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martes, 10 de agosto de 2010

Fringe: Temporada 2


ATENCIÓN PELIGRO SPOILER: La siguiente entrada desvela partes importantes de la trama; léelo bajo tu propia responsabilidad.

Anoche Canal Plus emitió los dos últimos capítulos de Fringe, una serie de ciencia ficción que recuerda a Expediente X en el sentido de que una división del F.B.I. se dedica a resolver asuntos que se salen de lo normal. En la serie de Mulder y Scully había problemas relacionados con lo paranormal y los extraterrestres; en Fringe sólo se dedican a la ciencia ficción.

Lo primero que hay que recalcar es que se trata de una serie de J.J. Abrams. Me refiero a que el espectador debe estar dispuesto a que le tomen el pelo. Lo de Perdidos fue demasiado (se quedaron sin imaginación y, como no supieron terminarlo, simplemente no dieron explicación alguna) pero lo de Fringe parece moverse por otros derroteros, en concreto el final se pareció mucho al de las temporadas de otra serie del propio Abrams: Alias. ¿Recordáis las peripecias entre Sydney (Jennifer Garner) y Michael (Michael Vartan)? Durante un tiempo mantuvieron un tira y afloja hasta que por fin se profesaron su amor mutuo. ¿Qué pasó entonces? Un final de temporada en que raptan a ella y, de paso, le hacen creer a él que está muerta.

Es lógico que con el final de ayer nos acordemos de Alias: por fin el ansiado beso entre Peter (Joshua Jackson) y Olivia (Anna Torv). El problema es que todos conocemos a J.J. y quien más quien menos ya sabía que, en cuestión de minutos, eso se iba a torcer. Así, al más puro estilo Alias, Olivia se queda atrapada en el universo paralelo pero los demás no lo saben, ya que regresan al universo propio con otra Olivia, la del universo 2.


Personalmente me pareció más impactante el final de la primera temporada, con la visión de las Torres Gemelas en Nueva York, lo que nos habría toda una trama de universos paralelos para la segunda parte. Aunque si bien me encantó dicha culminación de temporada, he de decir que esta segunda, en su conjunto, me ha parecido de mucha más calidad. El guión ha profundizado bastante en los personajes, algo que se echó de menos en la primera. En ese sentido, uno de los platos fuertes ha sido descubrir que Peter, en realidad, no pertenece a este universo y que su padre, Walter (John Noble) no es realmente su padre, sino que lo raptó de pequeño, aunque por un buen fin: salvarle la vida. De hecho hay una frase del propio Peter, en el último capítulo, que redime a Walter: Has viajado dos veces entre universos para salvarme la vida; eso tiene que valer de algo.


Por mi parte agradecí el comentario, ya que me he implicado con el personaje de Walter Bishop, quien ha sufrido de lo lindo en esta temporada. Por lo menos ha terminado con una sonrisa. Ya veremos que le depara la tercera.

Hay otro aspecto que demuestra que la serie ha crecido. Me refiero a los capítulos que se salen un poco del orden, con cierto aire de autoparodia. Hubo un musical, otro episodio se narró en forma de cuento en blanco y negro, propio de un thriller de Humphrey Bogart de los años 40... Este tipo de incursiones ya ha sido explorado en otras series consideradas de culto como Buffy la Cazavampiros o Sobrenatural y siempre ha funcionado muy bien entre sus seguidores.


La tercera temporada promete ser apasionante. Por un lado hemos de ver cómo se soluciona el asunto de las dos Olivias, lo que a buen seguro nos permitirá ver más cosas del segundo universo, con peculiaridades como que las torres gemelas no fueron derruídas, la Estatua de la Libertad es el centro de operaciones de Seguridad Nacional, el edificio Pirámide de San Francisco se halla en Nueva York, existen Zeppelines que "aparcan" en lo alto del Empire State Building, el pollo frito tipo fast food es más crujiente... Pero todavía posee algo más importante: las versiones alternativas de los personajes principales. El Walter alternativo (o como dicen en la serie, Walternate) es un villano de armas tomar, no como el bondadoso doctor del universo 1 (obviando, claro está, que de joven no fue tan bueno ya que incluso llegó a experimentar con niños). El compañero de Olivia, Charlie, vive en el universo 2 y es otro agente de la división Fringe. La propia Olivia es muy diferente en el otro lado: pelirroja (y más atractiva), mucho más dura, con pareja estable y sin cargar con el peso del mundo a sus espaldas, como la del universo 1. En los demás no se ha profundizado demasiado, pero a excepción del Doctor Bell (personaje que creo muy desaprovechado) y Peter, todos los demás tienen su doble.


Según la IMDB, en Estados Unidos los nuevos episodios comenzarán en septiembre. Seguramente en España tendremos que esperar un poquito más. A ver si Abrams nos contenta o tenemos que colgarlo como con el final de Perdidos.

lunes, 31 de mayo de 2010

Perdidos: un vistoso engaño

ATENCIÓN PELIGRO SPOILER: La siguiente entrada desvela partes importantes de la trama; léelo bajo tu propia responsabilidad.


La semana pasada se emitió, en Estados Unidos, el último capítulo de la mejor serie de televisión de todos los tiempos: 24. Esa misma semana, también terminó otra serie, Perdidos y he de decir que, como a otros muchos seguidores, su última temporada (no sólo los últimos dos capítulos) me ha defraudado y de qué forma.

En Perdidos ha sido mucho mejor el camino que el desenlace. La forma de definir los personajes era peculiar, utilizando flash-backs de su vida cotidiana similares a ciertos acontecimientos que debían superar en la isla. En algunos casos (la mayoría) este método resultaba efectivo, sin embargo también había capítulos que resultaban de lo más aburridos (eso que jamás ha sucedido en 24).

