Tom Holland (Noche de miedo, Muñeco diabólico) es el responsable de la adaptación cinematográfica de la novela de Stephen King, Maleficio, la cual escribió bajo el pseudónimo de Richard Bachman.
Estamos ante una película que más que un film de terror propiamente dicho, parece un capítulo extendido de Cuentos asombrosos, Historias de la cripta o similares, con una enseñanza moral que podríamos calificar de clásica: "cuidado con lo que deseas, a lo mejor se cumple".
El argumento se centra en un obeso abogado que no tiene reparos en el tipo de clientes a los que representa. Tiene éxito en su trabajo, posición social, familia... Su único problema es el exceso de kilos. Según se va desarrollando el relato, el protagonista (Robert John Burke, visto en películas como Buenas noches y buena suerte, El escondite o Múnich) recibe una maldición gitana, comenzando a perder peso de forma desmedida, hasta que se convierte en un grave problema.
El guión explota, aunque no con la profundidad necesaria, el drama de alguien que ve cómo su sueño más ansiado (adelgazar) se convierte en la peor de sus pesadillas, ya que su cuerpo, inexorablemente, va pareciéndose cada vez más a un cadáver esquelético.
Quizá la novedad sea la manera en la que el protagonista trata de librarse del problema. No utiliza elementos sobrenaturales: se limita a echar mano de uno de sus mafiosos clientes (un clásico del cine negro como Joe Mantegna).
No es una gran película, pero se deja ver. Tampoco da miedo, pero entretiene. Además, tiene ese puntito macabro durante toda la producción que consigue intrigar al espectador lo suficiente, como para aguantar hasta el final sin mirar al reloj. Aceptable.
Parece ser que Kurt Wimmer (Equilibrium, Un ciudadano ejemplar) se ha visto todas las temporadas de 24, porque Salt parece una pequeña copia de las andanzas de Jack Bauer, con la diferencia de que Wimmer no parece tener ni un ápice del talento demostrado por Joel Surnow y Robert Cochran, en la que muchos consideramos la mejor serie de la historia de la televisión.
A ver si os suena el argumento: un agente secreto debe saltarse las normas y huir tanto de policía como de terroristas para llevar a cabo su fin. Hay dos salvedades con respecto a la ya mítica serie. La primera es que si bien todos sabíamos que Jack Bauer era de los buenos, el guión de Wimmer trata (de una manera bastante torpe, por cierto) de ocultar si el personaje central es héroe o villano. La otra son las múltiples incongruencias de la historia (explicaré las más graves en la zona spoiler).
Habiendo comprendido que el previsible relato no nos iba a deparar sorpresa alguna, uno intenta agarrarse a las secuencias de acción. Angelina Jolie se mueve muy bien en un rol ideado inicialmente para Tom Cruise. Curiosamente el protagonista de Top Gun lo rechazó por considerar que el personaje se parecía demasiado al de Misión Imposible (¿por qué aceptó entonces trabajar en Noche y día?). Sin embargo el director, Phillip Noyce (El americano impasible, El coleccionista de huesos) no parece un dechado de virtudes en la realización, pues si bien el ritmo y la velocidad de las escenas de acción son correctos, por un lado se acerca peligrosamente a Paul Greengrass en el abuso de primeros planos y, por otro, no es tan espectacular como para lograr que olvidemos los enormes agujeros del libreto. Y eso que se contrató a alguien de la talla de Brian Helgeland (L.A. Confidential, Mystic River) para "apañar" la historia hacia un protagonista femenino.
Después tenemos el asunto del maltrato al resto de caracteres. Chiwetel Ejiofor (2012, Hijos de los hombres) es un responsable de seguridad que, desde luego, no será recordado por poseer los deductivos y perspicaces métodos de Sherlock Holmes. Después está Liev Schreiber, el jefe de Angelina, tan desaprovechado como en su última película (Repo Men). Pero el más ridículo de todos es el de August Diehl(Malditos bastardos) interpretando al esposo de la protagonista. Es mucho más creíble comprobar que en el desarrollo de esta película las leyes de la inercia no rigen, que pensar que estos dos están juntos.
Así pues, una película confeccionada para el lucimiento de la exuberante Angelina Jolie, indiscutible heroína del mundo de la acción, a la que veremos saltar entre camiones, dar palizas a varios hombres a la vez, eludir todo tipo de sistemas de seguridad e incluso volar por el hueco de un ascensor, aunque esto último lo haga de forma notablemente inferior al gran Bruce Willis en La jungla de cristal, con un guión repleto de fallos y un montón de guiños a James Bond y Jason Bourne.
