Mostrando entradas con la etiqueta Cine 1992. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine 1992. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de octubre de 2010

Morir todavía


Valoración: Buena

En 1991 Kenneth Branagh (Mucho ruido y pocas nueces, Los amigos de Peter) dirigió y protagonizó Morir todavía, una película englobada dentro del cine negro, aderezada con cierto aroma de género fantástico.

Se trata de un relato en el que una mujer que padece amnesia, recuerda una vida anterior gracias al tratamiento que sigue para recuperar la memoria. El problema es que en dicha vida hubo una turbulenta historia de amor, celos y asesinato, lo que hace que el estupendo guión de Scott Frank (Minority Report, Prisioneros del cielo) divida la trama en dos partes: todo lo sucedido en los años 40 y la investigación actual sobre quién es la mujer amnésica.

La intriga tiene mucha influencia de Hitchcock, hasta el punto de que las referencias hacia Crimen perfecto son más que evidentes. Por otra parte Branagh, como buen inglés, otorga ciertos matices shakespearianos al conjunto, lo que le confieren cierto aire clásico. Además está el uso del blanco y negro para las secuencias del pasado, entre las que hay que destacar una puesta en escena bastante glamourosa, en la línea de las antiguas estrellas hollywoodienses.

En este sentido la elegida para el papel protagonista no me cuadra. No pongo el duda el talento de Emma Thompson para la interpretación, pero ¿una diva? Lo siento, su físico no da el perfil. Branagh, por su parte, sí hace gracia en un rol un tanto a lo Woody Allen de un detective privado un tanto particular, muy diferente de los grandes investigadores propios del cine negro.

El relato no está exento de sentido del humor, pero sin llegar a la parodia. Hablamos de un inteligente ejercicio a lo Agatha Christie, ya que todo el mundo parece culpable. Sin embargo, en un segundo visionado, podremos fijarnos detenidamente en las diferentes pistas que se nos van ofreciendo durante todo el metraje, encaminadas a la resolución del antiguo crimen antes mencionado.

En resumen, Morir todavía es una película muy entretenida, que combina hábilmente elementos fantásticos y de terror con el suspense y el amor. Además está excelentemente interpretada (a los ya mencionados Branagh y Thompson hay que añadir intérpretes del calado de Derek Jacobi, Robin Williams y Andy García) y muy bien dirigida por Branagh, a pesar de su corta experiencia (era su segundo trabajo como realizador tras Enrique V) demostrando ciertos alardes en contraluces y contrapicados, además de pericia narrativa. Si aún no la habéis visto, os la recomiendo.

martes, 21 de septiembre de 2010

El guardaespaldas


Valoración: Buena

Mick Jackson
(Volcano) dirigió en 1992 esta exitosa película, vilipendiada de mala manera por la crítica del momento (y posteriores). ¿Envidia? Me parece que sí. Constantemente vemos producciones que gustan y gustan sin parar (a las cifras de venta de entradas me remito) las cuales son denostadas ampliamente por un grupo de sujetos que se ganan la vida yendo al cine gratis, para despotricar después sin parar sobre lo que han visto. Hace falta ser desagradecidos a la par que prepotentes, pues pretender que millones de espectadores estemos equivocados mientras que sólo unos poquitos han visto la luz, me parece un ejercicio de futilidad

Centrándonos en la película, lo cierto es que es una historia que funciona bastante bien. No en vano, el guión está escrito por Lawrence Kasdan (El imperio contraataca, Indiana Jones, Silverado...) y eso se nota, ¿o acaso la trama de la película no engancha? Ya lo creo que sí. Por un lado tenemos a un formidable exagente del servicio secreto y por otro una estrella malcriada que no es consciente del lío en que está metida. La relación entre ambos, como es de esperar, resultará explosiva y Kasdan sabe aprovechar muy bien este material para que el espectador se mantenga, en todo momento, entretenido.

Sé que de un tiempo a esta parte meterse con Kevin Costner es una costumbre, independientemente de cómo resulte su interpretación. Lo cierto es que en esta película está perfecto, ya que sabe cuando ponerse chulo, cuando duro y cuando tierno, pese a quien pese. Whitney Houston también está magnífica, soberbia tanto en sus canciones como encarnando a la exitosa e insoportable artista cuya vida pende de un hilo.

La trama está muy bien llevada ya que no sólo cuenta con la relación de amor-odio entre el guardaespaldas y su cliente, sino que hay de por medio una investigación criminal para intentar atrapar al asesino, ceremonias de premios, conciertos y ciertos aspectos sobre la vida de los famosos sobre los que no solemos pararnos a pensar.

Así pues, El guardaespaldas es una película que cuenta con una buena puesta en escena, un alto ritmo narrativo, buenas interpretaciones, intriga, amor, humor y acción. Una película que aúne dichas características y que resulte altamente entretenida, ¿es mala? Por supuesto que no, pero muchas veces, a los supuestos entendidos en cine les da lo que yo denomino "ataques de crítico". El caso es que la he visto tres o cuatro veces desde que se estrenó en cine y no tengo ningún problema en recomendarla. Seguro que no os aburrís.

lunes, 26 de julio de 2010

Pesadilla final: La muerte de Freddy


Valoración: Mala

En 1991 Rachel Talalay debutaba en la dirección cinematográfica con la que, supuestamente, iba a ser última entrega de las andanzas del cada vez menos temible y más cómico Freddy Krueger. El resultado fue tan malo que no es de extrañar que Talalay, tras dos mediocridades más de bajo presupuesto (Ghost in the machine, Tank Girl) se pasara al mundillo de la televisión para encontrar trabajo.

