viernes, 29 de mayo de 2009

El protegido

Valoración: Excelente

M. Night Shyamalan dirigió en el año 2000 la mejor película que jamás se haya hecho basada en el mundo del cómic, El protegido, filme incomprendido donde los haya que con el paso del tiempo parece que va ganando adeptos, hasta el punto de llegar al reconocimiento de clásico.

De ritmo lento, el argumento es muy diferente a lo que hoy en día se intuye sobre las películas de superhéroes. Shyamalan, muy al contrario de los esquemas dictados por Marvel o DC, trata de acercar este mundo a la realidad, alejándose por completo de proyectos similares absolutamente contaminados por la cultura del video-clip. Para ello utiliza un lenguaje muy próximo a la vida cotidiana, como los conflictos familiares o los problemas de identidad del protagonista, un inconmensurable Bruce Willis que volvió a dejar atónitos a todos aquellos que no creían en su capacidad interpretativa. Y es que, si el protagonista de La jungla de cristal tiene una gracia sin igual a la hora despachar a terroristas a diestro y siniestro, mientras suelta la chulería de turno en sus películas de acción, aquí, cuando se pone el chubasquero, impresiona mucho más que cualquier personaje ataviado con traje de licra y capa, moviéndose en la línea de realidad ya comentada, pues nada impacta más que las cosas que sentimos cercanas y posibles.

Con respecto al resto del reparto, la calidez y humanidad de los personajes interpretados por la estupenda Robin Wright Penn y Spencer Treat Clark (esposa e hijo del protagonista) contrastan con la oscura y fría personalidad de Samuel L. Jackson, que encarna a la perfección a un solitario y enfermizo coleccionista de comics que encierra una terrible verdad.

Con su estilo particular, Shyamalan dosifica la información para que, poco a poco, vaya calando en el espectador. Destilando talento en cada toma, el director intercala precisos planos secuenciales con ángulos muy difíciles de conseguir, demostrando un dominio de la puesta en escena impagable. Perfectamente ambientada y plagada de simbología en continuo homenaje a los comics, la trama va en aumento, creando un inquietante clima que aumenta paulatinamente el interés por saber cómo terminará todo, culminado por una espectacular última media hora en la que todas las piezas encajan a la perfección.

Si por algo destaca esta producción es por su elegancia y sobriedad: un impecable despliegue visual y sonoro (la banda sonora de James Newton Howard está utilizada con suma inteligencia) con cierto aire de melancolía (a lo que contribuye la fotografía de Eduardo Serra) y aterradora atmósfera, que mantiene sabiamente el suspense hasta llegar al clímax final, con una de esas revelaciones que deja al espectador clavado en el asiento.

Corren rumores de una segunda parte, no en vano, El protegido fue concebido como una trilogía. Ojalá sea cierto y Shyamalan vuelva por la senda de sus éxitos. En El sexto sentido, El protegido y Señales demostró ser un cineasta genial. En El bosque, La joven del agua y El incidente, el genio pareció apagarse. Esperemos que vuelva a salir de la lámpara.

miércoles, 27 de mayo de 2009

La jungla 4.0

Valoración: Excelente

Doce años después de la fantástica Jungla de Cristal 3, tras mil y un rumores, por fin se concretó la cuarta entrega de las aventuras del detective John McClane. El encargado de dirigir el proyecto fue Len Wisman (era su tercera película tras las dos primeras de Underworld) y lo cierto es que no decepcionó. Si bien este californiano no tiene la mano firme de McTiernan, hay que reconocer que supo dotar al filme con un importante brío narrativo, así como con una serie de efectos visuales sin parangón, ofreciendo vertiginosos y originales planos, así como imaginativas coreografías tanto en tiroteos como en persecuciones. La pega es que, quizás, abuse un poquito de la cámara lenta, aunque de ninguna manera llega al gran abuso que sobre este recurso suele cometer John Woo (Misión Imposible 2).

