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domingo, 31 de octubre de 2010

Jóvenes ocultos 3: Sed de sangre (Lost boys: The thirst)


Valoración: Pasable

Cuando vi la pésima Jóvenes Ocultos 2, ya se rumoreaba que una tercera parte estaba en marcha. Pensando que su calidad sería similar a la de la segunda, me eché a temblar. Sin embargo, ya sabéis que me trago todo lo que sale sobre vampiros (así me va), por lo que me arriesgué y, para mi sorpresa, si bien no me parece una buena película, ni mucho menos, me resultó bastante entretenida.

Utilizando el lenguaje televisivo, se podría decir que Jóvenes ocultos 3 es un spin-off del film original, ya que se ha escogido a uno de los personajes secundarios de la película de Schumacher, Edgar Frog y se le ha dado el rol protagonista. Esto se ha llevado a cabo desde un prisma humorístico, en clave de parodia hacia otros films de vampiros (en especial Blade) y el resultado no ha sido del todo malo, ya que consigue provocar la sonrisa del espectador, que ya es bastante.

También hay mucho de homenaje, tanto a la película original, como al tristemente desaparecido Corey Haim, uno de los protagonistas de aquel film e ídolo adolescente de los 80, por películas como Miedo azul, El romance de Murphy, Lucas, Papá Cadillac o Una chica de ensueño. Falleció el diez de marzo de este año por culpa de una fuerte pulmonía (y no por sobredosis, como la prensa senacionalista se encargó de publicar tan rápida como erróneamente). El homenaje consiste en los numerosos flash-backs con los que el film le obsequia, a modo de honores.

Aunque la nostalgia, el humor y la corta duración de metraje nos hagan pasar un rato más bien ameno, hay que puntualizar que estamos ante una película sacada directamente a DVD, por lo que no veremos grandes efectos, ni disfrutaremos con diálogos profundos ni historias bien estructuradas y desarrolladas. El film está orientado a un determinado tipo de público y se mantiene fiel a su estructura paródica hasta el final. Concebido así, quien no gustara del primer film de Schumacher o no sintiera empatía por los alocados jóvenes intérpretes de aquella película, no disfrutará con su visionado.

Jóvenes ocultos 2: Vampiros del surf (Lost boys: The tribe)


Valoración: Mala

En 1987, Joel Schumacher realizó Jóvenes Ocultos, un film convertido en película de culto por innovar sabiamente el género de vampiros. Entre sus múltiples referencias musicales y cinéfilas (no sólo Tarantino tiene la exclusiva de ello), su hábil mezcla de géneros (humor y terror), su estética moderna para la época, su buena elección en el reparto y su ágil ritmo narrativo, la película alcanzó un mayor éxito del esperado.

Veinte años después, P.J. Pesce (Abierto hasta el amanecer 3) decide aprovecharse del éxito mencionado con una secuela tan infame, que directamente fue a DVD sin pasar por la gran pantalla.

Desde el minuto uno se puede comprobar la falta de imaginación y talento del señor Pesce. El argumento es el mismo: una persona ha sido contagiada por beber sangre de vampiro; la única manera de salvarla de la maldición será acabar con el jefe de un nido de chupasangres.

La elección de actores parece una parodia: el villano es un hermanastro de Kiefer Sutherland que desgraciadamente no heredó el talento interpretativo de la familia; repiten Corey Feldman, pluriempleado como cazavampiros, sacerdote y fabricante de tablas de surf (lo que me dejó sin palabras) y Corey Haim, a quien sólo recordaréis de niño (ahora es irreconocible tanto por el físico como por el hundimiento total de su carrera artística); y para terminar, tenemos una importante colección de jovencitas muy atractivas, las cuales aprovechan cualquier oportunidad para quitarse la ropa, consiguiendo así que el espectador no se duerma, porque aquí ni ritmo ágil, ni giros de guión, ni buenas interpretaciones, ni sorpresas, ni secuencias de acción mínimamente decentes, ni humor, ni terror, ni nada de nada.

