pero ¿cómo saber quién lo es en un mundo lleno de hechizos? Este tipo de preguntas y, sobre todo, el temor a descubrir las verdades ocultas, harán que el relato funcione de maravilla, en una nueva aventura con pequeñas reminiscencias a Indiana Jones y, como he mencionado anteriormente, a Star Wars.

El elenco vuelve a ser de lujo. Al reparto de la producción original se unen intérpretes del carisma de Jason Isaacs (actor que siempre borda los papeles de malo) o Kenneth Branagh, en uno de los roles más alocados y estridentes de su ya de por sí peculiar carrera.

Sería la última contribución de Columbus a la saga y, además, la última aparición de Richard Harris en la gran pantalla, pues fallecería el veinticinco de octubre de ese mismo año.

Harry Potter y la piedra filosofal

Valoración: Buena

En 2001, Chris Columbus fue el elegido para llevar al cine uno de los fenómenos del momento: la saga literaria de J.K. Rowling basada en las peripecias de un joven mago llamado Harry Potter.

De entrada no parecía que alguien como Columbus, conocido sobre todo por realizar comedias como Solo en casa, Señora Doubtfire o Nueve meses fuese el más adecuado para acometer semejante proyecto, pero he de reconocer que el resultado final fue bastante satisfactorio, ya que el filme es una adaptación bastante fiel de la primera novela de la saga.

Todo el universo Potter está reflejado al detalle: lugares típicos, criaturas, tradiciones, magia, juegos, historia, amigos, enemigos y, sobre todo, la eterna lucha de siempre del bien contra el mal.

Algunos de los actores designados son de primera línea: el difunto Richard Harris, que lleva a cabo una poderosa interpretación del carismático profesor Dumbledore; el imponente Alan Rickman, con posiblemente la mejor interpretación del elenco, en un rol en el que uno nunca sabe si es héroe o villano; el veterano John Hurt o el gran cómico John Cleese. A ellos se uniría un trío de jóvenes y desconocidos actores, Daniel Radcliffe, Rubert Grint y Emma Watson, que encarnarán con cierta solvencia, de aquí hasta el final de la serie, a los tres niños protagonistas del relato.

Quizá esta primera parte vaya demasiado encaminada al público infantil, pero ¿qué queréis? Ése era el espíritu del libro y, como tal, Columbus supo mantenerlo. Además, entre las trepidantes aventuras, el adecuado ritmo narrativo y los cuidados efectos especiales, el producto es lo suficientemente atractivo como para llamar la atención a toda la familia.

Su éxito en cine fue similar al literario, de ahí que todas las aventuras escritas por la ganadora del Príncipe de Asturias, J.K. Rowling, vayan a ver la luz en una sala de cine. Pero, ¿sabrán mantenerse los diferentes directores a la altura de Columbus? Lamentablemente, unos años después, puedo afirmar que no. Pero bueno, no desesperemos pues la serie todavía no ha dicho su última palabra.

viernes, 14 de agosto de 2009

Frases de cine III

1.- "Para que Ronaldo marque goles, Guti al centro del campo".- Javier Ríos en Casual day.


2.- "Es una suerte que estés herido, miserable gusano, si no te despedazaría".- Jack Lemmon a Robert Foxworth en Aeropuerto 77.

3.- "Nada ha causado tantos problemas a la raza humana como la inteligencia".- Thelma Ritter a James Stewart en La ventana indiscreta.


4.- "Puede que mi culo esté tonto, pero no soy tonto del culo".- Samuel L. Jackson en Jackie Brown.

5.- "Bienvenidos al infierno".- Frase de la película Jarhead.

6.- "No quiero ser presidente".- Tom Cruise a Meryl Streep en Leones por corderos.


7.- "Sólo hay dos cosas en este mundo que necesita un hombre de verdad: una taza de café y un buen cigarro".- Frase de Johnny Guitar.

8.- "¿De dónde coño vienes, de Krypton?".- Frase de Jóvenes ocultos.

9.- "Mi madre no está bien de los nervios".- Anthony Perkins en Psicosis.


10.- "El pecado de todo el mundo es el pecado de nadie y el crimen de todo el mundo no es un crimen en absoluto".- Frase de la película Kinsey.

11.- "He cumplido todas las reglas, las humanas, las divinas y tú no has cumplido ninguna. Y todos te han querido más a ti: Samuel, papá, incluso mi mujer".- Aidan Quinn a Brad Pitt en Leyendas de pasión.

12.- "¿Puedo aprovechar este momento para decirte lo emocionado que estoy?".- Steven Seagal a Marlon Wayans en The glimmer man.


13.- "Si Dios existe, se toma un montón de largos almuerzos".- Stephen Fry en Los amigos de Peter.

14.- "Quizás él sabía, aunque yo no, que la Tierra fue creada redonda para que no podamos ver el final del camino".- Meryl Streep en Memorias de África.

