lunes, 12 de octubre de 2009

Mis 10 actrices favoritas

Desde que posteé la lista con mis diez actores favoritos de cine, de todos los tiempos, sois muchos los que me habéis instado a que hiciese algo similar, pero con actrices. Lo he tenido más difícil, ya que si bien tenía clarísimo que fenómenos como Harrison Ford, Clint Eastwood, Bruce Willis y compañía no podían faltar dado el calado de los personajes interpretados (Indiana Jones, Harry el sucio, John McClane...) con las féminas no he terminado de encontrar esos grandes personajes que hayan dado para largas sagas.

Y es que, al igual que en mi lista de actores, la de actrices es absolutamente subjetiva, en el sentido de que no coloco a las que considero las mejores intérpretes de la historia (sería un trabajo ímprobo y, seguramente, injusto) sino a aquellas que han participado en películas inolvidables para mí. Aún así, seguro que me dejo a muchas en el tintero, pero claro, sólo son diez y, afortunadamente, en el mundo del celuloide hay muchas más. Comencemos.

1.-Sigourney Weaver:



Evidentemente la número uno tenía que ser la dura teniente Ripley, ¿quién si no? A estas alturas todos sabéis cuánto me gustaron las dos primeras partes de la saga Alien (las otras dos ni las contemplo) con mis admirados Ridley Scott y James Cameron como respectivos directores. La actriz logró una de sus tres nominaciones al Oscar por Aliens, el regreso y, francamente, lo merecía por su impecable interpretación sobre una mujer que ha vivido un auténtico horror en el pasado y que debe volver a enfrentarse a la misma pesadilla. Cómo va cambiando su carácter inicialmente temeroso y cobarde, hasta transformarse en toda una valiente, podría considerarse como una auténtica lección de método. Es genial ver a protagonistas del cine de acción que no sólo se limitan a dar golpes, sino que saben conferir la profundidad necesaria a sus personajes para que éstos no caigan en el olvido. Pero ya sabemos cómo se las gasta la Academia de Hollywood con el cine de acción, que optó por premiar a una chica discapacitada (Hijos de un dios menor) por lo que Sigourney, a pesar del éxito de esta saga, quedó sentenciada el resto de su carrera a no obtener dicho galardón (exactamente igual que lo que les ha sucedido a Bruce Willis y Tom Cruise). En una ocasión, Robin Williams se quejó de que los Oscar sólo premiaban a roles de locos, borrachos, enfermos o discapacitados. Fue protestar en público y ganar la estatuilla. ¿Debería también haber protestado Sigourney?


Las otras dos nominaciones llegaron el mismo año, en 1988, siendo una de los únicos diez actores en optar a dos estatuillas de interpretación en la misma edición. Las películas fueron Gorilas en la niebla como actriz principal y Armas de mujer como secundaria (Jodie Foster por Acusados y Geena Davis por El turista accidental, fueron las ganadoras). A pesar de que ninguno era rol de acción, la sombra de Alien resultó ser demasiado alargada y le volvieron a negar el premio que tanto merecía.


Weaver nació en Nueva York y, al igual que otras muchas artistas, su nombre verdadero no es Sigourney (en realidad es Susan Alexandra). Lo adoptó en 1963 tras leer la novela El gran Gatsby (era el nombre de uno de los personajes). Varios de sus papeles han sido aclamados por la crítica, como el que protagonizó, junto a Mel Gibson, en una película que me encanta: El año que vivimos peligrosamente. Otros dos en los que salió muy bien parada por parte de la prensa fueron Dave, presidente por un día y La tormenta de hielo.


Sigourney Weaver es una actriz polifacética donde las haya: acción, terror, comedia, drama... Ha probado todos los estilos y siempre ha obtenido la misma calificación: sobresaliente. Como muestra y a modo de resumen final, incluyo una pequeña lista con las películas en las que más me ha gustado: Los cazafantasmas, La muerte y la doncella, Copycat, Mi mapa del mundo, Héroes fuera de órbita, Las seductoras... Creo que participa en Avatar, lo nuevo de James Cameron, todavía no estrenado en España. Parece que el bueno de James no la ha olvidado. Esperaré impaciente.

2.- Michelle Pfeiffer:

Esta californiana de 51 años tiene un encanto especial. Sí, habéis leído bien, 51 años, ¿a que no se le notan? Muchos dicen que tiene un pacto con el diablo o algo así dado su magnífico aspecto actual (hay mucha envidia por el mundo, ya sabéis).