Pero si por algo estoy tan decepcionado como defraudado es por la alegría con la que Abrams y compañía han cambiado las reglas del juego, justamente cuando no tenían ni idea de cómo explicar todos los enigmas planteados. Y, por favor, no me vengáis con el rollo fanático de "eso es porque no lo has entendido" ya que no es el caso. He seguido Perdidos con bastante interés desde el primer día y he visto los capítulos como debe hacerse: uno por semana, para tener tiempo de valorar cada historia. Así que poseo elementos de juicio para decir que la última temporada me ha parecido una soberana tomadura de pelo. Haré un breve resumen para explicarme.

La primera temporada se caracteriza por un accidente de avión, en el que hay supervivientes. Éstos deben enfrentarse a una serie de peligros, mientras tratan de resolver los misterios de una isla misteriosa. En esta temporada se produce la presentación de personajes, sus interrelaciones y el comienzo de las incógnitas, terminando por descubrir el famoso bunker done estaba Desmond.


En la segunda diría que los grandes protagonistas son los números, principal tomadura de pelo de esta serie. ¿Por qué? Por la explicación de la última temporada. Resulta que los números sólo son el resto de una lista de posibles sucesores de Jacob (sobre él y su némesis no sabremos nada hasta el final de la quinta temporada). Si sólo es una lista, ¿por qué ésa es la secuencia numérica que estabiliza la máquina que controla el magnetismo de la isla?, ¿por qué son los números que hicieron ganar a Hugo la lotería?, ¿por qué fueron el rumbo que siguieron la francesa loca y sus amigos científicos para llegar a la isla? Pero la explicación es, lisa y llanamente, que sólo son una lista. Y qué lista, porque en el tramo final de la serie, Jacob dice a Kate que da igual que su nombre estuviera tachado, porque sólo es una raya de tiza en una pared. Si ella quiere ser la sucesora, adelante. ¿Y para eso tanto tiempo hablando sobre la importancia de los números? El enigma numérico estaba muy bien creado, el problema es que no sabían dar una respuesta convincente, acorde con las expectativas generadas. Así que se salen por la tangente (norma general de Abrams, conocido de sobra por todos los que vimos Alias) y ya está.

Al final de la segunda temporada, aparecen los otros, así que la expectación para la tercera es saber quienes son, por qué están ahí y, sobre todo, esperar que alguno comience a resolver el buen montón de preguntas que ya llevamos a cuestas. Sin embargo, las respuestas esperadas no llegan nunca, sólo más incógnitas que resolver.

En la cuarta temporada nos enteramos de que hay gente capaz de llegar a la isla desde el exterior. Uno espera enterarse de qué va esto, pero no, sólo ve disparos, guerras y más personajes con los que poder rellenar episodios contándonos sus vidas en interminables flash-backs. Y aquí los guionistas se desatan: caminos que no llevan a ninguna parte, enrevesadas tramas sin explicación y, sobre todo, cambios en las reglas del juego, dejando de ser fiel a la serie que cada vez va dejando más a un lado la ciencia ficción para convertirse en algo espiritual.

En el descanso entre la cuarta y la quinta temporada, J.J. Abrams aseguró que los puzzles generados hasta ese momento, comenzarían a resolverse. Otra mentira más para tenernos a todos enganchados. Mira que habían conseguido escapar de la isla, pues no, otra vez de vuelta. Otro accidente (y eso que ahora sabíamos que hay formas para entrar en la isla, porque Charles Widmore no tiene poderes sobrenaturales) y ya estamos de vuelta, pero en otra época, atrás en el tiempo. ¿Y cómo termina dicha temporada? Colocan una bomba en una de las estaciones Dharma, para evitar el futuro accidente del 815 de Oceanic. Y por si hubiera dudas, Juliet afirma, poco antes de morir, que ha funcionado.

Entroncan ese final con una sexta temporada en la que vemos el vuelo en cuestión y cómo todos llegan sanos y salvos a su destino. ¿No dice Juliet que ha funcionado? Pues no, otra trampa más. Resulta que en la realidad alternativa que nos están contando, todos están muertos. Es el tránsito de esta vida al más allá, o lo que es lo mismo: un capítulo de Entre fantasmas. Uno se mosquea porque es seguidor de Jack Shephard y no de Melinda Gordon (bueno, de ella sí, pero no de su serie) y rápidamente los guionistas aseguran que los personajes no están en el limbo ni soñando. ¿Dónde están si no? Copiando descaradamente aspectos fundamentales de El sexto sentido, cada espíritu recuerda lo que quiere, así que hasta que no pasan un tiempo en ese mundo imaginario no van recordando sus vidas. Conforme mueren llegan allí, pero curiosamente no lo hacen todos. ¿Qué hay de Ana Lucía? ¿Y el señor Eko? ¿Sabéis cuántos personajes faltan en la patética y lacrimógena secuencia final de la Iglesia?

Se lo repito, señor Abrams: ¿por qué se vuelve infiel al espíritu de la serie? Ciencia ficción y aventuras convertidos en múltiples intentos de obtener la lágrima fácil del aficionado (que en mi caso fue un mosqueo monumental).

Luego está el asunto de Jacob y el anti-Jacob (porque por alguna razón jamás dicen su nombre). Dos hermanos raptados de bebés en la isla. Por cierto, su madre adoptiva, guardiana de la isla, rompe con la idea de que el guardián debe ser alguien honesto, ya que asesina con total frialdad a la madre de ambas criaturas. Jacob termina siendo el siguiente guardián y su hermano se convierte en el humo negro por meterse de lleno en la fuente de la isla (otra de esas cosas incomprensibles, ya que tanto Desmond como Jack pasan por allí y no les sucede nada raro). El caso es que si Jacob no conoce otra cosa que la isla, ¿cómo narices viaja en modo realidad virtual a Estados Unidos y va buscando sucesores? Pero bueno, sería como intentar resolver la cuestión de la resurrección de Sayid u otros problemas de índole menor, como saber qué vio aquel vidente que no quería que Claire tuviera su hijo en la primera temporada, de los que nunca sabremos nada.

