sábado, 21 de noviembre de 2009

The box


Valoración: Floja

El director de Donnie Darko, Richard Kelly, realiza y escribe The box, una película de ciencia ficción basada en el relato corto de Richard Matheson Botón, botón, el cual ya fue llevado a la pequeña pantalla como capítulo de la serie En los límites de la realidad.

Estamos ante una película que vive, en exceso, de su impacto inicial: un extraño desconocido realiza una desconcertante oferta a un matrimonio, que consiste en recibir un millón de dólares si aprietan el botón de una misteriosa caja. Eso sí, llevar a cabo dicha acción provocará la muerte de alguien a quien no conocen.

A partir de ahí, el guión ofrece una mezcla de géneros de la que uno no termina de sacar nada en limpio: ciencia ficción, intriga, terror, sobrenatural, drama moral... Da la impresión de que Kelly, conforme avanzaba en la escritura del libreto, iba quedándose sin ideas, de tal manera que el tramo final es bastante decepcionante. No digo que un filme deba darlo todo mascadito, como sucedió en Vanilla Sky (aquel torpe remake hollywoodiense de la magnífica Abre los ojos de Amenábar) pero esto es distinto: como a Kelly le faltó imaginación para idear una explicación satisfactoria, simplemente no la dio. Considero este acto un insulto para el público, ya que llega un momento en que lo único que te engancha a la trama es querer saber cómo se desentrañará el misterio.

En cuanto al elenco, Cameron Diaz cumple, James Marsden (X-Men) puede llegar a causar risa (nadie se cree que este pelele pueda optar a ser astronauta) y Frank Langella (Frost contra Nixon) posiblemente sea el mejor parado, dado que su papel sólo requiere de ciertas cualidades físicas además de mantener un rostro impertérrito, para desempeñar el rol de figura enigmática.

Así pues, lo mejor de una película que tenía una premisa inicial de lo más atrayente se queda en la puesta en escena, tanto en la buena recreación de 1976 (fecha en que se contextualiza la acción) como en la lograda atmósfera de tensión durante varios momentos del metraje. Por lo tanto, no puedo por menos que concluir que The box pertenece a ese género de películas que cuentan con una buena idea, pero que fracasan al no saber aprovechar ni desarrollar todas sus posibilidades.

2012


Valoración: Mala

Habitualmente el término encasillado se utiliza, en el mundo del cine, para hacer referencia a algún actor que siempre repite el mismo papel. Sin embargo, podría emplearse para calificar a más empleados de esta industria como productores, guionistas y, desde luego, directores.

Es el caso de Roland Emmerich (El día de mañana, Independence day) que de un tiempo a esta parte sólo sabe realizar películas de catástrofes, con el problema de que apenas vemos innovación alguna: el mundo se va al garete ya sea por una invasión extraterrestre, el efecto invernadero o una profecía maya. Mientras todo se desmorona con grandilocuencia de efectos especiales, un previsible, sentimentaloide y facilón guión nos ofrece pequeñas historias de supuesto interés humano sobre ciertas personas que tratan de escapar al desastre, aderezado todo con discursitos patrióticos más o menos exacerbados, que terminan por provocar vergüenza ajena.

Como he dicho, el fuerte de la película está en su factura técnica. No soy, precisamente, alguien que aborrezca las fantasmadas. Simplemente con que sepáis que me apasiona la saga James Bond supongo que queda demostrado. Lo que quiero decir es que no me llevo las manos a la cabeza cuando un autobús salta un hueco de veinte metros en una autopista, como en Speed. Sin embargo, creo que debe trazarse una línea entre lo que puede considerarse como una licencia para dotar de mayor espectacularidad a una secuencia y lo absurdo. Me refiero a que lo mejor de 2012 es, casi con toda seguridad, el momento en que John Cusack recorre a gran velocidad la ciudad de Los Angeles en una limusina mientras todo se derrumba a su alrededor. Y claro, como últimamente todos se pegan por demostrar que son los mejores del mundo con los efectos especiales, la ruptura con la realidad llega a tal extremo que resulta casi paródico.

A todo lo dicho hay que añadir una serie de clichés, sobre todo uno que últimamente está muy manido: que un padre deba convertirse en un superhéroe para que su hijo vuelva a quererlo. Además tenemos un sentimentalismo que peca de empalagoso, un libreto caótico repleto de fallos, menciones sin gracia ni respeto alguno a Obama, Schwarzenegger y la difunta princesa de Gales... Vamos, toda una joyita.

domingo, 1 de noviembre de 2009

El hombre lobo

Valoración: Buena

Si en la década de 1930 Universal Pictures sentó cátedra con sus películas sobre Drácula y el monstruo de Frankenstein, en 1941 llevaron a cabo su primera película con un monstruo no sacado de la literatura. Hablamos de El hombre lobo, el cual, a diferencia de los anteriormente nombrados, es una creación exclusiva del mundo del cine.