De entrada parece que el guión de Mark Bomback (con las nada recomendables La lista y El enviado en su haber) pierde mucho en cuanto a la profundidad de los personajes. Sin embargo, haciendo una valoración global del espíritu con el que está confeccionada la película, es entendible ya que redunda en favor de la acción y de sus impresionantes efectos especiales, de forma que La jungla 4.0 es, sin ningún género de duda, la película más espectacular de los últimos años.

Si os habéis fijado he dicho "parece". Y es que, aunque los secundarios no están del todo definidos, sobre el protagonista hay un cuidado estudio, de tal manera que la película tiene un marcado carácter crepuscular al que ayuda el tono de "buddy movie" que aporta el joven Justin Long. Bruce Willis confiere maravillosamente a su personaje matices que ayudan a ello, como el de alguien que ya es de otra época enfrentado a un mundo casi futurista en el que no tiene cabida, odiado por todos sus seres queridos, solo, pero el único capaz de dejarse la vida por resolver una crisis mundial. Podríamos decir que el John McClane de Bruce Willis es una combinación letal entre Jack Bauer y Harry el Sucio, para poder entender lo que este personaje significa para el cine de acción.

El talento interpretativo de Bruce Willis está fuera de toda duda, pero después de ver a otros especialistas del género arrastrándose por ahí (casos de Stallone, Seagal o Van Damme) la pregunta estaba ahí: ¿todavía le daría el físico para interpretar convincentemente al duro McClane? Afortunadamente el actor pudo seguir siendo fiel a sus principios y pudimos disfrutar viendo cómo nuestro intrépido protagonista continuaba sin arrugarse ante el peligro, con esa chulería que tan famoso le ha hecho, haciendo temblar a los "malos" ante su presencia, pero mostrando su lado humano, pues a diferencia de otros "supuestos" héroes de acción, a él sí le duelen los golpes.

El argumento se centra en el miedo a la tecnología, en especial a lo controlada que ahora mismo está la humanidad por los ordenadores, haciendo especial hincapié en que nuestra información está centralizada por completo y al alcance de unos pocos. ¿Qué ocurriría si uno de ellos se pasase al lado oscuro? Es aquí donde toca hablar del villano de la función, único pero de toda esta superproducción. Hablamos de Timothy Olyphant, que encarna a un malo tipo Bond, en el sentido de que tiene un plan maestro para acabar con el mundo, pero sin el carisma necesario como para enfrentarse de tú a tú a un héroe de la categoría de John McClane.

A modo de conclusión diré que La jungla 4.0 es un entretenimiento de primera. Por un lado la acción es frenética y constante. Por otro mantiene el sentido del humor que siempre ha acompañado a Bruce Willis, al igual que la naturalidad con la que sigue "pateando traseros" y volando por los aires gracias a sus temibles ocurrencias (las secuencias del helicóptero y del avión pasarán a los anales de la historia). Por último, posee una factura visual extraordinaria y cumple con todos los cánones del género. ¿Qué más se puede pedir?

martes, 26 de mayo de 2009

La Jungla de Cristal III: La venganza

Valoración: Excelente

En 1995 John McTiernan retomó la saga Jungla de Cristal con esta tercera parte la cual, a modo de introducción, podríamos decir que es mejor que la segunda, pero inferior a la original.

El filme trata de salirse un poco de las dos partes anteriores. Primero fue un edificio, después un aeropuerto... Elegir un nuevo espacio cerrado parecía repetitivo, así que se decidió que la acción transcurriese en la ciudad de Nueva York y en otra época que no fuese Navidad.

Pero no es el único cambio. Esta tercera parte se podría considerar una "buddy movie" ya que Bruce Willis no estará solo, al contar con la ayuda de un divertidísimo Samuel L. Jackson, que conferirá al filme un mayor toque cómico que en los anteriores. En concreto, las reacciones de éste ante las animaladas que irá cometiendo sucesivamente John McClane, no tienen precio.

Una de las señas de identidad de esta serie ha sido la magnífica elección que se ha hecho de los villanos (exceptuando, evidentemente, la cuarta parte). Aquí le tocó al insigne Jeremy Irons, que interpretó de forma sublime al malvado hermano de Hans Gruber (Alan Rickman en el filme original) que clama venganza, aunque en realidad, oculta un sofisticado e inteligente plan para obtener sus fines verdaderos.