Hacéos la siguiente pregunta: ¿qué habría sido de Perdidos si se hubiese emitido a principios de los 90? Me refiero a una época en la que todavía no había internet. Abrams, muy hábilmente (no se lo niego) nos ha creado una serie de enigmas que tenían posibles soluciones muy atractivas. Y han sido los bloggeros, los foreros y los internautas en general, quienes han dado rienda suelta a su imaginación con múltiples teorías. Sin embargo, al final, los que no han tenido talento para dar respuestas a la altura de los enigmas han sido Abrams y sus coleguitas de guión.


Perdidos es, pues, una gran broma. Se han reído de nosotros durante seis años, de la misma manera que aquellos directores de cine que realizan películas de asesinatos en las que nos hacen dudar de una media docena de personajes, para descubrir al fin que el criminal de turno es un actor que no ha aparecido en toda la película. No dejo de reconocer que la he ido disfrutando, me refiero a que no considero una pérdida de tiempo haberla seguido. Sin embargo esa falta de talento para cerrar historias me enerva, porque supongo que no consideraréis que todo está muy bien trenzado simplemente porque al final salga la misma zapatilla que Jack vio al despertar por primera vez en la isla. Es un retoque formal menor, un guiño, pero no una solución satisfactoria.

No estoy diciendo que una película o una serie deba darlo todo mascadito, no van por ahí los tiros. Hablo de calidad, talento y originalidad para cerrar de forma solvente una historia. Voy a poner un ejemplo clarificador: El ala oeste de la Casa Blanca. ¿Sabéis? Soy un amante de la ciencia ficción y detesto la política. La serie que acabo de mencionar es política pura y dura desde dentro, con todos los entresijos e hilos que hay que mover en el mundo de la presidencia norteamericana. Sin embargo, El ala oeste me fascina capítulo a capítulo. ¿Por qué? Presenta tramas mucho más complicadas que Perdidos (que no haya seres sobrenaturales ni islas que se muevan no significa que no se puedan escribir relatos con múltiples subtramas, enigmas y problemas de difícil solución) y logran resolverlas todas con finales airosos. Lo recalco: no finales machacaditos del tipo Vanilla Sky, sino finales airosos, con respuestas a la altura de los problemas planteados.

Es la diferencia entre buenos narradores de historias y vendedores de humo. Por eso jamás podré estar de acuerdo con quienes veneran Perdidos como si fuera lo mejor que se ha hecho en televisión, ya que dista mucho de ello. De hecho, ni siquiera es la mejor dentro del género de la ciencia ficción, pues se ve superada con creces por Expediente X, la cual me va a servir muy bien para cerrar el post y aclarar una última cosa: un final te puede gustar o no, lo que no es óbice para ser fiel o infiel a toda una saga. Personalmente el final de Mulder, Scully, el fumador, los hombrecitos verdes y demás, no me satisfizo, pero eso ya son gustos personales (me hubiera gustado que Mulder hubiese ganado, pero optaron por un final en el que no ganaban los buenos, lo que tampoco tiene por qué ser ningún handicap) Lo que jamás podré decir es que Chris Carter me hubiese tomado el pelo, ya que hubo resolución digna y no se salió de la línea establecida por las primeras temporadas. Abrams sí lo ha hecho.


Ahora sigo otra serie del señor Abrams, titulada Fringe (foto superior), con mucha ciencia ficción, enigmas e incluso mundos paralelos y ya me estoy temiendo lo peor. La veré mientras me diviertan las andanzas del carismático Joshua Jackson y compañía, pero no seré yo quien pierda el tiempo elucubrando sobre su posible final.

Realmente podía haber resumido todo lo anterior en un par de preguntas: ¿qué es lo mejor de 24? Factura visual cinematográfica, guiones adictivos, interpretaciones fantásticas... ¿Qué es lo mejor de El ala oeste de la Casa Blanca? Unos encomiables guiones que nos cuentan historias con una calidad digna del mismísimo Clint Eastwood. ¿Qué es lo mejor de Friends? Un sentido del humor agudo y original que te sorprende capítulo a capítulo (cito estas tres por ser claras referencias de la televisión). Y, ¿qué es lo mejor de Perdidos? Sus espectadores, ya que han sido su imaginación e inteligencia (y no los más que discutibles talentos de los guionistas) quienes han hecho grande esta serie.

Sé que hay mucho fanático por ahí, que en cuanto pueda se liará a insultos con este post (benditas sean las opciones de moderación) pero pensadlo un poquito y veréis como no he dicho ninguna barbaridad.

domingo, 30 de mayo de 2010

El apoteósico final de 24


ATENCIÓN PELIGRO SPOILER: La siguiente entrada desvela partes importantes de la trama; léelo bajo tu propia responsabilidad.

La cadena Fox es un desastre en España. Resulta que su mejor serie, 24, se emite con retraso y de mala manera, mientras que otras de muy inferior calidad (Anatomía de Grey, Sin cita previa, Sin identificar...) rápidamente son emitidas en prime time. De hecho Fox Crime emite actualmente la temporada séptima. Un ultraje que sirve muy bien a Perdidos y sus trampas.

Resulta que 24 es la tercera serie de todo Estados Unidos que más dinero recauda durante los anuncios publicitarios que van entroncados a la misma. Si recauda más dólares que otras, como por ejemplo Perdidos, es por su amplísima legión de seguidores (por ejemplo nueve millones en el capítulo final). Pero el controvertido final de Lost (ya hablaré en otro post sobre él) está en boca de todos en España, mientras que sólo los que nos hemos movido para ver 24 por medios alternativos, hablamos del final de la mejor serie de la historia de la televisión. ¿Por qué? Por calado, audiencia, calidad, intrigas que son resueltas sin que parezca que te toman el pelo y, sobre todo, porque su novedoso formato en tiempo real ha marcado un antes y un después en la ficción televisiva. Y eso, os pongáis como queráis, Perdidos no lo ha conseguido.

