viernes, 26 de junio de 2009

Farrah Fawcett nos ha dejado


Decía Evan C. Kim a Clint Eastwood en Harry el sucio en la lista negra: "Te lo aseguro, Harry, los famosos mueren de tres en tres". Se podría decir que esta frase está a la orden del día, pues acaban de fallecer, de forma consecutiva, Michael Jackson y Farrah Fawcett.

¿Qué decir de Michael que nadie sepa ya? Prácticamente nada. De todos modos, no es por desconsideración al rey de Pop, pero ya que este sitio está relacionado con cine y televisión, creo que lo adecuado es centrarnos en la ex-ángel de Charlie.

Nacida en Texas en 1947, esta hija de un magnate del petróleo y una ama de casa rápidamente demostró aptitudes atléticas, las cuales fueron fomentadas por parte de sus progenitores. Comenzó en el mundo de la televisión con la publicidad, gracias a su exhuberante físico, en concreto en anuncios de champú, para los que se prestaba su larga y abundante cabellera.

Pero su fama llegó con la serie Los ángeles de Charlie, donde interpretó a la archifamosa Jill Munroe. Inesperadamente, a pesar de la notoriedad adquirida, decidió abandonar la conocida serie tras la primera temporada, siendo sustituida por Cheryl Ladd. Como tenía contrato firmado, fue demandada por la productora de Aaron Spelling y perdió, por lo que fue obligada a participar en media docena de capítulos posteriores.

Farrah intentó el salto al cine sin éxito. Destacaremos en su filmografía Saturno 3 de Stanley Donen, donde compartió cartel con nada más y nada menos que Kirk Douglas. Otros filmes de menor calado en los que participó, aunque interesantes por distintos motivos fueron: La fuga de Logan de Michael Anderson, Extremities de Robert M. Young o El Dr. T y las mujeres de Robert Altman.

Su pareja más sonada fue Ryan O'Neal, que ha sido quien la ha estado acompañando en su etapa más dura, desde que en 2006 se le diagnosticara un cáncer colorrectal, hasta el 25 de este mes en la localidad de Santa Mónica.

Fue sobre todo un icono. Nunca triunfó en la gran pantalla y su rostro siempre se verá ligado a Los ángeles de Charlie. Descanse en paz.

miércoles, 24 de junio de 2009

Dexter (fin 3ª temporada)


ATENCIÓN PELIGRO SPOILER: La siguiente entrada desvela partes importantes de la trama; léelo bajo tu propia responsabilidad.

Hará unas tres semanas que la FOX emitió el último capítulo de la tercera temporada de la excelente serie Dexter (me habría gustado escribir antes pero últimamente mi tiempo es bastante limitado).

Antes de empezar a entrar en materia, me gustaría comentar el maltrato que la mencionada cadena ha deparado a Dexter: por un lado hubo un parón en plena temporada (el cual llegó sin avisos ni explicaciones de ningún tipo) y por otro, tampoco hubo una campaña debidamente hecha para informar de cuando continuaban emitiendo los últimos episodios, ni mucho menos para informar del cambio de hora en su emisión. No son formas, pero todavía es más grave dado que la FOX es una cadena de pago y, como tal, no debe permitirse que empiece a imitar la mala gestión de Antena 3 con respecto a las series norteamericanas (los que hayáis seguido 24 en dicha cadena me entenderéis).

Siempre hay excusas, como huelgas de guionistas, parones en Estados Unidos y cosas así, pero no es propio que no se detalle la información pertinente acerca de cómo va a seguir una serie. Con Prison Break, por ejemplo, están haciendo lo mismo, así que un servidor no entiende por qué en el Gobierno se llevan las manos a la cabeza cuando el usuario de a pie se descarga cosas por internet... A día de hoy es la única manera segura de poder continuar una serie.

Pero estábamos con Dexter. Tras una primera temporada genial, dudaba de que una segunda pudiera seguir en la misma línea... ¡Y resultó mejor!. Si bien en la primera la trama central iba ligada al hermano del protagonista, que resultó ser un psicópata todavía más implacable, en la segunda Dexter tuvo que enfrentarse a un inteligente sabueso del FBI que intentaba por todos los medios su captura. Pero Dexter supo echar la culpa a su gran enemigo en el cuerpo, el sargento Doakes, además de asesinar a su amante (su morbosa madrina de la terapia antidroga que seguía) sin corromper su código.