En 1935 ya se había estrenado una película sobre esta figura, El lobo humano, aunque el filme que sentó todas las bases sobre la mitología del hombre lobo fue esta cinta que dirigió, en 1941, George Waggner, conocido director de diferentes series televisivas.

Sin embargo, el mayor responsable de esta raza de noche fue su guionista, Curt Siodmak, un alemán de origen judío que había llegado a los Estados Unidos huyendo del nazismo. A él debemos elementos como la luna llena, las dolorosas transformaciones, las balas de plata, la leyenda del contagio, la marca de la bestia y tantas películas y novelas posteriores a su gran imaginación.

Al igual que los otros éxitos de terror de los estudios de la Universal, El hombre lobo es una película que cuida detalladamente la puesta en escena, la ambientación, la fotografía y el guión. La trama, lejos de los libretos facilones de hoy en día, encierra muchas más cosas que un ser terrible asesinando. Por ejemplo, es muy importante el drama psicológico que sufre el protagonista, una buena persona que cae en la cuenta de que se ha convertido en un asesino despiadado y brutal. Lon Chaney Jr. interpretó con mucha solvencia su atormentado rol de alguien que sufre una maldición y no sabe cómo superarla; tal es así que protagonizó cuatro películas más como hombre-lobo, adquiriendo otra maldición, aunque en esta ocasión real: la de actor encasillado.

Otros nombres destacados del reparto son Bela Lugosi (ya en el ocaso de su carrera), Claude Rains (El hombre invisible, Lawrence de Arabia) y la atractiva Evelyn Ankers (El hijo de Drácula, La venganza del hombre invisible).

Entiendo que a quienes hemos crecido con las películas de terror de los 80, los filmes de los estudios Universal Pictures de los años 30 y 40 no nos resulten aterradores. Sin embargo, hay que reconocer que cinematográficamente hablando, están a años luz de muchos subproductos de terror que hoy en día alcanzan fines de semana millonarios en concepto de ventas de entradas. Lo dice alguien al que le gusta que le hagan pasar miedo en el cine.

La momia


Valoración: Notable

Continuando con la exitosa racha de la Universal en la década de 1930, el maestro de la fotografía Karl Freund (elemento clave con la cámara para gente tan importante como Fritz Lang, Todd Browning o F.W. Murnau) dirigió La momia, una cinta de terror, aventuras y amor protagonizada por uno de los actores del momento, Boris Karloff, que repetía su rol de villano en un filme de terror, tras películas como El doctor Frankenstein o La máscara de Fu-Manchú. Su personaje de momia vuelve a ser memorable, ya que debe desempeñar un complicado papel ecléctico: por un lado está el monstruo aterrador, pleno de magnetismo, de mirada inolvidable y, por otro, el romántico incurable capaz de llevar su amor hasta las últimas consecuencias.

El filme tiene su fuerte, además de en Karloff, en la magnífica ambientación, tanto en la época de 1932, como en el flash-back insertado en mitad de la película sobre el antiguo egipcio (el cual vio reducido su metraje por la censura de la época).

La película tiene momentos que podríamos calificar de sublimes, en los que el misterio y las sombras están utilizados de manera tal, que demuestran que en el cine, muchas veces, impresiona más lo que se sugiere que lo que se enseña al detalle. Desgraciadamente en el siglo XXI, los realizadores de cine de terror infravaloran hasta límites insospechados la capacidad imaginativa del espectador, lo que influye negativamente en la calidad de las películas.

Junto a Karloff aparecen rostros conocidos de la época como David Manners, Edward Van Sloan o Zita Johann, quienes mantienen el nivel interpretativo, de forma que ayudan a conferir el sentido dramático necesario a la obra.

En resumidas cuentas, La momia es uno de los mejores homenajes que el cine ha hecho al Antiguo Egipcio y a los mitos de momias, tumbas y pirámides, que tantas veces sería imitado a posteriori. De entre todos los remakes y similares habría que destacar las dos primeras partes de La momia de Stephen Sommers, aunque hablamos de un tipo de cine completamente distinto, que busca más entretener que crear arte. Al menos logró su propósito.

Drácula


Valoración: Interesante

Los estudios Universal gozaron de un gran esplendor en los años treinta, destacando la cantidad de películas de genero de terror que produjeron. De esta época (1931) es Drácula, adaptación cinematográfica de la obra homónima de Bram Stoker, realizada por Tod Browning, director, entre otras, de La parada de los monstruos y La marca del vampiro.

Para muchos, ésta es una de las mejores versiones del mito de Drácula. Con grandes influencias del romanticismo y del expresionismo alemán, nos narra la historia de un vampiro que llega a Londres a causa de unos asuntos comerciales. Una vez allí, su sed de sangre dejará un rastro que pondrá tras su pista al inteligente doctor Van Helsing, que tratará de acabar con él (es decir, la historia que todos conocemos).