15.- "Repita eso y a lo mejor me enfado".- Russell Crowe a Kim Basinger en L.A. Confidential.



16.- "A veces pasan cosas malas incluso a las personas que más queremos".- Ed Harris a Alexandra Kyle en Ojo por ojo.

17.- "Nadie es un fracaso si tiene amigos".- Frase de Qué bello es vivir.

18.- "Soy lo suficientemente bajo y lo suficientemente feo como para triunfar por mí mismo".- Woody Allen en Sueños de un seductor.


19.- "A veces la mierda cae tan fuerte que debería llevar sombrero".- William Hurt en Fuego en el cuerpo.

20.- "Cuando van a cortarte el cuello, ¿de qué te sirve preocuparte por la barba?".- Frase de Los siete samuráis.

21.- "Puedo ser tradicional, pero pensaba que el asesinato iba contra la ley".- Farley Granger a Robert Walker en Extraños en un tren de Alfred Hitchcock.


22.- "Nada de piercings, ni tatuajes, ni rituales satánicos, ni sacrificios de animales de ningún tipo... ¡Oh Dios! Les he dado ideas".- Larry Miller en Diez razones para odiarte.

23.- "Si fuera un rancho me llamarían tierra de nadie".- Rita Hayworth en Gilda.


24.- "Sin una gran decepción, no se aprecian las victorias".- Nicolas Cage en 60 segundos.


25.- "Quince millones de terroristas en el mundo y se me ocurre matar a uno que tiene pie de mujer".- Bruce Willis con los pies desnudos, intentando calzarse un zapato de un terrorista al que acaba de partir el cuello (literalmente) en La jungla de cristal.


sábado, 4 de julio de 2009

Transformers 2: La venganza de los caídos

Valoración: Mala

En los últimos tres años, Steven Spielberg ha producido tres películas de ciencia ficción con tres cosas en común: el mismo protagonista (Shia LaBeouf), un guión lamentable y un uso absolutamente machista de las actrices, utilizadas como meras comparsas para la función de hacer más vistoso el filme. ¿Qué ha sido del derroche de imaginación que supuso Minority Report? ¿Qué hay de la gran calidad que atesoró Encuentros en la tercera fase, toda una referencia del género?

No puedo enfadarme con el genio que realizó Indiana Jones, Tiburón o E.T., pero precisamente eso es lo que más me molesta: que un cineasta de la altura de Spielberg permita que Michael Bay ponga las manos en uno de sus proyectos. A Bay se le acabó la chispa tras La Roca y Armageddon... Me refiero a la chispa que implica llevar a cabo una película medianamente buena, porque en lo que sí ha demostrado ser un auténtico filón es en culminar productos con beneficios megamillonarios. Así Spielberg puede volver a intentar que a Dreamworks le concedan varios Oscar por efectos especiales (estará resentido porque en la primera Transformers no se llevó nada) además de ganar dinerito contante y sonante, verdadero leit motiv del Hollywood actual.

¿Qué puedo contar de Transformers 2? Básicamente que los robots malos vuelven a la Tierra para intentar vapulear a los buenos mientras Megan Fox pasea por la gran pantalla su exhuberante físico, entrando en el "selecto" grupo que forman Jessica Alba y Kate Bosworth, a saber: no tenemos talento para la interpretación, pero estamos tan buenas que da igual.

Como en la primera parte el guión era muy flojito, en esta segunda han decidido prescindir de él. Así la factoría Dreamworks y Michael Bay pueden dedicarse por completo, los ¡¡¡15o minutos de metraje!!! en demostrarnos que son los mejores del mundo en el apartado técnico de una película. Los efectos son colosales, alucinantes, casi tan impresionantes como Megan Fox. Pero claro, dos horas y media de cine sin contar absolutamente nada pueden llegar a desesperar a cualquiera.

Así pues tenemos explosiones, giros rocambolescos de cámara, más explosiones, edificios arrasados, todavía más explosiones, vehículos volando, más explosiones aún y ninguna historia que contar. Teniendo en cuenta todo el dineral gastado en producir, realizar y montar toda esta cantidad de efectos, ¿no habría sido mejor reducir media hora en la duración final y, con ese dinero ahorrado, pagar a un buen guionista para que, al menos, el resultado final fuera el de una película entretenida?

Para mí Spielberg es un ídolo pero, sinceramente, cada día lo entiendo menos.

Transformers

Valoración: Pasable

Michael Bay (La roca, Armageddon, Pearl Harbor) dirigió en 2007 la adaptación cinematográfica de la famosa serie de dibujos animados de los 80 Transformers, que todos conocemos por la cantidad de juguetes que logró sacar a la venta.

Si Bay está al frente de un proyecto, ya sabemos qué esperar: Millones de dólares invertidos en los efectos especiales, ritmo frenético para que el espectador no pueda ni llegar a pestañear, abuso del travelling con cámara lenta sobre los protagonistas para enfatizar la importancia de algún momento de la historia, poses chulescas de dichos protagonistas, montontes de explosiones, coches volando por los aires y, sobre todo, muy poca exigencia en el guión.