Michelle Pfeiffer no es sólo un rostro bonito insertado en una bella figura. Estamos ante una gran actriz que, como otras muchas, no ha sido reconocida debidamente por la Academia de Hollywood, que se limitó a concederle tres nominaciones por las siguientes películas: Las amistades peligrosas de Stephen Frears, Los fabulosos Baker Boys de Steven Kloves y Por encima de todo de Jonathan Kaplan, compartiendo cartel en esta última con Dennis Haysbert (más conocido como el presidente David Palmer de 24).

Pfeiffer es una actriz polifacética, que ha cultivado todos los géneros. Destacaremos sus filmes más importantes por género: En comedia Dulce libertad de Alan Alda (con Michael Caine), Casada con todos de Jonathan Demme, Un día inolvidable de Michael Hoffmann (con George Clooney)

En thriller y acción: El precio del poder de Brian de Palma (con Al Pacino), La casa Rusia de Fred Schepisi (con Sean Connery y Roy Scheider) Conexión tequila de Robert Towne (con Mel Gibson y Kurt Russell) y Batman vuelve de Tim Burton

En drama: Frankie y Johnny de Garry Marshall (con Al Pacino), La edad de la inocencia de Martin Scorsese (con Daniel Day Lewis y Winona Ryder), Íntimo y personal de Jon Avnet (con Robert Redford), Heredarás la tierra de Jocelyn Moorhouse (con Jessica Lange), Historia de lo nuestro de Rob Reiner (con Bruce Willis), Yo soy Sam de Jessie Nelson (con Sean Penn) y La flor del mal de Peter Kosminsky (con Robin Wright Penn, Alison Lohman y Rennée Zellweger)

Y en filmes de corte fantástico y terror: Lady Halcón de Richard Donner, Las brujas de Eastwick de George Miller (junto a un reparto estelar: Jack Nicholson, Susan Sarandon y Cher), Stardust de Matthew Vaughn (con Robert de Niro), Lobo de Mike Nichols (con Jack Nicholson) y Lo que la verdad esconde de Robert Zemeckis (con Harrison Ford)

3.- Jane Fonda:
El mejor piropo que le podemos hacer es que es digna sucesora de su padre, el mítico Henry Fonda, quien en mi humilde opinión es el mejor actor de todos los tiempos. Los Fonda son una familia prolífica para esto del cine, ya que a su hermano Peter y a su sobrina Bridget tampoco les ha ido nada mal.

Debutante en 1960 con Me casaré contigo de Joshua Logan (Anthony Perkins era el novio, ¡menudo miedo!), sus primeros papeles explotaron su espectacular físico. El máximo exponente de este tipo de filmes es Barbarella de Roger Vadim, quien terminó por ser el primero de sus tres maridos en la vida real (actualmente está divorciada).

Pero pronto su talento se impuso, a la par que sus convicciones ideológicas, llegando a granjearse enemistades por su carácter ecológico y pacifista. A pesar de ello, en Hollywood reconocieron su trayectoria con dos Oscar por Klute de Alan J. Pakula (con Donald Sutherland y Roy Scheider) y El regreso de Hal Ashby (con Jon Voight), además de cinco nominaciones por Danzad, danzad malditos de Sydney Pollack, Julia de Fred Zinnemann (película que supuso el debut cinematográfico de Meryl Streep), El síndrome de China de James Bridges (con Jack Lemmon y Michael Douglas), En el estanque dorado de Mark Rydell (junto a su padre Henry y Katharine Hepburn) y A la mañana siguiente de Sidney Lumet (con Raúl Julia y Jeff Bridges).

Como actriz todo terreno le pegó a todo. Del resto de su vasta filmografía me gustaría destacar los siguientes títulos: El pájaro azul, Agnes de Dios, Gringo viejo, Roba sin mirar a quién (de la que Jim Carrey hizo un particular remake), Cómo eliminar a su jefe y, por último, las tres películas en las que intervino junto a Robert Redford, La jauría humana, Descalzos en el parque y El jinete eléctrico.

Como deportista que era (fue una gran difusora del aeróbic), hizo lo que otros atletas de élite: se retiró de su carrera profesional para retomarla años más tarde. Tras Cartas a Iris (coprotagonizada por Robert de Niro) en 1990, no volvió a participar en ninguna película hasta la mediocre comedia de 2005 La madre del novio, donde le hacía la vida imposible a Jennifer López. Después se rumoreó que había comprado los derechos de Mujeres al borde de un ataque de nervios de Almodóvar, de la cual pretendía hacer una versión junto a Julia Roberts y cierto número de estrellas relevantes. Al final el proyecto ha quedado en una posible serie de televisión en la que Fonda no tendrá nada que ver.