Es tal el maltrato que el cine de acción está sufriendo en el siglo XXI, que sólo tengo una cosa que decir: ¡por favor, que alguien me preste un Delorean para volver al pasado!
ZONA SPOILER: No leer a partir de aquí si no se ha visto la película.
Tenemos una situación en la que Evelyn Salt (Angelina Jolie) ha matado al presidente ruso, algo que un supuesto desertor había confirmado que efectuaría un doble agente. Sin embargo, es una estratagema de Salt, ya que como tiene un esposo aracnólogo (profesión desagradable como pocas) ha hecho creer a todo el mundo que había muerto para mantener su tapadera (y volvemos con las influencias de 24). En el momento en que los médicos descubren que el supuesto muerto no es un fiambre, ¿no hay nadie entre FBI, CIA o Seguridad Nacional capaz de atar cabos y comprender que Salt no es la amenaza?
Algo parecido sucede en el tramo final, cuando se descubre algo que todos esperábamos: el verdadero villano es Ted Winter (Liev Schreiber). Dejando a un lado que alguien de su posición debería enterarse antes que la prensa de que el presidente ruso no ha muerto, en el momento en que agrede al mismísimo presidente de los Estados Unidos, para tratar de lanzar un ataque nuclear contra centros musulmanes (la idea es comenzar una guerra santa de proporciones bíblicas) su tapadera queda descubierta. En cuanto el presidente americano se repusiera, digo yo que declararía la traición de Winter, lo que exoneraría de culpa a Salt. Sin embargo se la llevan detenida y entre fortísimas medidas de seguridad (no tan fuertes, como se comprobará minutos después).
Son las dos incoherencias más ilógicas y contradictorias del guión, pero hay muchas más. Entre el final de Un ciudadano ejemplar y Salt, la verdad es que Wimmer se ha cubierto de gloria en muy poco tiempo. ¡Qué desastre!
George Pan Cosmatos (Rambo, Conspiración en la sombra) realizó en 1986 esta mítica película de acción, confeccionada por y para el lucimiento de su estrella protagonista: Sylvester Stallone.
El film tiene tres importantes influencias: Harry el Sucio, Rambo y Rocky. De la primera coge muchas cosas para el personaje principal, como la mala relación con sus superiores, los ácidos chascarrillos antes de vapulear o matar a un villano, su poco apego a las normas y la violencia desmedida contra los criminales. Incluso mantiene al compañero del protagonista, Reni Santoni, que aparece como tal en ambas películas, además del villano del film protagonizado por Clint Eastwood, Andrew Robinson, que aquí es jefe de Cobra.
Por su parte, las reminiscencias a Rambo y Rocky son más que evidentes. No me refiero a que el protagonista sea el mismo actor, sino a otros detalles. La forma en la que Cobra coloca trampas mientras huye de una manada de asesinos es muy similar a su forma de operar en Acorralado. Asimismo vemos largas secuencias sin diálogo, con banda sonora pegadiza tipo pop, como si de un video-clip se tratara, recurso muy utilizado en la saga de Rocky.
Hay que entender algo sobre la película y es la época en la que se rodó. En plena era Reagan, la realización de films cuyos personajes principales aniquilaban sin cargo de conciencia alguno a asesinos, ladrones y violadores, encerraba una fuerte crítica al sistema judicial norteamericano, por considerar que era excesivamente blando con gente de tal calaña. Con una sociedad que tenía miedo a salir a la calle por la excesiva violencia del momento, no es de extrañar que productos como Cobra triunfasen en taquilla.
El guión es muy plano y un tanto desaprovechado. Un grupo de psicópatas está asolando la ciudad. La policía no tiene pruebas hasta que por fin da con un testigo: Brigitte Nielsen (tan bella como poco recomendable, pues utilizó al bueno de Sly de mala manera para triunfar en el cine y luego se deshizo de él). Ante la sospecha de infiltrados en el cuerpo de policía, se encarga su protección a Cobra, un detective con métodos poco convencionales.
El guionista es el propio Stallone, que adaptó la novela de Paula Gosling, Fair Game. Conociendo al escritor, sabemos hasta dónde podemos exigir. Lo bueno es que logra un alto ritmo narrativo, un buen mantenimiento del suspense, secuencias de acción interesantes, trepidantes persecuciones de coches y un importante sentido del humor cada vez que el personaje central se comporta como un auténtico macarra, con frases que seguramente todos recordaremos.
