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jueves, 20 de agosto de 2009

G.I. Joe

Valoración: Pasable

Stephen Sommers ha tenido el dudoso honor de adaptar cinematográficamente G.I. Joe, aquellos famosos juguetes creados en su día por Hasbro, que tanta fama adquirieron entre los más peques de la casa.

Como sobre la película no hay mucho que decir, me vais a permitir que me detenga brevemente en su director. Tras Deep Rising, una entretenida aventura de monstruos con más acción que terror, Sommers dio el salto a la fama con La momia, tras la cual, uno pensaba que a dicho realizador se le podían exigir películas por encima de la media. Después llegaron Van Helsing y la tercera parte de La momia y descubrimos, por desgracia, que lo de Sommers fue flor de un día.

Pero Sommers ha tenido algo de fortuna: su película se ha estrenado casi al mismo tiempo que Transformers 2, de forma que resulta casi imposible hablar de una sin mencionar a la otra. Y claro, la producción de la factoría Spielberg fue tan nefasta, que cualquier cosa a su lado parece mínimamente decente.

¿Similitudes entre ambas? Muy sencillo: muchísimas explosiones, vertiginosas persecuciones con rocambolescos giros de cámara que terminan por dar dolor de cabeza, en unaMegan Fox y en la otra Sienna Miller y Rachel Nichols, diálogos carentes de imaginación y un argumento destinado no ya a adolescentes, como pasa con la saga de Harry Potter, sino directamente a un público netamente infantil.

¿Diferencias? La principal es que el filme de Sommers dura media hora menos, lo cual es muy de agradecer. La segunda son los actores secundarios, que consiguen sacar algo de chispa a sus limitados personajes, destacando Arnold Vosloo (La momia, 24), Christopher Eccleston (Doctor Who) o el simpático cameo que Brendan Fraser efectúa en mitad de la película. Lamentablemente los principales, como el sobrevalorado Channing Tatum o el nada gracioso Marlon Wayans (que no llega a la suela del zapato a su hermano Damon, quien tuvo el privilegio de coprotagonizar El último boy scout), no valen gran cosa.

Como digo, creo que he visto G.I. Joe con mejores ojos de los que debería por aquello de que en mi mente todavía estaba muy fresca la tortura a la que Spielberg y Michael Bay me sometieron con Transformers 2. De todos modos, pienso en James Cameron y en la cantidad de posibilidades que habría obtenido de cualquiera de ambos filmes y me dan ganas de echarme a llorar.

sábado, 2 de agosto de 2008

La momia: La tumba del emperador Dragón (The Mummy: Tomb of the Dragon Emperor (The Mummy 3))

Valoración: Floja

Dentro de la línea decepcionante de los últimos estrenos (Hancock, Expediente X) llega a la gran pantalla "La tumba del emperador Dragón", tercera parte de la saga de "La momia" totalmente innecesaria para el público pero muy beneficiosa para Stephen Sommers, que a buen seguro recibe una importante inyección económica con la misma. Ahora bien, si yo fuese juez y George Lucas decidiese demandar al mencionado productor, Sommers quedaría en la más absoluta ruina pues su cantidad de referencias (mejor dicho, plagios de mal gusto) a las películas del mítico y carismático Indiana Jones llega a ser bochornosa.

El film es un auténtico despropósito: por un lado la imponente Rachel Weisz es sustituida por una Maria Bello que en ningún momento logra coger el aire a su papel; por otro resulta patético y un tanto penoso comprobar que si bien el hijo del matrimonio protagonista se ha convertido ya en hombre (en la segunda parte era un niño) los O'Connell parecen haber descubierto la fuente de la juventud, pues los supuestos más de veinte años entre la primera historia y este esperpento no les han pasado factura alguna. Pero sin duda, lo peor de todo es su paupérrimo guión, que ofrece una eterna retahíla de insufribles comentarios supuestamente humorísticos, de lo más trillados, repetitivos y con total carencia de imaginación.

Los efectos especiales están bien, aunque nunca se puede decir que lleguen a ser espectaculares. Aquí el largometraje pierde una gran oportunidad con Jet Li: Vamos a ver, ¿a quién se le ocurre contratar a un maestro de las artes marciales para que no de un buen puñetazo durante todo el metraje? Lo que nos lleva a otra muestra de carestía en esta producción, el poco talento a la hora de coreografiar secuencias de acción, tratando de ser disimulado por planos demasiado cercanos, mareantes y que no permiten visualizar correctamente la escena.

El argumento es una mala copia de la que fue excelente segunda parte, sólo que en versión fantasmagórica china, perdiendo por completo el empaque que ofrecía el Rey Escorpión, su ejército y su maldición de proporciones bíblicas.

En resumidas cuentas, para comprobar que Brendan Fraser vuelve a ser George de la Jungla y que Hollywood cada vez carece más de buenas ideas, mejor volved a ver "The mummy returns" y tratad de olvidar que este producto tosco y vacío ha llegado a ver la luz en una sala de cine.