En mi opinión, el relato va perdiendo fuerza conforme avanza el metraje. La espesa y claustrofóbica atmósfera de la parte de Transilvania es deslumbrante, así como los decorados del castillo y la oscura fotografía. Una vez en Londres, el problema es que parece que uno no haya salido del país de los Balcanes, ya que todo es muy similar. Entiendo que hay que tener en cuenta la precariedad de los medios en aquellos años, pero ello no es óbice para el facilón desenlace en el tramo final, algo impensable tratándose de un ser tan poderoso y peligroso como el Conde Drácula.

En cuanto a los actores, tres destacan por encima de todos: Bela Lugosi, con una caracterización fascinante del temible vampiro (en especial sus ojos), Edward Van Sloan como el inteligente Van Helsing y Dwight Frye, quien posiblemente lleva a cabo la mejor interpretación de todo el reparto, encarnando al loco Renfield.

Mucho se ha dicho, escrito y filmado, desde entonces, sobre el mito de los vampiros en general y de Drácula en particular. Por ello, creo que para el amante del género esta cinta es de obligado visionado, simplemente para recordar una época en la que estos Nosferatu no eran inmunes ni al agua bendita ni a los crucifijos ni a los espejos. Y es que todo evoluciona en esta vida, hasta la ficción.

La novia de Frankenstein

Valoración: Notable

En 1935 James Whale llevó a cabo La novia de Frankenstein, una secuela en clave paródica de El doctor Frankenstein que para muchos, supera a la original, aunque también tiene sus detractores.

Al igual que en la primera, la película se inicia con un prólogo, sólo que en esta ocasión es la propia Mary Shelley (interpretada por Elsa Lanchester, que también hizo el papel de la monstruosa novia) quien se dispone a relatar cómo continúa la historia en el preciso momento en que terminó el filme de 1931, desde el salón de la casa del famoso poeta Lord Byron, en compañía de éste y de su marido, el también escritor Percy Shelley.

Nuevamente tenemos un relato en el que ternura, humor y horror se unen de forma muy hábil, en una historia que trata puntos importantes como la intolerancia, la discriminación, el miedo a la soledad y la amistad, en los que reconocemos una protesta del director, James Whale, que padeció en sus carnes los problemas acarreados por su condición de homosexual en la sociedad de los años treinta.

Hemos de destacar la labor tras las cámaras del mencionado Whale, con sobrios y firmes movimientos de cámara que exploran los enormes y cuidados decorados que tanto le gustaba utilizar. También fue muy importante, para la ambientación, la fascinante y oscura fotografía de John J. Mescall, así como la imponente banda sonora de Franz Waxman.

En cuanto a los actores, a Boris Karloff y Colin Clive (monstruo y doctor respectivamente) se les une un nuevo personaje, que a fin de cuentas es uno de los grandes atractivos de la película: el malvado Doctor Praetorius, interpretado de forma magistral por Ernest Thesiger.

Sea como fuere, tanto El doctor Frankenstein como La novia de Frankenstein son, por derecho propio, obras cumbres del género de terror, dos auténticas joyas que evocan el encanto de las películas filmadas en blanco y negro, despertando la nostalgia de los amantes del buen cine de terror y cargándose, de golpe y porrazo, uno de los mitos del cine, el que dice que segundas partes nunca fueron buenas.

Especial Halloween 2009


Acabamos de pasar la noche de Halloween de 2009, así que aquí, en ¿Te gusta el cine?, vamos a confeccionar un pequeño especial de cine de terror, comentando cinco grandes clásicos:

1.-El doctor Frankenstein, de 1931, dirigida por James Whale e interpretada por Boris Karloff, Colin Clive, Mae Clarke y Edward Van Sloan.

2.-La novia de Frankenstein, de 1935, dirigida por James Whale e interpretada por Boris Karloff, Colin Clive, Valerie Hobson, Ernest Thesiger y Elsa Lanchester.


3.-Drácula, de 1931, dirigida por Tod Browning e interpretada por Bela Lugosi, Helen Chandler, David Manners, Dwight Frye, Edward Van Sloan, Herbert Bunston y Frances Dade.

4.-La momia, de 1932, dirigida por Karl Freund e interpretada por Boris Karloff, Edward Van Sloan, Zita Johann, David Manners, Arthur Byron, Bramwell Fletcher y Noble Johnson.

5.-El hombre lobo, de 1941, dirigida por George Waggner e interpretada por Lon Chaney Jr., Bela Lugosi, Claude Reins, Warren William, Ralph Bellamy y Patric Knowles.


Son los inicios del cine de terror, que tantos éxitos y fracasos ha cosechado. En todos estos años, unos han sabido hacer auténtico arte con este género y otros, directamente, lo han destrozado y mancillado hasta más no poder.

Las principales estrellas en aquella época eran los archiconocidos Boris Karloff, Bela Lugosi y Lon Chaney Jr., aunque otros como Edward Van Sloan tenían roles relevantes en este tipo de películas.

He de reconocer que las he disfrutado. Espero que vosotros también lo hagáis al rememorar, con los comentarios de los siguientes posts, aquellos maravillosos años del cine en blanco y negro.