4.- Halle Berry:
Llegamos a la que muchos consideran "la Diosa de ébano" (con el permiso de Naomi Campbell, naturalmente). Como otras muchas, su exhuberante físico le abrió las puertas del cine. Gracias a su segunda posición en 1986 en el concurso de Miss Estados Unidos y su plaza de finalista en el de Miss Mundo, logró una serie de contratos cinematográficos y como modelo, que le abrieron las puertas al mundo de la fama, debutando en la gran pantalla en 1991 con Fiebre salvaje de Spike Lee, donde encarnaba a una drogadicta. Ese mismo año llegaría su primera gran película, El último boy scout, de Tony Scott, interpretando a una bailarina de strip-tease que debía ser protegida por Bruce Willis. Años más tarde volvería a coincidir con el héroe de La jungla de cristal en un filme menor, Seduciendo a un extraño.

Halle Berry ha sido la única actriz afroamericana en recibir un Oscar hasta la fecha. Fue en 2002 por Monster's Ball en una noche de relevancia para su raza, ya que Denzell Washington se alzó con el galardón en la categoría masculina.

A pesar de que siempre ha intentado adquirir relevancia por roles dramáticos, su mayor éxito en el cine ha llegado en sus películas de acción: Decisión crítica, la saga X-Men, Operación Swordfish, Catwoman y algo en lo que siempre eché de menos a Jane Fonda: de chica Bond, en la mejor de las cuatro películas que protagonizó Pierce Brosnan, Muere otro día.

Del resto de filmografía cabe destacar Boomerang, el príncipe de las mujeres (tras intervenir en esta película con Eddie Murphy la MTV la proclamó actriz más deseada del año), Los picapiedra, Corazones rasgados (interpretando el durísimo rol de una drogadicta que se deshace de su bebé arrojándolo a la basura), Bulworth (de Warren Beatty) y Cosas que perdimos en el fuego.

5.- Cate Blanchett:
Esta australiana tiene algo en común con Sigourney Weaver: también fue nominada para los Oscar como mejor actriz y como actriz de reparto en el mismo año y se fue de vacío. Me refiero al 2008, como consecuencia de su intervención en Elizabeth: la edad de oro y I'm not there respectivamente. También fue nominada otras dos veces por Elizabeth y Diario de un escándalo. La diferencia con Weaver es que sí obtuvo el Oscar. Éste le fue concedido en 2005 como actriz secundaria en El aviador.

Si por algo me encanta es por su porte, similar al de las grandes estrellas de antaño. Por un lado tiene la elegancia de Rita Hayworth y por otro el saber estar de Katharine Hepburn. Es capaz de asumir tanto papeles que exijan carácter como roles de tipo romántico. En definitiva, una intérprete de gran talento, como demostró en una de sus últimas películas, la infravalorada El curioso caso de Benjamin Button, película que debió repartirse junto a Gran Torino todas las estatuillas de la última edición de los Oscar (sin embargo, esa infame tomadura de pelo llamada Slumdog Millionaire fue, incomprensiblemente, la más premiada).

Blanchett ya era una actriz relevante cuando aceptó interpretar a Galadriel en la trilogía de El señor de los anillos, pero dada la gran cantidad de seguidores que posee J.R.R. Tolkien todavía adquirió más notoriedad, sobre todo porque supo dotar a su personaje del espíritu que el escritor confirió a su obra (cosa de la que Peter Jackson sólo puede presumir en la primera parte de la mencionada saga).

A modo de resumen destacaré, además de lo ya nombrado, parte de su filmografía, para demostrar que es una actriz de lo más polifacética: prisionera de los japoneses en Sumatra en la Segunda Guerra mundial en Camino al paraíso, amante y ludópata de época junto a Ralph Fiennes en Oscar y Lucinda, protagonizó la divertida comedia romántica La chica de mis sueños, padeció a un asesino en serie (Matt Damon) en El talento de Mr. Ripley, tuvo que luchar contra Angelina Jolie por su marido (John Cusack) en Fuera de control, ayudó a la resistencia francesa de la Segunda Guerra Mundial en Charlotte Gray , robó bancos junto a Bruce Willis en Bandits, fue una valiente periodista irlandesa que se enfrentó al narcotráfico dublinés en Veronica Guerin, casi muere de un disparo accidental haciendo turismo junto a Brad Pitt en Babel, trató de sobrevivir en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial junto a George Clooney en El buen alemán...

¿Pensabais que me iba a olvidar de su papel de villana en Indiana Jones? Eso es que me conocéis muy poco. Bordó su papel de oficial soviética en la cuarta entrega de las aventuras del mejor héroe de la historia del celuloide. Hablando de aventuras, tengo entendido que será Lady Marian en la nueva versión de Robin Hood que prepara Ridley Scott. Estoy impaciente por verla.