El trabajo de los tres intérpretes es sublime. Bruce Willis sigue haciendo las delicias del espectador con su rol de antihéroe macarra y chulesco, siempre capaz de conseguir el más difícil todavía. Irons se convierte en un villano de altura, uno de esos tipos capaces de aplastar a uno sólo por mirarlos mal y Jackson pone el contrapunto cómico, de forma que la interacción entre los tres funciona a las mil maravillas.

Además, la vuelta tras las cámaras de McTiernan aumenta la calidad del filme en aspectos como la trepidante agilidad narrativa de la trama, la altísima calidad técnica de las numerosas y espectaculares secuencias de acción y la magnífica dirección de actores.

Poco más podemos decir de esta auténtica joya, cuyo ritmo frenético, trasfondo cómico y perfecta puesta en escena harán las delicias de todo aquel que la vea. Tuvo tanto éxito que rápidamente surgieron rumores de una cuarta, la cual se haría de rogar, ya que sería estrenada doce años después.

lunes, 25 de mayo de 2009

La Jungla 2: Alerta Roja

Valoración: Excelente

Renny Harlin (Máximo Riesgo, Deep Blue Sea) fue el encargado de dirigir, en 1990, la continuación de la mítica Jungla de cristal. La empresa era harto difícil, no en vano el filme original marcó una época. Además, el no contar con la estilizada mano de McTiernan para esta segunda parte despertó no pocos recelos entre el público. Afortundamente, el finlandés Harlin resolvió con bastante solvencia el que iba a ser el mejor largometraje de su carrera.

Como toda secuela que se precie, mantiene una serie de conceptos del filme original: un espacio cerrado, una trama que abarque sólo unas horas, acción a raudales, un gran repertorio de frases mordaces e irónicas para el protagonista y, cómo no, otra Navidad con los McClane.

Inicialmente la película se iba a desarrollar en un barco, pero como Andrew Davis y Steven Seagal se adelantaron con la exitosa Alerta Máxima, se hubo de modificar el relato, encargado al mismo guionista de la primera parte, Steven E. de Souza, que adaptó a tal efecto el argumento de la novela 58 minutes de Walter Wager.

En muchos aspectos la película se ríe de sí misma, ya que en ocasiones parece una versión cómica del filme anterior. Al menos así se lo toma Bruce Willis ante lo improbable de que siempre haya terroristas fastidiándole las Navidades. Nuestro héroe vuelve a estar brillante e intrépido, demostrando una vez más que el cine de acción le venía como anillo al dedo.

Los villanos vuelven a ser de categoría: William Sadler (Cadena perpetua) y Franco Nero (Fuerza 10 de Navarone) representan perfectamente sus malvados roles intentando llevar a cabo un cuidado y meticuloso plan en el que nada es lo que parece (otra constante de la saga Jungla de cristal). Hay otros secundarios conocidos como Bonnie Bedelia, Reginald VelJohnson y William Atherton, que repiten sus papeles de la primera parte, además de nuevos rostros como el siempre solvente John Amos (El príncipe de Zamunda) o el mini-papel que tiene Robert Patrick (Terminator 2).

Pero si hubiera que destacar a alguno de ellos, sería sin duda a Dennis Franz (Policías de Nueva York) como jefe de seguridad del aeropuerto donde tienen lugar los hechos y auténtico dolor de cabeza para el bueno de McClane. De hecho, algunos de los diálogos entre ambos resultan tan eficaces como divertidos, despertando en varias ocasiones la sonrisa del espectador.

Si bien todos volvimos a disfrutar con Bruce Willis volviendo a encarnar al duro y sarcástico John McClane, La jungla 2 es de inferior calidad a la uno. Tiene una serie de virtudes que la hacen destacar, como los efectos especiales que vuelven a ser de altura, lo bien conseguido que está el desarrollo en forma de thriller o los inesperados giros de guión que ayudan a hacer adictiva la trama. Sin embargo, ni la puesta en escena de Harlin, aunque cuidada, llega a la altura de la de McTiernan ni el guión alcanza la excelencia del primero.