¿Qué se podía esperar en esta tercera parte? Algunos personajes cambiaron (la razón se entiende de lo escrito en rojo) lo que daba juego para más asuntos personales, pero también secundarios. El problema, a mi modo de ver, estribaba en que Dexter volviera a tener un enemigo carismático.

Problema resuelto. Los hábiles guionistas de la serie decidieron dar entrada a Jimmy Smits (La ley de Los Angeles, La venganza de los Sith) un intérprete ya curtido, que encarnó a la perfección a un durísimo fiscal que perseguía de forma implacable al mundo criminal.

El problema no consistía en que este temible fiscal persiguiera a Dexter, sino más bien lo contrario: por casualidad, Miguel Prado (así se llama el personaje en cuestión) pilla a Dexter cuando acaba de cargarse a Freebo, el supuesto asesino del hermano de Prado. El problema, claro, es que al hermano de Miguel lo había matado el propio Dexter, ya que el sujeto en cuestión no era tan simpático y legal como creía su familia.

¿Cual fue la reacción de Miguel Prado? Total agradecimiento a Dexter por haber llevado a cabo su venganza. Pero el asunto no quedó ahí. Dexter trató de hacer creer a Prado que había sido un único crimen, pero el fiscal, muy inteligente, dedujo otro asesinato del protagonista. Al final Dexter tuvo que contarle su secreto y Prado se mostró ansioso por limpiar las calles de asesinos.

Parecía que Dexter por fin había encontrado a un amigo, un ser que entendía y compartía su oscuro secreto. Sin embargo Miguel no se regía por el mismo código que le enseñó su padre y tardó poco en matar a una abogada defensora que sólo era culpabe de hacer bien su trabajo.

A partir de aquí Dexter y Prado se convirtieron en enemigos y, finalmente, Dexter acabó con él como siempre, de una forma sutil e inteligente. Pululaba por la serie otro psicópata (cada vez hay más, así que a ver qué sucede en la cuarta temporada) y Dexter se las arregló para primero matarlo y segundo culparle de la muerte de Miguel Prado. Todo un artista, ¿verdad?

La temporada termina con la boda entre Dexter y su novia Rita (curiosamente en la vida real, el actor está casado con Jennifer Carpenter, que es su hermana en la serie) de forma que queda más o menos terminada, no como ocurrió en la primera. Por mi parte lo prefiero: una cosa es que ten mantengan en vilo toda una temporada y otra que, al final, te dejen con las ganas hasta que la serie vuelva. Así se corre el riesgo de que se produzcan los terribles "cliffhanger" que no gustan a nadie.

Lo más importante de Dexter, a mi modo de ver, es que durante tres temporadas ha sabido mantener la calidad sin altibajos. El suspense está muy logrado y todo aquel que la sigue se engancha. Pero es que los personajes secundarios no son meras comparsas, sino que todos tienen algo que ver tanto en parte de la trama principal, como en varias subtramas que les confieren profundidad y personalidad (vamos, un diez para los guionistas).

Parece ser que habrá, como mínimo, dos temporadas más. Ojalá los guionistas sigan en esta línea de éxito, pues están convirtiendo Dexter en una serie de culto imprescindible, muy por encima de la sobrevalorada Héroes, a la que le ocurrió lo que a tantas: una primera temporada magnífica, que nunca volvió a repetirse.

lunes, 15 de junio de 2009

Noche en el museo 2

Valoración: Interesante

Tras La pantera rosa y Noche en el museo 1 y 2, tengo bastante claro que Shawn Levy es un director que sabe hacer reír. He de confesar que antes de ir a ver las tres películas mencionadas, tenía mis temores y, sin embargo, resultaron ser infundados porque en las tres ocasiones me he reído a modo.

Una secuela de un filme de humor suele ser difícil, entre otras cosas porque los argumentos en este tipo de películas son bastante planos. Pero Levy sabía qué debía hacer: continuar en la línea de la primera parte, aumentando la sorpresa y los gags. Definitivamente lo ha conseguido: la factura visual continua siendo impecable, los personajes histriónicos (tanto los antiguos como los nuevos) y las situaciones absolutamente hilarantes.

Ben Stiller repite en el papel protagonista. También volveremos a disfrutar con las ocurrencias de Owen Wilson y la sobriedad del personaje interpretado por Robin Williams. Pero si hay que destacar a un actor por encima del resto, sería Hank Hazaria (famoso por poner voz a Los Simpson en la versión original). Su repertorio cómico es digno de mención, despertando auténticas carcajadas entre los asistentes, recordando en algún que otro momento al super-villano "Dr. Maligno" de Austin Powers.