Pero hablemos ya del señor Jack Bauer. En esta última temporada está completamente desatado. Era feliz, con una nieta, reunido de nuevo con su hija, se iba a marchar a Los Angeles para vivir con su familia... Pero no, una vez más, como sucedió en la cuarta temporada, cuando Jack se las prometía felices, unos fatales acontecimientos no le permitieron el descanso que tan merecido tenía.

Jack vuelve a vérselas con traidores, bombas nucleares, rusos y Charles Logan. Toda una sorpresa ya que parecía que su ex-mujer se había encargado de él. Y Logan la vuelve a liar, convenciendo a la presidente Taylor para que se meta en un lío sin solución posible.

La intriga política es excelente. A ver si nos vamos enterando de que la inteligencia de un guión no consiste en dejar cabos sueltos (Perdidos) sino en recrear una compleja trama y saber cerrarla de forma coherente. Cada vez hay que tapar más cosas para llegar a un acuerdo de paz que nadie quiere. Mentiras, asesinatos, atentados... Y el único que quiere justicia es Jack. Llega un momento en que la presidente, sabedora de la altura moral del agente, trata de maniatarlo para que deje correr el asunto. Pero claro, con la muerte de Renée Walker, pareja sentimental del protagonista esta temporada, Jack no estaba por la labor.

Bauer debe hacer uso de todos sus recursos, habilidades, inteligencia y tenacidad para llevar a cabo la misión de repartir justicia. Y acaba con todos: la doble agente (los fans de 24 aplaudimos la venganza de Jack Bauer sobre Starbuck, que tan injustamente ganó el premio a mejor personaje de la televisión), toda una división de rusos, árabes, traidores norteamericanos...

El miedo que llega a generar Jack en sus enemigos es tan brutal, que los espectadores saltábamos del sofá cada vez que nuestro protagonista iba marcando objetivos (observar a Logan completamente aterrorizado mientras ve acercarse a Bauer, no tiene precio, es uno de los momentos de la temporada).

Al final llegué a pensar que moriría. La presidente, aunque demasiado tarde, entra en razón, los misterios se resuelven (sí, misterios, lo recalco porque parece que sólo puede haber incógnitas en tramas sobrenaturales) y Jack está considerado como el enemigo público número uno, lo que no es de extrañar habida cuenta de todos los cadáveres que lleva a sus espaldas.

Pero en el último momento, el agente que debía ejecutarlo recibe una contraorden presidencial. No hay indulto para Jack, sólo unos minutos de ventaja para que desaparezca. Y así, termina la serie.

Jack Bauer es un héroe en toda regla: alguien que hace lo que haga falta por un bien mayor y que después es capaz de afrontar las consecuencias. Le hemos visto llegar a aguantar dos años de tortura en una prisión china sólo por hacer lo correcto. Merecería medallas, pero el premio que obtiene por salvar al mundo una y otra vez es perder seres queridos y quedar al margen de la sociedad.

Parece ser que Fox Crime, al término de la séptima temporada, continuará con la octava, así que los que la hemos visto en versión original, podremos prestar más atención a las espectaculares secuencias de acción (esas de las que carece Perdidos) al contar con el audio en castellano. Resulta que en España, a pesar del mal trato recibido, la legión de incondicionales sigue siendo enorme. Tras una primera temporada de muy buena audiencia en Antena 3, el resto se emitió en bloques de dos y tres capítulos a horas intempestivas. ¿Qué le habría sucedido a Perdidos con un trato similar? Ahora mismo estaría borrada del mapa.

Guiones inteligentes, complicadas tramas y subtramas siempre bien culminadas, interpretaciones maravillosas, puesta en escena de factura cinematográfica (los planos, contraplanos y secuencias largas superan con creces la realización televisiva) y un novedoso y original formato a tiempo real. Se termina la mejor serie de todos los tiempos, lo que nos deja por un lado tristes, pero por otro ansiosos por ver el salto al cine (cosa que, por cierto, en Perdidos ni se contempla).

Parece ser que el guión de 24: The movie está terminado y la acción podría llevarse a cabo en Europa. Puede ser cierto o puede tratarse de una filtración interesada para saber qué opinan los fans. El salto a la gran pantalla puede ser complicado. De hecho sería preferible que olvidasen el formato en tiempo real y se centrasen en confeccionar una buena película de acción. Esperaremos impacientes.

miércoles, 24 de junio de 2009

Dexter (fin 3ª temporada)


ATENCIÓN PELIGRO SPOILER: La siguiente entrada desvela partes importantes de la trama; léelo bajo tu propia responsabilidad.

Hará unas tres semanas que la FOX emitió el último capítulo de la tercera temporada de la excelente serie Dexter (me habría gustado escribir antes pero últimamente mi tiempo es bastante limitado).

Antes de empezar a entrar en materia, me gustaría comentar el maltrato que la mencionada cadena ha deparado a Dexter: por un lado hubo un parón en plena temporada (el cual llegó sin avisos ni explicaciones de ningún tipo) y por otro, tampoco hubo una campaña debidamente hecha para informar de cuando continuaban emitiendo los últimos episodios, ni mucho menos para informar del cambio de hora en su emisión. No son formas, pero todavía es más grave dado que la FOX es una cadena de pago y, como tal, no debe permitirse que empiece a imitar la mala gestión de Antena 3 con respecto a las series norteamericanas (los que hayáis seguido 24 en dicha cadena me entenderéis).

Siempre hay excusas, como huelgas de guionistas, parones en Estados Unidos y cosas así, pero no es propio que no se detalle la información pertinente acerca de cómo va a seguir una serie. Con Prison Break, por ejemplo, están haciendo lo mismo, así que un servidor no entiende por qué en el Gobierno se llevan las manos a la cabeza cuando el usuario de a pie se descarga cosas por internet... A día de hoy es la única manera segura de poder continuar una serie.