En una época en la que se mira con nostalgia a los 80 (ejemplos claros son  El equipo A, Los masters del Universo y El coche fantástico) una película como Jóvenes Ocultos 2 resulta un auténtico insulto. El film original debió haberse mantenido como único, pero la combinación entre éxitos del pasado y falta de talento e imaginación en el presente, hacen que nadie esté libre del peligro de las continuaciones.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Cazadores de sangre


Valoración: Mala

Hace poco un amigo me comentó que mi atracción por el mundo vampírico quizá fuera excesiva. No es que me vaya el estilo gótico ni nada de eso (aunque no tengo nada en contra) pero ciertamente me trago todo lo que tenga que ver con los "hominis nocturna" (así los definió Abraham Whistler en Blade) bien sea novelas (tengo la colección completa de Anne Rice) series de televisión o películas.

El caso es que desde pequeño me han fascinado las historias de vampiros, lo cual tiene un hándicap importante: como las veo todas, en ocasiones tengo que tragarme bodrios insufribles como Cazadores de sangre, película sacada directamente a vídeo en la que, curiosamente, otro mito se viene abajo: Steven Seagal.

No es que el bueno de Steven haya sido nunca referencia de ningún tipo en el mundo de la interpretación, pero al menos daba gusto verle romper huesos en películas como Alerta Máxima o Buscando justicia. La edad no pasa en balde y, al igual que le sucede a Chuck Norris en Walker Texas Ranger, su movilidad ha quedado reducida de tal manera que parece una caricatura de lo que una vez fue.

Habréis observado que llevo tres párrafos sin hablar de la película. Eso es porque no hay nada que contar. Se trata de la primera y única película de Richard Crudo (director de fotografía de American Pie). Imagino que el señor Crudo es un fanático de Blade y Resident Evil ya que este lamentable film se puede resumir de la siguiente manera: Un grupo de cazadores ataviados con ropa y armas muy similares a las que lucía Wesley Snipes cuando encarnaba al famoso "vampiro cazavampiros que ha visto el sol", tienen como misión exterminar a un montón de seres convertidos en zombies por culpa de un virus, o lo que es lo mismo, la imaginación al poder.

Teniendo en cuenta que al final el relato ni siquiera era de vampiros (importante mentira por parte de los publicistas de turno, ya que incluso en los créditos finales los caracteres aparecen como zombies), sólo me queda por recomendar, a los espectadores potenciales, que os ahorréis este despojo. Creedme, es consejo de amigo.

martes, 14 de septiembre de 2010

Resident Evil: Degeneración


Valoración: Mala

Un año después de Resident Evil 3, el japonés Makoto Kamiya filmó Resident Evil: Degeneration, un film que si bien no está considerado dentro de la saga de Paul W.S. Anderson, retoma la aventura siete años después de lo que sucedió en Resident Evil 2, tras el bombazo nuclear que barrió Raccoon City, con el que se pretendió erradicar de la faz de la tierra el dichoso virus T.

Pero claro, si la bomba hubiera surtido el efecto deseado, no se podría haber estirado más el producto Resident Evil, así que en esta película de animación nos cuentan un lío sobre una gran empresa farmacéutica, unos terroristas y el propio gobierno de los Estados Unidos, tan aburrido, que uno desconecta casi sin darse cuenta a mitad de metraje.

Podríamos dividir el film en tres partes: una primera en un aeropuerto norteamericano en el que aterriza un avión lleno de zombis, para sorpresa de los pobres viajeros que se encontraban en la sala de espera. Definiremos este tercio inicial de la siguiente manera: un amigo está jugando al célebre juego de Capcom y nosotros miramos cómo lo hace. Y es que no veremos otra cosa que tiros y tiros sin orden ni concierto, en clave de dibujos animados, lo que ayuda todavía más a esa sensación de vídeo-juego.

La parte central del relato es la aburrida trama citada en el segundo párrafo, la cual es excesivamente larga y liosa para lo poco que realmente cuenta.

Por último, el tramo final es la pelea de siempre entre los protagonistas y el monstruo de turno, rodada con dudosa habilidad, más en la línea de productos manga con la estética de Final Fantasy que como versión del arcade en que está basada.

Nada ingeniosa (la única novedad es que no aparece el personaje de Alice), aburrida y prescindible. La animación está lograda, pero no consigue que sus más de noventa minutos dejen de hacérsenos eternos.

lunes, 16 de agosto de 2010

Inmersión letal 2


Valoración: Mala

Stephen Herek
contaba, en su día, con cierta reputación. Dirigió y escribió Critters, que aunque no es muy de mi agrado tiene su colección de fans, para posteriormente realizar buenos films como Las alucinantes aventuras de Bill y Ted o Profesor Holland. Desde entonces mucho ha debido de bajar su caché si le encargan secuelas que salen directamente a vídeo como esta Inmersión letal 2.