6.- Faye Dunaway:
Faye Dunaway es una actriz que me gusta desde niño. Lo que más me ha impresionado siempre es su capacidad para interpretar a personajes malvados. Todo el mundo considera que los papeles de malo son los más jugosos para que un actor demuestre sus dotes de interpretación y Faye lo hizo magistralmente en Duelo a muerte en OK Corral, Chinatown, Los tres mosqueteros, Queridísima mamá o Supergirl entre otras.

Debutó en 1967 en la película de Otto Preminger La noche deseada. Y ese mismo año protagonizó su papel más famoso, junto a Warren Beatty en la celebérrima Bonnie y Clyde de Arthur Penn.

Su particular década prodigiosa llegó en los setenta, protagonizando filmes de altura como la ya mencionada Chinatown de Roman Polansky con Jack Nicholson, El coloso en llamas de Irwin Allen con Paul Newman y Steve McQueen, Los tres días del Cóndor de Sydney Pollack con Robert Redford, Pequeño gran hombre de Arthur Penn con Dustin Hoffman, Campeón con Jon Voight o Un mundo implacable de Sidney Lumet con William Holden y Robert Duvall, por la que consiguió el Oscar.

Sin embargo, una de mis películas favoritas, El caso de Thomas Crown, fue anterior a esta larga racha de éxitos. Fue rodada en 1968 por Norman Jewison y protagonizada por un fabuloso Steve McQueen, que deparó una interpretación inolvidable de un ingenioso y astuto ladrón de guante blanco. Faye Dunaway era la encargada de atraparle, rol que cambió en el remake del gran John Mctiernan en 1999, donde interpretó a la psicóloga del protagonista (en esta ocasión Pierce Brosnan).

Otros títulos de su filmografía han sido El primer pecado mortal de Brian G. Hutton con Frank Sinatra, Culpable de inocencia con Donald Sutherland y Christopher Plummer, El borracho de Barbet Schroeder, El sueño de Arizona de Emir Kusturica con Johnny Depp y Jerry Lewis, Drunks de Peter Cohn, Albino Alligator de Kevin Spacey, Cámara sellada de James Foley con Gene Hackman o Juana de Arco de Luc Besson.

7.- Shirley MacLaine:
Muchos dicen que es la hermana mayor de Warren Beatty... Creo que más bien hay que decir que Warren es el hermano de Shirley MacLaine, ya que, en mi humilde opinión, a pesar de la notoriedad del señor Beatty, la verdadera artista de la familia es ella. Hablamos de una actriz que (a diferencia de su hermano) no ha basado su éxito en su físico, de ahí que lleve más de medio siglo en su profesión, sin que nadie piense que está acabada, todo un logro.

MacLaine (no confundir con McClane, ya que éste es el mítico personaje de Bruce Willis en La jungla de cristal) es uno de los vivos ejemplos del maltrato de los Oscar hacia auténticos fueras de serie de la interpretación. Siempre recurro al caso de Kirk Douglas para lo mismo (es un auténtico bochorno que no haya ganado el premio en su longeva carrera). Shirley MacLaine a punto estuvo de ser su homónimo en mujeres. Afortunadamente, a la quinta fue la vencida al recibir el codiciado galardón por La fuerza del cariño de James L. Brooks junto con Jack Nicholson, Debra Winger y Jeff Daniels. Las cuatro veces anteriores en las que fue nominada se debieron a los siguientes filmes: Como un torrente de Vincente Minnelli con Frank Sinatra y Dean Martin, El apartamento (película considerada por muchos como la mejor de la historia del cine) de Billy Wilder con Jack Lemmon, Irma la dulce repitiendo con Wilder y Lemmon y Paso decisivo de Herbert Ross con Tom Skerrit y Anne Bancroft.

Son más de cincuenta años de películas, lo que daría para un mes de entradas en el blog. Así que, a modo de breve resumen, colocaré mis favoritas: Pero...¿Quién mató a Harry? de Alfred Hitchcock, La vuelta al mundo en 80 días de Michael Anderson con Cantinflas y David Niven, La casamentera de Joseph Anthony, La calumnia de William Wyler con Audrey Hepburn y James Garner, Cualquier día en cualquier esquina de Robert Wise con Robert Mitchum, Ella y sus maridos de J. Lee Thompson con Paul Newman, Robert Mitchum, Dean Martin y Gene Kelly, Noches en la ciudad de Bob Fosse con Ricardo Montalbán, Bienvenido Mr. Chance de Hal Ashby con Peter Sellers, Magnolias de acero de Herbert Ross con Julia Roberts y Sally Field, Vaya par de amigos de Randa Haines con Robert Duvall, Richard Harris y Sandra Bullock y En sus zapatos de Curtis Hanson con Cameron Diaz y Tony Collette.

