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lunes, 25 de mayo de 2009

La Jungla 2: Alerta Roja

Valoración: Excelente

Renny Harlin (Máximo Riesgo, Deep Blue Sea) fue el encargado de dirigir, en 1990, la continuación de la mítica Jungla de cristal. La empresa era harto difícil, no en vano el filme original marcó una época. Además, el no contar con la estilizada mano de McTiernan para esta segunda parte despertó no pocos recelos entre el público. Afortundamente, el finlandés Harlin resolvió con bastante solvencia el que iba a ser el mejor largometraje de su carrera.

Como toda secuela que se precie, mantiene una serie de conceptos del filme original: un espacio cerrado, una trama que abarque sólo unas horas, acción a raudales, un gran repertorio de frases mordaces e irónicas para el protagonista y, cómo no, otra Navidad con los McClane.

Inicialmente la película se iba a desarrollar en un barco, pero como Andrew Davis y Steven Seagal se adelantaron con la exitosa Alerta Máxima, se hubo de modificar el relato, encargado al mismo guionista de la primera parte, Steven E. de Souza, que adaptó a tal efecto el argumento de la novela 58 minutes de Walter Wager.

En muchos aspectos la película se ríe de sí misma, ya que en ocasiones parece una versión cómica del filme anterior. Al menos así se lo toma Bruce Willis ante lo improbable de que siempre haya terroristas fastidiándole las Navidades. Nuestro héroe vuelve a estar brillante e intrépido, demostrando una vez más que el cine de acción le venía como anillo al dedo.

Los villanos vuelven a ser de categoría: William Sadler (Cadena perpetua) y Franco Nero (Fuerza 10 de Navarone) representan perfectamente sus malvados roles intentando llevar a cabo un cuidado y meticuloso plan en el que nada es lo que parece (otra constante de la saga Jungla de cristal). Hay otros secundarios conocidos como Bonnie Bedelia, Reginald VelJohnson y William Atherton, que repiten sus papeles de la primera parte, además de nuevos rostros como el siempre solvente John Amos (El príncipe de Zamunda) o el mini-papel que tiene Robert Patrick (Terminator 2).

Pero si hubiera que destacar a alguno de ellos, sería sin duda a Dennis Franz (Policías de Nueva York) como jefe de seguridad del aeropuerto donde tienen lugar los hechos y auténtico dolor de cabeza para el bueno de McClane. De hecho, algunos de los diálogos entre ambos resultan tan eficaces como divertidos, despertando en varias ocasiones la sonrisa del espectador.

Si bien todos volvimos a disfrutar con Bruce Willis volviendo a encarnar al duro y sarcástico John McClane, La jungla 2 es de inferior calidad a la uno. Tiene una serie de virtudes que la hacen destacar, como los efectos especiales que vuelven a ser de altura, lo bien conseguido que está el desarrollo en forma de thriller o los inesperados giros de guión que ayudan a hacer adictiva la trama. Sin embargo, ni la puesta en escena de Harlin, aunque cuidada, llega a la altura de la de McTiernan ni el guión alcanza la excelencia del primero.

Aún así recaudó más dinero, asegurando una tercera parte que, para regocijo general, sería retomada por el maestro McTiernan.

sábado, 23 de mayo de 2009

Jungla de cristal

Valoración: Excelente

En 1988, el formidable realizador de cine de acción John McTiernan (Depredador, La caza del octubre rojo) dirigió la que posiblemente sea mejor película de este género en los ochenta y, probablemente, inicio de la mejor saga de cine de acción de todos los tiempos. Evidentemente, nos referimos a Jungla de cristal.

Además de su enorme calidad, si por algo será recordada esta película será porque supuso el salto al estrellato del gran Bruce Willis, en un rol que iba absolutamente a su medida: el más chulo, el más duro y el más violento, aunque muy en el fondo, terminase resultando un sentimental.

No fue fácil que Willis se hiciese con el papel. Inicialmente se había pensado para Schwarzenegger, ya que la historia iba a ser la segunda parte de Commando. El fornido austriaco rechazó la oferta y los productores pensaron en otro famoso cachas: Sylvester Stallone. Pero el bueno de Sly tampoco estuvo por la labor. Sin embargo el destino llamaba a la puerta de Bruce Willis, que aprovechó la oportunidad con una efectividad que sorprendió a propios y extraños.

Hay que valorar debidamente lo que consiguió aquí este norteamericano de origen alemán. Dar puñetazos y pegar tiros a diestro y siniestro es algo al alcance de cualquiera, pero conseguir hacerlo con gracia e ingenio, es más complicado y no digamos ya alcanzar el apelativo de magistral, a pesar del "san Benito" cómico que le había otorgado Luz de luna. Willis supo aportar una serie de matices que convertirían al protagonista de Jungla de cristal en un héroe atípico, forjando los arquetipos de lo que se llegaría a denominar el "antihéroe" por excelencia. Por si esto fuera poco, destiló gran soltura en las secuencias peligrosas, llegando a llevar a cabo varias de ellas sin necesidad de un doble (motivo por el cual exigió un aumento de 100.000$).

Basada en la novela Nothing last forever de Roderick Thorpe, el argumento relata las vicisitudes de un agente de policía neoyorkino que debe enfrentarse a un nutrido grupo de terroristas en el interior de una gran torre llamada Nakatomi Plaza, la cual es, en la vida real, el edificio Fox Plaza de Los Angeles. Es aquí donde el guión hace referencia a los miedos que la recientemente conseguida, por aquel entonces, Unión Europea, despertaba en algunos estadounidenses: los villanos son europeos. Resulta curioso cómo se utiliza el Himno a la Alegría de Beethoven, que como todos sabéis también lo es de la Unión Europea, en momentos en los que los terroristas van alcanzando objetivos. Toda una declaración de intenciones, ¿no creéis?

Es aquí donde debemos hacer referencia al resto del reparto. El excelente actor británico Alan Rickman es, como diría John McClane, el jefe de los malos. El duelo entre él y Bruce Willis es para enmarcar. Rickman es Hans Gruber, un activista alemán que no entiende la idiosincrasia americana, pero mucho menos la aparente total falta de cordura del protagonista. En el bando de los terroristas destacaremos a un muy convincente Alexander Godunov (Ana Karenina). Bonnie Bedelia (Presunto inocente) es la difícil esposa de McClane, William Atherton (Los cazafantasmas) un insufrible y problemático reportero y, por último, el contrapunto cómico lo ponen Reginald VelJohnson (Cosas de casa), Clarence Gilyard Jr (Walker Texas Ranger) y De'voreaux White (Acción Jackson), curiosamente los tres de raza negra (¿infuencias de Eddie Murphy?).

Con toda la pléyade de intérpretes expuesta, la magnífica puesta en escena de McTiernan, que para el cine de acción es todo un artista, el elevadísimo ritmo de narración de la aventura, los impresionantes efectos especiales (no en vano estuvo nominada a cuatro oscar: montaje, efectos visuales, sonido y efectos de sonido) los contínuos toques de humor, los constantes comentarios inteligentes y mordaces con que el guión cuida al protagonista y la acción desenfrenada, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que Jungla de cristal ha alcanzado la categoría de mítica, a pesar de formar parte de un género, la acción, tan denostado por los "sabiondos" críticos de cine que andan por ahí, convirtiéndose en una película por la que no pasa el tiempo. Imprescindible.