Haciendo un poco de memoria, Inmersión letal fue una peliculita de 2005 con sólo dos cosas destacables: los atractivos de Jessica Alba y Ashley Scott. El resto era, directamente, insalvable y ridículamente inverosímil. Esta segunda parte varía muy poco, por lo que si visteis la original, ya os podéis imaginar lo que os espera.

Ahora hay dos pivones nuevos, provenientes del ámbito televisivo: Laura Vandervoort (Smallville, la versión moderna de V) y Marsha Thomason (Las Vegas, Perdidos), acompañadas de otras bellezas como Mircea Monroe (Cellular, Sólo amigos), Audrina Patridge (Hermandad de sangre) o Amanda Kimmel (Miss Montana en Miss USA 2005) por poner algunos ejemplos.

La diferencia con su antecesora (y es algo que se agradece) es que durante algo más de la mitad del metraje Herek demuestra saber de qué va esto y se dedica a filmar algo que sería propio de cualquier capítulo de Los vigilantes de la playa: montones de rubias esculturales ataviadas con diminutos bikinis que juegan al voley-playa, participan en concursos de camisetas mojadas y cosas por el estilo, acompañadas de los típicos cachitas de gimnasio que no paran de beber y meter la pata con sus novias, todo ello sin diálogos, acompañado de una musiquita al uso, muy del estilo de la serie protagonizada por David Hasselhoff.

Esa parte del film se pasa bastante rápido, ya que en ningún momento resulta desagradable. El problema llega cuando el guión se pone serio con una trama de criminales, entre los que conoceréis a buen seguro a David Anders de la tele-serie Héroes (al resto de protagonistas masculinos, todos ellos tan fortachones y atléticos como inexpresivos, me vais a permitir que ni los nombre).

A partir de aquí la película es un calco de la de 2005, con situaciones tan irreales como ridículas, que enfrentan a terroristas profesionales contra meros pardillos que trabajan como buzos en el puerto.

Por lo menos no tuvieron la desfachatez de estrenarla en la gran pantalla.

viernes, 30 de julio de 2010

El arte de la guerra 3: La venganza


Valoración: Muy mala

¿Cómo definir esta tercera parte de El arte de la guerra? Podríamos utilizar todo tipo de adjetivos calificativos como penosa, lamentable, prescindible, patética y todos los sinónimos que se os ocurran, pero creo que lo podría resumir en una frase: triste parodia del film original de 2000. Comparemos los diferentes apartados entre una y otra para ver la decadencia de la saga.

El protagonista ya no es Snipes. Si éste es un experto en artes marciales, lo que el nuevo agente Neil Shaw hace cada vez que da una patada o un puñetazo es sumamente irrisorio. El nuevo elemento es un tal Anthony Criss, apodado "Treach", a quien habréis podido ver en peliculitas menores de vídeo con títulos tan poco atrayentes como El chupacabra o Vengador (ésta última como compañero de un vetusto Steven Seagal).

Si el primer director, Christian Duguay, ya había dirigido un par de buenas películas de acción como Hilo Mortal con Pierce Brosnan y Caza al terrorista con nada más y nada menos que Donald Sutherland, Ben Kingsley y Aidan Quinn, este Gerry Lively ha trabajado, en su mayoría, como director de fotografía de películas de terror de Serie B, directamente salidas a vídeo, lo que se nota en la pésima puesta en escena de un film en el que hay un predominio excesivo de colores oscuros y lugares cerrados.

En cuanto al guión, el confeccionado por Wayne Beach en el film original era muy completo, con tramas, subtramas, personajes definidos, secundarios que conferían calidad al conjunto y una narración de alto ritmo salpicada de ingeniosos comentarios, mientras que aquí Joe Halpin (productor y escritor de telefilms) esgrime un desarrollo que trata de imitar a la primera en argumento (unos coreanos quieren sabotear una cumbre de la ONU, además de desarrollar su propio arsenal nuclear en Corea del Norte) sustituyendo los mencionados comentarios ingeniosos por contínuos y cansinos extractos del libro El arte de la guerra de Sun Tzu, a modo de sermones.

