domingo, 8 de enero de 2012
Crítica de "Sherlock Holmes: Juego de sombras": las segundas partes también pueden ser buenas
jueves, 29 de abril de 2010
Más allá del tiempo
Confieso que de no haber existido la serie de televisión citada, posiblemente no hubiese ido a ver Más allá del tiempo. Pero al ver el tráiler, me di cuenta de que el argumento era similar y me dije: ¿por qué no? Además el director,Robert Schwentke, había realizado con bastante éxito la entretenidísima Plan de vuelo desaparecida y contaba con una pareja protagonista de altísima calidad.
Me esperaba una pastelada de grandes proporciones. Sin embargo me llevé una grata sorpresa. Sí, el film es un drama romántico, pero la historia de amor está narrada con bastante realismo, sin incurrir en los clásicos efectismos baratos inherentes a este tipo de películas. Además tiene la cualidad de comenzar de forma impactante, captando la atención del público desde el principio, la cual sabe mantener hasta el final del metraje, que no es poco.
El guión narra una historia sencilla: Chico y chica se conocen, se enamoran y terminan por vivir una vida juntos. Quizá su sencillez sea lo que hace que la historia funcione. Simplemente vemos el día a día y el daño que puede hacer, a una relación estable, un hecho extraordinario de esos que tanto gusta utilizar en sus películas al bueno de James Cameron. Contemplarlo desde el punto de vista humano, introducirnos en las dificultades que el protagonista debe sortear en busca de una vida normal, en lugar de convertirse en un thriller de acción made in Schwarzenegger, de esos que tanto me gustan (gustar es poco, me encantan) me ha resultado lo suficientemente atrayente como para no mirar el reloj durante toda la sesión.
Ahora bien: todo esto no hubiese funcionado sin el espectacular trabajo llevado a cabo por Eric Bana y Rachel McAdams. Ambos son dos actores de muchísimo talento, algo que desgraciadamente se echa en falta en muchas “estrellitas” de hoy en día, tipo Orlando Bloom o Kristen Stewart. Bana ha demostrado su vid polifacética en diferentes films como Munich, Black Hawk derribado o Troya, mientras que a McAdams la hemos visto en Vuelo nocturno, La sombra del poder o Sherlock Holmes (en esta última la desaprovecharon torpemente para la función de mujer florero).
Si la historia engancha y los actores son capaces de transmitir sus sentimientos, el relato comienza a hacerse cercano, familiar y, a pesar del toque de ciencia ficción, creíble. Creo que es la razón de que, en su conjunto, me haya parecido un film bastante efectivo. De momento es la sorpresa agradable de la temporada.
sábado, 20 de marzo de 2010
Sherlock Holmes

Sherlock Holmes es uno de mis héroes de la infancia. Recuerdo que devoré ávidamente la colección completa de sir Arthur Conan Doyle y quedé muy satisfecho con su lectura. Sin embargo no me considero un purista con respecto al personaje, así que estaba dispuesto a ver cómo se las había apañado Guy Ritchie sin prejuicios, ya que conociendo su cine (Lock & Stock, Snatch, RocknRolla) todos sabíamos que esta película iba a ser una versión gamberra del mítico detective londinense.
Lo que no me esperaba era un guión tan mediocre y un montaje tan caótico, plagado de saltos temporales poco o nada estudiados. Estadísticamente podemos afirmar que un libreto concebido por varios escritores no suele salir airoso. Éste en concreto ha sido escrito por nada más y nada menos que cinco autores, por lo que no es de extrañar que narre una historia llena de ruido, acción y humor fácil, que poco tiene que ver con los argumentos con los que Doyle ha hecho disfrutar a todo el mundo.
Lo que ya resulta increíble es que, a pesar de su concepción netamente comercial, el film resulte bastante aburrido en ciertos tramos de su metraje. Ello es debido a que el argumento policíaco-detectivesco es lo de menos. ¿La razón? No se trata de un misterio al uso, sino de una típica trama que enfrenta el bien contra el mal, cuya intriga nunca llega a ser atrayente.
¿Qué salva la película? Los actores, en especial un Robert Downey Jr. que se encuentra en estado de gracia. El intérprete efectúa su desenfadada versión de Holmes, como un antihéroe un tanto excéntrico, que posee dotes geniales para la observación y la deducción. A su lado, su inseparable Watson, un Jude Law que ofrece una visión un tanto divertida del famoso doctor.
Pero hemos de volver a mencionar el guión, porque el maltrato que ofrece a Mark Strong y a Rachel McAdams resulta imperdonable. Strong puede llegar a ser formidable interpretando roles de villano. Ahora bien, poco puede hacer con un personaje tan limitado como maltratado y desaprovechado. McAdams, por su parte, ha de vivir con una figura femenina de perfil muy bajo, la cual parecen haber insertado en la historia única y exclusivamente para adornar el film.
Mencionar, para terminar, la potente banda sonora del experto Hans Zimmer y su aspecto visual, que consigue por un lado una magnífica recreación del Londres de la era victoriana y por otro, disimular de forma más o menos hábil las carencias de estilo en la filmación.
La segunda parte ya está en marcha. ¿Por qué ese empeño en construir franquicias? Por ganar pasta de forma rápida y fácil, está claro. ¿Quién lo padece? El espectador. Las casas se empiezan por los cimientos y las prisas nunca son buenas consejeras. Pensar en la trilogía antes incluso de comenzar con la primera, conlleva estos resultados.
domingo, 19 de abril de 2009
La sombra del poder
De entrada observamos un metraje largo, pero hay que tener en cuenta que había que condensar seis capítulos de un relato político con muchísimas implicaciones. Sin embargo, la habilidad de los guionistas para contar una trama absorbente, sabiendo cómo dosificar el volumen de información para no resultar confusa, además del empleo de un frenético ritmo narrativo (con un estilo similar en algunos aspectos a Zodiac) y el impecable montaje final de Justine Wright, confieren a la obra el dinamismo suficiente como para que nadie se aburra con su visionado.
Además el filme cuenta con personajes perfectamente definidos y muy bien interpretados, incluso por parte de Ben Affleck, que si bien nunca está a la altura de Russell Crowe, mejora bastante las mediocres interpretaciones a las que nos tiene acostumbrados. Crowe está perfecto en su rol de periodista de la vieja escuela, alguien que todavía cree que su denostada profesión es algo más que los índices de ventas, mostrándose continuamente en pos de la verdad. Completan el reparto la atractiva Rachel McAdams (Vuelo nocturno), el cómico Jason Bateman (logrará que esbocemos más de una sonrisa con un papel a mitad de camino entre las relaciones públicas y la juerga desenfrenada) y tres veteranos que no necesitan presentación: Hellen Mirren, Jeff Daniels y Robin Wright Penn.
En definitiva, una película absolutamente recomendable que todavía nos hace recuperar la fe a quienes creemos que en el siglo XXI todavía se puede hacer buen cine.