Es fácil decir que Cobra es una película mala, sin pararse a meditar en el conjunto de la misma. Lo cierto es que entretiene, logra mantener el interés durante todo el metraje y hace reír, que es mucho más de lo que ciertos productos actuales con la etiqueta de "super-ventas" consiguen.
El realizador de Memories of murder, Bong Joon-ho, filma esta tramposa película de monstruos. ¿Por qué tramposa? Porque en los trailers se vendió como un producto similar a Tiburón o Alien, cuando no tiene nada que ver, pues su calidad es netamente inferior, el terror inexistente y el argumento está basado en algo muy distinto: una dura crítica al poder establecido en general y a los Estados Unidos en particular.
La película, en su mayoría, es bastante tonta. No me puedo creer la mezcla de géneros en según qué momentos. Me refiero a que emplear un humor bastante vulgar mientras una gran cantidad de seres humanos perecen por culpa de un monstruo gigante, en modo alguno puede resultar gracioso. Más bien es de mal gusto.
Lo mejor de la película, con mucha diferencia, es el principio. La aparición por sorpresa de un monstruo gigante, en el puente sobre el río Han, que comienza a crear el caos entre los aterrorizados transeuntes. Son secuencias de un importante poderío visual, rodadas con un ritmo frenético, que le hacen pensar a uno que va a ver una versión muy mejorada de Godzylla.
Pero no. La película va de una familia un tanto patética que tratará de encontrar a la hija de uno de sus miembros, raptada por el bicho en cuestión. ¿Por qué no seguir con el espectáculo de los primeros diez minutos? Muy sencillo: porque el sobrevalorado Joon-ho, si bien ha hecho algo diferente, no tiene talento para desarrollar una película como lo harían Scott, Cameron, Spielberg o McTiernan. Y es que no por ser una película distinta, hemos de caer en el error de considerarla buena. De hecho todo en el film es bastante tonto, tanto los personajes como el desarrollo y el final.
Aglutinar géneros tan dispares como terror, acción, humor, crítica social y drama es muy complicado, tanto que en ocasiones Joon-ho roza el ridículo. Pero claro, como es algo diferente que proviene de Asia (está de moda decir que todo aquello es bueno) y encima se mete con los Estados Unidos (un recurso muy fácil) nadie se atreve a decir la verdad: que más que una película se trata de una tontería de enormes proporciones, incapaz de aguantar un análisis serio.
1.- La chica que llevaba una camiseta morada no ha dejado de mirarte, estúpido. Sí, Yogur, es simpática, una chica encantadora, he hablado con ella. Sí y tú vas y dejas que se largue con los tres tontos muy tontos. ¿Y sabes por qué? Porque no eres más que un marica. Me voy. Adiós, mariquita. - Clint Eastwood a Bee Vang en Gran Torino.
4.- Entérate, será mejor que despiertes: el mundo en que vives es sólo una dulce apariencia. Bajo este mundo existe otro, el mundo real y si quieres sobrevivir, será mejor que aprendas a apretar el gatillo. - Wesley Snipes a N'Bushe Wright en Blade.
9.- Te conozco bien. Eres el macho, el capitán del equipo de baloncesto. Sales con las más guapas y el instituto es tu reino. Y como todos saben, te dedicas al bully, ¿por qué? Sería fácil decir que Stan se ceba con los más débiles sólo porque es un grandísimo capullo, pero no, no es así. Nuestro Stan es más complejo que eso. Según los mejores psiquiatras, Stan se dedica al bully por tres razones: una, bajo esa pose de machote, hay una nenaza insegura golpeando el armario para poder salir; dos, al igual que un cavernícola, su cerebro está subdesarrollado, por ese motivo es incapaz de tener autocontrol y actúa de forma agresiva; y la tercera razón, Stan tiene la picha enana. - Zack Efron a Hunter Parrish en 17 otra vez.
12.- Kelly, disfruto de muchas cosas, pero que me toquen las pelotas mientras trabajo no es una de ellas. Ahora prepara tus bártulos, reúne a tu equipo y cargad el avión. Y por cierto, cuando lleguemos a Beijing, ya no estarás en nómina. Que tengas un buen día. - Dennis Quaid a Miranda Otto en El vuelo del Fénix.
13.- Diálogo entre Clint Eastwood (Kelly) y Telly Savalas (Big Joe) en Los violentos de Kelly:
-Big Joe: Te dije que trajeras un tipo de buen aspecto, no este gordo devorador de salchichas.