¿Y qué decir del elenco que acompaña al protagonista? Los Michael Biehn, Donald Sutherland o Anne Archer ahora son sustituidos por una exhuberante Sung Hi Lee a la que me ha costado reconocer con tanta ropa (ya que es más "modelo de internet" que actriz).

La diferencia en presupuesto es abismal, de forma que olvidáos de volver a ver trepidantes secuencias con efectos especiales y demás, porque esto es un producto para vídeo mientras que la original fue un importante estreno de cine (quizá debería haber empezado por ahí y haberme ahorrado toda esta parrafada).

Espero que no tengan la poca vergüenza de lanzar una cuarta parte.

El arte de la guerra 2: Betrayal


Valoración: Mala

Ocho años después de la magnífica película de acción El arte de la guerra, Josef Rusnak (Nivel 13) nos sorprendió negativamente con esta paupérrima secuela que poco o nada tiene que ver con la protagonizada por Wesley Snipes en el 2000.

Para que os hagáis una idea, esta segunda parte salió directamente a vídeo y, aunque la mayoría de la trama transcurre en Los Angeles, está rodada en Canadá. Creo que con estos datos ya os podéis imaginar que la peliculita no merece la pena.

Repite Snipes en su rol de Neil Shaw, pero la acción no continúa tras los sucesos acaecidos en la primera parte, sino que nos lo presentan como agente retirado, no se menciona en absoluto nada acerca de lo ocurrido con el personaje que interpretó en el film original Marie Matiko y el argumento se transforma en un drama de artes marciales no muy conseguido, con un alumno (Snipes) que va a visitar los restos mortales de quien fue su maestro y mentor.

De golpe y porrazo nuestro protagonista se ve involucrado en un complot para asesinar a varios senadores de importancia y, como es lógico, deberá hacer uso de sus capacidades para resolverlo. El problema estriba en que el presupuesto no da para mucho, así que las secuencias de acción y los efectos técnicos se verán reducidos de tal manera, con respecto al film original, que aquellos a quienes nos gustó la primera El arte de la guerra nos sentiremos abochornados e insultados.

Wesley Snipes ha visto cómo su carrera iba dando constantes pasos hacia atrás en este siglo XXI, ya que después de protagonizar la primera parte de esta trilogía (sí, todavía hay una tercera) y la saga Blade, ha ido encadenando desastres como Invicto, o Ladrones de mentes o Caos, además de una serie de penosas apariciones en productos de vídeo-club, nada halagüeñas.

¿Será el fin de la carrera de uno de los principales exponentes del cine de acción en los noventa? Teniendo en cuenta que acaban de condenarle a tres años de cárcel por evasión de impuestos, o bien sus dos últimas apariciones (Gallowwalker y Game of Death) son un éxito sonado o mucho me temo que la estrella de Snipes se apagará para siempre.

viernes, 2 de julio de 2010

Proyecto Lazarus


Valoración: Mala

El torpe guionista de La conspiración del pánico, John Glenn, escribió y dirigió en 2008 este thriller psicológico que no llegó a estrenarse en las grandes salas, aunque por lo que tengo entendido, países como Taiwán e Israel si llegaron a emitirla en cines.

Lo primero que falla es su guión carente de ritmo. Cualquier historia de suspense debe mantener cierta cadencia a la hora de ser narrada, descubriendo de forma regular distintas informaciones al espectador. Pero aquí lo único que se emite con regularidad es el aburrimiento de un relato mal contado, que también falla en su argumento, quedando a medio camino entre el drama familiar y el thriller sobrenatural y cuyo único punto de apoyo para el suspense es no contar nada hasta el final, embarullando la trama de manera un tanto caótica.

El desenlace tampoco es satisfactorio. La explicación no resulta en modo alguno convincente, ya que raya en lo absurdo, acercándose ligera y torpemente a la ciencia ficción. A pesar de ello, cualquiera que la haya visto seguro que la ha considerado previsible en grado sumo, ya que conforme avanza el metraje, cada vez hay menos posibilidades de generar una hipotética sorpresa final del tipo giro inesperado.

Y en cuanto a originalidad, Glenn ha picoteado de mala manera en las historias de Hitchcock y, por lo que parece, también ha leído la novela de Dennis Lehane, Shutter Island, recientemente adaptada al cine por Martin Scorsese, ya que aparecen algunas similitudes.