Aún así recaudó más dinero, asegurando una tercera parte que, para regocijo general, sería retomada por el maestro McTiernan.

sábado, 23 de mayo de 2009

Jungla de cristal

Valoración: Excelente

En 1988, el formidable realizador de cine de acción John McTiernan (Depredador, La caza del octubre rojo) dirigió la que posiblemente sea mejor película de este género en los ochenta y, probablemente, inicio de la mejor saga de cine de acción de todos los tiempos. Evidentemente, nos referimos a Jungla de cristal.

Además de su enorme calidad, si por algo será recordada esta película será porque supuso el salto al estrellato del gran Bruce Willis, en un rol que iba absolutamente a su medida: el más chulo, el más duro y el más violento, aunque muy en el fondo, terminase resultando un sentimental.

No fue fácil que Willis se hiciese con el papel. Inicialmente se había pensado para Schwarzenegger, ya que la historia iba a ser la segunda parte de Commando. El fornido austriaco rechazó la oferta y los productores pensaron en otro famoso cachas: Sylvester Stallone. Pero el bueno de Sly tampoco estuvo por la labor. Sin embargo el destino llamaba a la puerta de Bruce Willis, que aprovechó la oportunidad con una efectividad que sorprendió a propios y extraños.

Hay que valorar debidamente lo que consiguió aquí este norteamericano de origen alemán. Dar puñetazos y pegar tiros a diestro y siniestro es algo al alcance de cualquiera, pero conseguir hacerlo con gracia e ingenio, es más complicado y no digamos ya alcanzar el apelativo de magistral, a pesar del "san Benito" cómico que le había otorgado Luz de luna. Willis supo aportar una serie de matices que convertirían al protagonista de Jungla de cristal en un héroe atípico, forjando los arquetipos de lo que se llegaría a denominar el "antihéroe" por excelencia. Por si esto fuera poco, destiló gran soltura en las secuencias peligrosas, llegando a llevar a cabo varias de ellas sin necesidad de un doble (motivo por el cual exigió un aumento de 100.000$).

Basada en la novela Nothing last forever de Roderick Thorpe, el argumento relata las vicisitudes de un agente de policía neoyorkino que debe enfrentarse a un nutrido grupo de terroristas en el interior de una gran torre llamada Nakatomi Plaza, la cual es, en la vida real, el edificio Fox Plaza de Los Angeles. Es aquí donde el guión hace referencia a los miedos que la recientemente conseguida, por aquel entonces, Unión Europea, despertaba en algunos estadounidenses: los villanos son europeos. Resulta curioso cómo se utiliza el Himno a la Alegría de Beethoven, que como todos sabéis también lo es de la Unión Europea, en momentos en los que los terroristas van alcanzando objetivos. Toda una declaración de intenciones, ¿no creéis?

Es aquí donde debemos hacer referencia al resto del reparto. El excelente actor británico Alan Rickman es, como diría John McClane, el jefe de los malos. El duelo entre él y Bruce Willis es para enmarcar. Rickman es Hans Gruber, un activista alemán que no entiende la idiosincrasia americana, pero mucho menos la aparente total falta de cordura del protagonista. En el bando de los terroristas destacaremos a un muy convincente Alexander Godunov (Ana Karenina). Bonnie Bedelia (Presunto inocente) es la difícil esposa de McClane, William Atherton (Los cazafantasmas) un insufrible y problemático reportero y, por último, el contrapunto cómico lo ponen Reginald VelJohnson (Cosas de casa), Clarence Gilyard Jr (Walker Texas Ranger) y De'voreaux White (Acción Jackson), curiosamente los tres de raza negra (¿infuencias de Eddie Murphy?).