-Kelly: Si lo que querías era un niño bonito, debista haber mandado a otro, John.
16.- En el siglo XVI, la salvaje Guerra de Onin redujo Japón a un gigantesco campo alimenticio. Los demonios adoptaron forma humana y se instalaron entre los mortales, para aprovechar el derramamiento de sangre.
Un temerario samurái llamado Kiyomasa, surgió en el corazón del mal y se convirtió en el cazador de demonios más veenrado, pero fue brutalmente asesinado por el más viejo y vil de todos los demonios: Onigen.
Han pasado siglos, todavía reina la oscuridad. Ahora ha surgido una cazadora misteriosa que ha unido fuerzas con una sociedad oculta conocida como El Consejo y que se dispone a enfrentarse a su mayor enemigo: Onigen.- Prólogo de Blood, el último vampiro.
17.- La gente pregunta, ¿qué es un RocknRolla? Y yo les digo que no tiene nada que ver con baterías, drogas ni viajes al hospital. No, no, es mucho más que eso, amigo mío. A todos nos gusta la buena vida. A unos el dinero, a otros las drogas, a otros el sexo, el glamour o la fama. Pero un RocknRolla es diferente. ¿Por qué? Porque un auténtico RocknRolla quiere el pack completo. - Mark Strong en RocknRolla.
18.- Os arrastraré al infierno y me comeré vuestras almas. - Rainn Wilson tras ser expulsado de su banda de rock en Un rockero de pelotas.
20.- ¡Dillon! Hijo de puta... ¿Qué te pasa? La CIA te ha puesto a trabajar en una oficina, ¿eh? - Arnold Schwarzenegger ganando con suma facilidad un pulso a Carl Weathers en Depredador.
21.- Como me mates no te volveré a dirigir la palabra en mi vida. - Steve Martin a Kathleen Turner en Un genio con dos cerebros.
22.- Nunca me ha gustado el Mesías. Es más, me parece un maldito peñazo. Pero tu voz hace que un tío gris como Händel me parezca un genio. - Nicolas Cage a Linda Hoffman en Cara a cara.
23.- Diálogo entre Clint Eastwood (Harry Callahan) y Felton Perry (Early Smith) en Harry el fuerte:
-Harry: ¿Conoces a ésos? -Early: Son de una promoción posterior a la mía. Siempre van juntos, parecen siameses. Se llegó a decir que estaban liados. -Harry: Te voy a decir lo que pienso: si vosotros disparaseis como ellos, no me importaría que todo nuestro maldito departamento fuera marica.
-Ozymandias: No hace falta ser un genio para ver que el mundo tiene problemas. -Comediante: Pero basta con un cuarto lleno de imbéciles para que se crean que tú puedes resolverlos. La humanidad lleva intentando matarse desde qeu el tiempo es tiempo. Y ahora, por fin tenemos el poder para acabar el trabajo. Ya no importará nada cuando los misiles echen a volar, seremos cenizas. Y nuestro amigo Ozymandias será el hombre más listo del cenicero.
25.- Mantener la paz en esta ciudad depende de un delicado equilibrio entre la munición de los delincuentes y la corrupción policial. La honradez no forma parte del juego. Cuando un policía honrado sube a las favelas, la cosa suele acabar muy mal. - Wagner Moura en Tropa de élite.
Anexo Televisión:
-Si no colabora le daré un nuevo significado al término acoso policial. - William Shatner en T.J. Hooker.
Luces y sombras en lo nuevo del británico Neil Marshall, Centurión, film que presenta bastantes paralelismos con el resto de su filmografía (Doomsday, El descenso, Dog Soldiers...) a saber: aroma de Serie B, aventuras, acción y gore sin complejos. También se adivina, en estas películas, cierto carácter crepuscular, lo que unido a las altas dosis de violencia y algunas semejanzas al género del western, parece una clara influencia de uno de los grandes en este apartado: Sam Peckinpah.
Pero también se adivina el influjo de dos películas más recientes que el cine de Peckinpah: Gladiator de Ridley Scott y 300 de Zack Snyder. De la primera coge la ambientación inicial, con parajes nevados e inhóspitos, además del intento de conquista de un territorio que no importa demasiado a Roma. De la segunda el enfrentamiento valeroso de unos pocos contra un ejército y el realismo de ciertas secuencias de acción, en las que una espada no cercena miembros como si de un sable de luz se tratara (hay films en los que las heridas incluso parecen cauterizadas) sino que las armas cortan y los cuerpos quedan, por decirlo de forma suave, bastante maltrechos.
