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lunes, 25 de octubre de 2010

Paranormal Activity 2


Valoración: Muy mala

Cada vez estoy más en contra de las películas filmadas con el estilo de El proyecto de la Bruja de Blair. El virtuosismo tras las cámaras para ejecutar diferentes planos es todo un arte y este tipo de películas nos privan de ello. Una de las primeras en usarlo, Holocausto caníbal, al menos alternaba estas secuencias con otras más propiamente dichas de película. Y otras como Monstruoso, eran capaces de introducir efectos especiales bastante dignos.

Creo que de todas ellas mi favorita es REC (la primera, claro) aunque, como digo, este estilo no me convence. Todos somos capaces de filmar algo así: nos vamos con los amigos a un lugar oscuro, nos pasamos la cámara de mano en mano, comenzamos a hacer el tonto, de vez en cuando alguien tira la cámara al suelo y se pone a gritar y ya está. Ya sólo falta que Steven Spielberg nos haga un favor diciendo que ha pasado miedo con ello y a sentarse a ganar dinero sin hacer nada.

Esto no es cine, directamente es una vergüenza y lo denuncio como tal. He preferido invertir la mayor parte de estas líneas en emitir una protesta porque el análisis sobre Paranormal Activity 2 se podría efectuar en una sola frase: Explicación para tontos de lo sucedido en la primera Paranormal Activity.

Entiendo perfectamente que todo aquel que viera el año pasado el film original, lejos de haber tenido problemas para conciliar el sueño, lo haya olvidado con facilidad. Pero si recordáis su argumento (¡ah!, pero ¿lo tenía?) una chica era poseída por un diablo. Pues bien, en esta segunda parte nos amplían la información. Así se explica que repita Katie Featherston, como hermana de Sprague Grayden (la pérfida hija de la presidente Taylor en la séptima temporada de 24) que es aquí la principal protagonista.

La nueva historieta coincide en el tiempo con la primera. Veremos el origen de todo esto (muy mal explicado) y cómo termina (esperemos que no haya una tercera). ¿Qué hay de nuevo? Algún sobresalto de tipo efectista, que hará pegar un respingo a más de uno y nada más, porque el desarrollo es idéntico: la mayoría del metraje es una película casera de dudoso interés, para pasar al tramo de terror en los últimos minutos. Es decir: asegura los bostezos exactamente igual que la primera parte.

Avisados estáis.

Nota de archivo: Quien esté interesado en leer el análisis que escribí el año pasado sobre el primer film, que pinche en el siguiente enlace: Paranormal Activity.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Paranormal Activity


Valoración: Muy mala

Internet es una gran herramienta que, utilizada de forma adecuada, puede hacer que uno se forre con una minúscula inversión de dinero, pasando del anonimato a la celebridad en cuestión de segundos. Ésa es la historia del éxito de Paranormal Activity, una colosal tomadura de pelo maquinada por Steven Spielberg. Cuenta la leyenda que el gran Spielberg pasó tanto miedo viendo esta cinta, que decidió comprar sus derechos para hacer un remake. Pero claro, cuando decidieron que un grupo reducido de gente viera la original en una sala, el pavor provocado entre los asistentes fue tal, que decidieron sacarla al cine sin modificación alguna.

Spielberg demostró ser un maestro del terror dirigiendo Tiburón y escribiendo Poltergeist, así que ¿en serio alguien cree que ha pasado un ápice de miedo viendo este soberano aburrimiento? Claro que no, pero Spielberg no sólo es el genio cinematográfico responsable de Indiana Jones, E.T. y tantas otras, sino también un negociante de fábula. Los trailers emitidos para aumentar la venta de entradas muestran, sobre todo, la reacción de un público aterrorizado y muy poco de la película (aún así, prácticamente desvelan el final). Y una de dos: o bien los españoles somos muy, pero que muy duros o bien los norteamericanos son unos bochornosos miedicas, porque esta tarde en la sala de cine en la que he estado, sólo se escuchaban bostezos.

Sobre la peliculita en sí poco hay que decir: un guión inexistente, que narra las tonterías y desvaríos de una pareja que compra una cámara de video para rodar mientras ambos duermen, ya que creen que un ente acosa a uno de los dos (la chica) desde la infancia. Ello deviene en casi hora y media soporífera, viendo lo que la cámara va grabando, es decir, un plagio de la nefasta El proyecto de la bruja de Blair, que también basó su éxito taquillero en la publicidad por internet.

Encima el director, el desconocido Oren Peli, tiene el morro de salir en múltiples entrevistas y decir que se ha visto desbordado por un éxito inesperado para él. Trata de explicarlo porque, según cuenta, el público tiene miedo al pensar que a uno le pueden suceder cosas extrañas cuando duerme, momento en que estamos absolutamente indefensos... Hace falta tener morro.

En resumidas cuentas: un film minimalista, patético en sus intentos de dar miedo, con un guión penoso, personajes tan lamentables como el agente de bolsa con más tiempo libre del mundo o el medium más inútil de la historia (nada que ver con la carismática Zelda Rubinstein de la antes citada Poltergeist) y con un final copiado descaradamente de las tediosas películas de miedo de origen japonés. Todo un insulto para el género del terror que servirá, únicamente, para que Spielberg y su Dreamworks se llenen los bolsillos con una inversión mínima.