Pero estábamos con Dexter. Tras una primera temporada genial, dudaba de que una segunda pudiera seguir en la misma línea... ¡Y resultó mejor!. Si bien en la primera la trama central iba ligada al hermano del protagonista, que resultó ser un psicópata todavía más implacable, en la segunda Dexter tuvo que enfrentarse a un inteligente sabueso del FBI que intentaba por todos los medios su captura. Pero Dexter supo echar la culpa a su gran enemigo en el cuerpo, el sargento Doakes, además de asesinar a su amante (su morbosa madrina de la terapia antidroga que seguía) sin corromper su código.

¿Qué se podía esperar en esta tercera parte? Algunos personajes cambiaron (la razón se entiende de lo escrito en rojo) lo que daba juego para más asuntos personales, pero también secundarios. El problema, a mi modo de ver, estribaba en que Dexter volviera a tener un enemigo carismático.

Problema resuelto. Los hábiles guionistas de la serie decidieron dar entrada a Jimmy Smits (La ley de Los Angeles, La venganza de los Sith) un intérprete ya curtido, que encarnó a la perfección a un durísimo fiscal que perseguía de forma implacable al mundo criminal.

El problema no consistía en que este temible fiscal persiguiera a Dexter, sino más bien lo contrario: por casualidad, Miguel Prado (así se llama el personaje en cuestión) pilla a Dexter cuando acaba de cargarse a Freebo, el supuesto asesino del hermano de Prado. El problema, claro, es que al hermano de Miguel lo había matado el propio Dexter, ya que el sujeto en cuestión no era tan simpático y legal como creía su familia.

¿Cual fue la reacción de Miguel Prado? Total agradecimiento a Dexter por haber llevado a cabo su venganza. Pero el asunto no quedó ahí. Dexter trató de hacer creer a Prado que había sido un único crimen, pero el fiscal, muy inteligente, dedujo otro asesinato del protagonista. Al final Dexter tuvo que contarle su secreto y Prado se mostró ansioso por limpiar las calles de asesinos.

Parecía que Dexter por fin había encontrado a un amigo, un ser que entendía y compartía su oscuro secreto. Sin embargo Miguel no se regía por el mismo código que le enseñó su padre y tardó poco en matar a una abogada defensora que sólo era culpabe de hacer bien su trabajo.

A partir de aquí Dexter y Prado se convirtieron en enemigos y, finalmente, Dexter acabó con él como siempre, de una forma sutil e inteligente. Pululaba por la serie otro psicópata (cada vez hay más, así que a ver qué sucede en la cuarta temporada) y Dexter se las arregló para primero matarlo y segundo culparle de la muerte de Miguel Prado. Todo un artista, ¿verdad?

La temporada termina con la boda entre Dexter y su novia Rita (curiosamente en la vida real, el actor está casado con Jennifer Carpenter, que es su hermana en la serie) de forma que queda más o menos terminada, no como ocurrió en la primera. Por mi parte lo prefiero: una cosa es que ten mantengan en vilo toda una temporada y otra que, al final, te dejen con las ganas hasta que la serie vuelva. Así se corre el riesgo de que se produzcan los terribles "cliffhanger" que no gustan a nadie.

Lo más importante de Dexter, a mi modo de ver, es que durante tres temporadas ha sabido mantener la calidad sin altibajos. El suspense está muy logrado y todo aquel que la sigue se engancha. Pero es que los personajes secundarios no son meras comparsas, sino que todos tienen algo que ver tanto en parte de la trama principal, como en varias subtramas que les confieren profundidad y personalidad (vamos, un diez para los guionistas).

Parece ser que habrá, como mínimo, dos temporadas más. Ojalá los guionistas sigan en esta línea de éxito, pues están convirtiendo Dexter en una serie de culto imprescindible, muy por encima de la sobrevalorada Héroes, a la que le ocurrió lo que a tantas: una primera temporada magnífica, que nunca volvió a repetirse.

viernes, 12 de junio de 2009

LIFE (fin 2ª temporada)


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La semana pasada terminó en AXN la segunda temporada de la entretenida serie Life. Para los que no la siguiérais, deciros que se trata de una de policías con un argumento central que, dentro de lo trillado que ya está, tiene algún punto original.


No es nuevo que un protagonista lleve aislado del mundo varios años y se encuentre con un llamemos futuro próximo en las narices. En España, sin ir más lejos, Toni Cantó vivió algo similar en 7 vidas (serie que en mi opinión perdió el sentido cuando dicho actor la abandonó). Las causas suelen ser accidentes que te dejan años en coma o viajes en el tiempo. Sin embargo, en Life tenemos a un policía condenado por un delito que no cometió, declarado por fin inocente más de diez años después.


Cuando nuestro héroe vuelve a las calles, recibe un auténtico dineral por todos los años pasados en presidio y, además, deja de ser agente para convertirse en detective, cumpliendo así su sueño. Pero claro, al hilo de lo que comentábamos en el párrafo anterior, el protagonista no sabe nada de móviles, GPS y toda una serie de avances descubiertos mientras estaba encerrado en prisión.


Mientras va resolviendo diferentes casos con su compañera, al final de cada capítulo va obteniendo pequeñas piezas para resolver su gran rompecabezas final: quién le metió en la cárcel, por qué y quién fue el verdadero asesino.


En la primera temporada resolvió el crimen, así que parecía que la NBC no concedería una segunda, pero ¡oh sorpresa!, Life la obtuvo, aunque no sin dificultades.


En esta segunda se desvela que hubo una serie de personas implicadas en lo que hemos definido como trama principal, así que nuestro detective debe seguir resolviendo el puzzle, aunque he de reconocer que se pierde un tanto el interés.


El protagonista es el británico Damian Lewis (El cazador de sueños, Hermanos de sangre) que interpreta de forma maravillosa este peculiar personaje que no para de comer fruta (alude a que en la cárcel nunca la probó) y que se rige por la filosofía zen, motivo por el cual suele lucirse con comentarios un tanto extravagantes.