Lo mejor de Noche en el museo 2 es que no engaña a nadie: sin ser una mala película (aunque ni mucho menos es una obra de arte) promete diversión a raudales y a fe que lo consigue.

Noche en el museo

Valoración: Pasable

Tras la divertidísima La pantera rosa, Shawn Levy vuelve a hacernos reír con esta divertida comedia en la que un hombre divorciado, sin trabajo y con un hijo que ya no cree en él, elige como última oportunidad para evitar el deshaucio un trabajito como vigilante nocturno de un museo.

Poco iba a imaginar nuestro protagonista, el sobrevalorado cómico Ben Sitller, que por la noche todo el museo cobra vida, algo que sirve a los guionistas para conformar una entretenida trama que provocará en todo momento la sonrisa del espectador, con lo que podríamos decir que el film cumple sus expectativas.

Junto a Stiller tenemos a su sempiterno compañero de fatigas, Owen Wilson y a un par de auténticos veteranos como el inolvidable Mickey Rooney o Dick Van Dyke. Los personajes femeninos están un tanto desaprovechados, con la estupenda Carla Gugino en un rol menor o Kim Raver de 24, actriz que ofrece más posibilidades de lo que parece en este film.

El caso es que entre los impecables efectos especiales y las hilarantes situaciones, la película es muy fácil de ver y a buen seguro que hará pasar un buen rato a cualquiera que decida su visionado.

viernes, 12 de junio de 2009

LIFE (fin 2ª temporada)


ATENCIÓN PELIGRO SPOILER: La siguiente entrada desvela partes importantes de la trama; léelo bajo tu propia responsabilidad.


La semana pasada terminó en AXN la segunda temporada de la entretenida serie Life. Para los que no la siguiérais, deciros que se trata de una de policías con un argumento central que, dentro de lo trillado que ya está, tiene algún punto original.


No es nuevo que un protagonista lleve aislado del mundo varios años y se encuentre con un llamemos futuro próximo en las narices. En España, sin ir más lejos, Toni Cantó vivió algo similar en 7 vidas (serie que en mi opinión perdió el sentido cuando dicho actor la abandonó). Las causas suelen ser accidentes que te dejan años en coma o viajes en el tiempo. Sin embargo, en Life tenemos a un policía condenado por un delito que no cometió, declarado por fin inocente más de diez años después.


Cuando nuestro héroe vuelve a las calles, recibe un auténtico dineral por todos los años pasados en presidio y, además, deja de ser agente para convertirse en detective, cumpliendo así su sueño. Pero claro, al hilo de lo que comentábamos en el párrafo anterior, el protagonista no sabe nada de móviles, GPS y toda una serie de avances descubiertos mientras estaba encerrado en prisión.


Mientras va resolviendo diferentes casos con su compañera, al final de cada capítulo va obteniendo pequeñas piezas para resolver su gran rompecabezas final: quién le metió en la cárcel, por qué y quién fue el verdadero asesino.


En la primera temporada resolvió el crimen, así que parecía que la NBC no concedería una segunda, pero ¡oh sorpresa!, Life la obtuvo, aunque no sin dificultades.


En esta segunda se desvela que hubo una serie de personas implicadas en lo que hemos definido como trama principal, así que nuestro detective debe seguir resolviendo el puzzle, aunque he de reconocer que se pierde un tanto el interés.


El protagonista es el británico Damian Lewis (El cazador de sueños, Hermanos de sangre) que interpreta de forma maravillosa este peculiar personaje que no para de comer fruta (alude a que en la cárcel nunca la probó) y que se rige por la filosofía zen, motivo por el cual suele lucirse con comentarios un tanto extravagantes.


Su partenaire es la atractiva Sarah Sahi (Aquellas juergas universitarias) que pone el contrapunto serio a las pequeñas locuras de su compañero.


Al final de esta segunda temporada, el detective Crews (así se llama el protagonista) debe acabar con un malvado ruso, al que mata de un certero golpe de cárate en la nuez. Acto seguido mira a todos los secuaces del villano muerto y, ni corto ni perezoso, esbozando una sonrisa, les comenta: "Ya sois libres. Vuestras familias ya no están amenazadas. Podéis marcharos" y de esa manera tan sorprendente sale airoso de una situación en la que parecía no tener salida.


Ése es Charlie Crews y, gracias a él y su modus operandi, la serie se ha mantenido un segundo año en antena. ¿Habrá tercera temporada? Sinceramente lo dudo, pero bueno, nunca se sabe.