Incluso hay otro largometraje, de calidad bastante inferior, del que toma la caracterización del pueblo picto: El rey Arturo de Antoine Fuqua (los aquí villanos, porque de eso habría mucho que hablar, parecen auténticos punkys).
El principal problema de esta película es lo irregular de su narración. En contra del realismo mencionado en las batallas (desmerecido unas cuantas veces por el dichoso empleo de exagerados primeros planos, que dificultan el seguimiento de la acción) ciertas partes del argumento chirrían por su grado de inverosimilitud. En una película ambientada en el siglo II d.C. y protagonizada por la mítica Novena Legión romana, introducir aspectos como la incapacidad para coger una pulmonía o morir de hipotermia de Sylvester Stallone en Máximo riesgo, no queda demasiado bien. Por no hablar de la ridícula historieta de amor, no porque el romance no pueda surgir como tal, sino por las circunstancias del personaje interpretado por Imogen Poots (una hermosa mujer que vive sola y sin protección en medio del bosque, con una legión de soldados romanos muy cerca de allí, pero que no es molestada por nadie... No me lo creo). Asimismo, el ritmo con el que se cuenta todo el relato es bastante irregular, combinando momentos de gran intensidad con muchos bajones, tantos que, a pesar de la corta duración del metraje (poco más de hora y media) se llega a hacer pesado.
Dentro del elenco destacar a su protagonista, Michael Fassbender (uno de los Malditos bastardos de Quentin Tarantino), Olga Kurylenko (la, de momento, última chica Bond) y Dominic West (Hannibal, el origen del mal, La sonrisa de Mona Lisa). El resto del elenco está por debajo de ellos.
A modo de resumen, diré que es una película que me gustó a ratos. Marshall se desenvuelve bastante bien con la acción, aunque se excede con la sangre y, en ocasiones, el mal gusto (como ejemplo una escena un tanto asquerosa en la que varios personajes se alimentan de un ciervo recién cazado). Sin embargo, la falta de ritmo hace que en muchos momentos desconectemos del film y eso, en una película realizada con carácter de aventura y acción, me resulta imperdonable.
La proposición supuso, en 2009, el retorno a lo más alto de la taquilla para Sandra Bullock, ya que recaudó, en su primer fin de semana en Estados Unidos, más de 34 millones de dólares, sitúandose como número uno en su primera semana, aventajando en unos catorce millones a Año uno, comedia que se estrenaba a la vez.
Fue el tercer film en el que la directora Anne Fletcher trataba asuntos de boda (previamente dirigió 27 vestidos y fue adjunta a la producción en Planes de boda de Adam Shankman). En él, tenemos la típica comedia romántica que cumple algunos de los esquemas típicos del género, en la que dos personajes que, de entrada, parece imposible que puedan sentir algo el uno por el otro, tras un desarrollo tipo screwball comedy (o comedia romántica alocada) comienzan a mirarse de distinta manera.
El guión del debutante Pete Chiarelli narra dicho desarrollo con reminiscencias a aquella película de Peter Weir titulada French Kiss (Matrimonio de conveniencia), ya que la protagonista deberá pedir a uno de sus empleados que contraiga matrimonio con ella, pues es canadiense y está a punto de ser deportada. El problema es que se trata de una odiosa jefa y dicho empleado (para más señas su secretario, lo que evoca en cierta manera al film de Mitchell Leisen, Ella y su secretario) de entrada, no está muy por la labor.
La jefa en cuestión es una divertidísima Sandra Bullock, quien coge rápidamente el aire a su papel. El secretario es Ryan Reynolds (el afortunado marido en la vida real de Scarlett Johansson) y hay que decir que, a pesar de la diferencia de edad (doce años) la química entre ellos es suficiente como para salvar el film.
Además del buen hacer de los dos protagonistas, nos reiremos con situaciones bastante cómicas debidas al engaño de ambos, hacia la familia de él, ya que deben hacer creer a todo el mundo que es un matrimonio convencional.
Bien secundados por actores como Mary Steenburgen (Regreso al futuro III, Philadelphia), Craig T. Nelson (La joya de la familia, The Skulls: sociedad secreta) o Betty White (la abuela más loca de las chicas de oro), estamos ante una película que si bien no aporta nada nuevo, tampoco engaña a nadie, ya que ofrece lo que se espera: pasar un rato divertido. No está mal.