La serie de Pesadilla en Elm Street iba cuesta abajo y sin frenos. Si la quinta parte ya resultó inferior a las anteriores, ésta llegó a tocar fondo. El argumento vuelve a indagar acerca de los orígenes de Freddy Krueger, cambiando con total desfachatez e impunidad partes de su pasado, como el motivo por el que comenzó a matar a los hijos de los habitantes de Elm Street.

El argumento nos sitúa en Springwood, localidad en la que sólo queda vivo un menor de edad (el resto, como podéis suponer, ha yacido a manos de Krueger). Freddy quiere valerse de ese chico para introducirse en las pesadillas de adolescentes de otros lugares y así continuar matando. Después se complica un poco con la aparición en escena de su propia hija (obviando por completo todo lo sucedido en la quinta, donde parecía tener un hijo) aunque al final todo se reduce a lo siguiente: chavalitos que se quedan dormidos con una facilidad pasmosa (ya no hay tensión por el hecho de intentar mantenerse despiertos, simplemente cierran los ojos a conveniencia del libreto) a los que Freddy atormenta, acosa e insulta de forma soez y poco original (sólo se salva una secuencia que tiene como protagonista al audífono de un chico que padece de sordera).

Se supone que el aspecto fuerte de la película eran los efectos especiales, con un último tramo en tres dimensiones (sí, ya existían antes de ahora) más irrisorio que otra cosa (el momento en que desde la película avisan al público de que debe usar las gafas para disfrutar del 3D es patético). Sin embargo, los efectos de sonido tipo dibujos animados hacen que uno jamás pueda tomarse en serio esta producción. De hecho, entre el sonido y la pandilla en furgoneta que trata de resolver un misterio sobrenatural, parece que estamos ante una versión grotesca de las aventuras de Scooby Doo en lugar de visionando una película de terror.

Atendiendo al título, la película parecía estar confeccionada como colofón al mítico Freddy Krueger. Incluso durante los títulos de crédito finales se homenajea a toda la saga con sus mejores y más impactantes imágenes. Sin embargo, Wes Craven debió de pensar que su gran creación no merecía un final tan esperpéntico (con el paso del tiempo Krueger había pasado de ser un formidable villano a convertirse en un vulgar payaso) y tres años después escribiría y dirigiría una nueva y original entrega, con la que, de alguna manera, salvó la honra de su creación. Y menos mal, porque denostar así a todo un personaje de culto debería ser ilegal.

domingo, 10 de mayo de 2009

El último boy scout

Valoración: Excelente

El genial director Tony Scott (hermano de Ridley) dirigió en 1991 la que podría ser la mejor película de la historia con un antihéroe como protagonista. Hablamos, evidentemente, de El último boy scout, un filme que huye de lo políticamente correcto para llamar a cada cosa por su nombre, algo de lo que desgraciadamente adolecemos hoy en día.

Mediante un estupendo y cuidado guión (el mejor pagado de la historia hasta que Joe Ezsterhas escribió el de Instinto básico) la acción se desarrolla a ritmo de video-clip, con una estética perfecta, acción a raudales y un sentido del humor sarcástico, inteligente y brillante.

Los personajes están perfectamente trabajados, dejando cada uno su impronta personal en la historia. Es aquí donde hablaremos de su protagonista, un Bruce Willis que, decididamente, nació para interpretar este papel, el cual podríamos definir como su John McClane de Jungla de cristal, pero a lo bestia: totalmente desencantado de la vida, alguien a quien no le importa lo más mínimo su integridad física o su futuro, fracasado en el ámbito personal y familiar, pero que en lo más profundo de su ser tiene un sentido del deber moral que le obligará a hacer todo lo necesario por que triunfe el bien, o lo que es lo mismo, una auténtica tesis doctoral de lo que deben ser los arquetipos del antihéroe por excelencia.

Scott no quiere descuidar el humor. Si el protagonista es el más chulo, el más duro y el más sarcástico, ¿qué mejor que ponerle un contrapunto para así desarrollar un argumento tipo buddy movie? El cómico Damon Wayans (Más pelas) fue el encargado de desarrollar esta función de partenaire de Willis y lo cierto es que el dúo funcionó a la perfección en la gran pantalla.

Pero no habría heroismo de ningún tipo si los villanos no tuvieran el suficiente calado. Hablamos de tipos a quienes no les importa en absoluto llegar a cometer una masacre en favor del buen funcionamiento de sus negocios. Noble Willingham (Walker Texas Ranger) y Taylor Negron (Verano de corrupción) cumplieron perfectamente con sus malvados roles, dando así a la producción un carácter de seriedad que de otro modo no habría conseguido.

Ya para terminar con los actores y como curiosidad, comentar la aparición de dos rostros muy conocidos por razones bien distintas: la exhuberante Halle Berry, en una de sus primeras apariciones en cine y Bruce McGill, el sempiterno compañero de McGyver.

Así pues tenemos una formidable historia de cine negro, cuya trama no descuida en ningún momento la intriga y el suspense, perfectamente interpretada, excelentemente coreografiada, con una impecable factura visual tanto en efectos como en fotografía, que parece mejorar con el paso de los años, convirtiéndose así, por derecho propio, en una de las mejores películas de acción de la historia del cine.