Con Cate Blanchett posiblemente os haya engañado (me refiero a dejar para el final lo de Indiana Jones), pero imagino que con Shirley MacLaine no. Me refiero a que todos estaréis esperando el momento en que haga alusión a su participación con Clint Eastwood. Lo dejaba para el final: en Dos mulas y una mujer de Don Siegel demostró que también podía hacer western. Funcionó a las mil maravillas con Eastwood y la película resultó una hábil comedia sobre la guerra de sexos ambientada en el lejano oeste, deparando un filme inolvidable.

8.- Gwyneth Paltrow:
Ya que estamos hablando tanto de los Oscar, comenzaremos por ahí. Gwyneth Paltrow es uno de esos raros casos que, habiendo estado una sola vez nominada a dicho galardón, lo ha conseguido. Fue por la magnífica película de John Madden Shakespeare in love, junto a Joseph Fiennes (de rabiosa actualidad por la inquietante serie de televisión Flashforward), Judi Dench y un Ben Affleck que estuvo menos torpe de lo que en él es habitual.

Personalmente soy un gran admirador. Reúne dos talentos: el interpretativo y el físico. Es capaz de hacer drama, comedia y terror de forma convincente, a la vez que muestra su gran belleza en pantalla. O lo que es lo mismo: la musa con la que soñaría cualquier director.

Haciendo un resumen por géneros, me gustaría destacar los siguientes títulos de su filmografía:

-Películas de corte fantástico: Hook de Steven Spielberg con Dustin Hoffman y Robin Williams y Dos vidas en un instante de Peter Howitt.

-Thrillers: Malicia de Harold Becker con Alec Baldwin, Nicole Kidman y George C. Scott, Seven de David Fincher con Brad Pitt, Morgan Freeman y Kevin Spacey, El talento de Mr. Ripley de Anthony Minghella con Matt Damon, Jude Law y Cate Blanchett y Un crimen perfecto de Andrew Davis con Michael Douglas y Viggo Mortensen.

-Comedias: Mi desconocido amigo de Matt Reeves con David Schwimmer (más conocido como Ross Geller en Friends) y Austin Powers en miembro de oro de Jay Roach con Tom Cruise y Mike Myers.

Dramas: Grandes esperanzas de Alfonso Cuarón con Ethan Hawke y Robert de Niro y La verdad oculta de John Madden con Anthony Hopkins.

Dejo para el final el filme de acción, que no es otro que la espectacular Iron man de Jon Favreau, en la que Paltrow interpreta a la ayudante del protagonista, un Robert Downey Jr. absolutamente genial en el papel de héroe. Ciertamente es una película que sorprendió, ya que de un tiempo a esta parte, en los relatos de superhéroes sólo priman los efectos especiales. Aquí había un guión que amenizaba mucho el metraje, lo cual siempre es de agradecer.

9.- Audrey Hepburn:
Decir de Audrey Hepburn que ha sido uno de los mitos del Séptimo Arte, quizá sea quedarse corto. Fue pionera en lo que se denominó "look casual", o lo que es lo mismo: fue la primera "no diva" capaz de imponer estilos y modas, gracias a su espontaneidad y frescura.

La mayoría de los críticos coincide en que su papel más estelar fue el que protagonizó junto a George Peppard en Desayuno con diamantes de Blake Edwards, aunque el que más la marcó fue el de Historia de una monja de Fred Zinnemann ya que, a partir de ahí, se volcó en multitud de labores humanitarias. Fue nominada al Oscar por ambos filmes, además de por Sabrina de Billy Wilder, Sola en la oscuridad de Terence Young y Vacaciones en Roma de William Wyler (por esta última ganó la estatuilla).

Del resto de su filmografía, destacaré: Guerra y paz de King Vidor con Henry Fonda, Una cara con ángel de Stanley Donen con Fred Astaire, Los que no perdonan de John Huston con Burt Lancaster, La calumnia de William Wyler con Shirley MacLaine, La gran aventura de Robin y Marian de Richard Lester con Sean Connery y Para siempre de Steven Spielberg.

Terminaré con una mención especial hacia dos de mis películas favoritas protagonizadas por ella: el oscarizado musical My fair lady de George Cukor y Charada de Stanley Donen, un thriller con buenos toques de comedia, coprotagonizado por el carismático Cary Grant, que hará las delicias de todo aquel que lo vea.

10.- Rita Hayworth:
Quería que el último nombre del ránking fuera para una de las grandes divas del cine antiguo, para que al menos hubiera un exponente de aquel glamour. Posiblemente la que he escogido no sea la mejor actriz, ya que mujeres de la talla de Lana Tarner, Ava Gardner, Lauren Bacall o Katharine Hepburn (por poner algunos ejemplos) seguramente estarán por encima en este apartado. ¿Por qué entonces elegir a Rita Hayworth por encima de ellas? Porque para mí es precisamente eso, la mayor exponente del glamour de una época ya extinta, que es precisamente lo que quería destacar en este punto.

