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lunes, 26 de julio de 2010

La nueva pesadilla de Wes Craven


Valoración: Interesante

Diez años después del éxito cosechado por la primera entrega de Pesadilla en Elm Street, Wes Craven decidió reconciliarse con New Line Cinema retomando su célebre personaje de Freddy Krueger. El problema era que, en el film anterior de la saga, habían matado de una manera definitiva a este memorable villano.

¿Cómo solucionar este pequeño inconveniente? Craven tuvo una idea brillante basada en un argumento típico de otros géneros: cine dentro del cine. Así, la película nos situaba a actores, director y productores, todos ellos interpretándose a sí mismos, en el año de estreno del nuevo film (1994). Resultaba curioso ver en pantalla a los propios Wes Craven (director, guionista y productor ejecutivo) y Robert Shaye (productor ejecutivo) tratando de convencer de nuevo al elenco original para que apareciese en una nueva Pesadilla en Elm Street.

A partir de aquí la cosa se complica, ya que los miembros del equipo de rodaje, incluídos los responsables de la parte técnica, empiezan a tener horribles pesadillas. Cuando muere el primero de ellos, comienza a planear la sospecha de que Freddy Krueger, como encarnación del mal, ha logrado traspasar los límites de la ficción para hacer de las suyas en el mundo real.

La idea de Craven fue bastante ingeniosa. En el film, él sueña con las secuencias antes de escribir cada capítulo del nuevo guión y, mientras tanto, éstas se van cumpliendo. El problema es que una vez superada la premisa inicial, el libreto no aprovecha al máximo todas su posibilidades, convirtiéndose en una continuación más, eso sí, con un relato mucho más propio del género de terror que las bromas que supusieron las partes cinco y seis.

Quizá el problema es que la historia se centra demasiado en Heather Langenkamp y su hijo, interpretado por Miko Hughes (Mercury Rising, Poli de guardería). Si Robert Englund (como sí mismo, claro) o John Saxon hubieran tenido más calado en la trama, creo que la película habría ganado muchos más enteros. Pero el guión peca de poca profundidad en ese aspecto, dejando una sensación de "lo que pudo haber sido y no fue".

Otro aspecto negativo es lo poco que aparece Freddy Krueger. Se vislumbran sus actos, uno siempre lo tiene presente, pero salvo en el tramo final, nunca es el verdadero protagonista.

Uno siempre tendrá esa espinita clavada de un guión al que le faltó algo de trabajo, sin embargo volver a disfrutar con alguna que otra secuencia memorable (a destacar las de la autopista y todo lo sucedido en el hospital), paladear una vez más la tensión de aquellos que saben que si se duermen morirán y asistir de nuevo a un tratamiento serio y novedoso de Freddy Krueger, mereció la pena.

lunes, 21 de junio de 2010

Species


Valoración: Regular

En 1995, Natasha Henstridge debutaba en el mundo del cine con Species, una peliculita de ciencia ficción que basa todo su éxito en ella. ¿Por qué? Con veintiún añitos, la actriz en cuestión era una de las bellezas más impresionantes de Hollywood: rostro angelical, ojos claros, tipazo de modelo... Así que Dennis Feldman (El chico de oro), Frank Mancuso Jr. (Ronin) o alguno del resto de productores debió de pensar que, pasearla como Dios la trajo al mundo cada dos por tres, era negocio seguro.

No me entendáis mal: disfruté como el que más cada vez que el mediocre guión, del propio Dennis Feldman, exigía que la niña se quitase la ropa y mostrase sus encantos con total naturalidad, pero no por ello voy a eximir esta cinta de un más que merecido suspenso.

Ya que mencionamos el libreto, allá va el argumento: una hermosísima hembra, concebida en un laboratorio como híbrido de humano y extraterrestre, escapa con la sana intención de aparearse con todos los hombres que pueda, para así crear una legión de aliens y exterminar a la raza humana. O lo que es lo mismo: una excusa para que Natasha Henstridge se desnude una y otra vez. También lo podríamos definir de otra manera: un argumento típico de una película porno.

¿Cómo se desarrolla esto? Muy simple: el tipo malo del gobierno (un poco inspirado Ben Kingsley) contrata a un heterogéneo grupo para perseguir a la alienígena, mientras ésta se comporta como una stripper de Las Vegas. El grupo lo forman Michael Madsen (Reservoir Dogs, Kill Bill) como el tipo duro y, por cierto, el único que tiene algo de gracia (sin contar a Natasha, claro) en la interpretación de su papel, Marg Helgenberger (C.S.I.) haciendo de bióloga, un antropólogo un tanto friki encarnado por Alfred Molina (Spiderman 2, El código Da Vinci) y un psíquico tan patético como pesado y tristón en la piel de Forest Whitaker (El último rey de Escocia, Bird).

Y poco más hay que contar, aparte de que muchas cosas están sacadas, cómo no, de Terminator y Alien (a falta de imaginación, Feldman se fijó en dos buenos referentes), efectos especiales justitos, muy poco gasto en localizaciones (gran parte del metraje transcurre entre una discoteca y unas cloacas), pobres y escasas secuencias de acción... Creo que me dejo algo, ¡ah, sí! El director. Es que con tanta falta de estilo, había olvidado que alguien dirigía esto. Se trata de Roger Donaldson, a quien muchos conoceréis por ser el realizador de Cocktail, aquella película en la que Tom Cruise hacía todo tipo de malabarismos tras la barra de un bar.