Con toda la pléyade de intérpretes expuesta, la magnífica puesta en escena de McTiernan, que para el cine de acción es todo un artista, el elevadísimo ritmo de narración de la aventura, los impresionantes efectos especiales (no en vano estuvo nominada a cuatro oscar: montaje, efectos visuales, sonido y efectos de sonido) los contínuos toques de humor, los constantes comentarios inteligentes y mordaces con que el guión cuida al protagonista y la acción desenfrenada, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que Jungla de cristal ha alcanzado la categoría de mítica, a pesar de formar parte de un género, la acción, tan denostado por los "sabiondos" críticos de cine que andan por ahí, convirtiéndose en una película por la que no pasa el tiempo. Imprescindible.

viernes, 22 de mayo de 2009

24 - Fin Séptima Temporada

Valoración: Excelente

ATENCIÓN PELIGRO SPOILER: La siguiente entrada desvela partes importantes de la trama; léelo bajo tu propia responsabilidad.


Ha terminado la séptima (y parece que penúltima) temporada de nuestro amigo Jack Bauer y, como siempre, no ha defraudado. En esta ocasión la trama se ha centrado en los sentimientos interiores del protagonista, en cómo piensa y en por qué actúa de la forma en que lo hace.

Al hilo de esto, es muy edificante la última conversación que mantiene con una de las protagonistas de la temporada, la agente del FBI Renee Walker, donde le dice que cuando se da una situación, por ejemplo, de un autobús con quince rehenes, él sólo ve los quince rehenes; lo demás se le nubla.

Jack Bauer es el tipo al que llaman para hacer lo que debe en una crisis. Criticado por todos, calumniado, buscado por la justicia (la temporada comienza con un juicio contra su persona) pero realmente es un héroe, es quien hace lo necesario para acabar con los malos y salvar la vida de los inocentes.

Hemos podido ver cómo no sólo no se retractaba por haber tenido que torturar a peligrosos criminales para poder evitar crisis mundiales, sino que plantaba cara. Como dice el propio protagonista "en esta vida hay que tomar decisiones con las que uno pueda vivir".

También hemos comprobado cómo hay personas que lo empiezan a comprender. Incluso la presidente de los Estados Unidos entiende los motivos que llevan a Bauer a trabajar de esa forma tan particular y aunque oficialmente reniega de esos métodos, oficiosamente queda muy satisfecha por los resultados.

En este sentido, la agente del FBI antes mencionada alcanza a comprender, al final, que no se puede luchar contra terroristas empleando distintas reglas. Así es imposible.

El punto dramático es la aparición de Tony Almeida. Todos lo creíamos muerto, pero he aquí que el bueno, perdón, el malo de Almeida (porque se ha vuelto Tony el terrible) rompe el corazón a su íntimo amigo Jack, ya que es capaz de poner en peligro la vida de miles de personas con tal de poder llevar a cabo su venganza: asesinar al culpable de la muerte de la difunta Michelle.

Y, como siempre, hay personajes importantes que mueren, destacando en ese sentido a Buchanan, que sacrifica su vida en el interior de la Casa Blanca para que Jack acabe terminando la misión. Otro histórico, el único que ha salido en todas las temporadas además de Bauer, el agente Aaron Pierce, también está a punto de caer, pero al final todo queda en un susto.

Al final parece que Jack va a morir: Ha estado expuesto a un gas letal que no tiene cura... ¿o sí? Resulta que hay un método experimental que podría funcionar, aunque para ello su hija debe contribuir en la operación. Sí, habéis leído bien, la espectacular Kim Bauer vuelve a la escena, más atractiva que nunca y con familia. Jack no sabe nada de esto, así que ¿continuará vivo el marido de Kim en la octava temporada? Desde luego a mí no me gustaría ser el yerno de Jack.

Como sabéis todos los que la hayáis visto, la séptima temporada ha sido espectacular, en la línea de lo que viene siendo 24. ¿Qué sucederá en la Octava? Por lo pronto, parece que va a ser la última. Ya he leído por ahí que están pensando en terminarla matando de alguna manera espectacular a Jack Bauer. Personalmente no me gustaría que terminase así. ¿No ha sufrido ya lo bastante nuestro héroe particular? ¿No podían concederle un final feliz? Algo así como la retirada de la UAT en su día de la que gozó Tony Almeida (aunque, eso sí, sin trágicas muertes).