Hablar de Rita Hayworth es hablar de Gilda de Charles Vidor, una de las grandes películas del género de cine negro. Todo el mundo recuerda la famosa bofetada que le propinó Glenn Ford, pero muy pocos saben que quien peor parado salió en el rodaje fue el propio Ford, ya que en otra secuencia recibía un fuerte tortazo de la protagonista, lanzado con tal violencia que le rompió un diente, ahí es nada.

Dentro de su filmografía destacaré: La dama de Shanghai de Orson Welles, Los amores de Carmen de Charles Vidor, La dama de Trinidad de Vincent Sherman, Salomé de William Dieterle, La bella del Pacífico de Curtis Berndhart, Pal Joey de George Sidney, Fuego escondido
de Robert Parrish, Mesas separadas de Delbert Mann, El fabuloso mundo del circo de Henry Hathaway, El aventurero de Terence Young y La ira de Dios de Ralph Nelson.

Elegancia, poder de seducción con sólo insinuarlo (qué difícil en un cine, el actual, ávido de sexo), extraordinaria presencia en pantalla... Posiblemente la mejor definición de una diva. Todo un símbolo de una época que el buen cinéfilo, a buen seguro, recuerda con añoranza.

sábado, 10 de octubre de 2009

Ágora


Valoración: Interesante

Me esperaba bastante más de Ágora, la nueva película de ese fenómeno al que muchos apodan "Orsoncito", aunque a él no le haga la menor gracia. Hablo de Alejandro Amenábar, posiblemente el cineasta con más talento en el actual cine español. Al menos es capaz de arriesgarse a realizar algo distinto a los dos estilos que más marcan el panorama nacional: Santiago Segura y Pedro Almodóvar.

Ágora es una película de corte histórico, con mayor o menor rigor en algunos aspectos, ambientada en la convulsa época vivida en Alejandría en el siglo IV. El relato toma como punto de partida la destrucción de la biblioteca de dicha ciudad, a manos de un grupo de exaltados cristianos, que claman venganza por un ataque de los llamados paganos. A partir de ahí, el guión trata de sumergirse en un gran número de frentes, demasiados para dos horas de metraje, de ahí que la sensación final no sea del todo satisfactoria.

Para empezar tenemos el problema del fanatismo religioso, tan de moda en nuestros días, desgraciadamente, por el terrorismo islámico. Amenábar deja constancia de lo peligrosa que es la religión mal entendida, pero no termina de profundizar en cómo los líderes pueden aprovecharse de ello en beneficio propio ni en lo influenciable de las masas. Lo insinúa, pero se queda ahí. Llegados a este punto destacaré la magnífica interpretación de Ashraf Bahrom (La sombra del reino) en un rol muy parecido a lo que hoy en día se correspondería con un peligroso captor de adeptos, a quienes poder lavar el cerebro y convertir en extremistas.

Después está la trama científica, protagonizada por una magnífica Rachel Weisz. Interpreta a una excepcional mujer que podría considerarse como el arquetipo ideal de filósofa, ya que era una auténtica "amiga de la sabiduría". Es aquí donde Amenábar encuentra una buena excusa para dar rienda suelta a su innato talento con la cámara, con unos impresionantes planos cenitales que se originan en el espacio exterior y terminan en el centro de la ciudad. La pena es que uno nunca termina de saber si está viendo una película de guerra santa o un documental sobre los avances científicos del momento.

También tenemos una historia de amor no correspondido, interpretada de forma no demasiado convincente por Max Minghella (Syriana), además de un ligero tratamiento sobre los esclavos, una pequeña crítica sobre el poder y lo que conlleva, el choque entre culturas, algo acerca de la sociedad y costumbres de la época y unos cuantos asuntos menores más... Como he dicho al principio, demasiado.

El guión falla a la hora de hilvanarlo todo. Por un lado el desarrollo de ciertos puntos es excesivamente facilón. Por otro la sucesión de acontecimientos es tan arrítmica, que da la sensación de ser arbitraria. Hay momentos en los que se pierde la pista de algún personaje supuestamente principal, que aparece de golpe y porrazo, como por imposición, cuando menos viene a cuento, cortando el natural desarrollo de la narración, de forma que algunos momentos del metraje, excesivamente lentos por dicha circunstancia, pueden llegar a aburrir.