Su partenaire es la atractiva Sarah Sahi (Aquellas juergas universitarias) que pone el contrapunto serio a las pequeñas locuras de su compañero.


Al final de esta segunda temporada, el detective Crews (así se llama el protagonista) debe acabar con un malvado ruso, al que mata de un certero golpe de cárate en la nuez. Acto seguido mira a todos los secuaces del villano muerto y, ni corto ni perezoso, esbozando una sonrisa, les comenta: "Ya sois libres. Vuestras familias ya no están amenazadas. Podéis marcharos" y de esa manera tan sorprendente sale airoso de una situación en la que parecía no tener salida.


Ése es Charlie Crews y, gracias a él y su modus operandi, la serie se ha mantenido un segundo año en antena. ¿Habrá tercera temporada? Sinceramente lo dudo, pero bueno, nunca se sabe.

HOUSE (fin 5ª temporada)


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El martes terminó en FOX la quinta temporada de la aclamada serie de televisión House, con un final de lo más sorprendente: Cuando todos creíamos que el eminente Gregory House estaba teniendo un affaire con su directora (la doctora Lisa Cuddy), resulta que todo estaba en su cabeza y era víctima de una alucinación a lo grande.


La quinta temporada ha deparado muchas sorpresas. Por un lado muere uno de los protagonistas principales (el doctor Lawrence Kutner), por otro por fin Cameron y Chase se comprometen en matrimonio y por último, House comprende al fin el problema que tiene con la bicodina, causante de todas sus alucinaciones de final de temporada, por lo que decide ingresar de forma voluntaria en un sanatorio mental, ante la preocupada mirada de su mejor amigo, el doctor Wilson.


House, una vez más, no ha defraudado. Hugh Laurie sigue manteniendo a sus adeptos e incondicionales con su mordaz, irónico y brillante humor. Sus peleas con Cuddy, su equipo, los pacientes y los familiares de éstos continuan haciendo las delicias de sus seguidores, entre los que me incluyo. Además, cuando parece que ya no pueden surgir nuevos problemas médicos a los que este Sherlock Holmes de la medicina pueda encontrar respuesta, los guionistas de la serie nos deleitan con un impresionante despliegue de imaginación.


Como suele ser habitual, la trama queda absolutamente abierta, de tal manera que deberemos esperar ansiosos al comienzo de la sexta temporada. ¿Algunas novedades? Os puedo adelantar alguna cosilla como que Lin-Manuel Miranda (ganador del último premio Tony) interpretará al compañero de habitación de House en el psiquiátrico, aunque no se convertirá en habitual dentro de la serie.


Parece ser que el 21 de septiembre se estrenará la nueva temporada en Estados Unidos. Veremos cuánto tarda la FOX en emitirla en nuestro país.

viernes, 22 de mayo de 2009

24 - Fin Séptima Temporada

Valoración: Excelente

ATENCIÓN PELIGRO SPOILER: La siguiente entrada desvela partes importantes de la trama; léelo bajo tu propia responsabilidad.


Ha terminado la séptima (y parece que penúltima) temporada de nuestro amigo Jack Bauer y, como siempre, no ha defraudado. En esta ocasión la trama se ha centrado en los sentimientos interiores del protagonista, en cómo piensa y en por qué actúa de la forma en que lo hace.

Al hilo de esto, es muy edificante la última conversación que mantiene con una de las protagonistas de la temporada, la agente del FBI Renee Walker, donde le dice que cuando se da una situación, por ejemplo, de un autobús con quince rehenes, él sólo ve los quince rehenes; lo demás se le nubla.

Jack Bauer es el tipo al que llaman para hacer lo que debe en una crisis. Criticado por todos, calumniado, buscado por la justicia (la temporada comienza con un juicio contra su persona) pero realmente es un héroe, es quien hace lo necesario para acabar con los malos y salvar la vida de los inocentes.

Hemos podido ver cómo no sólo no se retractaba por haber tenido que torturar a peligrosos criminales para poder evitar crisis mundiales, sino que plantaba cara. Como dice el propio protagonista "en esta vida hay que tomar decisiones con las que uno pueda vivir".

También hemos comprobado cómo hay personas que lo empiezan a comprender. Incluso la presidente de los Estados Unidos entiende los motivos que llevan a Bauer a trabajar de esa forma tan particular y aunque oficialmente reniega de esos métodos, oficiosamente queda muy satisfecha por los resultados.

En este sentido, la agente del FBI antes mencionada alcanza a comprender, al final, que no se puede luchar contra terroristas empleando distintas reglas. Así es imposible.

El punto dramático es la aparición de Tony Almeida. Todos lo creíamos muerto, pero he aquí que el bueno, perdón, el malo de Almeida (porque se ha vuelto Tony el terrible) rompe el corazón a su íntimo amigo Jack, ya que es capaz de poner en peligro la vida de miles de personas con tal de poder llevar a cabo su venganza: asesinar al culpable de la muerte de la difunta Michelle.

Y, como siempre, hay personajes importantes que mueren, destacando en ese sentido a Buchanan, que sacrifica su vida en el interior de la Casa Blanca para que Jack acabe terminando la misión. Otro histórico, el único que ha salido en todas las temporadas además de Bauer, el agente Aaron Pierce, también está a punto de caer, pero al final todo queda en un susto.

Al final parece que Jack va a morir: Ha estado expuesto a un gas letal que no tiene cura... ¿o sí? Resulta que hay un método experimental que podría funcionar, aunque para ello su hija debe contribuir en la operación. Sí, habéis leído bien, la espectacular Kim Bauer vuelve a la escena, más atractiva que nunca y con familia. Jack no sabe nada de esto, así que ¿continuará vivo el marido de Kim en la octava temporada? Desde luego a mí no me gustaría ser el yerno de Jack.