HOUSE (fin 5ª temporada)


ATENCIÓN PELIGRO SPOILER: La siguiente entrada desvela partes importantes de la trama; léelo bajo tu propia responsabilidad.


El martes terminó en FOX la quinta temporada de la aclamada serie de televisión House, con un final de lo más sorprendente: Cuando todos creíamos que el eminente Gregory House estaba teniendo un affaire con su directora (la doctora Lisa Cuddy), resulta que todo estaba en su cabeza y era víctima de una alucinación a lo grande.


La quinta temporada ha deparado muchas sorpresas. Por un lado muere uno de los protagonistas principales (el doctor Lawrence Kutner), por otro por fin Cameron y Chase se comprometen en matrimonio y por último, House comprende al fin el problema que tiene con la bicodina, causante de todas sus alucinaciones de final de temporada, por lo que decide ingresar de forma voluntaria en un sanatorio mental, ante la preocupada mirada de su mejor amigo, el doctor Wilson.


House, una vez más, no ha defraudado. Hugh Laurie sigue manteniendo a sus adeptos e incondicionales con su mordaz, irónico y brillante humor. Sus peleas con Cuddy, su equipo, los pacientes y los familiares de éstos continuan haciendo las delicias de sus seguidores, entre los que me incluyo. Además, cuando parece que ya no pueden surgir nuevos problemas médicos a los que este Sherlock Holmes de la medicina pueda encontrar respuesta, los guionistas de la serie nos deleitan con un impresionante despliegue de imaginación.


Como suele ser habitual, la trama queda absolutamente abierta, de tal manera que deberemos esperar ansiosos al comienzo de la sexta temporada. ¿Algunas novedades? Os puedo adelantar alguna cosilla como que Lin-Manuel Miranda (ganador del último premio Tony) interpretará al compañero de habitación de House en el psiquiátrico, aunque no se convertirá en habitual dentro de la serie.


Parece ser que el 21 de septiembre se estrenará la nueva temporada en Estados Unidos. Veremos cuánto tarda la FOX en emitirla en nuestro país.

jueves, 11 de junio de 2009

David Carradine nos ha dejado


El día 4 de Junio, David Carradine, el famoso protagonista de Kung-fu, fue hallado muerto a sus 72 años en su habitación del hotel Park Nai Lert de Bangkok, en extrañas circunstancias. Parece ser que fue un accidente por asfixia autoinfligida debida a los peculiares gustos privados del actor, pero prefiero no entrar en eso y limitarme a rendirle un pequeño homenaje en forma de recuerdo, con un breve resumen de lo que fue su carrera artística. Me hubiera gustado haberlo escrito la semana pasada, pero últimamente llevo tal ajetreo que tengo un tanto descuidados tanto a mis lectores como a los creadores de los blogs que sigo. Prometo intentar aplicarme un poco más, de verdad.

Carradine nunca fue considerado un gran actor. La fama le llegó por pura suerte: un papel que inicialmente estaba destinado al mítico Bruce Lee, para una serie de televisión, terminó cayendo en sus manos a pesar de su desconocimiento supino del mundo de las artes marciales. Evidentemente nos referimos al monje shaolín chino-americano Kwai Chang Caine de la ya mencionada Kung-fu (la excusa para dejar fuera a Lee es que sus rasgos eran demasiado asiáticos y claro, el personaje tenía que tener algo de estadounidense).

Curiosamente, participar en esta serie le hizo convertirse en un adepto de las mencionadas artes, llegando incluso a escribir un libro al respecto (¡qué cosas!). De hecho, tras la serie, su nombre fue ligado a películas de esta índole como El círculo de hierro de Richard Moore (1978) o Lone Wolf McQuade de Steve Carver (1983), donde se las vería con otro tipo duro: Chuck Norris.

Sus películas más representativas fueron: Boxcar Bertha de Martin Scorsese (1972), Esta tierra es mi tierra de Hal Ashby (1976), El huevo de la serpiente de Ingmar Bergman (1977), Forajidos de leyenda de Walter Hill (1980), Río abajo de José Luis Borau (1984) y, por último, su gran aparición en la serie de dos películas en las que Tarantino homenajeó a cine y cómic de artes marciales: Kill Bill.

Seguramente muchos lo recordarán también por otra serie de televisión, Norte y Sur, donde encarnaba al malvado y temible Justin LaMotte, papel por el que fue nominado a un globo de oro.

Como ya he dicho, nunca fue reconocido como actor de prestigio, pero indudablemente sabía hacer de villano como nadie. Descanse en paz.