Transformers sigue los arquetipos citados en el párrafo anterior. Una trama de ciencia ficción (no sé si por los robots o por el hecho de que alguien del físico de Megan Fox se fije en un perdedor como el personaje interpretado por Shia LaBeouf), en la que un adolescente se ve en medio de una conspiración alienígena por dominar la Tierra. Dicho así no suena del todo mal, sobre todo tras ver una primera hora de metraje plena de ritmo, tras la cual tuve la impresión de que me iba a encontrar al mejor Bay (al de La Roca). Pero mi gozo terminó en un pozo ya que, a partir de ahí, la película va cuesta abajo y sin frenos.

Muchos son los rostros conocidos en este filme. Para los amantes de las series, tenemos a Josh Duhamel (Las Vegas), Amaury Nolasco (Prison Break), Michael O'Neill (The Unit) o Glenn Morshower (el inolvidable agente Aaron Pierce de 24). Pero quienes confieren un poquito de calidad interpretativamente hablando, son dos secundarios de lujo: Jon Voight y John Turturro, sin duda lo mejor del filme en este apartado.

Así pues tenemos una película producida por Steven Spielberg (son tantas las referencias a E.T. y Los Gremlins que creo que no se le escapa a nadie) que vive por y para sus impresionantes efectos visuales y de sonido, llegando incluso a estar nominada al Oscar hasta en tres apartados técnicos, que puede resultar entretenida en algunos momentos, pero que nunca aguantaría un segundo visionado. No voy a descubrir a Spielberg como director, pero ¿cómo es posible que quien haya producido Cartas desde Iwo Jima, llegue a poner dinero para un filme que parece tener como objetivo competir con su gran amigo, George Lucas, en ver quién desarrolla los efectos más estridentes y aparatosos del mercado?

jueves, 2 de julio de 2009

Karl Malden nos ha dejado


En el post anterior, hice una referencia a una frase dicha en Harry el sucio en la lista negra: "los famosos mueren de tres en tres". Aquel día habían fallecido, con pocas horas de diferencia, Farrah Fawcett y Michael Jackson. Tristemente, hoy se cumple el trío con el magnífico actor Karl Malden. Personalmente, es un pérdida que he sentido mucho, dado que tengo un gran respeto por el trabajo de este formidable intérprete, tanto por las películas en las que ha participado como por sus meritorias interpretaciones.

Malden ha llegado a los 97 años, prueba de que no todo el mundo en Hollywood lleva mala vida, falleciendo por causas naturales en la ciudad de Los Angeles. Su carrera ha sido muy prolífica, por lo que enumerar todas sus películas sería una tarea encomiable. Podríamos destacar, por importancia, las siguientes:

-En 1950 su carrera comenzó a coger impulso gracias a dos películas: El pistolero, de Henry King, compartiendo reparto con Gregory Peck y Situación desesperada, de Lewis Mileston, protagonizada por Richard Widmark.

-En 1951 ganó un Oscar como mejor actor secundario por Un tranvía llamado deseo, de Elia Kazan, junto a Vivien Leigh y Marlon Brando.

-En 1953, a las órdenes del inimitable Alfred Hitchcock, completó un trío de lujo junto a Anne Baxter y Montgomery Clift en Yo confieso.

-En 1954 volvió a coincidir con Brando y Kazan en la celebérrima: La ley del silencio.

-También le pegó al western. En 1959 intervino, junto a Gary Cooper y George C. Scott en El árbol del ahorcado, de Delmer Daves.

-En 1961 volvió a trabajar con Marlon Brando. En esta ocasión, el mítico Brando efectuó labores de protagonista y director, en El rostro impenetrable.

-Un año después (1962) apareció en otras dos películas célebres en la historia del séptimo arte: El hombre de Alcatraz, protagonizada por Burt Lancaster y dirigida por John Frankenheimer y La conquista del Oeste de John Ford, junto a nombres de la categoría de Henry Fonda, George Peppard, James Stewart o Gregory Peck, entre otros.

-En 1965 destacó su participación en El rey del juego, protagonizada por el inolvidable Steve McQueen y Edward G. Robinson y realizada por Norman Jewison.

-Por último, me gustaría destacar su papelón en Patton de Franklin J. Schaffner, donde debía poner una y otra vez firme al famoso general, interpretado maravillosamente por George C. Scott. Malden era su íntimo amigo, de forma que siempre estaba intentando que este genio bélico no se metiera en líos gracias a su gran bocaza.

También destacó Malden en el mundo de la televisión, protagonizando la inolvidable Las calles de San Francisco, junto a Michael Douglas.

Si de algo puede presumir Karl Malden es de haber trabajado con los más grandes directores y actores que ha habido. Siempre contaban con él para los grandes proyectos, lo que define de un modo exacto su categoría como actor. Hasta siempre.