Eso sí, de lo que no cabe duda alguna es del virtuosismo de Amenábar a la hora de armar las secuencias, con elegantes movimientos de cámara, ambientación muy realista y una banda sonora perfecta para ayudar a conferir ese aire de superproducción. La pena es la inconsistencia de un guión que no cierra de forma convincente ninguno de sus hilos argumentales. Aún así, creo que merece la pena ser vista en una sala de cine.

sábado, 3 de octubre de 2009

Rec 2

Valoración: Pasable

Viendo Rec 2 me he acordado mucho de las dos primeras partes de Alien, aunque no por los motivos que me gustaría. Alien de Ridley Scott funcionó de maravilla, entre otras cosas, porque el espectador no tuvo un conocimiento exacto del exterminador extraterrestre casi hasta el final de la película. Algo parecido sucedió en Rec: lo que empezaba como un aburrido reportaje de bomberos, terminaba siendo una pesadilla de zombies, que conseguía dar miedo por la tensión que genera el no saber qué ocurre.

Una vez explicado el asunto, una segunda parte debe ofrecer algo más. James Cameron lo resolvió en Aliens gracias a su gran talento para el cine de acción, transformando un filme de terror en uno de disparos, de forma que logró mantener la tensión a base de adrenalina, efectos y un guión diferente. El problema es que ni Balagueró ni Plaza son Cameron y claro, esta segunda parte se resiente mucho ya que prácticamente no hay capacidad para sorprender. No negaré que hay dos o tres sustos bastante bien conseguidos, pero la misma atmósfera ya no nos aterra como en la primera parte, por aquello de que ya sabemos lo que los protagonistas se van a encontrar.

El elemento más novedoso es el giro que da el argumento, introduciendo elementos satánicos en lo que, en principio, era algo similar a Resident Evil, en el sentido de que existe un virus que infecta a la gente y la convierte en muertos vivientes hambrientos de carne humana, aunque no en lo que respecta a la acción.

Es aquí donde hablaremos de la dichosa cámara en mano. Reconozco que en determinadas secuencias este tipo de filmación puede llegar a ser impactante, pero, al final, sólo sirve para ocultar los defectos del director en la realización. Por poner un ejemplo, ¿qué sería del cine sin los grandes planos de Brian de Palma? Me encantan aquellos realizadores que te dejan con la boca abierta gracias a su dominio de la cámara. Creo que es algo indispensable en el cine. Evidentemente, en películas como Monstruoso, El proyecto de la bruja de Blair o la que hoy nos ocupa, el apartado técnico deja bastante que desear, por lo que el guión debe ser muy bueno para atraparte. Dado lo repetitivo de la historia, aquí no se consigue.

Las interpretaciones también son lo de menos. No hay primeros planos para el lucimiento de los actores ni buena visibilidad, por lo que se puede descuidar este apartado.

Vamos sumando y ya tenemos interpretaciones medianas, monotonicidad de planos, poca originalidad en la puesta en escena y guión previsible... Al final, lo que había comenzado haciéndome evocar Alien, ha terminado por recordarme a Saw: una magnífica y original primera parte seguida de continuaciones muy inferiores, que no terminarán hasta que baje la taquilla. Viendo el final de Rec 2, ¿tendremos una tercera si recauda el dinero suficiente? Ya veremos.

Quarantine

Valoración: Regular

En el mundo del cine hay muchas cosas que no tienen sentido, como por ejemplo, realizar un remake en 2008 de una película de 2007. Pero la falta de ideas en Hollywood es tan alarmante, que se llega sin ningún pudor a este tipo de sinsentidos.

Rec es una buena película de terror. Quarantine, si Rec no existiese, también lo sería, pero es que se trata de una burda copia de ésta. Sustituimos actores españoles por norteamericanos, cambiamos Barcelona por Los Angeles (como si en una película rodada casi íntegramente dentro de un edificio importasen las localizaciones) y repetimos la historia. Así todos podemos ser directores de cine: cogemos una obra maestra como, por ejemplo, Pulp Fiction; la hacemos tal cual, palabra por palabra (así ha sido el proceder de John Erick Dowdle en Quarantine), la ambientamos en Madrid con intérpretes españoles y entonces nos consideramos genios... ¡Por favor!

El caso es que poco más podemos decir. Supongo que los norteamericanos que no hayan visto Rec, habrán disfrutado con Quarantine, aunque sinceramente, prefiero la realizada por el español Jaume Balagueró, la cual disfruté con sumo gusto cuando vi por primera vez.

De todos modos, no debería quejarme. Es cierto que un remake debe ser una versión y no una mera copia, como Quarantine, pero me viene a la cabeza la chapuza que Tom Cruise y compañía hicieron versionando Abre los ojos (el infame remake en cuestión se llama Vanilla Sky) y, francamente, la idea de la copia ya no me parece tan mala.