Como sabéis todos los que la hayáis visto, la séptima temporada ha sido espectacular, en la línea de lo que viene siendo 24. ¿Qué sucederá en la Octava? Por lo pronto, parece que va a ser la última. Ya he leído por ahí que están pensando en terminarla matando de alguna manera espectacular a Jack Bauer. Personalmente no me gustaría que terminase así. ¿No ha sufrido ya lo bastante nuestro héroe particular? ¿No podían concederle un final feliz? Algo así como la retirada de la UAT en su día de la que gozó Tony Almeida (aunque, eso sí, sin trágicas muertes).

Sea como fuere, el gran Jack ha marcado historia en el mundo de la televisión. Para muchos (y me incluyo) 24 es la mejor serie de la historia, así que, aunque no me guste el final que tienen previsto para el año que viene (ya veremos si lo mantienen), ya estoy impaciente por que llegue el próximo enero y podamos volver a disfrutar con las aventuras del mejor agente en activo de la ficción norteamericana.

sábado, 9 de mayo de 2009

La hora once


La hora once es la adaptación de una miniserie británica del mismo nombre, que en su día protagonizó Patrick Stewart (curiosamente protagonista de algunas películas de Star Trek). El creador es el conocido productor norteamericano Jerry Bruckheimer, quien a sus exitosas producciones cinematográficas también puede sumar los triunfos televisivos de C.S.I. o Caso abierto.

La trama recuerda en algunos aspectos a Expediente X, sólo que aquí no hay conspiraciones gubernamentales que impidan la investigación de los protagonistas. Eso sí, el argumento es de ciencia ficción y la pareja protagonista está formada por una bella y eficaz agente del F.B.I., interpretada por Marley Shelton (Planet terror, Sin city) y un eminente y brillante científico en la piel de Rufus Sewell (El ilusionista, Destino de caballero, Dark City).

Podríamos calificar este espacio televisivo como una serie con buenas intenciones, más o menos entretenida, pero que no aporta nada nuevo al género. Asimismo, teniendo en cuenta que no hay (al menos de momento) una trama central que una todos los episodios, no sucede nada si uno se pierde alguno de vez en cuando, lo que tiene, como todos sabéis, sus cosas buenas y sus cosas malas.

Sin poder ser calificada de mala (entre otras cosas porque la producción es buena, los actores están bien y resulta entretenida), mucho tendrán que mejorar los capítulos venideros para situarse entre las principales series de ciencia ficción.

Actualmente puede verse en la FOX y en la Sexta.

sábado, 4 de abril de 2009

Las series del momento

Aunque éste es un espacio dedicado al cine, de vez en cuando haré alguna que otra reseña sobre series de televisión. Y es que es innegable que cada vez hay más actores de la gran pantalla que se pasan a la pequeña, para protagonizar las cada vez más numerosas series que se emiten en las diferentes cadenas de todo el mundo. Los que sí se han pasado a la ficción televisiva son los guionistas. Sólo con comparar la forma en que uno queda hipnotizado con las aventuras de Jack Bauer a las continuas miradas al reloj que se producen en películas como Slumdog Millionaire o Push, está dicho todo.

Antes de entrar al meollo del asunto, diré que no veo series en las televisiones tradicionales como la Primera, Cuatro, La Sexta, Antena 3 o Telecinco. Tengo dos importantes razones para ello: no estoy dispuesto a que dejen de emitir una serie a la mitad aludiendo a los índices de audiencia y tampoco tengo tiempo para aguantar tandas de quince minutos de anuncios.

En las cadenas de pago, como la FOX, AXN, SCI-FI o Canal Plus, no suceden estas cosas. Y si ya las descargamos por internet (algo que sólo hago con 24) todavía menos. El único tiempo que tengo para mí durante la semana (incluido el finde) llega a las nueve y media de la noche. Entre que mi esposa se acuesta pronto ya que madruga mucho debido a su trabajo y entre que yo paso todo el día bien en la oficina, bien en viaje de negocios, esas dos horas disponibles de lunes a viernes son el relajante que necesito antes de ir a dormir, para olvidar el estrés cotidiano. ¿Paso esas dos horas viendo anuncios? Pues no. Quizá por ello apenas veo ficción nacional, pero es lo que hay, de ahí que la pequeña inversión que me supone estar abonado a Digital Plus me merezca mucho la pena, porque en un lapso de dos horas y cuarto, uno puede ver hasta tres capítulos distintos de series, mientras que con la publicidad de las otras cadenas, sólo se podría ver uno.

Tras esta pequeña disertación sobre mi tiempo libre, comenzaremos con la mejor serie de todos los tiempos: 24.


Como ya he comentado, 24 es la única serie que descargo de internet para verla en versión original (subtitulada, claro, que mi inglés es horrible). Esta maravilla creada por Joel Surnow va por su Séptima temporada, aunque a punto estuvo de desaparecer por culpa de la huelga de guionistas. Parece que ha vuelto a enganchar al público, por lo que probablemente el año que viene podamos disfrutar con la octava (al menos Sutherland ha firmado por un año más).

24 lo tiene todo: acción perfecta, soberbias interpretaciones, impecable puesta en escena... Pero, sobre todo, un cuidado e impactante guión que la convierte en la serie más adictiva en la historia de la televisión. En pocas palabras: un auténtico lujazo.

¿Por qué descargarla en lugar de esperar a verla doblada? Porque ya he visto cómo Antena 3 maltrata a la mejor serie de la historia de la televisión y una trama continuada como esta debe ser seguida en condiciones.


La oferta de los lunes es la más variada. La FOX emite Dexter y Prison Break, AXN Life, Canal Plus Fringe y SCI-FI El nuevo coche fantástico y La zona muerta (evidentemente hay más canales y más series, pero sólo me centraré en aquellas que más me llaman la atención, lo que hago extensible a todos los días de la semana).