¿Entretenida? Ya te digo, a ver quién no se entretiene descubriendo por primera vez a la atractiva y morbosa Natasha Henstridge. Ahora bien, como film de ciencia ficción es totalmente olvidable.

martes, 26 de mayo de 2009

La Jungla de Cristal III: La venganza

Valoración: Excelente

En 1995 John McTiernan retomó la saga Jungla de Cristal con esta tercera parte la cual, a modo de introducción, podríamos decir que es mejor que la segunda, pero inferior a la original.

El filme trata de salirse un poco de las dos partes anteriores. Primero fue un edificio, después un aeropuerto... Elegir un nuevo espacio cerrado parecía repetitivo, así que se decidió que la acción transcurriese en la ciudad de Nueva York y en otra época que no fuese Navidad.

Pero no es el único cambio. Esta tercera parte se podría considerar una "buddy movie" ya que Bruce Willis no estará solo, al contar con la ayuda de un divertidísimo Samuel L. Jackson, que conferirá al filme un mayor toque cómico que en los anteriores. En concreto, las reacciones de éste ante las animaladas que irá cometiendo sucesivamente John McClane, no tienen precio.

Una de las señas de identidad de esta serie ha sido la magnífica elección que se ha hecho de los villanos (exceptuando, evidentemente, la cuarta parte). Aquí le tocó al insigne Jeremy Irons, que interpretó de forma sublime al malvado hermano de Hans Gruber (Alan Rickman en el filme original) que clama venganza, aunque en realidad, oculta un sofisticado e inteligente plan para obtener sus fines verdaderos.

El trabajo de los tres intérpretes es sublime. Bruce Willis sigue haciendo las delicias del espectador con su rol de antihéroe macarra y chulesco, siempre capaz de conseguir el más difícil todavía. Irons se convierte en un villano de altura, uno de esos tipos capaces de aplastar a uno sólo por mirarlos mal y Jackson pone el contrapunto cómico, de forma que la interacción entre los tres funciona a las mil maravillas.

Además, la vuelta tras las cámaras de McTiernan aumenta la calidad del filme en aspectos como la trepidante agilidad narrativa de la trama, la altísima calidad técnica de las numerosas y espectaculares secuencias de acción y la magnífica dirección de actores.

Poco más podemos decir de esta auténtica joya, cuyo ritmo frenético, trasfondo cómico y perfecta puesta en escena harán las delicias de todo aquel que la vea. Tuvo tanto éxito que rápidamente surgieron rumores de una cuarta, la cual se haría de rogar, ya que sería estrenada doce años después.

lunes, 11 de mayo de 2009

Pulp Fiction

Valoración: Excelente

El irreverente Quentin Tarantino alcanzó su cima cinematográfica con esta excelente película, propia de un auténtico genio. Tarantino demostró no sólo ser un hábil realizador, impartiendo lecciones con la cámara en todos y cada uno de los muchos planos secuenciales que se dan en todo el film, sino también ser un escritor de altura, con un guión que hizo del flashback una auténtica obra de arte. La forma de alterar la secuencia cronológica del relato conectando diferentes momentos para después trasladar la acción al pasado es sublime, de forma que el espectador quedará maravillado ante las repentinas vueltas hacia atrás en el tiempo de varios de sus personajes.

Tarantino crea una original historia de cine negro con todos los elementos clásicos del género como asesinos, boxeo, drogas, mujeres fatales... Combinados todos ellos hábilmente para confeccionar una incontrolable espiral de violencia, la cual es el leit motiv de todo el film.

Pero aún no hemos llegado a lo mejor de Pulp fiction, que es la excelente y ocurrente manera de generar secuencias de un dramatismo absoluto con inteligentísimos toques de humor, hecho este que convierte al film de Tarantino en una de las mejores películas en la historia del Séptimo Arte.

Otro de los méritos del maestro Tarantino fue reunir un reparto coral con actores de primera línea, con lo que confirió mayor majestuosidad a su obra. Si bien la crítica internacional alabó el buen hacer de John Travolta, realmente son tres los personajes que más llaman la atención, con una calidad interpretativa que no dejó indiferente a nadie: Samuel L. Jackson como un despiadado gangster que tiene un momento de lucidez en su vida, Bruce Willis como un veterano boxeador que se introduce en un juego muy peligroso y Harvey Keitel, en un rol secundario, como un ocurrente empleado de limpieza que trabaja para el capo de la mafia local. La dificultad de definir a la perfección todos y cada uno de los muchos personajes que abarrotan el film, es otro mérito del guión que fue galardonado con un premio de la Academia.

Por último, tenemos esos pequeños detalles que hacen de Tarantino un ser único. No me refiero sólo a la perfecta ambientación y a la inigualable y exitosa banda sonora, sino a ciertas sorpresas a las que suele recurrir como, por ejemplo, inventar una marca propia de tabaco o hacer cavilar a todo el mundo sobre el contenido de cierto maletín, que ha llegado a generar montones de blogs en internet especulando sobre el mismo.

Así pues, una magistral película que se vio injustamente ninguneada en la edición de los Oscar de 1995, en la cual este film junto con Cadena Perpetua de Frank Darabont merecieron haberse repartido la totalidad de las estatuillas doradas, pero los necios miembros de la Academia no supieron negarse a su patriotismo ante la historia narrada por la sobrevalorada Forrest Gump. Injusticias en los Oscar ha habido siempre; afortunadamente la repercusión de Pulp fiction no dejó lugar a la duda ante su inmensa calidad.