Rec


Valoración: Interesante

Últimamente resulta complicado pasar miedo con una película de terror. De hecho, desde que vi El exorcismo de Emily Rose (film que me impactó fuertemente) no había sentido esa sensación hasta hoy, tras ver la película que en 2007 rodó Jaume Balagueró, la cual he procurado conseguir antes de ver Quarantine y Rec 2. (No me olvido de la magnífica Arrástrame al infierno, aunque la considero menos terrorífica).

El filme sigue los preceptos técnicos que en 1980 utilizara Ruggero Deodato en Holocausto caníbal y que después se copiaron de mala manera en la pésima El proyecto de la bruja de Blair, al utilizar la cámara en mano para dar mayor sensación de realidad a la historia.

El guión narra las peripecias de una joven reportera (Manuela Velasco) que acude a un parque de bomberos a realizar un programa de televisión. Ella y su cámara salen de patrulla en lo que parece una llamada de rutina, sin imaginar el horror que les espera. El cámara lo filmará todo y eso será, íntegramente, lo que veamos los espectadores durante todo el metraje.

Esta técnica tiene sus inconvenientes ya que, además de llegar a marear, limita mucho la visión de la película al quedar restringida constantemente al mismo plano. Pero tiene algo bueno relacionado con la mencionada sensación de realismo y es que así logra dar más miedo.

Encerrados en un edificio y sin saber qué ocurre, un variopinto grupo de personajes integrado por periodistas, bomberos policías y vecinos tratarán de encontrar una solución a un problema que les viene grande. De una forma directamente proporcional, la tensión aumentará en el espectador conforme el terror se vaya propagando entre los diferentes caracteres, de forma que el resultado final será ampliamente satisfactorio.

Tal fue su éxito que actualmente se puede ver la versión norteamericana de esta película, protagonizada curiosamente por la hermana de Dexter, que fue la aterrorizada actriz principal de El exorcismo de Emily Rose, película que hemos citado en el primer párrafo, así como la segunda parte, estrenada este viernes, cuya trama se inicia unos quince minutos después del final de la original, resultando, desgraciadamente, demasiado repetitiva.

Jennifer's Body

Valoración: Pasable

Vaya por delante: no considero, ni mucho menos, que ésta sea una gran película. Pero sí debo decir que me ha sorprendido gratamente ya que, a diferencia del tedioso y repetitivo cine de terror japonés que está tan de moda, Jennifer's Body es un filme bastante entretenido. Tampoco da miedo, como las japonesas, pero no aburre, que ya es mucho.

No es la única sorpresa, ya que la espectacular Megan Fox se ha destapado como una actriz medianamente aceptable. Tranquilos, no voy a compararla con Meryl Streep (todavía no me he vuelto loco), pero he de reconocer que el maltrato que el guión de Transformers 1 y 2 deparaba a su personaje (mujer florero total), no le dejaba mucho margen para la interpretación. Aquí es la coprotagonista y resulta bastante convincente como mujer fatal: una depredadora de hombres en el sentido más literal de la palabra.

Siempre he defendido que lo más importante en una película es su historia y cómo ésta es contada, es decir: el guión. La responsable de este libreto es Diablo Cody, que ya ganó el Oscar por escribir Juno. Ni se me ocurre la atrocidad de comparar ambos relatos, pero sí haré hincapié en el marcado carácter irónico e irreverente de Cody, auténtico leit motiv del argumento, respetado por Karyn Kusama (responsable de la mediocre Aeon Flux).

Así pues, considero que no estamos ante otra estúpida película de terror adolescente. ¿Por qué? Para empezar, estamos ante una comedia (quien quiera pasar miedo, se sentirá profundamente defraudado). Tampoco es la típica historia de humor fácil, sino que se trata de un relato ácido que intenta criticar el esnobismo de muchos adolescentes estadounidenses, en un contexto de película de terror.

Explicado así puede parecer un tanto retorcido, pero consigue su objetivo, ya que realmente tiene gracia si la película se entiende por lo que es: una parodia total. Se ríe de los adolescentes, de las películas de terror juveniles, de ciertas series tontas de televisión y de sus seguidores (no me refiero a productos de alta calidad como 24, sino a Dawson, OC, Sensación de vivir o similares)... Y claro, no puede hacer eso sin tener un marcado acento de Serie B, entre otras cosas porque es una película que de lo primero que se ríe es de sí misma.

¿Recomendable? No me atrevo a ello. Posiblemente se convierta en película de culto por su carácter irónico (y por la increíble Megan Fox) pero, precisamente por ello, tendrá infinidad de detractores a los que, seguramente, no les faltará razón, ya que en un análisis serio, no hay por donde cogerla. Así que, vosotros mismos.