De entre todas ellas, Dexter brilla con luz propia. Ya en su tercera temporada, para quien no lo conozca simplemente diré que se trata de la vida de un forense especializado en reconstruir crímenes a partir del estudio de salpicaduras de sangre, novio ejemplar, importante apoyo de su hermanastra y, además, un asesino en serie obsesionado por acabar con la vida de los criminales de Miami, gracias a que su padre adoptivo (policía de profesión) supo ver en él, desde niño, sus tendencias homicidas, de forma que trató de reconducirle hacia lo más parecido a un justiciero que actúa por encima de la ley. Basada en la novela El oscuro pasajero de Jeff Lindsay, estamos ante la que posiblemente sea la oferta más original de la televisión actual, convirtiéndose en la serie de más calidad de los lunes.

Prison Break, por su parte, me ha devuelto la fe en sus orígenes. La primera temporada de esta serie en la que el protagonista delinque para ser encarcelado junto a su hermano y así poder preparar una fuga desde dentro para evitar su sentencia de muerte, fue absolutamente impactante. Pero la segunda temporada bajó muchísimo y la tercera directamente se podría calificar de insultante. Ahora se emite la cuarta temporada y, aunque no llega a la calidad de la primera, se puede decir que se mueve mucho más en su línea que la segunda y la tercera. Además, ya se sabe que la serie terminará aquí, lo que afecta a su adictividad, a ver en qué depara todo el embrollo que tienen montado.

Fringe es creación de J.J. Abrams (Perdidos, Alias, Misión Imposible III). Trata de moverse en la línea de Expediente X y, aunque no lo consigue, resulta bastante entretenida.

Para terminar con el lunes, diré que El nuevo coche fantástico es una serie todavía más mediocre que la original de David Hasselhoff (quien por cierto aparece en el capítulo piloto revelando que es el padre del actual protagonista) y La zona muerta, basada en la novela de Stephen King y que también fue llevada al cine en su día, está en su sexta y última temporada (para mi gusto demasiadas, pero me gustaría saber cómo terminan las andanzas del vidente protagonista).

Los martes son, parafraseando uno de los eslogan de la FOX, territorio House. Este ácido y amargado personaje continua haciendo que me ría a más no poder y eso, para mí, es muy importante. Ciertamente es complicado que haya algo nuevo tras cuatro temporadas escuchando sus continuos insultos y contemplando sus barbaries, pero sigue teniendo muchísima gracia en esta quinta temporada, gracias a la perfecta interpretación de Hugh Laurie (Los amigos de Peter).

El otro gran peso pesado de la jornada es CSI, que emite en AXN temporadas de sus tres vertientes: Las Vegas, Miami y Nueva York. Además de su incuestionable calidad, tiene una cosa buena: los capítulos son más o menos independientes entre sí, lo que no obliga a ser un asíduo.

Los martes también podemos ver la nueva apuesta de la FOX, The listener, aunque siento decir que tras aproximadamente tres capítulos vistos, me da en la nariz que no superará su primera temporada (de momento llevan creados trece capítulos, veremos como sigue).


Los miércoles la risa está asegurada con dos capítulos nuevos de la quinta temporada de Mujeres desesperadas, una serie que de entrada, hace cinco años, no me esperaba que tuviera un guión de tanta calidad. Hay que tener en cuenta que debe definir un montón de personajes y todos ellos están tratados con un máximo en el lujo de detalles. Las tramas en las que se ven envueltas estas alocadas amas de casa, están siempre aderezadas con un ligero toque de cine negro que hará las delicias de los espectadores.

Quien desee pasarse a la ciencia ficción, podrá ver repetida la tercera temporada de Eureka en SCI-FI, una serie que si bien no puede considerarse de culto, resulta bastante amena.


Llegamos al jueves, con dos series tan distintas como Héroes y Boston Legal. La primera resulta un tanto decepcionante. A una temporada inicial calificable como impresionante (hasta llegué a comprármela en DVD) le siguió una segunda absolutamente mediocre, para dar paso a esta tercera que, si bien es mejor que la anterior, no llega a la pasión que logró arrancarme la original. Hay series que deberían durar sólo una temporada y creo que ésta es una de ellas.

Por su parte, Boston Legal parece un cementerio televisivo pues está plagada de dinosaurios: William Shatner (el almirante Kirk de Star Trek), Candice Bergen (Murphy Brown), John Larroquette (Juzgado de guardia) y un físicamente demacrado James Spader (Stargate, Lobo) protagonizan una serie nada novedosa de David E. Kelly (Ally McBeal) pero que tiene algo impagable: me hace reír. No es que el guión sea inteligente, simplemente me troncho con sus esperpénticos personajes, de ahí que no me atreva a recomendarla, pues imagino que mi gusto es un tanto sui-generis.


Y por fin llegamos al viernes, donde sólo haré referencia a una serie que, al igual que otras, nunca será una referencia de ficción policiaca, pero he de reconocer que tiene mucha gracia: Bones, o Huesos, como prefiráis. La parte principal por la que acabé enganchado a esta serie es su pareja protagonista: un duro agente especial del FBI y una eminente doctora forense que parece pensar sólo en clave científica. La interacción entre ambos mientras resuelven casos de asesinato es de lo más divertida. Además, David Boreanaz (el que fuese Angel en Buffy y en su propio spin-off) le ha cogido el aire perfectamente a su personaje, ya que sabe cuando soltar el chiste y cuando el exabrupto para amedrentar a los malos.


Para terminar, hay series circulando por ahí a horas en las que yo no puedo ver la tele (todo lo que se salga de entre las 21:30 y las 00:00 me supera) que emiten temporadas repetidas para quien no las haya visto en su día. Sucede con The unit (una serie de David Mamet con factura cinematográfica y protagonizada por el gran David Palmer de 24), Moonlight (otra serie con vampiros buenos), Entre fantasmas, Sobrenatural, Sin cita previa, NCIS y tantas otras, a la espera de que aparezcan temporadas nuevas.

Cuando haya novedades, las iré poniendo por aquí.