Sea como fuere, el gran Jack ha marcado historia en el mundo de la televisión. Para muchos (y me incluyo) 24 es la mejor serie de la historia, así que, aunque no me guste el final que tienen previsto para el año que viene (ya veremos si lo mantienen), ya estoy impaciente por que llegue el próximo enero y podamos volver a disfrutar con las aventuras del mejor agente en activo de la ficción norteamericana.

sábado, 16 de mayo de 2009

Ángeles y demonios

Valoración: Regular

En lo que a novela se refiere, Ángeles y demonios es muy superior a El código Da Vinci. Cinematográficamente hablando también lo es, pero aún así, la adaptación deja mucho que desear, de forma que nos encontramos ante un nuevo fracaso surgido de la relación Dan Brown - Ron Howard (evidentemente me refiero a fracaso artístico, no taquillero).

Como muchos de vosotros ya sabéis, Ron Howard es un director de mi agrado. He disfrutado mucho con películas como Cinderella man, Una mente maravillosa o Llamaradas. Sin embargo, este filme hace demasiadas aguas como para no tenerlo en cuenta.

Entiendo que es muy difícil plasmar en un largometraje todo lo que sucede en un libro, pero al menos hay que intentar mantenerse fiel en los aspectos más importantes del mismo. En concreto, mi mayor decepción ha llegado al comprobar la poca intensidad con la que el relato está narrado. El guión de David Koep (Ojos de serpiente, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal) y Akiva Goldsman (Cinderella Man, Una mente maravillosa) cuenta, con bastante torpeza, cómo los protagonistas de la historia deben recorrer la ciudad de Roma, sin apenas tiempo material, para intentar evitar una serie de asesinatos, en una persecución que debería ser frenética. Sin embargo, lejos de mantener al espectador en vilo, uno termina por aburrirse ya que lo único que muestra ciertos visos de tensión es un reloj que de vez en cuando aparece en la parte inferior de la pantalla, mostrando que el tiempo se acaba (desgraciadamente nada que ver con la exitosa 24).

Por si fallar en la intensidad narrativa no fuera suficiente, observamos ciertos patinazos del guión, en el sentido de que aquellos que no hayan leído la novela, en muchas ocasiones se preguntarán, "¿por qué?". No es la primera película de aventuras en la que el encargado de resolver el misterio debe encadenar una serie de pistas para llegar al final. Filmes como La búsqueda (y la nombro por no ser precisamente Indiana Jones) generan el punto de ansiedad necesario en quien la ve, para hacer atractiva la trama según se van resolviendo dichas pistas. Aquí no sucede eso ya que la poca capacidad de guionistas y director para sintetizar las ideas principales del libro, ocasiona el tener que cortar metraje en lo que sería la parte más interesante de la trama.

Lo mismo sucede con los personajes. Ya conocemos a Langdon del filme anterior, por lo que no hay que perder tiempo en su presentación. Pero no definir de alguna manera al temible asesino que tiene a todo el mundo en jaque, me parece una absoluta falta de rigor cinematográfico. El guión sólo otorga cierta profundidad al Camarlengo (Ewan McGregor) dejando a un lado a varios personajes que conferirían mayor calado a la historia, quedando al final una importante sensación de mediocridad.

Como he dicho al principio, a pesar de la baja calidad de la película, Dan Brown tiene el tirón necesario como para que Ángeles y demonios sea un éxito en taquilla, lo que salvará a Howard y compañía ya que aquí, lo que importa no es la calidad, sino la viabilidad económica. Tampoco entiendo la legión de seguidores que tiene dicho escritor, ya que si bien éste es su mejor libro, el resto está muy por debajo de los principales novelistas de thriller de la actualidad.

Lo mejor de todo es que ya no hay más historias acerca de Robert Langdon (interpretado por Tom Hanks a pesar de que la descripción del libro lo acerca más a Harrison Ford) así que espero, por el bien del Séptimo Arte, que Ron Howard se olvide de Dan Brown y vuelva pronto a hacer buen cine.