Cuando una película narrada en clave de thriller, con rostros tan populares como Paul Walker (The fast & the furious) y Piper Perabo (Bar Coyote) y secundarios de la solvencia de Lambert Wilson (Matrix 2 y 3), Bob Gunton (Cadena perpetua, 24) y Tom Curran (Blade 2, Underworld: Evolution) no consigue su propósito de ser emitida en la gran pantalla, malo, muy malo.

Con las expectativas muy bajas, se dejaría ver en la sobremesa de un domingo, sobre todo porque invita perfectamente a echarse la siesta.

lunes, 21 de junio de 2010

Species IV, el despertar


Valoración: Mala

La serie Species todavía dio para una cuarta entrega (segunda que fue directa a los vídeo-clubs). Y más de lo mismo: una rubia de infarto saliendo desnuda una y otra vez, que en cuanto comprende que es una extraterrestre, intenta "irse de fiesta" todo lo que puede y más.

El pivón en cuestión es la sueca Helena Mattson, vista recientemente en el cine en Iron Man II y en televisión en Mujeres desesperadas, como la novia buscona de uno de los hijos de Lynette (Felicity Huffman).

Es lo mismo que las versiones anteriores: cine erótico disfrazado de ciencia ficción. No tiene nada más que ofrecer que el cuerpo escultural de la protagonista, que sin duda es de escándalo, aunque convendría recordar al escritor (repite Ben Ripley de la tercera parte) y al director Nick Lyon (I love you baby, Grendel) que en esto del cine, los cuerpos bonitos deben estar acompañados de algún tipo de historia que contar. Lo de las fotografías, que lo dejen para los profesionales de Playboy.

Para terminar, decir que el actor más conocido de todo el reparto es Ben Cross, a quien recordaréis sobre todo en roles de villano y cuyas películas más famosas son de Un puente lejano de Richard Attenborough y Carros de fuego de Harold Abrahams (¡qué tiempos, Ben!) Se podría establecer un paralelismo entre su carrera y las diferentes secuelas de Species, porque no sé si se puede caer más bajo.

Species III


Valoración: Mala

En una sala de vídeo-club, uno puede encontrar dos tipos de películas: las que se han estrenado en cine y las que han salido directamente a vídeo (mejor dicho DVD). Estas últimas suelen tener varias cosas en común: pobres guiones, interpretaciones por debajo de la media y efectos especiales muy baratos. Species III pertenece, por desgracia, a este segundo grupo.

Una película de ciencia ficción repetitiva (es una tercera parte) y con poco presupuesto, en la que uno sólo puede aspirar a ver bonitos cuerpos desnudos, parece más bien un film de otro género, pero es el leit-motiv de toda la saga y a estas alturas no iban a cambiarlo.

El argumento va ligado a la segunda entrega de la serie: la ambulancia que transportaba a Natasha Henstridge (que tiene un brevísimo papel en esta entrega) es asaltada por un profesor de universidad (por lo visto colarse en un vehículo del ejército en una misión super secreta es lo más fácil del mundo) y roba un bebé alienígena. El ladrón en cuestión es Robert Knepper (Héroes, Prison Break) y su misión no es otra que lograr el especimen extraterrestre perfecto.

Como la manipulación genética, según esta película, es una de las cosas más sencillas del mundo, contará con la ayuda de un universitario, Robin Dunne (Sanctuary) que quedará prendado (cómo no) de la nueva belleza rubia, la atractiva Sunny Mabrey (Serpientes en el avión, Triple X 2).

Dado que este telefilm (porque no es otra cosa) es bastante malo, con una rubia no basta, así que aparecerá otro alien cachondo, en la figura de la espectacular Amelia Cooke (Agente Alien). Tanto una como otra nos mostrarán generosamente sus cuerpazos, que es de lo que trata esto.

Para terminar, pues no hay mucho más que contar (guión previsible, trama irrisoria, etc, etc), decir que el director es Brad Turner (increíblemente ha dirigido 46 episodios de 24, que es la antítesis en cuanto a entretenimiento de este desastre llamado Species III) y que con el apellido del guionista, Ben Ripley, se podrían hacer numerosos chistes a costa de las enormes diferencias entre Alien y esta saga de marcianos cachondos.